Cosa de hombres (y un perro salchicha) sobre la obra de Chiachio & Giannone

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Para enumerar las tareas históricamente asignadas a las mujeres alcanza sólo con tararear el “Arroz con leche”: tejer, bordar y abrir la puerta para ir a jugar (y todas las connotaciones que esta última actividad pueda implicar) eran tres de las más importantes.

Así, en la base de las discusiones sobre la liberación femenina y las nuevas familias, los debates se centran en la crítica a la división de tareas impuestas ancestralmente que aún se sostienen en la sociedad contemporánea. Es por ello, que la obra de Chiachio & Giannone es de una riqueza particular, porque rescata la tradición del bordado con una toma de postura ideológica clara y firme, sin renunciar a la belleza y al virtuosismo.

Leo Chiachio nació en Banfield, estudió dibujo desde pequeño y en la adolescencia comenzó un taller de cerámica que lo fascinó. Daniel Giannone nació en Córdoba y aprendió a bordar en su colegio de monjas, luego practicó esta tarea hasta el hartazgo. Un buen día a comienzos del 2000 se conocieron en una exposición y comenzaron a desarrollar juntos una obra que tiene como sello particular un trabajo en colaboración en el que se disuelven los nombres y las técnicas para fundirse en una experiencia conjunta.

La técnica que usan mayormente es el bordado a mano y la porcelana, por ello, cuando son consultados sobre esta militancia silenciosa comentan la importancia que tuvo para ellos tomar estas técnicas relegadas al mundo femenino históricamente:

Daniel: ¿Qué pasa cuando dos hombres, que están juntos, se dedican a ellas a este nivel extremo? También estamos diciendo algo. Además, esto se exhibe en una galería. Esos desafíos nos interesan, mostrar bordado o porcelana en una galería. Y funciona.
Leo: Por otra parte, es como si proyectáramos un espectador ideal en el cual la obra provoca que esa persona se traslade al pasado, a su historia familiar: su madre, su tía, su abuela, con aquello con lo que convivió. Nos pasó con un señor de más de setenta años que nos decía: “Chicos, ustedes me trajeron toda mi vida acá”. Solo por ver un bordado. Entonces, es muy halagador porque uno se da cuenta de que el arte sirve también para que alguien reconstruya su historia. O a los chicos jóvenes les encanta la alegría y el humor, y que es posible jugar con el arte, que no es tan solemne, que no es tan críptico.

Chiachio & Giannone son una familia junto a Doménico, el gato, y Piolín, un perro salchicha que forma parte de mucha de sus obras en las que representan la nueva familia argentina, cuyos vestuarios y paisajes se modifican para encarnar estereotipos de la cultura Latinoamericana, de la cultura gay y de las subculturas que se desprenden de ellas: marginales, diferentes, alternativas y subdesarrolladas. Sin embargo, su obras escapa a la solemnidad de los temas que plantean porque lo desarrollan desde un costado irónico, divertido y en tono de juego, donde el autorretrato se repite pero emplazado en estos escenarios recreados. Sobre esta serie comentan:

Leo: Es autorretrato, pero también deja de serlo. Lo que nos gusta es meternos a nosotros en los trabajos.
Daniel: Eso fue desde un primer momento, y creemos que vamos a seguir por allí. Como venimos de la pintura, al principio los autorretratos eran más hiperrealistas, pero después le fuimos dando rienda suelta a la imaginación y a los sueños. Se fue poniendo más juguetona la manera de trabajar. Estamos, no estamos, pero sí somos los que estamos en nuestros sueños.

Investigan culturas o temas como el teatro kabuki, los samurais o las culturas pre colombias y los aplican a sus diseños con una fuerte identidad pero además modelando un discurso sobre ciertos tópicos, así por ejemplo nace “La familia Guaraní” o “La familia Ekeko” en los que trabajan la imagen de la nueva familia argentina.

Es con esta obra plagada de sentidos y nuevas formas de mirar el mundo contemporáneo que Chiachio & Giannone, por un lado, desafían las bases sobre las que se sustentan muchos de los pilares de la sociedad actual, y por otro, vuelven a poner en discusión la inclusión en la categoría de “arte” técnicas ancestrales, largamente heredadas (y des heredadas), que sufrieron en muchos casos la expulsión de la definición de cultura alta por haber quedado en el fuero íntimo, relegada a la tarea femenina.

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1-«Ciudad Frondosa» 2011/2012
Bordado a mano con hilos de algodón, rayón, efecto joya y lanas s/tela.
5,40 x 2,80 m
Chiachio & Giannone
Colección MAD Museum NY, USA
2-«Ekeko» 2010
Objeto de porcelana decorado y gorro de lana.
0,27 x 0,34 m c!u
3-«Parodia Kabuki» 2007
Lápices de color, grafito y glitter s/papel
1,00 x 0,70 mts.
4- « Familia Coyita » 2011
Bordado a mano con hilos de algodón, rayón, efecto joya y lanas s/tela
1,30 x 1,60 m
Chiachio & Giannone

5-«Enmarañados» 2012
Bordado a mano con hilos de algodón, rayón, efecto joya y lanas s/tela
1,08 x 1,42 m
Chiachio & Giannone
6-« Calaverita » 2014
Bordado a mano con hilos de algodón, rayón, efecto joya y lanas s/tela Alexander Henry©
1,10 x 1,40 m
Chiachio & Giannone

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