Martín Piroyansky, un realizador irreverente

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Es de esos tipos que todo el mundo conoce (o que registra su cara inolvidable de algún paso televisivo) pero no posee la masividad de los famosos de turno. Un detalle no insignificante que le permitió lidiar con el encantamiento que produce el medio y permitirle vivir como una persona simple.


 

Asimismo tomó decisiones en esa sintonía, como no involucrarse demasiado en televisión optando por temporadas

en el teatro off o en el cine. “Fue algo que se dio naturalmente. Tampoco es que rechacé tantas cosas masivas. Simplemente fui ocupando un lugar intermedio que me permite ir por la calle tranquilo, cosa que me encanta. Y, a la vez, tener cierta exposición como para conseguir apoyo en las cosas que quiero hacer”, admite en esta entrevista para revista Random.

Este mes presentó “Vóley”, su nueva apuesta cinematográfica, sorprendiendo-una vez más- con un estilo que renueva el aire de la comedia nacional. Es una revelación en continuado, primero como actor, más tarde como autor, productor y director; diversas facetas que lo fueron consolidando. Desde sus participaciones televisivas en el mítico “Magazine For Five” o en los inicios de “Perdona nuestros Pecados” hasta sus interpretaciones en cine en “Cara de queso” o “Mi primera boda”, por citar algunas de una prolífica lista.

Fotos: Marcelo Cepeda
Fotos: Marcelo Cepeda

Su carrera como realizador debutó con el exitoso corto “No me ama” que continúa expandiéndose por Youtube y su opera prima “Abril en Nueva York” fue muy bien recibida, como así también sus incursiones en el terreno virtual con contenidos exclusivos para internet. Martín Piroyansky es cosa seria, pero paradójicamente nos hace reír con su sentido del humor moderno, atrevido, que juega con la picardía sin solemnidad, aplicando la ironía en su justa medida y creando personajes reconocibles.

Escribe, dirige y protagoniza un retrato generacional en Vóley, en un género transitado por la industria hollywoodense con sus típicas comedias de enredos entre los de ventipico pero muy poco común por estos lares. Completan el elenco Inés Efrón, Chino Darín, Violeta Urtizberea, Vera Spinetta y Justina Bustos. Con un sólido guion que entretiene, el actor se instala como realizador con notable eficacia.


-Alguna vez declaraste, “siempre que pienso ideas en el cine están vinculadas al amor”. Obviamente con Vóley fuiste consecuente con tu convicción, ¿Cuál fue el primer disparador?

La idea de Vóley surge después de unas vacaciones con amigos y amigas en Cabo Polonio. El mundo de las vacaciones y el hacinamiento de hombres y mujeres me pareció un buen mundo como disparador.

-Tanto en “No me ama” como en “Abril en NYC” planteabas y jugabas magistralmente con los conflictos de pareja, ahora la cosa se complica más porque hay terceros en discordia, amigos, tentaciones varias… ¿Qué síntesis hacés del variado cóctel de temáticas que emanan de Vóley?
Es una comedia de enredos donde el espectador tiene más información que los personajes. Las tramas se van desenvolviendo complicando más aún a la trama principal. Tiene influencias muy diversas pero la principal es “Pauline en la playa” de Éric Rohmer.

-En “Abril…” contabas que algunos diálogos surgieron camino a la locación. Arriesgo que acá tuviste mayor soporte y trabajaste el guión pero dada la calidad del elenco, ¿Hubo lugar para cierta improvisación?
En Vóley había un guión, en Abril directamente no existía. Igual, más allá de la existencia de un guión hubo muchas cosas que se fueron encontrando durante el rodaje. Sobre todo algunas escenas que tiene mi personaje con el de Violeta (Urtizberea) que las escribimos juntos en la previa y durante el rodaje.

Fotos: Marcelo Cepeda
Fotos: Marcelo Cepeda

-Los personajes responden a ciertos estereotipos que cada uno tiene en su grupo de amigos. De alguna manera, ¿buscaste la comicidad que emerge de la identificación?
Los personajes aparecieron primero como necesidades de la historia. Después se fue investigando y encontrando los detalles que los delineaban. De cualquier manera, hasta último momento fueron mutando. Una vez que apareció el elenco y se ensayó, los personajes cerraron mejor. Siempre hay cosas personales. Por lo menos en mi caso. Igual Vóley, al ser más extrema y exagerada, se despegó de la realidad.

-En tus otras creaciones estabas, de alguna forma, del lado del perdedor y esta vez estás cuestionando al “winner”, al que supuestamente se la sabe todas, ¿No?
Sí, quería ver cómo era salir del lugar del loser. Probar a un winner que al final tiene tantos problemas como un loser. Y sobre todo, quería construir a un ser miserable, sin códigos.

-¿Cómo se fue dando este espaldarazo que lograste con una producción como la de Patagonik? ¿Te descubrieron tarde? Hace cinco años habías demostrado con “No me Ama” que tenías un gran futuro en el cine como guionista y director, y sin embargo da la sensación que igual la tuviste que remar…
Siempre hay que remarla. Por lo menos es la única manera que conozco. En realidad lo que necesitaba era tener un guión para presentar. Patagonik me dejó en claro desde que empecé con mis primeros cortos que tenía las puertas abiertas para presentar un guión.

-¿Qué es lo que más te atrae de esta faceta de Director y/o productor? ¿Explotar la riqueza de tu habilidad como escritor?
Al venir de la actuación, la dirección es toda una novedad. Me atrae porque puedo crear el mundo que quiera. Incluso pensar los proyectos ideales a los que me gustaría ser convocado. Pero yo mismo me convoco. Y sí, concretar proyectos me fascina. Tanto grandes como lo es una película hasta pequeños como lo es un dibujo.

-El humor está presente enormemente en tu trabajo, ¿las historias te llegan con el protagonismo siempre de una situación de comicidad? ¿Quiénes son tus referentes y qué alimenta tu humor?
En realidad las historias que me interesan no son necesariamente graciosas, pero al sentarme a escribir tengo la tendencia de llevarlas hacia ese lado. De hecho, las historias sobre las que escribo son situaciones que me angustian. Sólo que el tono del humor es mi herramienta preferida para contarlas. Mis referentes van desde Ben Stiller, Woody Allen, Alexander Payne, hasta Rohmer, Lynch y Takeshi Kitano. Pasando en el medio por muchos más.

En realidad las historias que me interesan no son necesariamente graciosas, pero al sentarme a escribir tengo la tendencia de llevarlas hacia ese lado.

-¿Cómo es tu mecanismo de laburo?
Las ideas aparecen en cualquier momento. No sé bien cuando. Lo que sí se es que si quiero desarrollar una idea tengo que tener disciplina y escribir todos los días.

-Lo curioso es que en la adolescencia ya habías descubierto ese costado, estudiaste guión en la adolescencia y el mundo del cine lo tenías incorporado desde chico… ¿Qué le fue aportando a tu carrera empezar con el teatro y la TV de tan pequeño?
Creo que el haber empezado de chico me generó una tranquilidad en el set. Lo siento como un lugar cercano en donde me siento cómodo. Esto me ayuda sobre todo a la hora de actuar y dirigir a la vez. Siempre pienso en todo lo que me gustaría hacer. Pienso en un futuro haciendo muchas películas.

Fotos: Marcelo Cepeda
Fotos: Marcelo Cepeda

-Has tenido múltiples personajes, ¿Cuáles te han marcado significativamente?
Los personajes que más me marcaron fueron los que interpreté en cine y algún que otro personaje de la tele como el que hice en “Socias”. “Cara de queso” fue una peli muy importante para mí en muchos sentidos.

-Alguna vez contaste que te atrae lo popular, ¿Cómo te llevás con esa suerte de dicotomía entre cine para festivales y un cine “mainstream”? Es curioso que no te quieran del BAFICI…
No me interesan los festivales sinceramente. Me gusta el de Mar del Plata porque me gusta la experiencia de ir a esa ciudad y también ver cine al lado de la playa. Mi dicotomía está en hacer cosas más experimentales o seguir investigando lo “mainstream”. Igual creo que uno no deja de experimentar nunca porque no sabes cómo te va a salir nada de lo que hacés.

-Fuiste de los primeros que le dieron importancia a internet y no se equivocaron, ¿vas a seguir apostando a proyectos en ese sentido como “Bar San Miguel” o “Tiempo libre”?
Supongo que sí. Todo depende del apoyo que consiga. Por el momento no estoy trabajando en nada web pero quizás lo haga.

No me interesan los festivales sinceramente. Me gusta el de Mar del Plata porque me gusta la experiencia de ir a esa ciudad y también ver cine al lado de la playa.

-Sé que tenés varios opciones como actor, tanto para cine como televisión, ¿Cuáles son tus próximos pasos?
Después estreno “Sin hijos”, una película en donde tengo una pequeña participación y en abril filmo una peli dirigida por Alejandro Chomski. También tengo proyectos teatrales.

-¿En qué momentos te tomás un descanso?
(Piensa) Voy todos los días a un bar a tomar un café.

Fotos: Marcelo Cepeda / Agradecimientos: Furgang Comunicaciones


 

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