#fotografía | César Balcazar: Narrar en Imágenes.

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El talentoso fotógrafo colombiano que reside en Nueva York desde hace un puñado de años, repasa el descubrimiento de su vocación y sus inicios como actor y director audiovisual.

Hace varios años recibí un correo del presente fotógrafo de portada. Me enviaba una editorial con una modelo brasilera -con la que unos meses atrás habíamos grabado un fashion film- pero la producción de César era muy distinta a todo. Me sorprendió la potencia de su trabajo y empecé a seguir de cerca a este fotógrafo colombiano que en ese entonces residía a en Argentina. Poco a poco aparecieron más editoriales suyas que tenían una vuelta de tuerca original, una atmósfera que las hacían únicas, logrando una conexión evolutiva con la persona que retrataba. Su expansión no tardó en llegar, fue en Estados Unidos donde logró su mejor versión con portadas en grandes revistas y admiradas producciones gráficas. En esta edición de REVISTA RANDOM te proponemos conocer el detrás de escena de uno de los fotógrafos latinos de mayor crecimiento.

– Pensar que en tu casa se respiraba la fotografía pero como dice el dicho “en casa de herrero…” y terminaste descubriendo tu vocación casi por la ventana, ¿Qué recordás de tus comienzos como fotógrafo?

Es verdad, desde muy pequeño estuve en contacto con la fotografía pero nunca me llamó la atención, mi padrastro es fotógrafo aficionado y teníamos fotos y cámaras en casa desde que tengo uso de razón. La primera vez que usé una de sus cámaras fue en un paseo familiar, curiosamente se la pedí para tomarle fotos a unas niñas del pueblo donde estábamos, las puse a modelar, tendría unos siete años. Pero la fotografía llega a mi vida realmente mucho mas adelante, cuando ya estaba en la universidad estudiando para ser director de Cine, me apasioné por la luz, y empecé a hacer mis primeros intentos con la fotografía, con el fin de entender cómo funcionaba la luz como recurso dentro del story telling, pero nunca para ser fotógrafo.

– En el arte está claro que ganamos un excelente fotógrafo, pero ¿nos perdimos de un gran actor? ¿Cómo eras cuando decidiste irte del otro lado de la cámara?

El querer ser actor fue mi comienzo en el medio, estudié por varios años y tuve la oportunidad de tener algunas participaciones con actores a los que respetaba mucho. No podría decir de una manera objetiva si era bueno o no, pero me divertía muchísimo en ese entonces, y mi círculo social del momento valoraba mucho mi trabajo. El cambio de rumbo viene después de tener la oportunidad de ser profesor dentro de la academia donde estaba. Cuando estaba enseñando a chicos incluso mayores que yo, me di cuenta que me gustaba mucho más dirigir que actuar.

Foto: César Balcazar.

– ¿Con qué cámaras sacaste tus primeras fotos?

Mi primer cámara fue una Pentax K-1000 que me prestó mi padrastro y todavía no le devolví (risas). No recuerdo el primer tiro, pero el primer contratiempo supongo fue entender como poner el rollo en la cámara.

– Cuando te decidiste estudiar fotografía en Argentina, imagino que habrás tenido tus reparos, ¿tuviste dudas, obstáculos? ¿Con qué shooting o toma te diste cuenta que habías nacido para esto?

¿Miedos? Todos, nunca había vivido fuera del país y nunca había tenido contacto con ningún argentino, no sabía con qué me iba a encontrar. Vivir en Argentina siempre estuvo en mis objetivos desde muy pequeño, gracias a la música, pero decidí irme a vivir allá en una fiesta. Me encontré a uno de mis mejores amigos y me contó que se iba a estudiar fotografía en Argentina, seis meses después estaba viviendo en Palermo. Sin embargo, mis estudios en fotografía fueron, en un comienzo, para entender la foto fija y volver a la cinematografía. Me gustó muchísimo como podía usarla para contar de una manera muy subjetiva, mi punto de vista, con respecto a muchas cosas, en especial, de las mujeres. Fue mi admiración a las mujeres la que hizo que eligiera ser fotógrafo. Existimos quienes las queremos tanto, que decidimos pasar toda la vida retratándolas.

Foto: César Balcazar.

– Tus editoriales siempre cuentan historias y van más allá de un shooting de moda, ¿Cómo te preparás para cada una?

Tengo dos factores muy importantes que debo definir antes de cada una de mis producciones, la primera es que tipo de mujer o hombre quiero mostrar (no me gustan las mujeres ni los hombres débiles), y la segunda, que tipo de música escucharía ese personaje. Todos mis shoots deben tener música, un ritmo, es lo que nos caracteriza y nos hace únicos, de esta manera encuentro sin necesidad de dirección verbal, el resultado exacto de lo que quiero en las fotos. Me demoro mucho mas buscando la canción correcta que armando las luces.

Foto: César Balcazar.

– ¿Qué te enriqueció de un lugar tan cosmopolita como NYC? ¿Qué le agrega tu mixtura latina a tu trabajo?

NYC es una ciudad que te demuestra hasta donde eres capaz de llegar por tus sueños y eso creo que es lo mas importante. No es una ciudad fácil, pero tiene un ritmo tan agitado que es inspirador, sólo con salir a la calle, encuentras historias, nunca vas a tener el mismo panorama dos veces. El ser latino es algo que enriquece muchísimo mi trabajo, cuando entendí que lo único que nos hace diferentes a nivel artístico es nuestra propia vida, empecé a buscar otro tipo de mujer en mis fotos, a buscar que me gustaba, hacia donde quería llegar y cuáles eran mis referentes directos en mi vida. Empecé a buscar en mis raíces y como fanático de la salsa, el rock y la fuerza latina, no había otro lugar mas acertado que NY. Por algo la salsa nació aquí, tenia que venir a explorar.

Foto: César Balcazar.

– Tus trabajos en el NYFW han sido muy celebrados, ¿cómo lográs ser tan distinto en un lugar donde está repleto de colegas y la copia es inevitable?

Creo que copiar es parte fundamental del crecimiento técnico de un artista en los primeros años, si no sabés hacer lo que los demás hacen, ¿Cómo vas a ser diferente? El problema está cuando te quedas ahí, pero eso es algo que ya realmente no me preocupa, no estoy muy enfocado en ver lo que los demás hacen y me divierte cuando veo gente intentando hacer algo parecido a lo que ya hice. Creo que es lindo ver como le sirves de referente a los nuevos. Con el NYFW sólo hago lo que me gusta, y cuando trabajas con pasión, el resultado se hace notar.

Foto: César Balcazar.

– Tus series de retrato reciben múltiples elogios, ¿por qué creés que cada vez más modelos y artistas eligen retratarse con vos?

No busco que la gente se vea bonita en las fotos, no es mi principal objetivo. Me intereso en encontrar la fuerza de cada uno de mis retratados, en conseguir una manera en que cuenten algo, y ahora, después de varios años de intentar, creo que la gente esta entendiendo un poco más cuál es mi objetivo.

Foto: César Balcazar.

– Los grandes fotógrafos, al igual que con los vinos, con el paso del tiempo alcanzan su mejor versión. ¿Estás en un momento de gran madurez? ¿Cuáles son tus sueños y objetivos?

Creo que la parte mas complicada de ser fotógrafo, es encontrar la confianza en uno mismo y en su trabajo. En la moda se trabaja con muchos puntos de vista y opiniones al mismo tiempo, y esto afecta de manera directa todas tus tomas. Para mí la madurez de un fotógrafo se puede medir en esto, en el grado de confianza que tiene para disparar bajo cualquier condición, pero controlando el ego, en interpretar de manera adecuada lo que el cliente está buscando, pero siempre digiriendo de manera correcta a todo su equipo de trabajo; escuchando opiniones pero tomando buenas decisiones basadas en los tus propios límites para que el trabajo resulte bien. En este momento estoy encontrando ese balance después de más de diez años de trabajo, creo entender bastante mis límites y eso ya es un gran avance en mi carrera. Ahora el único objetivo es seguir disparando, no importa lo que venga, lo importante es nunca dejar de trabajar.


 

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