Chañarmuyo 5 hileras: un vino caudillo

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La bodega riojana Chañarmuyo acaba de lanzar su nuevo blend “5 Hileras” un vino de precisa selección y gran personalidad que nada tiene que envidiar a lo mejor de Mendoza.

Chañarmuyo 5 hileras: Una Apuesta al vino total
Chañarmuyo es un pueblo pequeño del interior de La Rioja que, bajo las sombras del Famatina es hoy la sede de un emprendimiento vitivinícola quienes han elegido llevar el mismo nombre de la localidad. Un poco como símbolo de pertenencia, un poco por agradecimiento al poblado y su gente, muchos empleados de la finca y sin los cuales no hubiera sido posible este crecimiento.

En los últimos años (la bodega se creó recién en 2006) Chañarmuyo se ha instalado en el norte argentino como una marca de vinos de gran calidad a un precio accesible, ideales para engalanar la mesas de fiestas y eventos sin excederse en el presupuesto ni quedar mal con los invitados exigentes. Desde esta base sólida, la marca no dejó de crecer en reconocimiento hasta que más temprano este año, el Chañarmuyo Gran Vino Malbec 2017, hasta entonces su botella de mayor calidad, recibió el premio medalla de oro otorgado por “The Best Wine Awards” en Paris, Francia.

Este hito que por fin puso a esta Bodega riojana en el horizonte de cualquier vinoteca de calidad, coincidió justo con el lanzamiento de, hasta ahora, su etiqueta más ambiciosa: el Chañarmuyo 5 Hileras. Se trata de un blend de Malbec, Cabernet Franc y la que ha sido la cepa más emblemática de esta bodega, el Tanat.

Ya el nombre nos infiere que de algo especial se trata y realmente lo es. Desde su cosechado, pasando por la vinificación y el diseño de su etiqueta, todo en este 5 Hileras es grandilocuente y dramático, buscando llevar a nuestras bocas el mejor ejemplo de lo que las uvas riojanas pueden crear, mientras desde la etiqueta, el rostro severo del caudillo Juan Facundo Quiroga, nos avisa que este es un producto federal, riojano hasta el tuétano.

CREANDO PERFECCIÓN

El 5 Hileras nace desde la selección de lo mejor de su finca ubicado, no en cinco, sino en quince hileras especiales: cinco por cada cepa que lo compondrá. Con cuidado se elige acá lo mejor de lo mejor para poder expresar lo que es el terroir de Chañarmuyo, ciertamente una filosofía constante en todos los vinos de esta bodega pero que en el 5 Hilera se materializa de forma ejemplar.

La apuesta al blend de Malbec, Cabernet Franc y Tanat tiene que ver, en este caso, con una búsqueda de Matias Prietto, su Enólogo principal, de una complejidad que se va obteniendo con las muchas capas y estructuras de este vino.

La vinificación hace mucho hincapié en el punto de cosecha y en la materia prima y por lo tanto, la extracción es suave por maceración y no por extracción física de mucho remontaje para evitar justamente interferir en esa selección original. Una vez que termina la fermentación alcohólica se hace una maceración post fermentativa de más o menos 10 días, luego descuban sin prensar y lo pasan a barricas de 225, todas de roble francés y de diferentes tonelerías, donde pasa entre 14 y 18 meses. La fermentación maloláctica se hace en barricas.

Pero el cuidado por el detalle no se queda únicamente en su preparación, su presentación con Quiroga y un tapón que se tuvo que pedir de España, también busca entregar un mensaje claro: el orgullo de ser riojano, porque este vino no es poca cosa y está altura de un Catena-Zapata o Viña Cobos y será una excelente presencia en las mesas de fin de año de todo el país. Eso sí se pueden conseguir algunas de las apenas 5000 o 6000 botellas por cosecha.

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