¡Escondan a sus mujeres, llegó Icardi!

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La historia de cómo un tipo que hizo algo por amor, fue torturado, crucificado y convertido en un ejemplo por el machismo argentino.

En estos ultmos días Mauro Icardi fue tendencia varias veces en Twiter. ¿Por qué? Porque Messi se paso sorpresivamente a su equipo pero, en vez de discutir sobre las posibilidades futbolística de que estos dos jugadores argentinos compartan cancha, Internet arriesgaba el tiempo que el ex Inter de Milan tardaría en intentar robar a la esposa del ex Culé.

Pobre Mauro Icardi, no solo se tiene que bancar ser un chiste fijo en cualquier asado entre amigotes, sino que además su nombre ya fue extraoficialmente convertido en un verbo que compartirá su rincón de la infamia junto a quienes borocotean. Y todo por haberse enamorado de alguien.

Todos sabemos lo que pasó: una modelo y vedette llamada Wanda Nara llevaba adelante un feliz matrimonio en Italia con un Futbolista llamado Maximiliano López hasta que un día toco la puerta un pendejo llamado Mauro Icardi, quien le pidió un autógrafo a Maxi y este último lo adoptó como mejor amigo. Pero Mauro vio a Wanda y decidió que iba a ser suya, la sedujo, se la robó a Maxi y se casó con ella. Desde entonces, Icardi no deja de seducir y robar a cuanta mujer casada se cruza; primero se hace amigo de uno y cuando menos te lo esperás…

Todo muy entretenido, excepto que no fue lo que pasó: Wanda y Maxi se separan luego de repetidas denuncias de ella sobre las infidelidades de él; Icardi recién aparece ocho días después y luego de meses de separación efectiva de la pareja. Mauro revelaría luego que el acercamiento se hizo de a poco cuando el vínculo entre la pareja ya no daba más y veía sufrir a su amiga. Pero esto no importa porque Icardi violó leyes tremendas de la masculinidad, códigos de hermanos que jamás se pueden mancillar.

Este celebre “pacto de caballeros” sostiene esencialmente que una mujer es propiedad de su hombre para siempre, incluso después de haberse separado y ningún amigo puede acercarse, de lo contrario existe el riesgo de que empiecen a compararse la pija o la calidad sexual entre ellos y nadie quiere lidiar con eso en el asado. Cae de maduro que el hombre, al estar en una categoría de poseedor y no de poseído, no se encuentra limitado por la fidelidad a ninguna mujer, así como nadie le es fiel a su televisor o a su auto, por mucho que lo ame.

De esta forma Maxi López es una víctima, abusado por su mujer y traicionado por su amigo; Mauro Icardi es el judas pérfido, asechador serial de mujeres ajenas que, como buenos objetos, no pueden resistirse ni elegir ser “robadas” por el delantero del PSG. Y Wanda Nara, por supuesto, a veces es la puta trepadora, a veces es la loca histérica, a veces la hueca mantenida, dependiendo de qué aspecto de su vida esté poniendo nerviosa a la muchachada en ese momento.

En este relato no importa que Wanda haya sido infeliz en el matrimonio, ella lo engañó a él; no es posible que Icardi haya sido tan amigo de Wanda como de Maxi (por otra ley que dice que no hay amistad entre el hombre y la mujer, claro) y que haya decidió defenderla a ella, él traicionó a su amigo. Es imposible que lleven juntos 8 años y todos los escándalos y rumores de separación (un par por año si tienen suerte) se hayan desintegrado en el aire, Icardi no para de tirotear a todas las casadas. No vale que ella, como su manager, le haya negociado jugosos sueldos en el Inter de Milán o le conseguiese un lugar en el equipo donde todos quieren estar, ella es un lastre para su carrera.

Lo que realmente es un lastre para su carrera es esta historia que le impidió, por ejemplo, jugar en la selección, a pesar de ser uno de los mejores delanteros argentinos en Europa. Así lo dispuso Maradona, el santo patrono de la masculinidad toxica, quien dijo de Icardi que “es un traidor… Le va a la casa, le juega a la amistad y después le da a la mujer, eso es traición”. El Diego sabía de qué hablaba, él siempre tuvo a sus mujeres bien guardadas mientras se abocaba a su rol de padrillo reproductor intercontinental y declaraba la guerra a todo aquel que se atreviera a hacer feliz a una ex suya.

No es casual que muchos de estos cofrades de la hermandad de los asados descubran en sus divorcios que esa máquina de cocinar almuerzos, lavar calzoncillos y encargarse de los hijos en realidad tenía dientes y garras. La bruja que les jodía la vida y no los dejaba disfrutar en paz de sus amantes y jodas alocada, ahora los obliga a que le paguen por mes el dinero que se negaban a darle o se lo pasaban a cuentagotas.

Y la culpa de todo la tienen personajes como Mauro Icardi, que le ofrecen a la maldita ex un consuelo, un apoyo emocional, le demuestran que hay vida después de uno y que hasta puede mantener una relación mejor y más madura. Pero sobre todo, desnuda todas las inseguridades de ese fracaso. Icardi debe pagar.

En todos los asados, hay que sacrificar a los Icardis para espantar el miedo, para asegurarnos que luego de ver a este pibe crucificado en nuestros chistes, ningún amigo se atreva a mirar a nuestra mujer. Ahora, el 9 del PSG fue convocado a la selección, ya sin el dedo prohibitivo de Maradona sobre su cabeza y con un excelente récord goleador en Europa. Sin embargo una lesión se lo preohibió, la suerte lo esquiva y deberá seguir esperando. 

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