Cyla Costa: Con buena letra

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La brasilera es una de las artistas más prestigiosas del lettering y su trabajo es reconocido por la calidad de su trazo a mano. En sus proyectos las letras juegan un papel fundamental y se destacan en portadas de libros, cartelería, publicidad, murales y diseño editorial.

En marzo estuvo en nuestro país para presentar un mural especialmente realizado para la campaña #FUERZA HERMANA en el Centro Cultural Recoleta. Para esta exhibición, Cyla creó el arte gráfico de la campaña y un mural diseñado por ella y realizado por los artistas de Rojo Vivo Murales.

Se acaba de inaugurar la muestra con tu arte gráfico y tu mural en el Recoleta, ¿Cómo has vivido esa apertura y la repercusión de la misma?

Recibí la invitación para hacer la campaña de Fuerza Hermana con mucha alegría porque parte del concepto de mi trabajo es la lucha feminista con la que me identifico mucho y le doy importancia. Para mí fue muy especial ser parte de este proceso y del empoderamiento de la mujer en la Argentina que veo tan fuerte, y además con el Centro Cultural Recoleta al que acompaño desde Brasil y valoro todas las actividades que están haciendo, abiertas al público e inclusivas. Todo el proceso y luego que me llevaron a la apertura fue increíble, de una percepción muy linda entre el trabajo y mis creencias personales.

Sabemos que sos militante del movimiento femenino, ¿En qué te inspiraste para la creación de este trabajo?

Aquí en Brasil intento ser parte del movimiento feminista siempre que puedo, en mi trabajo o yendo a las marchas, o discutiendo con mis amigas sobres las cuestiones sexistas. Para mí la inspiración en el trabajo, por ejemplo en Fuerza Hermana, fue toda la carga que tengo como mujer con esas interacciones que ya son parte de mi vida y luego la inspiración más bien gráfica y visual fueron los carteles de protesta feminista de los años 70. Lo que queríamos hacer con Ariel, el director de Arte, era traer esa estética más bien gestual, de serigrafía, de tinta con esas texturas, para lograr tener un visual fuerte. También en la estructura están las mujeres, la ilustración y luego el lettering bien separados, esa también es una estética de esos carteles porque en mi trabajo -muchas veces- las ilustraciones están subyugadas por el lettering, son parte pero las letras son lo más importante. Hicimos algo distinto para este trabajo y veo que las ilustraciones tienen mucha importancia porque quería lograr traer a esta mujeres con sus poses, ya sea apoyando de un modo protagonista. Igual intentamos no reproducir las poses más clichés de manos al aire o de símbolos femeninos, para tener una forma más sutil de este apoyo femenino. Que fueran expresiones empoderadas, serias, de apoyo de unas y otras y en la tipografía hacer algo fuerte, sin muchas curvas, algo realmente de protesta.

Al haber trabajado con estas protestas de los años 70, ¿Qué pudiste averiguar sobre esas luchas desiguales en sociedades, además de machistas, dictatoriales?

Fueron unos referentes esos carteles de protesta, el feminismo viene en muchas olas, en los años 20, en los 70, ahora otra vez, creo que son siempre las mismas luchas en momentos distintos de la historia. A cada ola, que las separa de casi 50 años una de la otra, se incluyen varias cuestiones de tratar de terminar con esta lógica machista, sexista, desigual pero también otras cuestiones sociales. Es decir, la cuestión del racismo es muy importante en este momento, la inmigración, todas cuestiones de esas capas de la sociedad que están subyugadas al capitalismo o las realidades socioeconómicas, son muchas capas que tenemos que sacar para intentar cambiar la lógica. Aquí en Brasil vivimos un momento específico con el Gobierno conservador que tenemos y es un desafío porque a veces la gente se olvida que nada se consiguió sin lucha, entonces la desobediencia civil es necesaria y quizás lo único que podemos sacar para intentar cambiar las cosas.

Tu estilo –y un poco el espíritu brasilero- es transmitir alegría a pesar de las adversidades, ¿Cuáles fueron las claves para componer tu trabajo con esta premisa y denunciar o provocar también el debate con el arte?

En Brasil tenemos eso de la música, la danza y la alegría a pesar de las adversidades sociales que tenemos, eso fue parte de lo que quise traer con la campaña Fuerza Hermana, porque intentamos hacer el equilibrio entre el lenguaje fuerte, gestual y de protesta, pero también la alegría. La idea era ser como un grito pero también una celebración de fuerza entre las mujeres, del apoyo de esta red tal linda que se está formando en Latinoamérica, intentar celebrar esa sororidad e ir en contra de la idea de competencia que teníamos antes, los colores son para eso, son el trazo más fuerte y más gestual con la idea de fuerza y luego los colores con la idea de alegría. Con el momento que pasamos en Brasil siempre buscamos mantener la alegría, la danza y la fiesta, que eso no nos pueden sacar. Es importante no caer solamente en la oscuridad y traer estos momentos de alegría que nos mantienen vivos. Soy muy específica en el uso del color, mis paletas son siempre muy estudiadas, la carga más fuerte de mi trabajo es ser de la cultura brasileña, porque es lo que soy.

Estudiaste en Paraná pero también te formaste en Barcelona y Nueva York, ¿Qué aspectos tomaste de cada una de esas culturas?

Soy de Curitiba (Paraná) y aquí me gradué en Diseño Gráfico. La carga más grande de mi estilo es la cultura brasileña que es lo que soy. Además de ahora por ser una artista que trabaja para muchos países, siempre intento conectarme con mi parte brasileña, es muy importante mantener eso. Me gradué y fui a Barcelona a estudiar ilustración y fue muy importante porque en España e Italia tienen una tradición de ilustración increíble, esa cosa de explorar técnicas hechas a mano, texturas, y la cuestión de la latinidad de España. Yo también tengo parte de mi familia española, a veces en Brasil nos sentimos un poco aislados porque somos el único país en Latinoamérica que hablamos portugués, eso es un poco raro, no compartimos cosas culturales como otros países. Al estar en contacto con la cultura del hispanohablante traje eso también a mi trabajo. Y luego Nueva York, los estadounidenses tienen esa cuestión del mercado de trabajo, no tan sentimental como somos en américalatina y son muy centrados en el trabajo algo que también es importante.

¿Cómo es tu día a día? ¿En qué te inspirás o qué situaciones facilitan lo creativo?

Es en mi estudio, siempre digo que soy una “one woman studio”, trabajo desde mi casa, en general estoy sola creando y a veces estar sola tanto tiempo no es tan bueno para la creatividad y entonces intento encontrarme con amigos, salir por la noche, hablar con la gente, con amigos artistas y su propia vida puede ser un trabajo de arte. Tener otras opiniones y tratar de hacer trabajos colectivos siempre que pueda, tanto para Brasil como para otros países. A veces trabajo en proyectos que aportan varios estilos, eso me ayuda a mantener mi creatividad renovada. Y también intentar salir del diseño, otras formas de cultura me estimulan mucho, el cinema, la música, las artes visuales en general, de todo eso saco mi inspiración y eso me mantiene creativa. Además de buscar equilibrar los proyectos comerciales con los personales y activistas.

Curiosamente y aunque la mayoría nacemos sin talento de niños uno de los primeros vínculos que tenemos todos es con el dibujo, ¿Cómo fue tu caso? ¿Eras esa nena que todo el mundo admiraba por cómo dibujaba y pintaba?

Yo era esa niña que estaba siempre dibujando y pintando (sonríe), invitando a los adultos para dibujar conmigo. Es todo un cliché porque la gente me pregunta cómo empezó mi interés por el diseño o por las letras y la verdad es esa: desde niña. Justo ayer estaba en la casa de mi mamá viendo unos dibujos de cuando era niña y me acordé de muchas cosas que fueron referentes para mí de diseño y de letras cuando ni siquiera sabía que eso podía ser una profesión. Eso es parte de mí desde siempre. Ser artista era algo lejano porque uno crece con la idea de hacerse un futuro estructurado y esas discusiones tan comunes en la familia. A los 17 años, cuando tenía que tomar una decisión, fue muy natural elegir el diseño gráfico, todavía no sabía cómo sería el camino y veo que todo se fue desarrollando de manera muy intuitiva en términos de decisiones en mi carrera y en mi vida.

Te hiciste un lugar en el lettering pero en lo personal: ¿Tenés buena letra o tipo la de médico? ¿Qué te atrajo de esta rama del arte gráfico?

Creo que tengo buena letra, no es linda, no es caligráfica, de hecho la tenía desde el colegio. En ese punto, en los años 90 no teníamos mucha computadora, los trabajos de escuela no eran digitales, eran escritos a mano y siempre me pedía el grupo que yo escribiera porque tenía buena letra. Siempre estuve muy orgullosa de mi letra pero no sabía que eso podía ser un trabajo ni que era una industria de diseño y de creación. Cuando empecé a estudiar diseño me encantó la historia de la tipografía, como nacieron los alfabetos, fue muy interesante. En el período de Barcelona además de estudiar ilustración estudié diseño editorial con foco en tipografía, cuando volví a Brasil, junté los aspectos manuales de la ilustración con la experiencia que tenía en la tipografía. Me pareció muy natural comenzar con el lettering. Desde entonces, estoy ahí en esta rama del arte gráfico, es muy específica y a mí me interesa mucho. Todavía veo muchas opciones para seguir dibujando letras.

¿Cuáles son tus planes y proyectos? ¿Cómo se sostiene el trabajo independiente?

Intento hacer un equilibrio entre los trabajos personales, comerciales y los activistas para poder tener tiempo y sostenerme financieramente y hacer trabajos que me gusten. No es de mi naturaleza planear el año con cosas específicas pero siempre mi idea es intentar ir un poco más allá de mi zona de confort, quiero explorar un poco más. Ahora me interesa hacer tipografías y hacer otros proyectos de murales. Algo que va a pasar muy pronto es un taller online porque la gente me pregunta mucho.

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