El “Fast fashion” se hace cargo de su impacto ambiental

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Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos vuelto locos con los precios de H & M, Primark, Zara, C & A y no nos importó cómo se producían esas prendas ni bajo las condiciones que se hacían.

Con la pandemia nos enteramos que este “Fast fashion” es decir comprar y desechar, no solo era malo para nuestro bolsillo sino también para nuestro planeta por varios motivos: porque son prendas que usan tinturas muy dañinas para ser más económicas, algodones tratados con químicos sumamente abrasivos para que los jeans sean curtidos más rápidamente entre tantos ejemplos para dar con la consecuente gran emisión de carbono de estas empresas sobretodo en Bangladesh. En este país por cuestiones administrativas pagan muy poco por el trabajo de miles de trabajadores y sumado a lo anteriormente expuesto, es por eso que las prendas de todas estas marcas son tan baratas en cualquier parte del mundo pero su impacto medioambiental es insano por dónde se lo mire.

Dado esto, las marcas más importantes se han sumado a la nueva iniciativa bangladesí que busca impulsar el uso de materiales reciclados en la producción de ropa, así como también reducir significativamente las emisiones de carbono de la industria para el año 2030.

La Circular Fashion Partnership, anunciada esta semana, reúne a más de 30 marcas internacionales y empresas de reciclaje y fabricantes de ropa de Bangladesh en un esfuerzo por reutilizar los desechos textiles de las fábricas de ropa para crear nuevos productos.
La asociación reduciría las emisiones de carbono de la producción de ropa y la demanda de materias primas, que incluyen combustibles fósiles, al disminuir la cantidad de desechos y aumentar el uso de materiales reciclados sobre materiales vírgenes, señaló.

El Programa de Medio Ambiente de la ONU de 2019 situó la participación de la industria de la moda en las emisiones globales de carbono en 10 %, más que todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados, e indicó que era el segundo mayor consumidor de agua.

Bangladesh, una nación de tierras bajas considerada muy vulnerable a los impactos del cambio climático, como la intensificación de las inundaciones, las tormentas y el aumento del nivel del mar, es el segundo mayor productor mundial de ropa y su economía depende en gran medida de la industria de la confección.

Miran Ali, director de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir de Bangladesh, dijo que era hora de que la industria de la moda se alejara de un modelo comercial lineal de “tomar-hacer-desechar” y adoptar un enfoque circular.
Como las fábricas de Bangladesh producen artículos en grandes volúmenes, sus desechos están estandarizados, lo que hace que sea relativamente fácil de manejar, señaló.

“Por lo tanto, Bangladesh puede ser un líder mundial en el área de la economía circular”, afirmó en un comunicado.

H & M, uno de los mayores clientes de la industria de Bangladesh, declaró a la Fundación Thomson Reuters que está trabajando para transformar todo su negocio para que sea “completamente circular y positivo para el clima”.

Para lograrlo, los objetivos de la cadena de moda sueca incluyen hacer que su cadena de suministro sea “climáticamente neutral”, lo que significa que no contribuye al calentamiento global, y solo usar materiales reciclados u otros materiales de origen sostenible, ambos objetivos para 2030.

“A medida que avanzamos hacia un modelo de negocio basado en una economía circular, nuestra agenda climática se impulsa. Queremos usar nuestro tamaño y escala para marcar la diferencia”, manifestó Cecilia Strömblad Brännsten, gerente de sostenibilidad ambiental de H & M Group.

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