Portada | Naty Franzoni: La Alegría de Vivir

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Estar con ella media hora, puede ser la mejor terapia motivacional del mundo. Tiene fuerza al hablar, energía al moverse y vibra de una manera única. Su mega sonrisa es tan contagiosa, que es imposible estar seria a su lado. Es una “mina buena onda”. Sencilla, simple, divertida. Su espíritu emprendedor, hizo que consiguiera todo lo que se propuso, con esfuerzo y mucho enfoque. ¿Querés conocer el secreto de Naty Franzoni? Leé esta entrevista exclusiva para REVISTA RANDOM y llenate de magia.

– ¿A qué jugabas cuando eras chica?

¡Uy! A la pelota (risas). Al fútbol. Yo quería llamar la atención de mi padre, entonces la única manera era jugando al fútbol. Tengo una relación extraordinaria, estoy todo el día con mi papá, compartimos muchos momentos. Él ya era padre de un varón, después nací yo que soy la del medio y tengo otro hermano más chico que yo. Mi viejo es futbolero a morir, así que todo el tiempo era hablar de fútbol, mirar fútbol. Yo estaba todo el día con las medias de Racing, pantalón y camiseta. Así hasta los 7, 8 años más o menos. Siempre fui muy varonil, criada con muchos hombres. Pero después, a los 12 me picó el bichito de la feminidad. Aunque nunca jugué a las muñecas por ejemplo.

– ¿No jugabas a ser conductora de televisión, por ejemplo? Dicen que la pasión que uno desarrolla de grande, tuvo mucha presencia en los juegos de la infancia…

Sí, y muchos ahora me escriben y me dicen que es genial que esté logrando todo lo que decía cuando era chica. Y la verdad no lo puedo creer, imagínate que cuando empecé la secundaria mi mamá me dijo “ahora vas a tener que estudiar”, porque en la primaria es todo divino pero en la secundaria vas a tener más materias. Entraba a la mañana y salía las 7 de la tarde, entonces en esa época es como que me olvidé de todos aquellos sueños y se me fueron yendo. De hecho, cuando salgo del secundario con mi mamá evaluamos una carrera y elegí traductorado de inglés. Así que trabajaba y estudiaba y vivía sola, hasta que encontré una hermana por parte de mi papá, bueno ella en realidad me encontró por facebook y me agregó. Gracias a eso yo puede venir acá (por Buenos Aires). Mi hermana se casó, fue mamá. Me escribió y me dijo: “hola soy tu hermana”. Y yo me quedé sorprendida.

– Entonces por lo que contás tuviste una infancia muy alegre. Siempre puede haber algo no tan bueno, pero lo primero que se te viene a la mente, ¿es que tuviste una buena infancia?

Sí, re linda. De hacer lo que quería, lo que se me cantaba. Fue una infancia muy relajada. Nunca me pusieron un límite. Puede ser malo o puede ser bueno. Yo creo que salí bien (risas). Yo les contaba todo a mis viejos. Les decía “vamos a ir a bailar esta noche”. Ellos me no me dejaban entonces les planteaba: “o me escapo o me voy a bailar. Yo les digo donde voy a estar. ¿Prefieren que les mienta, como hacen mis amigas o que les diga la verdad?”. Y mi mamá: “Ay, no me das opción!”. (risas) Ahora me dice ella, lo que la hice sufrir porque yo les contaba todo, y cuando digo todo, es todo. Lo bueno y lo malo. Los sentaba y les contaba.

– ¿Pero de dónde sacaste esa manera de ser?

No sé, es que yo no sé mentir. Y creo que eso es positivo, porque de tanto hablar y tanto contar todo, por ejemplo yo nunca me drogué, siempre me supe defender en mi trabajo y plantarme delante de cualquiera y bancar mi postura. Creo que eso es parte de la rebeldía que tuve en mi infancia y también del permiso que mis viejos me dieron. Entonces era decirles todo lo que iba a hacer. Como padre mejor tomalo, aprovechalo, estate atengo, pero quiero que sepas que esto lo voy a hacer igual. Así yo me enfrento al mundo.

 

– O sea que podemos decir que todo lo que lograste en tu vida fue por motu propio. ¿Creés que sos una mina que se hizo desde abajo?

Re, sí. Todo. Y al día de hoy también. Si bien tengo mucha gente que me acompaña. Mi familia para mi es imprescindible y mi marido, ni qué hablar. Sin él no podría haber hecho nada de lo que hice. Pero siempre fue mi motor, mi energía, mis ganas. Siempre me dije y me digo que todo lo que quiera lo voy a lograr. Sea como sea.

¿Y cómo fueron tus comienzos? ¿Tenías contactos? Ese primer programa, lo produjiste vos misma, ¿no?

Yo empecé a los 15 años, aunque en la tele empecé más de grande, a los 24 años. Cuando era chica quería ser modelo y hacer castings. Mi vieja no me podía acompañar, entonces iba sola a todos lados. No había internet, así que andaba siempre con la Guía en la mano. Y así fui a cada antro. Lugares donde me querían cobrar para sacarme una foto. Y yo les decía: “Si yo no entiendo mal, esto es un trabajo, vos me tenés que pagar a mi, no yo a vos”. Solita iba y me plantaba. Enseguida detectaba esos engaños. ¡Si habré ido a esos lugares! Cuando era muy lejos mi vieja sí me acompañaba. Así que fue mucho de ir a castings, y de buscar y de ser simpática con todo el mundo y hablar con las piedras y conseguirme los teléfonos de todos. Y si me decían que no, yo insistía y volvía a ir hasta el cansancio. Para empezar en la tele, directamente me hice mi programa. Dice, “¿cómo es esto?” Yo quería conducir, pero si nunca lo había hecho, ni nadie me había visto, ¿cómo hago para que sepan que yo soy genial? (risas) Ya tenía mi familia formada, era madre, estaba super bien en ese aspecto pero me faltaba toda esta faceta que siempre me había quedado en el tintero. Y dije “me lo hago yo”. Busqué una productora, Pick Studio, con los cuales siempre hacía castings. Había hecho ya muchos castings para tele pero nunca quedaba, y nunca quedaba. Dije “mejor me elijo yo a mi misma y me pongo a conducir”. Yo tenía bien claro lo que quería. Así que fui con todo el proyecto armado y me planté. Yo no tengo vergüenza de nada, soy re caradura y me gusta mostrar esa desfachatez. Además puedo estar en cualquier lado. Desde recorrer una villa, hasta estar en el Palacio Duhau tomando algo. Me gusta la gente. Me gusta bailar y no estudié baile, me gusta cantar y no estudié canto. Yo voy. Yo primero digo que sí. En los castings cuando me preguntaban si sabía hacer algo, yo les respondía “¿vos qué necesitás?”. Soy una loca, desfachatada total. Y yo quería mostrar todo eso.

– ¿Cómo fuiste dándole forma al proyecto?

El objetivo era conducir. Así que tenía que llegar a personas que me pudieran dar trabajo. Entonces entrevisté a 6 personas, entre ellos Marley, Pamela David, Germán Paolovsky. Así fuimos armando Glam & Music. La verdad es que la productora fue lo más. Me re ayudaron, me acompañaron mucho. Al igual que el canal CM, El Canal de la Música. Al final resultó como esperaba y a los meses estaba trabajando para Pamela. Esa entrevista, finalmente me dio trabajo. Y desde ahí no paré.

– ¿Te gusta cómo se fue desarrollando tu carrera a partir de ahí?

Sí, mucho. Yo estoy muy contenta, porque de todo aprendí un montón. Saber claramente lo que quería, hizo que tarde menos en llegar. Hizo que no muera en el intento, ni que me pierda con propuestas que no van conmigo. Me pasó muchas veces y supe decir que no. Prefiero no tener trabajo, en lugar de hacer lo que no quiero. Yo sé lo que quiero, lo que necesito, con lo que yo vibro, cuál es mi energía. Entonces realmente no me equivoco a la hora de elegir un trabajo. Yo hago lo que me sienta bien, si no no puedo estar ni un sólo minuto. Y si bien es difícil y todo cuesta aprendizaje y esfuerzo, es fundamental siempre saber cuál va a ser el objetivo final. El Norte no lo perdés. Nunca me perdí en el chimento, en hablar mal de alguien, ni en mostrar mi vida privada, ni en un flash. Y no lo pienso hacer, eso lo tengo clarísimo. No va por ahí lo mío. Lo mío es hacer lo que me gusta y siempre dejar un lindo mensaje, y un lindo momento junto a las personas con las que trabajo y con la gente que nos mira, que es lo más importante.

– ¿Y si te tenés que definir profesionalmente, cómo lo harías?

Yo soy conductora de televisión.

– ¿Y sos también influencer?

Yo genero contenido. Eso soy. Generadora de contenidos. Me gusta generar cosas en las redes y siempre haciendo lo que me gusta.

– ¿Así nació la idea de mostrar y dar clases de yoga en las redes?

Sí, de algún modo fue compartir lo que me gusta. Siempre fui así, con las cosas que me hacen bien. Las comparto. Fui a un médico bueno y se lo recomiendo a todo el mundo. ¡Lo que está bueno hay que recomendarlo y yo te vendo todo! Soy muy generosa con esas cosas. Para mi todo tiene que fluir y todo va a volver y vuelve con creces. No importa a quién se lo estés dando, siempre te vuelve. A mi el yoga me cambió la vida. En todos los sentidos. Hace 10 años que practico y es lo único que hago. No corro, ni voy al gimnasio, nada. Sólo yoga y nada más. Ni me cuido con las comidas. Entonces lo empecé a compartir así como un juego y de repente era impresionante la cantidad de gente que me consultaba cosas y que se copaba. De hecho así ocurrió con mi familia y amigos. Todos empezaron a hacer yoga porque yo los incentivé. Ahí dije “epa, ¡qué influenciadora!” (risas).

– Pero al margen de la incentivación, vos estudiaste el Instructorado. ¿Por qué decidiste hacerlo?

Mirá, yo creo que uno aprende haciendo, no hay mejor título que el hacer. Yo no estudié periodismo en ningún lado, aprendí en la calle. Equivocándome y haciendo mil millones de notas. Hice de todo, hasta noticiero en América. Yo creo que teniendo empatía, escuchando, siendo observadora y siendo un poco audaz, ya está. Siempre basándote en tu esencia. Yo nunca voy a ser una periodista seria, porque mi esencia no es esa. Entonces yo voy para todo, pensando: “¿cómo hace Naty para encarar esta situación?”. Pero con el yoga fue distinto, porque si no sabés guiar a otro, también lo podés lastimar. Además de poder enseñar bien y correctamente. Entonces me puse a estudiar y me encantó. Creo que no voy a parar y que voy a estudiar toda la vida yoga. Hice el profesorado y ahora estoy haciendo el de Yoga Terapia.

– Así que a la comunicadora y generadora de contenidos, le sumaste a la docente…

¡Sí! Estuve todo el verano dando clases en Mar del Plata, junto a una marca que me convocó. Fue una experiencia bárbara. No sabés cuánto lo disfruté. Fue la primera vez que yo daba clases. Y lo hice como si fuese de toda la vida. Yo me encomiendo y pido que me baje toda la información. Y sucede. La gente se iba llorando. Cuando vos te conectás con la respiración y empezás a respirar y a hacer algunas posturas, por más suaves que sean, se te mueve todo. Iba gente que nunca se escuchó, que nunca se movió ni respiró de esa manera. Además yo hago una relajacion hermosa, de amor y de luz, que te conecta con vos y es maravillosa. La gente se iba emocionada.

– Me imagino además que en la playa, abiertamente, había distintos niveles y estados físicos.

Claro, pero yo doy yoga para principiantes, y es lo que más me gusta. Que te haga bien, nada de hacer cosas muy forzadas. Que tu cuerpo esté sano, que tu mente esté activa. Que tu alma fluya y que te emociones, que puedas sentir tu cuerpo. Para mi eso es el yoga y es lo que yo rescato y lo que más me gusta enseñar. Si vos te emocionás, te conectás con vos mismo, te decís cosas lindas y escuchás lo que te pasa, ya está. Es eso. No hay más misterio para meditar. Sólo sentate, respirá y escuchá. Eso es lo que busco en cada clase y desde donde voy yo también.

– Y como si fuera poco ahora también enseñás en la tele. Contame, ¿cómo va Flor de Tarde? (Con Florencia de la V, de lunes a viernes, 13 hs, por Ciudad Magazine).

Sí, todos los lunes tengo mi sección de “Yoga con Naty Franzoni”. Y está gustando mucho. Incluso en el equipo. Ahora todos me consultan y preguntan. Hasta Flor está re copada. Y yo lo disfruto tanto. Lo hago con mucha pasión. Me gusta que la otra persona se sienta bien.

– ¿Qué te pasa con la devolución de la gente? Ahora gracias a las redes, el feedback es mucho más fluido.

A mi me encanta. Me generan cada vez más ganas de hacer cosas y además yo respondo todo. Lo que me pregunten, lo respondo. Y son como 200 mensajes por día. Para mi es un servicio, no entiendo a aquellos que no responden. Si vos tenés una red social es para eso. Yo les debo todo. Es mi kiosco, es como mi oficina. Si la gente me consulta sobre algo que yo estoy vendiendo, ¿cómo no voy a responder? A veces por ejemplo, me hacen consultas de yoga, porque tienen algún dolor, o lo que sea. Y como es medio difícil explicarles de manera escrita, directamente les grabo un video y se los mando. Y no lo pueden creer. Pero para mi es mucho más fácil así. Siempre encuentro el momento para ir respondiendo a todos.

– No puedo dejar de preguntarte por el momento que atraviesa la mujer en los medios, en la sociedad en general. ¿Qué te pasa con todo este momento de empoderamiento femenino y con las posturas tan definidas que se están tomando respecto de algunos temas?

Yo no estoy de un lado, ni del otro. Para mi hay que poder ponerse en cada lugar, en cada momento. Yo soy así con todo. Siempre estoy buscando el equilibrio en todas las cosas, y creo que cada uno tiene su verdad. No hay una verdad absoluta. Yo no me etiqueto, ni me encasillo en nada. Estoy a favor de la despenalización del aborto, para que cada uno tenga la libertad de decidir. Y en cuando a las manifestaciones, estoy a favor de que cada quien exprese su pensamiento, de eso también se trata la libertad.

– A pesar de usar mucho las redes sociales para comunicar, siempre preservás muy bien tu familia, tu marido y tu intimidad. ¡Yo no sabía que estabas casada!

Sí, a todo el mundo le pasa. (risas) Piensan que estoy soltera o divorciada. Pobre, mi marido está escondido. En la tele hablo más de él, y saben que estoy casada. Pero en mis redes jamás me vas a escuchar hablando de él, salvo que me pregunten. Es mi vida privada y la cuido mucho. No muestro mis vacaciones, ni mis viajes, ni fiestas, nada. Eso es lo más sagrado que tengo, lo más verdadero y puro. Y eso no se mancha.

– ¿Qué esperás para el futuro en lo profesional? ¿Qué te gustaría que pase?

Todo va viniendo. Y yo espero mi magazine de juegos, para toda la familia, en una pantalla número 1. Lo tengo super diseñado. Programa de juegos, familiar, poder conducir y mostrar todas mis facetas. Jugar con la gente. Y después me gustaría seguir en paz, muy tranquila. Seguir con el yoga y algún día tener mi propia escuela, eso me encantaría. Y sobre todo deseo y sueño seguir disfrutando de la familia, soy muy familiera. Amo viajar juntos, tenerlos cerca, mimarlos. Eso es lo más lindo que me puede pasar. –


Escribe: Laura Giovanetti / Fotos: Valentín Abelardo / Asistente de fotografía: Ayelén di Biasi
Estilismo: Carina Brandan / Asistente de Estilismo: Sofía Scalise
Make up: Paz Make up Estudio (@pazmakeupestudio) / Pelo: María Laura Rebora (@laureborahair)
Agradecimientos: Estudio H, Mary & Joe, Frankie, Love Not War, Justa Osadía, Desiderata, Vars.

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