#Entrevista | Federico D’Elía, romper el molde

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Federico D’Elía es el simulador eterno para muchas generaciones que hicieron de culto la serie que rompió los esquemas en una época donde no había grandes novedades televisivas. En el 2002 comenzaron aquel gran trabajo de estética y guion original. Una serie que tuvo inicio y no parece tener final en la memoria de sus fans y que puede convertirse en película a pedido del público. Su carrera comienza en el 86, pasó por todos los semilleros de buenos actores como “Clave de Sol” y varias series en Polka, en el cine “Tango Feroz” y en las tablas de teatro también dejó su huella. Había un Federico D’Elía antes de Los Simuladores ―claro está― pero la serie lo ayudó a dar un salto a la popularidad.

Federico fiel a sus convicciones siguió con la construcción de su carrera y no fue por una dirección única, se atrevió a más, como ser el padre de Lali Espósito en “Esperanza Mía”, Le Prenom en teatro y, entre muchos otros proyectos, “romper el molde y aceptar el desafío de algo movilizante” como la comedia musical Sugar. El éxito que comparte en calle Corrientes junto a Griselda Siciliani y Nicolás Cabré y donde todas las noches las filas son interminables, la gente se acerca a saludar y conocer a los actores. Sin embargo, Fede no parece afectado por esto y se maneja como el tipo más sencillo y humilde del mundo. La cita para la entrevista es en la puerta del teatro y de ahí decidimos ejecutarla en el bar de al lado. La gente que transita lo saluda, lo detiene para la foto y accede con buena onda dejándolos doblemente satisfechos. Suele decirse que el peor defecto de los actores es su ego y más si están protagonizando un éxito, este actor tendría motivos suficientes pero gana su humanidad y pasión por la profesión. Se toma un largo momento con Revista Random y nos hace viajar por sus pensamientos acerca de su gran momento.

-¿Con este tipo de obra donde bailás y cantás se multiplica la exigencia?

-Es agotador con cualquier tipo de obra porque no se deberían hacer doble función, es muy cansador. Lo mismo me pasaba cuando hacíamos “Le prenom” y no sé si no me cansaba todavía más que con esta. Acá el compromiso con esta obra es más físico, tal vez en el otro era más de letra por lo cual las dos cosas en doble función se hacen agotadoras.

Fotografía: Marcelo Valles y trabajos actor
Fotografía: Marcelo Valles y trabajos actor

-¿En qué momento de tu vida te llega la propuesta para esta obra?

-En un momento lindo porque la verdad vengo laburando bien, aunque este año no quería hacer teatro porque venía de tres años con Le Prenom y buscaba estar un poco en mi casa con mis hijos. Cuando hacés teatro por las noches desaparecés, pero tengo que reconocer algo que me está pasando, antes me encantaba hacer tele y me sigue gustando, no obstante, en este momento no tenía ganas de hacer tele. Y cuando me llega esta propuesta grosa, enorme (risas), más allá del susto que me daba hacerla porque es comedia musical ―algo que yo nunca había hecho― te puedo decir que me cayó perfecto. Pude decir que no a algunas propuestas de tele y entrar a una obra como esta. Que está funcionando muy bien y que género una expectativa muy grande que por suerte se está cumpliendo. Me agarró en un momento interesante, era lo que estaba necesitando.

-¿Semejante desafío como una comedia musical lo aceptaste apenas te lo propusieron o lo pensaste un poco?

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-En un principio le dije a mi representante que diga que no porque yo no cantaba ni bailaba y él me dijo que había hablado con Gustavo (Yankelevich) y que le había dicho que no tenía que preocuparme por eso, porque iba a estar todo dado para que estemos tranquilos y que tampoco era lo más importante porque iba a haber un montón de cantantes de apoyo. Que no era una condición “sine qua non” hacerlo. Fue perfecto porque sabía que nosotros no éramos ni cantantes ni bailarines con Nico (Cabré). Me generaba duda, miedo típico de lo desconocido y tardé tres días en aceptar porque era muy seductor hacer esta obra. Se venía hablando mucho de lo que iba a ser Sugar desde un rato largo, suponíamos que iba a ser un éxito y no me lo quería perder.

“Romper el molde y aceptar el desafío de algo movilizante.”

-¿Creés que va a marcar un antes y un después en tu carrera?

-No lo creo para nada, los antes y después no sé muy bien porque se dan ni a quien se les da. Los Simuladores fue un antes y un después pero no sé qué sé yo si fue un antes y un después, yo soy un actor que tiene que laburando como cualquiera, no soy una “figura del espectáculo”. Por eso esta obra en particular un antes y un después no creo, no creo que de ahora en más me convoquen para hacer obras musicales (risas).

-Me refiero en que te da la posibilidad de mostrar algo diferente, cuando hiciste Los simuladores mucha gente se quedó con ese personaje y vos fuiste mutando…

-Ah eso sí, porque no te queda otra. La gente es la que te encasilla y yo también me incluyo, como público soy igual y me pasó con Michael C. Hall, yo veía Six Feet Under y veía un actor que hacía de gay y de golpe lo veo haciendo Dexter y me costó un huevo asimilarlo. Me dije no puede ser que este haga esto pero es así nos pasa a todos. Está en uno como actor tratar de modificar esa mirada y de ver que laburos elegir, si tenés la suerte de poder elegir, como para salir del encasillamiento y limpiar un poco esa mirada. De lo contrario, los actores que hicimos Los Simuladores seríamos cuatro murciélagos con esos pilotos puestos todo el tiempo (risas) porque la gente hasta el día de hoy, quince años después, nos siguen hablando de Simuladores…

Fotografía: Marcelo Valles y trabajos actor
Fotografía: Marcelo Valles y trabajos actor

-Y la gente te pide que vuelvan…

-Todos los días de mi vida que salgo de mi casa. No paso un solo día que al menos una persona no me diga “che ¿Cuando vuelve Simuladores? O que me pidan que vuelvan. En estos quince años es así, religiosamente.

-¿Te tienta un poco la idea de volver con otra temporada?

-Me tienta…Bueno, en realidad nos tienta hacer una película. Sería genial, el tema es cómo, todos estamos laburando y Damián (Szifrón) está filmando afuera del país y él es fundamental para tener el libro y poder dirigirla. Lleva un laburo previo de él, nosotros tenemos que estar solo para ir y filmarla. Lo hablamos todos hace poco, el deseo está. Después veremos si lo podemos hacer. Ahora Simuladores versión tele lo veo difícil, para eso yo no tengo muchas ganas, no lo veo televisivo. Tal vez en una plataforma como Netflix, Fox o HBO me parece más realizable porque son plataformas que contienen y que sostienen, que te exigen un estándar de calidad muy alto entonces esto hace que uno grave con más tiempo. Cada capítulo es como una peliculita y como hicimos en su momento en Telefé y era tele. Pero así y todo no sé si me muero de ganas de hacerlo. Yo entiendo lo que pasa con Simuladores, a mí me encanta Simuladores, hoy vi una escena que colgaron en Twitter y me cagué de risa, ya me la había olvidado y verla me encantó. La cotidianeidad de Simuladores todos los días meterme a grabar, porque para grabar ocho capítulos es estar ocho meses laburando. En este tipo de plataforma es así. La verdad no sé si tengo ganas. A mí ya no me representa ningún desafío Simuladores, ya está, pasó todo lo que pasó y no creo que pase más que lo que pasó. Por eso una película seria genial para nosotros los actores, porque en dos meses se hace todo. Además de promociones y otros laburos que haremos porque nosotros somos los dueños.

-¿Creés que una de las cuestiones en la ficción nacional es que se acabaron las ideas?

-En el mundo se acabaron las ideas, de vez en cuando aparece una pero es así. Te lo digo porque cuando hacíamos Los Simuladores hablé con gente de Sony porque le vendimos el formato y me decían que pasa en el mundo, están buscando por todos lados contenidos. No se puede hablar de nuestra tele porque es súper acotadito pero hablando en general pasa, no es fácil. Además si todas las ideas fueran geniales, ninguna seria genial y estaríamos acostumbrados a lo mismo. Lo mismo pasa con el teatro, a veces una obra explota y otra que es buenísima no va nadie. Es tan raro este negocio y este país es particularmente es raro, es pequeño no tenemos mucha producción, es inestable económicamente. Muchos hablan de las producciones turcas pero ellos están en Europa y es otra cosa. México y Brasil tienen una cantidad de habitantes que les permite proyectar otra cosa. Por el contrario, Chile y Uruguay están iguales o peor que nosotros y son mercaditos chicos. El tema es como nos abrimos al mundo ahora, ese el gran desafío.

-¿Cómo está tu relación con el cine?

-Me encantaría estar en cine, pero no soy de los actores elegidos, es como que hay ciertos actores que son más de cine y aquí en Argentina se hace muy poco cine. A mí me gusta, me encanta, hice muy pocas películas pero también hay otra realidad y es que yo tengo una familia muy grande que mantener y hay muchos proyectos de cine que se hacen muy a pulmón, donde laburás dos o tres meses y no ganás un mango. Yo no puedo hacer ese tipo de películas salvo que esté haciendo otro laburo que me lo permita en lo económico. Por ese motivo tuve que decir que no a algunas cosas que tampoco eran una maravilla. Si hubieran sido algo excelente importante lo hubiera aceptado porque sé que después me capitaliza.

Los simuladores
Los simuladores

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