viernes, diciembre 14, 2018

#Gastronomía | El apuesto Pesto

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Receta en la que el pomelo no se quiso quedar de lado y se metió de prepo

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Re-bananas Re-Banadas

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Bañadas en chocolate y espolvoreadas con frutos secos & co. La simple idea de tener algo remotamente parecido a una banana split en mi freezer me alegra el corazón inmensamente. 

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Paté de porotos ¿Podés creer?

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Fotos: Laura Giovanetti

Vamos a jugarnos a algo distinto. Para completar una picada saludable, para tener en la heladera a mano como un dip entre comidas, para cuando gustes.

De un tiempo a esta parte, ando incorporando hábitos saludables cada vez más regulares, y esta es una de las maneras más prácticas que encuentro, para sumar a mi alimentación los beneficios de las legumbres.

Fotos: Laura Giovanetti

Este paté es súper fácil de hacer y una bomba de nutrición. Los porotos alubia, son buena fuente de calcio y fósforo (favorece la absorción del calcio). Tiene propiedades antioxidantes y nutricionales muy importantes.

Pero basta de chácharas y nos vamos a la receta.

Ingredientes PATÉ DE POROTOS

2 tazas de porotos alubia
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de semillas de chia y lino activadas
1 cucharada de semillas de girasol activadas
1 cucharadita de sal rosada
½ taza de jugo de limón
1 cucharadita de ají molido
1 cucharadita de cúrcuma
Perejil (a gusto)
Albahaca (a gusto)

Fotos: Laura Giovanetti

Preparación

Lavar los porotos y poner a remojar toda la noche. Enjuagarlos bien. En licuadora o con mini pimer, mixear todos los ingredientes hasta formar una pasta bien homogénea. Si cuesta procesar, agregar más limón o más aceite de oliva. Cuando la consistencia quede como un paté, ¡ya está! Lo podés conservar hasta 5 días en la heladera, en taper bien cerrado. Hacelo, probalo y no te vas a arrepentir.

Fotos: Laura Giovanetti
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Ximena Sáenz “Respetar la receta y cuidar el producto”

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Es una cocinera todo terreno. Hace televisión, escribe libros y da clases de cocina. Cultora de la cocina sin pretensiones, nos habla de sus inicios, su presente y sus ganas de seguir haciendo. Al igual que los jugadores de fútbol esperan en la manga antes de salir a la cancha, estaban los protagonistas de la tarde en lugar designado. Se los veía distendidos, como si fueran cuatro amigos charlando en un after office; las risas y las voces animadas eran un reflejo del ambiente que se estaba generando.  Nada mejor que un restaurante, como disparador de una nueva temporada del género gastronómico de un canal de cable. Había dos mesas largas, presentadas de manera ecléctica, con muchos colores, con toque cálido de las casas de té que se pueden encontrar en el sur argentino.


Por Manuel Saracho Villacorta /Fotos: Mariano Michkin /Agradecimientos: Pulpo PR

Felipe Colombo se erigió como el presentador de la tarde, quien fue introduciendo a cada uno de los integrantes de la nueva temporada de diferentes propuestas gastronómicas innovadoras y sugerentes por la señal de cable de FWTV. El primero fue Max Van Oyen, con un programa de domingo en donde prepara platos para comer entre amigos; Martín Garabal, le agrega humor a la cocina, las recetas son como para que las haga un adolescente de 15 años; el mismo Colombo, como buen mexicano, propone visitas a restaurantes en donde se utilice el picante como base de diferentes platos. Por último, y no menos importante, Ximena Sáenz presentó su trabajo llamado Bitácoras de recetas, donde esta cocinera, recorre los platos de varios países, quien con un estilo muy particular en aromas y colores, sumándole el valor agregado de su gran experiencia. Con ella conversamos sobre sus vivencias, su acercamiento a la cocina y las ganas de seguir haciendo cosas. Se la percibió radiante, animada y dando la sensación de ser una persona con la cual se puede compartir una buena comida.

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A primera vista, nadie puede saber que Ximena no comenzó siendo cocinera. Si bien, se le pegó la cocina desde muy niña, cuando terminó la secundaria el camino que siguió fue otro. “Todo el mundo pensaba que iba a estudiar cocina, pero terminé estudiando la carrera de Diseño, Imagen y Sonido en la UBA (Universidad de Buenos Aires)” y agrega ―entre risas― “sorprendí a todos”. Igualmente, mientras estaba inmersa en la carrera, sintió muchas ganas de cocinar; entonces, paralelamente a su estudio, comenzó a estudiar gastronomía en el Instituto Argentino de Gastronomía en Buenos Aires. Allí descubrió realmente su pasión. La misma con que se la ve cocinar en el programa, del cual es co-conductora, Cocineros Argentinos (con Guillermo Calabrese, Juan Braceli y Juan Ferrara, lunes a viernes, de 14 a 17, y domingo, 14.30, en la TV Pública) y en su programa del canal FWTV. “También doy cursos de cocina” cuenta orgullosa. Aunque está en un gran momento laboral, tiene muchas ganas de teneimg_6085r-altar su emprendimiento gastronómico. “Me encantaría tener un restaurante, siempre lo soñé; pero ahora trabajo mucho en los medios, y no me queda tanto tiempo extra para dedicarle”.

 

En el restaurante de sus sueños seguramente no podrá faltar la pastelería, “pero también diversidad de platos que estarán influidos por el conocimiento adquirido en sus viajes y que como comunicadora, le dará la posibilidad al otro de disfrutar un sabor que no conoce”. Tiene claro por donde quiere transitar y cuales son las armas con las que cuenta. Por otro lado, cuando va a un local, la condición para una buena comida es la calidad del producto. “Voy a restaurantes en donde se que tratan bien el producto y respetan las recetas” comenta mientras hace una pausa para tomar un café. Le gusta invertir su tiempo y dinero en lugares en los que se sienta a gusto y, por supuesto, se coma bien.

En este nuevo mundo en cual la estética adquiere una gran jerarquía, algunos chef diseñan sus platos como obras de arte. En ellos se conjugan sabores, colores y texturas, y se presta mucha atención en hacer un plato también atractivo para los ojos. Ximena no está muy de acuerdo con esa premisa y dice: “El plato bien diseñado, cada vez me importa menos; le doy más relevancia al sabor del mismo”.

Las ganas de experimentar con sabores, la llevó a realizar un verdadero trabajo de campo. Le gusta mucho el dulce de leche, pese a resultar raro encontrar mujeres de esta clase, ella lo llevó a otro nivel: hizo una degustación para saber cual es el más rico. “Hice una cata de dulce de leche para un año nuevo, compré de diferentes marcas y los puse en potes e hice que mis amigos los probaran”. Ganó el dulce de leche más sencillo y sin una gran marca detrás. Además, esto es una demostración de lo inquieta que es cuando se propone demostrar su punto de vista.

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Para no desentonar con esta realidad, en la cual las redes sociales dominan la forma de comunicarse entre personas; a Ximena le gustaría incursionar en la creación de Podcats, que son archivos de audio y video de corta duración. “Me gustaría hacer un Podcats con entrevistas a diferentes cocineros” y cuenta que “todavía tengo mucho por hacer, soy curiosa y no lo puedo evitar”. Le interesa el concepto de la cultura gastronómica porque está convencida que la cocina es cultura. Entonces quiere desarrollar esa idea con la ayuda de otros cocineros que compartan su visión. La cocina la apasiona, es el estilo de vida que eligió y que comparte con su marido, Martín Sabater. “A los dos nos gusta mucho cocinar y comer. Incluso organizamos nuestros viajes en torno a la gastronomía. Yo no podría estar con alguien que no le interese la comida”.

Nuestra memoria emotiva sostendrá siempre que las mujeres cocinan con el corazón, mientras que los hombres cocinan con la cabeza. Sin embargo, si un chef varón elabora un plato de Spaghetti a la Boloñesa seguramente sea alabado con palabras como “descaradamente intenso”; en cambio, si el mismo plato es preparado por una mujer suele ser elogiado como una comida “hogareña y preparada con amor”. Al respecto, Ximena expresó su opinión y dijo: “La cocina estaba dominada por las mujeres, pero luego terminaba siendo lo que las esclavizaba. Entonces éstas se independizaron y salieron a trabajar; en consecuencia la industria salió a facilitar recetas preparadas para cubrir ese espacio”.

PH Mariano Michkin

Además, entiende que a partir de ese momento los hombres tomaron relevancia en la gastronomía porque las mujeres comenzaron a cumplir varios roles y su tiempo para dedicarle a esta tarea, varió. “Creo que ahora cada vez hay más mujeres como Narda Lepes, Juliana López May, cocineras que admiro muchísimo, que están haciendo un trabajo increíble y que están abriendo las puertas a otras cocineras”.

Por si faltaba agregarle algo más a sus actividades, también tiene un par de libros en su haber con una enorme cantidad de recetas. Dos de ellos con sus compañeros de Cocineros y dos propios: Apuntes de cocina, con recetas simples que expresan su forma de cocinar, y La hora del Té, donde se pueden encontrar recetas que resultan ser ideales para acompañar la merienda, y la ceremonia del té. Fiel a su estilo claro y didáctico, Ximena le escapa a la idea de los libros enciclopédicos, porque en algún punto piensa que son interminables. “Pienso en enciclopédico, me da que tiene que estar todo el saber de la cocina en un solo libro y puedo tardar 50 años en escribirlo” dice entre risas.

Ximena Sáez es una cocinera que le escapa a los artificios, le gusta lo simple y no es pretensiosa. Su sencillez se nota en el trato, y tiene la paciencia de los que saben enseñar. Unos instantes después de saludarnos, se quedó hablando en otra entrevista, siempre con una sonrisa, transmitiendo a quien se le acerque su pasión por la cocina.


 

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Los famosos Banana Pancakes

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Fotos: Jimena Peck

¿Cuántas canciones en inglés nos invitan a comernos unos panqueques de banana en los días lluviosos y en las mañanas de domingo? Pero nosotros, los argentinos, nos miramos desconcertados y no consideramos otra opción que no sea panqueques flacos, livianitos y rellenos de nuestro tesoro líquido, el dulce de leche y de postre.

Pero existe otro mundo allá afuera, en el que cuando dicen panqueques se refieren a una especie de buñuelo aplastados (como los que hacían nuestras abuelas) pero rellenos de alguna fruta y sin la intervención más rica del buñuelito que es el fritor en la olla de grasa o aceite.

En fin, estos panqueques son una especie de buñuelo sano, que se puede comer de desayuno acompañado con las frutas, frutos secos y otros accesorios que tengamos a mano, incluido el dulce de leche.

No me canso de repetir esto: lean la receta antes, vean las fotos y entiendan lo que vas a hacer y cómo se ve la textura en cada paso paso. Después desobedezcan y cambien lo que quieran por ingredientes suplantables o intercambiables.

Ingredientes Para los panqueques de banana

2 Bananas bien maduras
2 huevos
1/2 taza de leche
1 cucharadita de vainilla
1 taza de harina de avena (avena triturada)
1 cucharadita de polvo de hornear
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1/2 cucharada de manteca o aceite de coco
Extras:
2 cucharadas de miel
Arándanos, bananas, manzanas ralladas, duraznos, frutillas u otras frutas para acompañar
Frutos secos, coco rallado, nibs de cacao, semillas

Fotos: Jimena Peck

Preparación

En un plato mediano pisar las bananas con un tenedor. No demasiado, es mejor que queden pedacitos chiquitos.
En otro bowl, batir los huevos con la leche y agregar la esencia de vainilla hasta que estén combinados. Agregar a esta mezcla la harina, polvo de hornear y el bicarbonato de sodio. Poco a poco incorporar las bananas pisadas y batir hasta que no tenga grumos ( pero se pueda ver algunos pedacitos de banana por ahí).

Fotos: Jimena Peck

Calentar una sartén a fuego medio-alto. A mi me gusta usar la de hierro, pero cualquiera antiadherente funciona bien.

Cuando estés listo/a para hacer los panqueques, rosear la superficie de la sartén con spray anti-adherente y verter 2 cucharadas de la mezcla para formar los panqueques circulares.
Cocinarlos hasta que la parte de abajo este dorada y la parte de arriba se vea asentada.
Con la ayuda de una espátula, dar vuelta los discos y dejarlos cocinar del otro lado.
Repetir con el resto de la mezcla. Servir tibio con miel pura!

Fotos: Jimena Peck

*Tip de cocina de la abuela Mum:
La leche cortada (semi-buttermilk) no hay que tirarla, sobre todo cuando se cortó hace unos pocos días y sabemos que es pasteurizada. Mi abuela Mum hace los scones más deliciosos del universo, con leche cortada. Para los panqueques es lo mismo: si tienen leche cortada, prueben y si no la pueden hacer ustedes – tienen que agregar una cucharadita de vinagre a la leche durante 5 minutos antes utilizarla – van a notar que los panqueques salen bien mulliditos y no van a notar el ácido.*

Fotos: Jimena Peck
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Made in Casa | Brusquetas by Laura Giovanetti

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¿Viste cuando querés hacer algo distinto para variar la típica picada? Bueno, acá te dejo una buena opción. Es fácil, es rica, es una bomba total y va a hacer que te aplaudan al unísono todos los comensales.

Ingredientes BRUSQUETAS DE LA GLORIA

-Pan de campo (puede ser de salvado, blanco, con o sin semillas)
-Jamón Cocido
-Queso Cremoso
-1 pote de Queso Crema
-100 gr de aceitunas verdes sin carozo
-200 gr de tomates cherrys
-Ramito de Albahaca
-Aceite de Oliva La Toscana
-Sal, Pimienta, Orégano, Ají Molido, Pimentón.

Preparación

Primero cortá el pan en rodajas grandes. En un bowl hacé un rico ungüento con el aceite de oliva y le agregás sal, pimienta, ají molido, orégano, pimentón. Mezclá bien y untá cada rodaja dejando que se impregne bien. Llevá al horno fuerte por 5 minutos, y cuando estén doraditas las das vuelta otros 5 minutos más.
Mientras tanto en la licuadora o con procesadora de mesada o de mano, ponés el queso crema y las aceitunas. Mixeás bien y reservás.
Retirá del horno el pan y armá las brusquetas poniendo primero la pasta de aceitunas y queso crema, después el jamón, el queso cremoso y llevás al horno hasta que se derrita el queso.

Terminás con rodajitas de tomate cherry y la albahaca fresca. Chorro generroso de aceite de oliva La Toscana y a disfrutar de esta gloria. ¿Te vas a quedar con las ganas?

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Familia Durigutti: El vino en primera persona

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Pablo Durigutti

Ya lo dice la tonada. “No es lo mismo el otoño en Mendoza”. Sucede que hasta que uno no lo vive, no lo entiende. El aire es distinto. Pero distinto, en serio. Se respira una calmada pausa, donde sólo queda margen para dejarse llevar por los sentidos. La vista se deleita, sumergida en una paleta de maravillosos colores dorados, ocres, amarillos brillantes y apagados verdes.
Así nos recibió Mendoza, y así lo hizo también la familia Durigutti, en su exclusiva bodega en el departamento de Luján de Cuyo. Esperábamos vivir una linda mañana, como puede esperar cualquier grupo de amigos dispuestos a disfrutar de unos días de descanso y turismo. Todas nuestras expectativas, se fueron superando minuto a minuto.

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Al llegar nos recibió directamente Pablo Durigutti, fundador de la bodega junto con su hermano Héctor, como quién recibe visitas en su propia casa, con una amplia y amable sonrisa. Nos dió la bienvenida y nos contó que sería él mismo quien nos guiaría en el recorrido de la bodega. Qué mejor que el propio dueño y enólogo para compartirnos todo sobre el lugar y la elaboración del vino. Inmediatamente nos adentramos en un universo de aromas, colores y sabores. Cuando uno disfruta de un buen vino, no siempre tiene en mente, las horas de dedicación artesanal que hay detrás de su elaboración, ni cuántos procesos se deben cumplir ni cuántas variables puede haber. Recorrimos cada sector de la bodega, donde se utilizan distintas tecnologías para cada tipo de vino. Desde las antiguas y conocidas barricas, pasando por tanques enormes de acero inoxidable, hasta los modernos huevos de cemento. Cada una de estas variantes, tiene su propio método, su tiempo determinado y su particular seguimiento.

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En cada rincón de la bodega se respira familia. Pocos trabajadores, dispuestos a su labor, nos saludaron y recibieron con gentileza y alegría. Mientras tanto, nuestros paladares salivaban con ganas de probar esas delicias. Y por suerte, la buena noticia llegó. Pablo nos hizo pasar a la casa principal, un antiguo casco de estancia renovado, con una hermosa galería con vista a la bodega. Llegaba el momento de la degustación y les aseguro que fue la mejor coronación que pudo haber tenido nuestra visita. En una sala subterránea, super acogedora y acondicionada, saboreamos varios vinos de la casa, paso a paso, dejando volar la imaginación, activada por los sentidos. Aprendimos a distinguir sabores, olores, colores, pero sobre todo, nos conectamos con la experiencia, con lo que a cada uno le despertaba.

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Ahí radica la magia del vino según nos explicó Pablo, dando fin a nuestra otoñal visita. Puede haber miles de variantes, procesos y condiciones, para hacer un buen vino. Pero sin duda, lo que lo hace mejor, es el contexto en el que se toma, es la emoción que radica en nuestro ser ante cada trago. La esencia del vino se transforma con la esencia de quien lo toma. Juntas, bailan y se conectan para dar espacio a atmósferas únicas, que harán de ese vino, un manjar inolvidable.

MUNDO DURIGUTTI

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Héctor y Pablo Durigutti, son dos hermanos mendocinos que supieron llevar su visión del mundo vitivinícola, a la realidad. Plasmaron sus sueños con esfuerzo, dedicación y por sobre todas las cosas, con conocimiento y pasión por el vino. Héctor se formó enológicamente en la escuela europea, sumando a las tradiciones ortodoxas, prácticas modernas enológicas. Por su parte Pablo se formó en la escuela Americana, siguiendo la línea de vinos con estilo del nuevo mundo.

Luego de haber trabajado por separado en las bodegas más prestigiosas de Argentina y Europa, en 2002 apostaron por lograr su propia identidad, embarcándose en un proyecto distinto, nuevo y por ende, arriesgado. Y la apuesta, valió la pena. Hoy sus vinos se venden tanto en el mercado local como en el exterior donde se encuentran presentes en más de 20 países, entre los cuales se destacan Estados Unidos, Canadá, Brasil y algunos países del continente europeo.

INFO:

Roque Sáenz Peña 8450, Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.

(54 261) 562 9134/35
turismo@durigutti.com
www.durigutti.com

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Cuando se trata de renovarse, podemos asegurar que FABRIC SUSHI capta la esencia de esa transformación, por completo. REVISTA RANDOM puso su paladar a disposición, y nos deleitamos con la nueva carta que proponen para esta temporada.

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Una granola apelotonada

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La avena conoció la banana y ya no hay vuelta atrás: una relación perfecta de perfumes, texturas y tonalidades.Ojalá les pudiera mandar a través de estas páginas el olor de esta granola horneandose. La casa entera se convierte en una fiesta de banana, miel y coco.

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Laucha Luchetti : Locos por el asado

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