Jenny Saville: “Mi obra ha sido el paisaje del cuerpo, la naturaleza de la carne”

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Jenny Saville nació en Cambridge en 1970 y pertenece al grupo Young British Artists, pero, a diferencia de sus colegas, el arte de Saville recupera la pintura de manera formal y la aplica en una interpretación moderna del cuerpo humano para crear poderosos retratos que capturan al espectador con su fuerza y magnitud.

Es conocida por sus monumentales cuadros de desnudos femeninos que ella define como “femeninos y feministas”, ya que son pinturas de mujeres hechas por mujeres.
Su obra puede catalogarse (como si eso fuera posible) como continuadora de la tradición clásica de la pintura al oleo (Rubens), y en esta línea, como heredera de la Nueva Figuración de los 50 y 60 (con Francis Bacon y Lucien Freud como dos de sus máximos exponentes).

 

“No me interesa tanto un tipo de belleza superficial. Creo que hay cierta humildad en meterse debajo de la superficie de algo o estar preparado para mostrar la realidad de algo”

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Su temática gira en torno al cuerpo de la mujer, con composiciones en donde la figura se ve desde perspectivas forzadas y que ocupan gran parte del espacio, como si se tratara de grandes montañas de carne. Las zonas genitales, las imperfecciones y las heridas de la piel se convierten en los centros de interés: en general los cuerpos que representa son obesos (su cuerpo muchas veces oficia de modelo), y los pliegues que forma la carne se muestran en una escala monumental.

“Yo diría que ser artista consiste en la capacidad de tener libertad. Es fundamental. Creo firmemente en la imaginación y en la inventiva. Es una combinación de factores que incluyen la humildad, un trabajo increíblemente duro –se tarda mucho en adquirir maestría, sea de la clase que sea–, además de ser lo bastante valiente como para asumir un riesgo”

Ella atribuye su fascinación por la grasa al observarse a sí misma, al sentarse en el piso con su profesor del piano. Desde esta vista Jenny se observaba sus muslos grandes, gruesos, una falda gruesa de cuadros, y pasaría el tiempo entero mirando la forma de sus muslos nunca separados y cómo la carne forma pliegues. Esta manera de mirar (y de mirarse) de Saville es como la de un niño con un adulto: una mezcla del temor y de curiosidad.

“No tengo una preferencia por Poussin, sino más por Courbet, Velásquez -artistas que captan la carne- artistas viscerales, Freud, de Kooning por supuesto”

A pesar que la obra de Saville se basa en el retrato de la figura humana, ella prefiere no utilizar un modelo en vivo sino trabajar sobre registros fotográficos, algunos de ellos provenientes de hospitales y clínicas forenses.

Pero siempre la protagonista es la carne: fea, hermosa, repulsiva, sensual, un cuerpo femenino grande tiene una energía, ocupa un espacio físico, que además provoca una ansiedad que se tiene que ocultar. Al contemplar una obra de Saville el espectador se ve inmerso en un reflejo de su propia imperfección e identidad dentro de la sociedad moderna.
En octubre de 2018 la casa de subasta Sotheby’s vendió Propped (Apoyada) por 10,8 millones de euros, el precio más alto jamás pagado (en subasta) por una artista viva.

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