#MujerDelMes | Eleonora Perez Caressi: “A mi el ‘Bebe’ Contempomi me salvó la vida”

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Foto: Laura Giovanetti

Desde hace varios años trabaja en la pantalla de TN y Canal 13 como periodista de música, donde se inició frente a cámara de la mano del Bebe Contempomi, a quien dice, le debe su apodo y también la vida. Es más fuerte de lo que ella misma cree. Transmite una transparente calma, llena de sonrisas y aplomo. Entendió desde muy chica, que debía empujar para lograr sus objetivos.

Lo aplicó y lo logró. Cree que vino a esta vida a aprender y esa entrega se le nota al 100%. Eleonora “La Beba” Perez Caressi, no se guarda nada. Es verborrágica y no duda en abrir su alma para mostrar los puntos más oscuros, esos que la convirtieron en una verdadera guerrera. En esta relajada charla con REVISTA RANDOM, nos deja adentrarnos en su mundo y conocer más a fondo a la periodista rock. 

-Terminamos de hacer las fotos y aunque me contás que estabas nerviosa, se te vio super relajada…¿Cómo te sentiste?

-¡Bien, me gustó! Me fui relajando porque al principio por lo general me cuesta, es difícil. Y antes de venir estaba super nerviosa. No soy muy segura de mi y de mi imagen.

Foto: Laura Giovanetti
Foto: Laura Giovanetti

-¿En serio? ¿Y cómo es que manejás esa inseguridad frente a cámara?

-Yo creo que la vida me va poniendo en distintos lugares para que yo enfrente mis miedos. Por ejemplo me puso en la televisión para enfrentarme con mi propia imagen. Por supuesto que yo lo elegí, pero mis comienzos fueron como productora de televisión, jamás frente a cámara. Siempre fui como muda. Cuando era chiquita pronunciaba todas las palabras mal, al revés. Todos se reían, me daba vergüenza y entonces no hablaba más. Y la vida después me fue llevando a tener que hablar en cámara. Entonces ahora al estar más expuesta me lleva a trabajar con ese miedo y a tratar de mejorarlo. Pero sí, mis inseguridades están expuestas todos los días.

-O sea que lo vivís como un desafío y un entrenamiento diario…

-Sí, a mi me gusta trabajar con los temas que me falta elaborar y superarlas. A mi me gusta trabajar con todo eso. Reconozco que todas las personas tenemos un lado oscuro y me gusta reconocerlo y ver cómo hago para amigarme con él. Así que mi trabajo termina siendo muchas veces como una terapia.

“Yo creo que la vida me va poniendo en distintos lugares para que yo enfrente mis miedos. Por ejemplo me puso en la televisión para enfrentarme con mi propia imagen. Por supuesto que yo lo elegí, pero mis comienzos fueron como productora de televisión, jamás frente a cámara.”

-¿Cómo fue ese proceso en tu carrera, desde que comenzaste a estudiar producción televisiva hasta estar frente a cámara?

-Cuando yo era chiquita ya jugaba a entrevistar y hacer notas. Siempre como un juego pero nunca lo había proyectado. Sí decía que quería ser actriz porque me encantaba bailar y cantar frente al espejo, pero como a cualquier chica. Esa era mi máxima diversión. Yo rogaba que mis papás se fuesen de casa para quedarme sola, poner música y creerme Shakira. Era un juego, no sé si alguna vez fui tan consciente de que era algo más profundo. Cuando empecé a estudiar producción si me di cuenta que quería formar parte del medio y de la televisión puntualmente. En la materia Producción Periodística había que hacer un trabajo práctico en el que había que conducir un noticiero. Me acuerdo que al principio no me animaba, hasta que me obligué a enfrentarlo. Al final lo hice y me gustó. A mi me gusta mucho la palabra. Me gusta leer, escribir. Y si bien tengo esto de que a veces no pronuncio bien alguna palabra, lo afronto y asumo que tengo esa falencia y ya. Por eso para mi no es casual que yo haya elegido el área de la música y no el periodismo general. Yo soy una buscadora de emociones. A mi la música me genera emociones, me transporta a momentos muy mios. Entonces no me fijo tanto si está desafinando el cantante, o si al leer un libro, hay algo mal escrito. Si me toca la fibra de la emoción ya está. Y esta profesión me permite conectarme desde ahí con todas las emociones.

-Sos de Capilla del Señor y venías todos los días a TEA a estudiar Producción Televisiva. ¿Cómo recordás esos años?

-Para mi era toda una aventura. Tenía en claro en mi cabeza, “yo tengo que lograr que un profesor me lleve a trabajar al medio, porque si no lo logro, me vuelvo a vivir a Capilla”. Viajaba todos los días 3 horas de ida y 3 horas de vuelta, pero para mi era estar cumpliendo mi sueño. Entraba a la facu y me olvidaba de todo. Además a mi me daba mucho miedo Buenos Aires, no entendía los subtes, pensaba que todos me podían robar. Mi familia fue el gran sostén. A veces si se me hacía muy tarde porque me quedaba editando, me venían a buscar a capital o me tomaba un combi y ellos me pasaban a buscar por Pilar. Sin el apoyo de ellos no sé si lo podría haber logrado. Mi papá me llevaba por los distintos canales y yo llevaba una carpeta bastante precaria con fotos mías y mi CV. No sabía ni a quién tenía que dársela. Pero iba y dejaba en todos lados mi carpeta. Así me recorrí todas las productoras. Yo lo intentaba y me parecía imposible no poder lograrlo si estaba haciendo todo para lograrlo. No me quedaba nada por inventar para hacerlo.

Fotos: Laura Giovanetti
Fotos: Laura Giovanetti

-¿A qué edad conseguiste tu primer trabajo?

-A los 20 en el último año de la carrera, empecé una pasantía para atender los teléfonos de Telenoche en Canal Trece. Después de eso tuve una crisis personal. Me había mudado a Capital y no me gustaba. No podía acostumbrarme. Dejé todo y me volví a Capilla. Estuve un tiempo más pero sabiendo que había hecho mal. Que yo tenía que poder vivir en Capital. Quería volver al canal. Entonces me puse a trabajar como secretaria para ahorrar y poder alquilar mi departamento. Después de un tiempo conseguí que me trasladen a las oficinas de Capital y yo mientras seguía en contacto con la gente del canal para que me tuvieran en cuenta y poder volver a trabajar ahí. Hasta que un día sucedió y me llamaron para que vuelva. ¡Y no me voy nunca más!

-¿Qué cosas te movilizan de ser periodista?¿Qué te genera tu profesión?

-A mi me gusta comunicar y aprender. Lo que tiene el periodismo es que en cada nota vos aprendés de la otra persona y eso te ayuda a ser mejor. La otra persona tiene los mismos dolores, amores, odios y broncas. Y a lo mejor está en otro momento. Vos estás dando tus primeros pasos y la otra persona ya se consagró en lo suyo, pero en la esencia somos lo mismo, entonces uno aprende un montón. Yo creo que vine a este mundo a aprender. No sé bien qué, pero sé que quiero ser mejor persona. Ese es mi objetivo. Creo que ese es el mayor éxito, ser mejor persona. Si sos mejor persona, te sentís bien con vos mismo y todo el resto tiene que fluir.

-¿Y cómo te sentís con vos misma?

-Depende el día (risas). Yo soy muy insegura y muy exigente conmigo misma. Pero cuando veo que me estoy enroscando mucho con sentimiento negativos, quejándome por ejemplo de por qué a mi me cuestan las cosas y a otras personas se le dan más fácil, trato de enfocarme en lo que yo tengo que hacer y seguir trabajando. Agacho la cabeza y sigo. Hago terapia hace mil años, obvio que tengo mis encontronazos y mis brotes de bronca y llanto, pero siempre vuelvo al pensamiento positivo y a no compararme con los demás. Me hago cargo de lo que me tocó y de cómo me tocó y sigo adelante con eso.

“A mi me gusta comunicar y aprender. Lo que tiene el periodismo es que en cada nota vos aprendés de la otra persona y eso te ayuda a ser mejor. “

Foto: Laura Giovanetti
Foto: Laura Giovanetti

-¿Cómo es tu presente? ¿Encontraste el equilibrio y la armonía?

-Bueno, mis amigas por ejemplo me dicen que soy bipolar (risas). Yo puedo estar llorando y al minuto estar riéndome a carcajadas de mi misma y de ese dramatismo. No sé si soy equilibrada pero sí me respeto mucho, y me acepto como soy. Tuve muchos períodos en donde traté de inventar como una pose y la verdad es que no me sale. Soy esto. Soy descontracturada, soy torpe y soy catrasca. No soy la periodista formal de punta en blanco. Siempre ando con mil libros, libreta, cosas colgando. Antes me hacía problema pero ahora ya no. Siendo natural y acorde a mi esencia es como más cómoda me siento. Cuando te amigas con vos misma, asumís que sos imperfecta y que esa perfección no existe.

-Contanos de tu relación laboral con el Bebe Contempomi y cómo es ser “La Beba”…

-A mi el Bebe me salvó la vida. Y se lo dije hace poco en un cumpleaños mío. Yo fui mucho tiempo productora en el noticiero. Llegó un momento en que me costaba, yo estaba en una relación amorosa medio rara, y no encontraba mucha escapatoria. Había entrado en un pozo bastante oscuro. En esa época me enfermé, tuve anorexia nerviosa y yo no le encontraba la salida. Pensaba que tal vez lo mejor era morirme, era una depresión muy profunda. Tomé una licencia y empecé a buscar la manera de sanarme y ponerme más fuerte y de golpe aparece la oportunidad de empezar a trabajar con Bebe. Él es una persona súper generosa, siempre me apoyó y me abrió las puertas para que pueda entrar al mundo de la música. Eso me devolvió la alegría, pude reencontrarme y amigarme con mis emociones. Cuando llega determinado momento de tu vida en el que sentís que tocaste fondo, necesitás aunque sea un yuyo de donde sostenerse. Y para mi ahí estaba la música.

-¿Entonces qué representa y que rol cumple la música en tu vida?

-Es el único lugar donde uno conecta y sabe que nada le va a pasar. En mi pueblo cuando yo era chica hubo muchos accidentes en los que murieron chicos de mi misma edad. Entonces siempre tuve la sensación de que la muerte está ahí a un paso, que en cualquier momento puede llegar. Y es muy difícil cargar con esa mochila porque es muy pesada y te presiona todo el tiempo a ser feliz ya porque uno no sabe qué puede pasar mañana. Mucho tiempo traté de tapar todo eso, poniéndole todo a mi carrera. Y un día una amiga mía se mata y ahí me enfermé. Todo el tiempo la vida me estaba demostrando que vivimos en una finitud. Pensaba, “¿cómo hago para vivir y estar a salvo?” Y ahí llegó la música para conectarme. Cuando vos lográs conectarte, lográs encontrar una salida. A mi la música me sana, me limpia. Me ayuda a transitar los dolores y a disfrutar más de las alegrías.

“Tengo en claro que este medio es muy complejo por muchas cosas. A mi me gusta hacer las cosas de tal manera que cuando yo me acuesto a la noche, apoyo la cabeza en la almohada tranquila. No sé si tengo grandes aspiraciones. Sí me encantaría tener un programa propio y demás, pero todo eso pasa por un segundo plano. Lo que tenga que venir, va a venir.”

-Parece que sos una mujer que no se queda quieta y que siempre va para adelante. ¿Cómo ves tu futuro y qué te gustaría que suceda?

-Yo quiero ser feliz y estar en paz. Tengo en claro que este medio es muy complejo por muchas cosas. A mi me gusta hacer las cosas de tal manera que cuando yo me acuesto a la noche, apoyo la cabeza en la almohada tranquila. No sé si tengo grandes aspiraciones. Sí me encantaría tener un programa propio y demás, pero todo eso pasa por un segundo plano. Lo que tenga que venir va a venir. Yo busco hacer cosas que me hagan bien y que yo pueda sentir que estoy haciendo algo productivo. Desde mi rol, con la música quiero aportar porque confío en que el arte y la cultura, es la manera de cambiar la sociedad. Creo que los cambios vienen desde uno, y mi aporte es ese granito de arena, dándole una mano con los músicos emergentes y aquellos que tienen ganas de hacer cosas nuevas.

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