Mujer del mes | Sabrina Fogolini

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Fotos: We Comunicación

Como modelo conquistó el mundo, pero volvió porque no quería perder sus raíces. Recordada por su historia de amor con Natalie Pérez en “Los vecinos en guerra”, ahora apuesta todo por la música. Su voz susurrante y ronroneo melódico, son sus cartas de riesgo.

La belleza da poder, un concepto tan irreverente como cierto. Y ese poder muchos lo usan como atajo o como alas para volar por dónde deseen sin aduanas. Este último es el caso de Sabrina Elizabet Fogolini (30), que utilizó sus recursos naturales para surfear por las profesiones de modelo, actriz y cantante, siempre con la suerte del aplauso. Su tiempo de Photo Modele publicitaria la llevó por el mundo con sede en México; sus besos apasionados de ficción con Natalie Pérez hicieron picos de rating en Telefe con “Los vecinos en guerra” y en el canto, luego de un paso por el grupo Arturitos, le llegó el turno a sus acústicos de blues, jazz y pop, que lleva a todo el territorio nacional. Luego de triunfar en todos los pubs de la costa atlántica, quiere volver a los escenarios fuertes.

-¿Si volvemos treinta años atrás a tu Rosario natal, a quién encontramos?

-A una niña a la que siempre le gustó cantar y actuar. Que una vez luego de terminar el secundario la paró un señor que le preguntó si quería hacer un casting para Chile, al que se presentó y ahí se fui a trabajar durante siete meses. Había terminado el colegio y sentía que ya estaba preparada para salir al mundo. Luego de eso volvió e inmediatamente se fue a Buenos Aires a estudiar actuación (sonríe por estar hablando en tercera persona).

Fotos: We Comunicación

-Hiciste una gran carrera como modelo…

-Sí, me fue bien. Fue algo que disfruté mucho de hacer. Me vieron de una agencia de México, me propusieron trabajar en el DF, estuve un tiempo allí y después me fui a Tulum. México es un lugar para estar mucho tiempo porque hay mucho mercado. Pero paralelamente al modelaje, incursioné en mi otra pasión que es la música y conformé un dúo que andaba muy bien, pero sentía por dentro que estaba perdiendo mis raíces. Y por eso decidí volver. Querían que sea la Avril Lavigne mexicana pero yo no estaba dispuesta a dejarlo todo por ello.

-¿Tengo entendido que hubo algo con La Oreja de Van Gogh?

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-Sí, mi compañía discográfica en México me quería proponer para una prueba para que sea la nueva voz de La Oreja de Van Gogh porque se había ido Amaia Montero y estaban buscando voces. Tuve un problema familiar, tampoco sabía cómo podía resultar y elegí volverme lo antes posible. Ya quería estar de nuevo en Argentina.

-Tu profesión de modelo te paseó por varios países, ¿con qué lugares te quedás?

-Un lugar que me impactó fue Sayulita, en México. Tiene una playa y una energía increíble, la gente amable, servicial y todos sonrientes. Tengo entendido que ahora es súper turístico. Hace cinco años era inhóspito, casi un desierto. Otro de los lugares que me apasionó fue Zimbabue en África. Creo que tiene el mejor atardecer del mundo. Allí convivía con los animales, elefantes, jirafas y monos (sonríe). Fue una experiencia inolvidable, pero volví porque extrañaba a mi familia. Es muy duro ser de todos lados y de ninguno a la vez. Necesitaba mi lugar y quería estar protegida.

Un lugar que me impactó fue Sayulita, en México. Tiene una playa y una energía increíble, la gente amable, servicial y todos sonrientes.

-Tus inicios fueron como modelo, ¿por qué no seguir, hubo algo que te decepcionó?

-Para empezar en el medio y para ganar plata, me parecía que estaba bien. Me divertía porque lo tomé como un juego, pero después te vas desasnando de todo y es muy superficial. Entre que iba creciendo y lo artificial de todo, me avoqué a mi gran pasión que es la música.

-A nivel actoral, ¿es inolvidable tu historia de amor con Natalie Pérez en la novela “Los vecinos en guerra”?

-En lo artístico estuvo increíble porque era todo muy tabú hace cuatro años. Y amo que al día de hoy, me escriban tantas chicas a las que sin querer, ayudé en sus vidas privadas, a abrirse, a contarlo a sus amigas, padres, familiares. A veces los comentarios en Twitter hacen que esa relación de ficción, se convierta hoy mismo en Trending Topic. Con Natalie quedó una gran amistad. Hoy en “Las Estrellas” también está la pareja de Violeta Urtizberea y Julieta Nair Calvo, pero parece mentira que en poco tiempo, solo cuatro años, hoy ya pareciera natural.

Fotos: We Comunicación

-En YouTube te escuché con la banda Arturitos, pero tengo entendido que terminó.

-La banda no terminó pero sí yo decidí irme para comenzar con mi proyecto acústico que es lo que realmente me llena a nivel musical. No tengo nada en contra de Arturitos pero seguimos rumbos diferentes. En lo personal, mi proyecto me hace feliz.

-¿Cómo sería tu acústico?

-Es algo más íntimo. Bien mío. Reversiono temas populares que conocemos de nuestra época y hasta los conocen nuestros padres: ¡Thalía, Sandro, Luis Miguel, Juan Luis Guerra y hasta Miranda! y Bandana. Este verano tuvimos fechas en Capital Federal, Punta del Este, Cariló, La Pampa y aún seguimos en Mar del Plata.

-¿Triunfar como actriz o como cantante?

-Me gusta poder vivir bien de lo que hago. Me llenan mis dos facetas. Pero lo que más me interesa es que la gente se identifique conmigo. Me llena el alma vivir de lo que amo, sea cantando o actuando. Igual, tal vez hoy, un poquito, me sienta más libre cantando, ya que tengo a la gente cerquita en cada presentación y siento lo que se genera en cada uno de ellos.

Fotos: We Comunicación

-¿En esta etapa hay lugar para el amor?

-Siempre hay lugar para el amor. De hecho estoy en pareja hace mucho tiempo, con alguien que no es del ambiente. Eso me gusta porque me saca de mi ámbito. Y me hace disfrutar el doble estar con él. No voy a dar su nombre para resguardar su intimidad, pero me enamoró desde su sensibilidad y humor. Sueño con formar una familia, tener hijos y muchos perros (sonríe).

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