Daniela Urzi, At Home

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Se podría haber titulado en nuestro idioma, sería lo más conveniente, sin embargo está producción de fotos se gestó y se terminó realizando en la residencia que la modelo y fotógrafa posee en Miami y en donde el “spanglish” es cosa de todos los días.

Es cierto que también podríamos haber resumido en un obvio “Daniela de entrecasa” para dar cuenta que Urzi abrió las puertas de su intimidad en un shooting tan sensual como nunca antes. No obstante, es imposible lucir igual que Daniela apenas con una toalla en la cabeza, por más que tantas se realicen “selfies” probadas y posadas y consigan “likes” en redes sociales por una desnudez expuesta como mercancía. En este caso, y fiel a una dilatada carrera, Urzi no sale del estilo que la caracterizó tanto del lado de la cámara de sus inicios como modelo, como del otro, la de fotógrafa que construye una carrera en notable evolución. Sus reclamadas obras de “fine art” que son buscadas por coleccionistas y su último libro de fotografía, apuntan a la sensualidad en armonía con la elegancia. En épocas donde lo explicito constituye un tipo de mercancía, Urzi propone que la actitud y la creatividad signen su sello, sin ostentar con la provocación pero jamás pasar desapercibida.

Daniela es representada en nuestro país por Muse Management (musemanagement.com), como modelo es la más prolífica de nuestro país de la historia, realizando campañas y portadas en diversas ciudades de todo el mundo. Desde su desembarco en París para convertirse en el rostro de un perfume de Yves Saint Laurent, hasta su residencia en Nueva York donde trabajó para marcas como Victoria´s Secret, Revlon y Pantene, o su regreso a Europa para realizar campañas de Armani, Roberto Cavalli y Hugo Boss (perfumes), entre muchas otras. Recuerdo haberla entrevistado en diversas etapas de su carrera: desde la incipiente modelo, la figura consagrada (que brillaba en el gentío en un cóctel al atardecer), hasta la flamante madre. En todas las ocasiones me dio la impresión de encontrarla en su plenitud, ahora mismo, en el calor de su hogar en Miami admite sentirse “realizada en varios aspectos” de su vida. “Hoy como fotógrafa todavía tengo un camino largo que seguir y como madre nos gustaría agrandar la familia. Creo que la plenitud pasa por saber que uno quiere en el momento justo de la vida”, responde desde el oasis de su escritorio, situado en el living de casa, tal vez el sitio preferido donde pasa varias horas al día en la computadora trabajando o editando. Desde ahí Daniela domina las acciones de la casa, “tengo visual a todo lo que sucede alrededor, con el pequeño en casa eso es bueno”. El pequeño es Thiago, el hijo que tuvo junto a su marido Pablo Cosentino, y su mayor fuente de inspiración. Cuando habla de su primogénito cambia el tono, dice que como mamá es la que “pone los límites en la casa”. Eso sí, aclara que “Thiago es un nene dulce y obediente. Al estar más grande razona a lo que le explico y lo llega a entender”. Le hago énfasis sobre el entorno y todo lo que influye en su creación, si bien un niño revoloteando es una fuente de un tipo de energía, la observo una mamá ordenada. Su gusto por el diseño y la arquitectura se amplifican en la calidez del espacio. “En casa hay muchas obras mías colgadas, pero también de otros artistas como Cacho Falcon, Genovesi. En mi estudio es donde puedo crear a pleno con mi equipo de trabajo para lograr lo tengo en mente”.


– ¿Cómo es actualmente tu proceso de producción? ¿Aparece la idea y ahí vas a fondo?

-Sí, primero me surge la idea, después paso a ejecutarla sea con mi equipo de trabajo o sola, dependiendo si es con una modelo o no. Después, la edición y post producción. Y por último imprimir. Mis piezas se venden algunas en 10 unidades de 1 obra y de otras 15. Y se entregan con certificado de autenticidad y numeradas.

-Hace algunos años me decías que la curiosidad era como el “leit motiv” de tu creación, ¿Qué despierta tu interés?

-A veces es la curiosidad de terminar recorriendo un pueblo abandonado en medio de la nada. O simplemente apreciar la belleza de lo que nos rodea. Mi hijo me inspiró a generar la idea del libro (Teddy and I). No siempre el “leit motiv” ha sido el mismo.

“La fotografía siempre fue parte de mi vida”.

-Te pusiste a pensar qué hubiera pasado si hubieras tomado otro taxi (donde se encontró con su primera cámara) que no sea ese que le hizo un guiño a la fotografía…

-La fotografía siempre fue parte de mi vida, desde otro ángulo pero siempre presente. Creo que esa mañana que tomé ese taxi fue una señal, la tomé como tal y decidí seguirla. No sé qué hubiera pasado de haberme tomado otro.

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-Si bien comenzaste fotografiando naturaleza tus últimos trabajos fueron con modelos, ¿Has direccionado tu estilo hacia ese método?

-Fui explorando varios aspectos, empecé con la naturaleza ya que quería armar una serie para -al ser vendida- poder ayudar a ASDRA. Pero mi vida me fue llevando por los diferentes caminos. Seguí con la fotografía aérea, ya que vivía tomándome aviones (llegó a viajar tres veces por semana entre París y Nueva York). Hoy me gusta el proceso de generar una idea y que lleve su tiempo en poder hacerla, armar la producción, el post, etc. Que no sea una foto que pudo haberla tomado cualquiera sino que tenga la marca Urzi registrada.

-¿Cómo se obtiene la química ideal con la persona fotografiada?

-De eso aprendí mucho al estar del otro lado, me gusta poder expresar lo que quiero lograr con mi equipo, con la modelo en especial. Que todos se sientan partícipes de un proyecto en común.

-En estas páginas que ilustran la nota se propusieron con Billy Coleman obtener algo poco común en tu carrera, imágenes más sexies, ¿Cómo fue el detrás de escena?

-Billy, aparte de ser uno de los mejores fotógrafos con los que he trabajado, es un amigo, me sentí súper cómoda ya que nos conocemos hace mucho. Las fotos las hicimos en casa. Todo en un ambiente entre amigos con Paola Orlando que hizo el make up y el pelo.

-Debe haber habido más de una anécdota, ¿no? (aunque no te gusta contarlas, todavía quiero saber que pasó esa vez que te llevaron en un helicóptero hasta una cima para hacer fotos de vestidos de fiesta)

-(Risas) Un día entre los tres charlando surgió que deberíamos hacer fotos juntos otra vez y así fue. La que mencionás de la montaña es una de las tantas anécdotas, una locura. Vestidos de fiesta y botas de nieve abajo, estaba parada sobre el hielo en el medio de la nada a no sé cuántos metros de altura. Pero bueno fue para el Elle España, con quienes he trabajado muchísimo. Lo bueno es que las fotos quedaron divinas.

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-En otra entrevista me decías: “No me gusta ponerme metas”. ¿Seguís fiel a esa filosofía que te sigue llevando a buen puerto?

-Es cierto, nunca me puse metas, creo que no es bueno y no dan resultados. Siempre quise pensar en el ahora y hacer todo lo mejor posible. Mi vigencia se basa en haber tenido una carrera muy sólida como modelo y hoy demostrando que en la fotografía voy evolucionando, queriendo llegar a un lugar donde la gente me reconozca por mi nueva carrera.

-El año pasado quizás fue uno de los más complicados que has vivido, ¿A qué te aferraste para atravesarlo? ¿Sos una persona creyente?

-No fue uno de los más complicados. Creo que todo se agrandó más en la prensa de lo que era en la realidad. Soy creyente sí, de toda la vida.

-Una característica tuya es la solidaridad, supongo que acercarte a la caridad también es una gran manera de ver las cosas de otra forma, ¿no?

-Siempre me gustó ayudar. Creo que uno es bendecido con tanto en la vida que siempre es bueno poder dar al que le falta.

-Una manera de acercarse a la felicidad plena…

-Exacto. También la felicidad plena son los momentos que tenemos en familia, mi hijo diciéndome que me ama. El amor es lo que me hace más feliz. Sueño con poder tener otro hijo.

www.billycoleman.com
Maquillaje Paola Orlando con productos Chanel y cabello con productos Fredric Fekai / Agencia ABTP
Agradecimientos: Gastón Stati

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