Gucci una marca de segunda mano

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    Los tiempos cambian, eso es una frase que se dice continuamente y por momentos no sabemos cuán real es hasta que observamos los cambios materializados. En la moda están sucediendo y parte de eso tiene que ver con los nuevos consumos que se dan por la pandemia y por la realidad climática de nuestro planeta.

    Gucci como marca de lujo tomó la delantera en cuanto a consumo y observando lo que pasa en la calle, lo que sucede dónde nacen las tendencias y decidió dar un golpe de timón que para muchos comenzará a marcar el destino de muchas otros nombres de la elite mundial del fashion, se unió a The real real. The real real, es una marca que vende ropa usada, así como lo lees. Gucci quiere que compres y vendas tu ropa de su marca pero usada, que le des nuevas oportunidades a la ropa.

    Esta movida de ropa usada ya tiene varios años alrededor del mundo y es cada vez más fuerte no sólo por las debacles económicas que se suceden año a año en diferentes países sino porque también los consumidores de moda ya no solo quieren vestirse bien sino quieren saber de dónde viene su ropa, quién la hace y qué elementos se utilizan para su fabricación dejando al desnudo sistemas que tenían personas en la ilegalidad trabajando y también muy nocivos para el planeta. Con esta concientización muchas marcas de fast fashion como se conoce, porque podíamos comprar remeras, jeans y abrigos por precios muy baratos todo el tiempo están viendo su negocio en jaque y son obligados a nuevas prácticas de manufacturas no solo más convenientes con las personas sino con el medio ambiente.

    Gucci, no sólo es el pionero en este cambio, al cual ya se le sumó Levi´s, sino que al principio de la pandemia y previniendo un cambio en la conducta de los consumidores a nivel global, anunció que solo iba a realizar dos desfiles al año y que no se realizarán cinco como se venían realizando. El mismo Alessando Michele, director de la marca, expresó: “Nuestras imprudentes acciones han quemado la casa en la que vivimos. Pensamos en nosotros mismos como seres separados de la naturaleza, nos creímos astutos y todopoderosos”, escribió en su cuenta de Instagram. “Tamaña arrogancia nos hizo perder el vínculo de sororidad con las mariposas, las flores, los árboles y las raíces. Tanta ambición nos hizo descuidar la armonía y el cuidado, la conexión y la pertenencia”,

    Todo cambia y lo hace al frente de nuestros ojos. Es tiempo de adaptarnos.

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