Johanna Fadul: Siguiendo sueños

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Desde muy chica supo que quería ser actriz e hizo de todo para concretarlo. La fama le llegó con su papel de Daniela en “Sin Senos sí hay paraíso” que Telemundo Internacional emite en nuestro país y hoy junto a su colega y cantante Juanse Quintero conforman una de las parejas colombianas más queridas. Con RANDOM repasamos los secretos de la exitosa telenovela y sus convicciones para dedicarse a la actuación.

Johana siempre tuvo en claro su norte, sus sueños recurrentes la imaginaban en las pantallas, siendo el centro de atención de los hogares y en donde hubiera un aparato colgado. El asunto con los deseos es estar muy atentos y preparados para cuando aparece esa posibilidad. Y a ella le llegó con el papel de Daniela en la exitosísima “Sin senos sí hay paraíso”. Si bien ya había superado esa etapa de ser elegida en otros castings, de conocer todo lo que se siente arriba de los escenarios o cuando se prende la cámara, ese personaje es de esos que llaman bisagra, que pueden empujar tu carrera si los televidentes se sienten atraídos a él o pueden enviarte nuevamente al casillero del comienzo.

Después de varios cambios de looks y otras participaciones, como en la novela “Operación Pacífico”, Johanna vuelve a tener el pelo rojizo como ese papel que la catapultó al éxito en la novela que este jueves 26 presenta su segunda temporada. Tras superar la etapa más dura de la Pandemia, la actriz también se calzó el traje de empresaria lanzando una línea de belleza y cuidado corporal llamada Rosé.

Desde su etapa escolar, mucho antes de su debut en el medio artístico de su país en 2003 hasta su presente como influencer de fitness y de make up, la actriz que tiene club de fans en Turquía y Grecia y a la que le escriben desde países asiáticos -entre sus más de 6 millones de seguidores-habla de todo. Así como en redes muestra también aspectos domésticos y de su relación con Juanse Quintero, también expuso situaciones duras que vivió en su infancia o hace algunos años ante el fallecimiento en gestación de hijas gemelas.

Johanna gesticula e incluso personifica con frases su parlamento en la entrevista, se la nota radiante y siempre sube la apuesta: “aquí la idea es persistir, insistir, que sea por mucho tiempo, que no sea algo momentáneo como esa bomba que explotó, sino seguir haciendo cada vez más. Y que salga un proyectito por allí”, dice la actriz que espera rodar alguna vez en nuestro país.

En “Sin senos…” las traiciones, la sed de venganza, regresos inesperados y múltiples desgracias aparecen en la segunda temporada que estrena este jueves 26 Telemundo Internacional. La trama empieza con Catalina que estuvo escondida durante 20 años después de haber sido supuestamente asesinada, pero en realidad trabajó durante varios años como agente encubierta de la DEA. Durante todos los años que estuvo desaparecida, ella hizo su vida junto a Santiago Sanín (Roberto Manrique) un médico con quien tuvo dos hijos, Mariana (Stephania Duque) y Sebastián (Johan Esteban Díaz). Durante su regreso, Catalina está atrapada en un mundo de sentimientos y confusiones a causa de su familia, ya que su regreso causaría grandes tragedias y aversiones, especialmente en Albeiro (Fabián Ríos), quien anteriormente era su novio, y su madre Hilda, quien la engañó con Albeiro. Catalina junto con su hermana menor Catalina Marín (Carolina Gaitán) y su novio Hernán Darío (Juan Pablo Urrego), se unen para terminar con La Diabla (Majida Issa) y su hija Daniela (Johanna Fadul), quienes harán todo lo posible para destruir a la familia Marín Santana.

“En mi carrera actoral hay un antes y un después con este proyecto, porque llevaba muchos años haciendo diferentes cosas, nada como este proyecto cuando llegó que le dio una vuelta completa a mi vida y me puso en otro nivel. Ha sido maravilloso y darme cuenta como sigue dando la vuelta al mundo después de varios añitos de haberla hecho significa que se hizo bien el trabajo”, nos cuenta Fadul.

Además tu personaje evoluciona muchísimo, sé que también te hizo llorar mucho en los primeros meses…

El personaje fue cogiendo vida a través que me iban llegando las escenas y lo íbamos grabando, fue creciendo a medida que iba avanzando. Lo tenía desde otra visión, otra perspectiva a medida que lo grabamos y de golpe le podía poner más ingredientes, más cosas, fue muy chévere.

¿Es cierto que el personaje te ayudó mucho para tu vida personal?

Sí, digamos que Daniela me enseñó muchas cositas, tocs que quizás yo tenía como muy guardados o que no habían despertado directamente, porque yo era como más tranquilita, cero peleas, más noble, me decían: “no te sientes ahí” (grita). Bueno está bien, no me siento ahí (imita una situación de sumisión). El personaje de Daniela me ayudó a madurar un poco mi carácter como persona, que no está mal. Obviamente no llevándola a los extremos como Daniela que decía que no con un revolver en la mano, yo no voy a hacer así (sonríe). Pero me enseñó bastante y no sólo en el tema personal sino también (piensa), se me pilló lo que te iba a decir….

Te habrá enseñado también sobre la competitividad que hay en el medio supongo…

La verdad que sí, obviamente no a esos extremos pero cuando tu eres una muy buena gente –y no solamente estoy hablando de una producción de este medio sino en general- la gente te toma de la mano y luego del hombro y hace contigo lo que quiere. Eso conmigo, en mi vida personal, es que digo: “wait” (espera), yo soy buena gente pero no abuses.

Sé que en el set te pasó de todo, te enfermaste, después te robaron el celular y fue un escándalo, ¿no?

Justamente hoy me preguntaban por una anécdota y no me acordaba de eso. Parte de donde grabábamos lo hacíamos en una ciudad chiquitita que se llama Girardot y todo el exterior y la parte del barrio Catalinas se grababa allí. A nosotros nos dejaban en un hotel muy chévere pero el barrio donde estaba ubicado no era tan seguro y yo salí muy campante hablando por teléfono, no creyendo que me iban a robar hasta que pasó una moto por detrás y me llevó el celular. Si vos agarrás mi celular no vas a encontrar ninguna foto rara ni nada sexy, ni mío ni de mi esposo ni nada, pero de verdad como nunca me había metido a la tina y le mandé una foto (tipo selfie desde arriba) a mi esposo. Y ahí sí era como dice la novela: sin senos si hay paraíso. Y a ese personaje no le bastó con robar el celular sino que se metió a mis redes y empezó a publicar la foto por todos lados y entonces como estaba incomunicada y no sabía que estaba pasando en el mundo; mi esposo se quería comunicar conmigo porque no entendía que pasaba que se estaba publicando. Fue terrible aunque al final si bien mostró lo que todas las mujeres tenemos lo mismo, el escándalo por fin terminó.

Tu vida tuvo muchas cosas de película, ¿Cuáles son las que más te marcaron?

Es muy curioso y hasta irónico que siendo actriz, y con lo que más trabajo es con la memoria, yo no me acuerdo de nada. Te lo juro, cuando me dicen cuéntame tal cosa: “wat, yo hecho cabeza porque no me acuerdo”. Y me pasa mucho hasta con cosas muy recientes, voy a necesitar que alguien invente una súper pastilla para la memoria para poder tomármelas.

Hablando de contradicciones, ¿Es cierto que no te gustan los dulces pero vendías en secreto en el colegio?

Yo era “la dealer de dulces de mi salón”, porque en el colegio –no se ahora como será- estaba prohibido vender dulces y yo le vendía al salón entero. Por esa época la actuación era vista como un hobbie, incluso te decían que seguir eso era como ser vaga. Yo decía: “Dios mío que estudio, no me gusta nada, quiero actuar, es mi sueño y lo que veo”. Pero mis compañeras y amigas iban a estudiar derecho, medicina, ingeniería de no sé qué cosa. Pensaba que era muy bruta porque no me gustaba nada. Dije, “ok, a mí me gusta administrar mi plata, tengo mi negocio, lo sé manejar y ahorro y así quedé para estudiar administración”. Como que no cabía decir; “quiero estudiar actuación”. Digamos que “socialmente” no estaba bien visto en el momento, entonces hice un semestre de carrera y me fue como los perros porque los números y yo no vamos. Y ahí fue cuando me salió mi primera producción que hice en televisión que se llamó “Padres e hijos” –que fue una serie que en Colombia duró 16 años- y ahí estuve dos años y cuando me llegó ese casting yo dije: “yo quiero estudiar actuación, esto quiero seguir y sino que se venga el mundo abajo”. Ahí fue cuando empecé, recién salida del colegio.

Igualmente vos ya venías haciendo mucho para concretarlo, ¿Es cierto que mientras los sábados todos se divertían vos hacías un taller?

Me tienes extremadamente estudiada (sonríe), es verdad, en el colegio por cosas de la vida, un tío político mío era conocido de María Cecilia Botero –una conocida actriz que en ese entonces tenía una academia que se llamaba Charlotte que aún existe- y yo le pedía a mi tío que quería entrar, que me ayudara porque quería ser actriz desde muy chiquita. Es más, hubo una gran producción en Colombia hace muchos años que se llamaba El Fiscal y había una actriz que se llama Carla Giraldo y yo la veía que ella actuaba y tenía la misma edad que yo, entonces quería saber cómo hacer para estar en el televisor como estaba ella. Quería ser como ella y siempre desde muy chica ansiaba con aparecer en las pantallas, realmente fue algo de toda la vida, no fue algo por accidente, siempre lo busqué y ahí empezaron mis primeras clases de actuación y no veía la hora que llegara el sábado para asistir. Fui muy feliz a pesar que soy una persona muy penosa. Por ejemplo, me paras frente a muchas personas y yo me “paniqueo”, aunque no lo creas me pongo nerviosa. De hecho cuando tenía que exponer en el colegio me ponía roja, temblaba, sudaba, me olvidaba todo lo que tenía que decir, pero eso no sucede con la actuación. Amo mi carrera y si volviera a nacer volvería a ser actriz.

Con tu marido han pasado momentos dolorosos pero al decidir compartirlos fueron voceros de muchas personas, ¿Cuánto ha contribuido ser portavoz y ayudar a muchas personas?

Precisamente siento que Dios nos escogió. Sinceramente habíamos tenido un embarazo no buscado, es decir, éramos noviecitos, teníamos una relación estable y quedé embarazada como les pasa a muchas parejas, esto nos llevó a comprometernos entre nosotros, a organizarnos, a formar un matrimonio, un hogar. Y llega el momento de las bebés y contarle a las familias y todo listo, vamos pa’lante y el enfoque en esos meses era “todo para las bebés”, trabajando en pro de ellas. Y de la noche a la mañana se nos derrumbó ese castillo porque pasó pero después entendimos que quizás Dios nos ayudó para que seamos ejemplo de muchas familias a las que les sucede, porque todos los días hay mujeres que tienen pérdidas, y para decirles que no desfallezcan. Que es un momento extremadamente doloroso pero hay que seguir adelante. Que se puede, que hay segundas oportunidades, que se puede volver a intentar y no podemos quedarnos en el dolor porque la vida sigue. Hay que montarse en el tren de la vida para seguir consiguiendo tus sueños, de nada te sirve echarte a la pena, encerrada, desmotivada, si te pasan las cosas es porque quizás eso te estaba preparando para algo mejor. En mi caso lo veo clarito, mis bebés que son mis angelitos que tengo en el cielo, siento que ellas trabajan para que me vaya bien, para conseguir mis sueños, mis propósitos, mis metas. Sé que en el momento que vuelvan porque claramente quiero ser mamá, sé que les podré dar todo. Tal vez en el momento que quedé embarazada no lo podía hacer completamente. Sé que voy a ser la mejor mamá del mundo, una mamá cien por ciento consciente. Las cosas pasan y muchas veces uno no las entiende y son dolorosas a veces, pero asimismo maduras y esa madurez te lleva a otro nivel.

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