Dakar: La carrera contra uno mismo | Entrevista a Juan Carlos Carignani

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Existen pocas competencias en el mundo que lleven tan al límite la capacidad de supervivencia del ser humano como lo hace el Dakar. Y existen pocos hombres que logren transitar esta aventura con entereza, pasión y perseverancia como lo hizo Juan Carlos Carignani en las últimas tres ediciones de esta competencia. Este cordobés oriundo de La Cumbre, corre para Alemania e Italia y consiguió el décimo tercer puesto entre los corredores de Quads, dejando atrás no sólo a cientos de competidores sino también al recuerdo del Dakar anterior, donde sufrió un duro accidente que lo dejó fuera de competencia.

– ¿De qué manera comenzó tu pasión por este tipo de competencias? ¿Cómo fue que surgió en tu vida?
Siempre fue mi sueño, lo que pasa es que nunca dije nada para que no me tomen en broma. A pesar de eso siempre, de una forma u otra, estuve organizándome para esto.  Cuando el Dakar llegó a Argentina en el 2009, sentí que podía realizar mi sueño. Desde ese momento, me avoqué a hacerlo realidad. Debido a la parte económica me llevó varios años tomar la decisión de correrlo.

– Me imagino que soñabas con el Dakar, viéndolo por la tele. ¿Qué te pasaba con esas imágenes?
Las imágenes de África siempre estuvieron presentes en cada momento de mi vida. Ya por el 2006 empecé a averiguar para participar. Cuando por fin en el 2012 tomé la decisión de correr, en un abrir y cerrar de ojos me encontré en el podio de largada en Lima Perú. Fue como algo natural, como si siempre lo hubiera hecho.

– ¿Y cómo fue ese primer Dakar? ¿Qué fue lo que más te costó?
Lo que más me sorprendió fue la cantidad de emociones que se despertaron en mí cada momento. Y también la dificultad de ordenar las vivencias según pasaban los días de carrera, ya que eran muchísimas y tenías poco tiempo para reflexionar. Desde el primer día me encontré con las dificultades del principiante, no conocía personalmente a los demás pilotos, era todo nuevo para mí y tuve que ir adaptándome sobre la marcha.

Fotos: Gentileza Juan Carlos Carignani
Fotos: Gentileza Juan Carlos Carignani

– Sos piloto hace muchos años y para llegar al Dakar hay que tener un muy buen nivel. ¿En qué otras carreras participaste anteriormente?
En Argentina, corrí el Enduro de Verano en Villa Gesell y en diferentes Enduro Rally que se hacían en los 90 en Córdoba. Y en varias oportunidades corrí la última fecha del Campeonato Cordobés.
En Europa, participé en el Endurance en Francia, el German Cross Country , el campeonato Alemán de Speedway de Quads, la Baja Sasonia y el German Quad Cross.

– El año pasado, en el Dakar 2014, sufriste un accidente importante que te dejó fuera de competencia en las primeras etapas. ¿Cómo te preparaste a nivel físico y mental para poder superar esa experiencia?
En cuanto a la parte física me entrené en un gimnasio, 5 días a la semana, con mi personal Trainner que es francés (acordáte que vivo en la frontera franco-suiza-alemana). Además participé en diferentes competencias que no tenían grandes exigencias, para lograr confianza en mí mismo. Mi principal objetivo era poder ver y corroborar que no me hubieran quedado secuelas del accidente. Y en cuanto a la parte mental o psicológica, creo que hubiera sido mejor la ayuda de un profesional, como lo hacen muchos deportistas, pero por una cuestión de tiempo decidí afrontarlo sólo. ¡Y creo que no me fue nada mal! (risas).

– Parece que tanta preparación dio muy buenos resultados. ¿Qué análisis hacés de este último Dakar?
Para hacer un análisis real de la carrera habría que sacar los eventos ajenos a mí, que afectaron directa e indirectamente en mi carrera. También es real que la suerte juega un papel importante. De todos modos mi objetivo principal era llegar, si llegaba tenía que estar entre los diez primeros. Mi resultado final, décimo tercero, no estuvo muy lejos. Indiscutiblemente la etapa Carlos Paz- San Juan, el segundo día de carrera, fue muy dura y me sacó toda esperanza de llegar mejor posicionado. Entonces cambié mi estrategia. Pasé de atacar a sobrevivir los días siguientes hasta que pudiera poner de nuevo todo en orden. Cuando llegás al Vivac de noche, se complica todo. Se duerme menos, la asistencia no llega a reparar el Quad, no comes bien, etcétera, lo que hace que cada día te sigas atrasando y con la consiguiente pérdida de posiciones. Muchas veces esta situsación es irreversible. Si pienso que estuve a punto de abandonar al segundo día, corrí dos etapas sólo con frenos traseros, se me salió la rueda trasera en Uyuni, se reventaron los rulemanes de la rueda delantera derecha por lo que tuve que hacer 170 km con la rueda suelta, paré a ayudar a varios pilotos con la pérdida de tiempo que eso conlleva, hacer la segunda etapa maratón con el motor que me gastaba de 1 a 1.5 litros de aceite cada 200km y muchos inconvenientes más. Al final terminé siendo el primer piloto en finalizar la competencia, con un cuarto puesto en la última etapa. Realmente, ¡no puedo pedir más!

– ¡Definitivamente pasaste las mil y una! Seguro debés tener varias anécdotas inolvidables. ¿Cuáles son las que más recordás?
Hay muchísimas realmente. En el Dakar las cosas pasan tan rápido que la mayoría de las veces no reflexionás en el momento. La mayoría de las anécdotas terminan siendo positivas ya que si seguiste en carrera ssignifica que las supiste superar. El 2013 terminando la etapa Tucumán- Carlos Paz llegando a las Grutas de Ongamira, al norte del Valle de Punilla, en una curva donde se entraba a fondo me encuentro con una imagen insólita: dos odaliscas bailando con un tipo vestido de mano santa, con turbante y bastón, sobre el camino donde pasábamos nosotros. ¡Increíble!
Otra muy graciosa me pasó en el 2014 en la etapa Rosario -San Luis. Me encuentro en una zona de control de velocidad, que la máxima era de 30Km/h, a tres chicas todas mojadas, la del medio mostrando el traste y con un cartel que decía “se vende” y los números de teléfono. Obviamente era una broma (risas). Y de este último Dakar 2015 tengo varias, pero la que más me marcó, fue el segundo día, cuando estaba con hipertermia y deshidratado. Abro un paquete de papas fritas que tenía en la mochila para recuperar un poco de sales y me encuentro con que me gané un premio. ¡Imagináte mis puteadas! Lo primero que pensé fue: una vez que gano algo y casi seguro que no lo voy a poder disfrutar porque estoy en las últimas!

“Nunca darse por vencido” Ese es el aprendizaje mayor que le dejó la experiencia Dakar a este exitoso piloto cordobés.

– ¿Qué le dirías a los entusiastas que se ilusionan con la posibilidad de correrlo?
Yo les diría que se preparen lo más que puedan, que para el Dakar el máximo no es suficiente, siempre te quedas corto. Hay tantos imprevistos que lo mejor es ir concientes de ello. No subestimar ninguna situación ya que puede terminar siendo trágico. Mucha paciencia y no entrar en pánico. Mantener la calma es la mejor forma de tomar las decisiones justas en momentos extremos. Y disfrutar cada segundo porque cuando te das cuenta se terminó todo y ya estás pensando en la próxima.

– Los grandes deportistas no consiguen sus éxitos por sí sólos. Siempre están muy bien acompañados por un equipo de trabajo. ¿Cómo y con quiénes trabajás vos?
Detrás de un piloto, generalmente hay mucha gente que está trabajando y sacrificándose para que todos los días llegues al final de la etapa. Preparar un Dakar es el trabajo de un año lleno de sacrificios.
No sólo en la parte económica. Tu vida gira alrededor del Dakar: la familia, el trabajo y las amistades pasan a un segundo plano. Si no lo hacés así, no llegás a preparar todo lo necesario. En mi caso tengo a mis hermanas, María Sol y María Victoria, con sus respectivos maridos, y también a varios amigos que me ayudan durante la carrera. Aparte contrato una asistencia mecánica, en este caso del 2015 fue el equipo de Daniel Mazzuco. Para todos ellos es muy estresante. Duermen pocas horas, recorren un promedio de 600 km por día, se sufre el calor, la falta de baños y duchas, la altura en el cruce de los Andes. Los vehículos de asistencia también se rompen, con las consecuencias negativas directas al piloto, ya que como pasó en la etapa Chilecito-Copiapó, a la asistencia se le rompió un neumático y debido a la altura hicieron una parada para recuperarse. Llegaron al campamento a las tres y media de la mañana. Yo no tenía ropa para cambiarme, el Quad casi ni lo revisaron y mi salida era entre las cinco y las cinco treinta de la mañana. Como yo, varios pilotos de la misma asistencia. Para que te des una idea, mi familia recorrió más kilómetros que yo en carrera, llegaron a hacer 10500 km en 15 días. ¡Para ellos también llegar a Buenos Aires fue un triunfo!

Fotos: Gentileza Juan Carlos Carignani
Fotos: Gentileza Juan Carlos Carignani

– Parece que tenés una gran familia y que te bancan en todas. ¿Y qué pasó cuándo volviste a La Cumbre, tu ciudad natal?
Mis familiares y amigos organizaron a mis espaldas un recibimiento en la entrada del pueblo. Dimos una vuelta por el centro de La Cumbre y nos sacamos fotos en la secretaría de Turismo. Mucha gente se acercó a saludarme. Unos días después el Intendente Charly Engel, por medio de la Municipalidad, me dio un reconocimeinto en el Concejo Deliberante. No me lo esperaba y aun hoy la gente me sigue felicitando incluso cuando entro en algunos comercios la gente me aplaude. No hay palabras para las emociones que despierta esta carrera.

– Hubo una anécdota que te hizo muy popular durante este Dakar. ¿Es verdad que grabaste un video de despedida para tu familia cuando te la viste complicada?
¡Qué suerte que me lo preguntás! Porque en realidad no fue tan así. Digamos que hubo medios que cambiaron un poco la historia. Yo, en mi situación extrema, quise poner un poco de humor y no sé por qué, quise que se supiera lo que estaba viviendo. Obviamente era para mi familia, me puse la gorra del esponsor, lo nombré varias veces como para decir en broma que hasta el final estaba agradecido. Explicaba un poco la situación, en la cual no entendía cómo era posible que estando conciente y sin haberme accidentado estaba casi inmóvil, imposibilitado de pedir ayuda o de ayudar al otro piloto. Teniendo el agua en el Quad no tenía la fuerza de buscarla para hidratarme. Puteé por la demora en la ayuda que en realidad, no fue tanta. El video lo vi una sola vez varios días después de terminado el Dakar.

– Buena aclaración entonces. Gracias por tu buena onda Juanky. Pero no puedo dejar de preguntarte si volvés a correr el próximo año. ¿Vas por un cuarto Dakar?
Sí, ya estamos organizándonos para el próximo Dakar. Lo principal va a ser este año, organizar la asistencia. Y obviamnete apuntamos a estar lo más cerca del podio posible, pero sin olvidar lo que hemos aprendido como personas y como team en estos tres Dakar: NUNCA DARSE POR VENCIDO.

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