#Lifestyle | El Poderoso sistema mente cuerpo

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Desde hace algunos años, escuchamos por aquí y por allá, cada vez con mayor frecuencia, sobre por qué es importante tener buenos pensamientos y ser optimistas, sobre que existe una ley de atracción que establece que aquello que pensamos lo creamos, y muchas ideas más en relación a nuestra mente.

Por otro lado, no faltan las posturas opuestas, que plantean que las cosas suceden porque sí, sin sentido, o sin que nosotros tengamos injerencia alguna sobre nuestro vivir. Con el auge de las neurociencias, vinieron los argumentos concretos y científicos sobre cómo funciona nuestra mente y la importancia que tienen nuestros pensamientos en el día a día.

Existen también muchas disciplinas modernas, que nos acercan herramientas y recursos prácticos, desde donde podemos encontrar un camino distinto hacia la evolución personal, que nos abre puertas nuevas y nos pone en primer plano, como reales protagonistas de nuestras vidas. Algunas de ellas son la Programación Neurolingüística (PNL), el Coaching Ontológico, la Psicoinmunoendocrinología, sólo por nombrar unas pocas.

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Entonces, desde una mirada interdisciplinaria, podemos animarnos a responder a estas preguntas. ¿Por qué son importantes nuestros pensamientos? ¿Por qué es clave cómo nos observamos e interpretamos el mundo?

Nuestra mente, funciona en constante interrelación con nuestro cuerpo. Todo lo que sucede en nuestra mente, tiene su respuesta a nivel físico. Las emociones se sienten corporalmente, y previo a cualquier emoción, hubo un pensamiento (o una serie de pensamientos) previo disparador. Aquello que pensamos (nuestro diálogo interno, nuestras ideas y creencias respecto de nosotros mismos, de la vida, de las circunstancias) generan un determinado estado interno, es decir, un estado anímico, un conjunto de emociones y sentires que a la vez, completarán el circuito produciendo determinadas conductas, reacciones y comportamientos. Este circuito es inseparable. Mi estado interno, genera a la vez determinados pensamientos y conductas. Y las conductas generan estados internos concretos y pensamientos específicos.

Aquí radica un aprendizaje fundamental. Mi cuerpo y mi mente están en constante retroalimentación. Son un equipo inseparable, que tiene como capitán, a los pensamientos. Cuidarlos es ser inteligente. Elegir aquellos que me potencien, que me motiven, que sean amables conmigo y con los demás, traerá calma, apertura mental y espiritual, y sobre todo un estado de confianza y empoderamiento. Elegir pensar de manera optimista, no tiene nada que ver con una moda espiritual o marketinera de la injustamente denostada autoayuda. Es sobre todo un acto de inteligencia emocional. Puedo empezar a cambiar mi mundo, cambiando simplemente la manera de pensar. Aunque no nos demos cuenta, si no tomamos posesión de nuestra mente, si dejamos que se rija constantemente por patrones mentales viejos, pautas limitantes y negativas, estaremos cada vez más lejos de encontrar el equilibrio y la salud mental, corporal y espiritual.

Entonces mejor, paremos la pelota. La calma mental y la felicidad, están a un pensamiento de distancia.

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