Juan Ponce De León y su otro yo

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El músico y actor regresa a los escenarios porteños con un recital y nuevo single “Mi Otro Yo” el 30 de Noviembre en Makena, (Fitz Roy 1519, Palermo). Mientras prepara su disco solista repasa junto a RANDOM algunos puntos de su carrera, desde las influencias y el arte en su adolescencia, el boom televisivo y sus radicaciones en Europa y finalmente en el sur argentino donde se recluyó tras alejarse de los medios.

Con su voz marca registrada, relata que este nuevo trabajo empieza después “de más de cinco años de ostracismo en Villa La Angostura donde estuve viviendo y trabajando, componiendo estos temas que hablan un poco de mi otro yo, que es lo que empecé a descubrir porque la esencia siempre estuvo, necesitaba un poco de la Pachamama, de poner los pies en la tierra y escuchar los silencios, entender lo que vine a hacer a este mundo, que es lo que siempre me gustó. Y es la manera donde me puedo expresar que es hacer música”.

Juan siempre buceó para desentramar sus orígenes, nació en Buenos Aires pero buena parte de su niñez transcurrió entre España e Italia hasta el año 83 debido al exilio de los padres. Apenas llegó al país comenzó a estudiar y desde muy temprana edad ya interpretaba partituras de grandes clásicos como Mozart y Beethoven. Estudió en la EMBA (Escuela de Músicos de Buenos Aires) y Dirección Orquestal y Composición en la UCA (Universidad Católica). Comenzó a cantar a los 15 y después a tocar la guitarra. Siempre fue muy autodidacta. Su mamá es una reconocida diseñadora de interiores y por el trabajo de ella conoció a grandes referentes musicales como Fito Páez.

Fotos: @diegotejeda gentileza Marcela Núñez

Juan es hijo biológico del cantante de ópera europeo, César Ponce de León, a quién recién conoció a sus veinte años. En tanto, con su padrastro, el escritor y cineasta Eduardo Mignona, forjó una gran relación y vínculo artístico. Con él, Juan fue meritorio de sonido, compuso para algunas películas e incluso actuó. “No creo mucho en el azar, creo que el mundo es causalidad y todo vuelve a su forma, sí, tuve la suerte que a mi padrastro Eduardo lo tenía día y noche y estaba esa cabeza de él para compartir cosas, veíamos muchas películas juntos, trabajé con él, aprendí, tuve esa suerte. A partir del 2006 que él se muere se me cortó ese chorro”, expresa el actor. Confiesa que le gustaría hacer cine.

El año pasado cumplimos los veinte años (de Verano del 98) y lo pasamos muy bien todos juntos festejando.

Juan trabajaba en un bar y uno de sus profesores de piano (Gerardo Gardelín) le contó que estaba haciendo la música para un programa que haría Telefe. Le propuso que se presentara para cantar los temas de apertura, la prueba fue en los estudios ION, Cris Morena estaba en la pecera y al finalizar la grabación le dijo: “quiero que hagas de vos”. Primero contestó que no pero finalmente lo convencieron y ahí daría comienzo su carrera como actor siendo uno de los protagonistas principales de la exitosa serie televisiva “Verano del 98”. De sus compañeros guarda gratos recuerdos, cuenta que Susana Ortiz fue su madre putativa, “hermosa, que me enseñó todo lo que debía saber en ese momento de juventud. Estoy hablando con Alejo (Ortiz), me estoy viendo con alguno de los chicos, pero no volvería a hacer Verano del 98, fue muy lindo. El año pasado cumplimos los veinte años y lo pasamos muy bien todos juntos festejando. En su momento estuvo muy bueno”.

Fotos: @diegotejeda gentileza Marcela Núñez

En medio de la fama y el éxito volvió a Europa para compartir los últimos años junto a su papá que tiempo después enfermó. Ponce de León Padre era dueño de un restaurante en Ibiza donde se dieron el gusto de tocar juntos en varias ocasiones y reconstruir esa relación perdida, justamente su padrastro Eduardo había sido el fogonero para unir ese lazo. Juan posteriormente participaría en diferentes proyectos entre los que se destacaron “Amor Latino”, “Luna Salvaje”, “Un cortado” y “Costumbres Argentinas”; entre otros, además de las películas de su padrastro. Hoy dice que no volvería a hacer tira diaria, “te metés en una maraña que cuesta componer, pero sí el cine, tengo varios proyectos”.

Todo eso que me pasó está plasmado en las canciones, es la manera de volver y agradecer la posibilidad de estar vivo.

En paralelo a su carrera actoral, formó parte de varias agrupaciones musicales realizando presentaciones a lo largo de todo el país; además de colaboraciones con diferentes artistas como Lalo Schifrin y Armando Manzanero. Como fruto de estas experiencias, a través de los años, nacieron varias composiciones que darían forma a sus primeras canciones. Es así como durante el 2010, el proyecto de grabar en un estudio de grabación profesional de forma independiente empezó a cristalizarse con su banda. “Todo eso que me pasó está plasmado en las canciones, es la manera de volver y agradecer la posibilidad de estar vivo. Y quién quiera ir que oiga. Me gusta lo que hago y me identifico con esto”, dice.

Fotos: @diegotejeda gentileza Marcela Núñez

Antes de armar su banda actual decidió radicarse por cinco años en Villa La Angostura como una búsqueda personal para recabar información de uno mismo. “Necesitaba silencio y soledad, eso me ayudó a reencontrarme y a tomarlo como un oficio. Me lo planteaba como una oficina, de 9 a 17, me ponía a bajar cosas, las que sabía y algunas empezaban a salir, nunca hay que tirar nada porque un verso que no entra en una canción puede servir para otra, lo mismo las melodías, y así vamos llegando a esta presentación, que será a todo trapo”, cuenta.

En una época de redes sociales y hits que entran por los ojos, el músico admite que es bastante ecléctico en ese sentido. “La voz cantante la llevo yo y ahora intento ser un poco más alegre, quizás otros trabajos míos eran más… (Piensa) oscuros, estas canciones son más esperanzadoras y bailables y apuntan a que la música es la única salida para que podamos sentir en paz a favor de todos”. La banda está formada por Mariano Estigarribia en batería, Mariano Rodriguez en bajo, Juanse Trujillo guitarra líder y Juan Ponce de León en viola, piano y voz; más músicos invitados.

Fotos: @diegotejeda gentileza Marcela Núñez

Cuando le pregunto sobre las sensaciones del escenario y de una cámara marca una diferencia: “la música es más ubicada. La música es –de todo tipo, no sólo del rock- mágica, si se emite desde el alma llega. Es un poco terapéutico para mí tocar en vivo, me gusta mucho el contacto con la gente, lo que tengo es la ansiedad de tocar, no el nerviosismo, y ya en el segundo tema nos acomodamos todos…Además de covers lo que vamos a hacer en el próximo show es que la gente escuche también otras versiones de clásicos. Vamos a hacer una hora y media de temas propios y algún cover”.

 La música es –de todo tipo, no sólo del rock- mágica, si se emite desde el alma llega.

Juan heredó de su abuela un Rosario, al preguntarle por lo espiritual dice: “Hay que encontrar la Fe que hay en uno mismo, hay una parte de una canción que dice (se pone a cantar): hay un Dios…acércate, Hay un Dios a quien rezar, Hay un Dios encuentra la Fe que hay en vos, en tu corazón…”.

El artista se despide con una cordialidad para nada fingida: “confío mucho en mí, en realidad no es que confío, no me queda otra, es el packing que me tocó. Es un momento histórico y hay que intentar, hay que entender que la vida es corta y que hay que legar. Puedo humildemente transmitir mi experiencia de vida en lugar de fotos de Instagram”.

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