Portada | Jenny Williams : Re vivir

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Ph: Solana Re para SMR EDITIONS @smrtravels | Joyas by @calotulum.

Mar, rocas, acantilados, playas desiertas y paradisíacas. No hace falta adjetivar el contexto de las postales donde emerge –sensual- Jenny en esta producción de portada.

La actriz y cantante descubrió México vacacionando como cualquier turista, justo cuando venía de cambios estructurales y necesitaba tomarse unos días en un paraíso desierto “donde me pudiera conectar conmigo, con la naturaleza, vivir una experiencia única, respirar un poco de magia”, dijo. “En cuanto llegué supe enseguida que acá iba a encontrar varias de las respuestas que hacía rato venía persiguiendo, sabía que acá me iba a encontrar a mí”.

Se enamoró a primera vista de esa cultura con sus colores, su mística, su sabiduría y la crudeza de su verdad. Y ahí redirigió su carrera de 15 años como actriz, tras trabajar en países como México, Italia, España y Chile, para descubrir como cantante un nuevo mundo de posibilidades. “Si uno logra que no se vuelva cotidiano este lugar ni acostumbrarte a su belleza, si no das por hecho este paraíso, vivís a la orden del día con felicidad y gratitud. Siempre digo que en un lugar como este es imposible no creer en Dios, llamándolo como cada uno quiera. No se puede no creer que algo más grande exista porque es tan hermoso, tan perfecto, la naturaleza es tan abrumadora que es imposible no pensar que hay algo más grande. Además, es algo de todos los días, no hace falta siquiera ir a la playa para quedarte boquiabierto ante la magnitud de la naturaleza, está en todos lados. Vivir en cualquier tipo de naturaleza nos acerca más a nuestras necesidades básicas y nuestros deseos más íntimos. Te coloca en un lugar de mayor introspección y de serenidad, quizás por eso en un punto elegí este lugar”.


La distancia de los afectos o ser extranjera, por ejemplo, deben ser algunas cosas que harán que no todo sea color de rosas, ¿no?

Estar lejos de casa siempre es difícil a nivel afectivo, en especial porque los argentinos somos muy unidos a la familia, a los afectos a nuestras costumbres. Y aunque haya comunidades en todos lados en esta época del año extraño a mi mamá, a mis hermanos, mis sobrinos y amigas de toda la vida. No obstante, tomar distancia hace que uno de descubra a sí mismo como guerrero, con una fortaleza muy diferente a cuando estamos en casa. De repente tenés que estar en muchas situaciones solo. Hace un mes atrás estuve internada con una intoxicación fuertísima y estaba apenas con una amiga que quiero mucho pero sino son numerosas donde estás sola. No sólo feas sino también las lindas, más de una vez me encuentro cantando en un atardecer increíble y digo como me gustaría que esté mi familia y mis amigos compartiendo mi arte y mi pasión. Ese es el valor agridulce pero te hace valorar las pequeñas cosas de todos los días, incluso uno se vuelve más patriota a la distancia, como dice el dicho se valoran las cosas cuando uno no las pierde.


Al dejar de lado la exposición por la libertad total, por ejemplo, hiciste un cambio radical en tu vida, ¿En qué te hizo reflexionar y evolucionar como persona esta decisión?

Empezar de cero es poder elegir quien quiere ser uno a partir de ese momento. De no tener que rendir explicaciones ni alejarse de ciertas personas ni acercarse a otras sin estar bajo el escrutinio de la gente que nos rodea. De algún modo, todos estamos siempre rindiéndole cuentas a alguien, de repente salir de ahí e insertarte en un ambiente nuevo donde nadie te conoce y podés elegir quien querés ser, es casi como un súper poder. Es un vértigo y una responsabilidad enorme, si estuve toda mi vida tratando de modificar esto, ahora que me voy a otro lugar tengo la posibilidad de meterle energía y terminar de lograr el cambio sin presiones. Irme me alineo con mis deseos y necesidades y no estar pendiente de lo los demás proyectaban de mí. Pude escuchar más mi vos interna y ser más fiel a mi necesidad y voluntad. Y cumplir conmigo. Fue muy interesante darme cuenta que había cosas que ya no quería para mi vida y no las estaba escuchando. Y trabajar en pos de eso.


Hace rato que le dedicás mucho tiempo a cantar en diversos lugares, ¿Cuándo lo descubriste y sentiste que podía ser tu profesión?

Después de trabajar en DF para Televisa fui de vacaciones a Playa del Carmen y descubrí la cantidad de música en vivo que había, y me puse a charlar en todas partes con músicos y todos coincidían en lo mismo: que se podía vivir perfectamente de la música. Lo vi como una posibilidad, si bien siempre fui actriz, me considero como una “triple threat” (triple amenaza) porque de muy chica me dediqué a bailar y a cantar. En su momento tuve mi formato de folk que se llamaban “Neón Folk” y dije por qué no poner en stand by mi carrera como actriz y explorar todo este universo nuevo que me podía dar una ganancia emocional enorme. No se trataba de abandonar mis pasiones. Y arranqué con “Drama & Soul”, en un banda de formato grande que estuvo muy bien para empezar. Y enseguida me di cuenta que debía hacer algo más personalizado y monté mi formato acústico de “free byrd” (guitarra y voz). Ahora somos residentes en el Hotel El Pez (Tulúm cada fin de semana). Y estuvimos en El Thomson (Playa del Carmen).


Lo contás con mucha felicidad…

Es que me encuentro en lo que amo, en los mejores hoteles de la Rivera Maya y con la fortuna de estar en contacto con gente de todo el mundo. Toco música que hace mover la patita, son covers acústicos reversionados de soul, por ejemplo, Steve Wonder, Michael Jackson, James Brown, y mi intención es que la gente pase un buen rato. Hay algo de mi ego que está corrido en ese sentido y no pretendo que estén sentados mirándome a mí, al contrario, soy parte de una película mucho más grande, musicalizando un momento en la vida de la gente y me parece increíble. No me considero la gran cantante del mundo pero sí una gran intérprete y eso es lo que percibe la gente.


¿Cómo surgió la producción y que buscaron transmitir con la fotógrafa?

Las fotos las hicimos con mi gran amiga Solana Re que es talentosísima y con quién colaboramos habitualmente. Nos encanta compartir la visión del mundo que tenemos. Nos alimentamos mutuamente, habíamos hecho tantas cosas en la playa y en la jungla y llegó un momento que se puso más desafiante hacer un contenido diferente que genere algo distinto. Si bien, la naturaleza es increíble, necesitás encontrar una vuelta de rosca y mostrar algo diferente que no se había estado viendo hasta ese momento. Buscamos reflejar la naturaleza y el despojo, que es tan lindo el lugar que no se necesita más nada. ¡Que tal si uno puede ser feliz sentado en una piedra frente al mar sin mucho más! Trabajamos el sentimiento interior que tenemos ambas y que nos da Tulúm y el cuerpo como liberación. Siento que en nuestro país hay tanto prejuicio con el cuerpo y los estereotipos que acá no existe, las mujeres andan desnudas por las playas sin problemas, no importa quién es más gorda o más flaca con más o menos celulitis. Es tan cosmopolita que no juzgan al que tienen al lado y disfrutan de la libertad. Aprendí a liberarme de los prejuicios de mi propio cuerpo y tratarme con mucho más amor, hay cosas que me encantan y otras que no pero esto es lo que soy. Tengo un cuerpo sano que me permite trasladarme y disfrutar sensorialmente lo que el universo tiene para brindarme.


Esa sensación de libertad expresada corporalmente, ¿La sentís también en tu interior?

Poder alinear cuerpo y espíritu me convirtió en una mejor versión de mí. Aunque venía trabajando muchos años en lo emocional, la parte física no la terminaba de aceptar y acá en México lo vivo con gratitud y felicidad. Durante muchos años estuve muy peleada con eso, por eso tenía ganas de mostrarme liberada, más expuesta pero más cómoda en mi propia piel.


En cuanto a la actuación, después de haberte hecho conocida con varios papeles pegaste el volantazo, ¿Cómo fue manejar esta decisión?

Fue un volantazo enorme que pegué con respecto a mi carrera, amo la actuación y poder interpretar infinidad de personajes que puedan existir pero llegó un momento que me sentí abrumada por todo lo que pasaba alrededor de la carrera. Por las obligaciones de jugar el juego y soy demasiado sensible o no tenía las herramientas. Si bien, conocí gente fantástica, en determinado momento la carrera no me estaba aportando para crecer. Siempre digo que fue como separarse de un novio de las que está enamorada, no es que dejé de amar mi profesión, fui, soy y seré actriz, pero en ese momento ya no nos estábamos entendiendo en una edad culmine donde entiendo que hay que tener una responsabilidad diferente ante el mundo. Quien dice en algún momento nos volvemos a encontrar y esté lista para afrontar una nueva etapa de mi carrera desde otro lugar. Hoy me empiezan ganas de volver a jugar este juego y siento que tengo herramientas ahora que antes no tenía.


Estuviste casada 3 años con un fotógrafo y vemos el resultado de un ojo entrenado en las publicaciones de tus propias producciones, ¿Qué te apasiona de la fotografía?

La fotografía fue siempre algo que me gustó. Estuve casada tres años con un fotógrafo y aprendí mucho. Cuando fue pasando el tiempo, al encontrarme con estos lugares inspiradores, empecé a sentir ganas de transmitirle a la gente lo que me tocaba vivir. Me considero una “beauty hunter” (cazadora de belleza) de todo tipo, así sea subjetivo. Compartir lo que me toca contemplar. Están muy buenas las devoluciones de quienes me escriben a diario. Una gran amiga diseñadora me dijo “reinventarse es abandonar antiguas frustraciones y crear nuevas pasiones”. Por ahora no ejerzo como actriz, pero aprendí a descubrirme como una cantante o una fotógrafa amateur.


¿Qué cosas te quitan el sueño? ¿Cuáles son los planes para este año que se inicia?

Aprendí a vivir de una forma más tranquila, acá es un pueblo muy hermoso, voy y vengo en bicicleta a todos lados saludando gente. Manejo una energía muy fuerte y tenés que tener cuidado con lo que deseás, la vida es sencilla pero intensa. Siento que no tiene sentido hacer planes a largo plazo porque todo me termina demostrando que después las cosas van cambiando. Ahora me quedo disfrutando de la temporada que está hermosa, cantando, haciendo fotos, viajes chiquitos y quizás después de mayo viajar un poco más a algunos lugares diferentes. Y tener la libertad de siempre volver a tu casa, ya sea acá en Tulúm, DF o Argentina donde siempre voy a tener una cama donde dormir, un techo que me albergue y algún amigo que me esté recibiendo con los brazos abiertos. Después de dos años en México, quizás es momento de moverme un poco y salir de mi zona de confort y seguir explorando el mundo y a mí, aunque mirá si en unos meses vuelvo con una novela en el prime time de Argentina (risas). Por ahora fantasear con el futuro es más un juego que otra cosa.

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