martes, febrero 19, 2019

La Tarta Rosa del Inmigrante

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Si hay algo que aprendimos de nuestros abuelos inmigrantes es que en la cocina no se tira nada. Esta característica de las sociedades que pasaron por muchos momentos bajón, me llena de gratitud.

El café del verano: Cold Brew

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Amantes del café tenemos la solución para combatir las altas temperaturas con su bebida preferida, les vamos a enseñar cómo preparar un delicioso Cold Brew en la comodidad de su hogar.

El Cold Brew es un proceso de preparación de café en frío, en el cual en ningún momento se aumenta la temperatura para hacer la infusión. No estamos en presencia de un café caliente tradicional para luego enfriarlo, estamos hablando de hacer el café en frío desde un principio. A continuación te explicamos cómo prepararlo:

El primer paso es moler el café, procura que la molienda sea gruesa, parecido al de prensa francesa para extraer todos sus aromas.

En el caso de usar una cafetera con filtro de papel, coloca el papel de filtro con el café dentro de la cafetera y añade lentamente 1 litro de agua a temperatura ambiente. Si deseás una infusión con sabores más vivos dejá reposar la mezcla en la heladera para atenuar el proceso de oxidación. Si lo que querés es un sabor con notas más a chocolatadas dejá la mezcla reposando a temperatura ambiente. La clave es dejar reposar la mezcla durante al menos 12 horas.

Coloca el cubo de infusionado sobre un decantador para extraer el café concentrado poco a poco al quitar el tapón de goma. Esto puede tardar hasta 45 minutos según la cantidad de agua utilizada.

El café resultante va a estar concentrado por lo que tendrás que diluirlo con agua o leche en una proporción de 1:1 o 1:2, es decir, una parte de café concentrado por uno o dos partes de agua o leche según el gusto de cada uno.

Lo recomendable es conservar el café concentrado en la heladera de dos a tres semanas como máximo. Si preferís guardarlo diluido te durará una semana.

La Chaucha Ensopada

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Cada mañana de Viernes, mientras cosecho chauchas en la granja en la que trabajo, me la paso maldiciendo las vainas

#Gastronomía | Crumble De Manzana Y Tomillo

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Pocos postres son tan fáciles y exitosos como el crumble.

La tendencia más práctica: Buddha Bowl

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La forma más fácil de resolver tus comidas, de manera saludable y organizada. 

Receta y fotos: Lau Giovanetti 

Es la última tendencia en redes sociales.
Los influencers gastronómicos nos muestran a diario distintas opciones. La nueva tendencia se llama buddha bowl, llamado así en referencia al vientre redondo e inspirador del budismo. Se trata de darle una vuelta al concepto del plato combinado de toda la vida, eso sí, mucho más estético y saludable. 

La estructura de esta particular receta se basa en cuatro grupos de ingredientes fundamentales:

Variedad en sabores, texturas y colores. 

Ingredientes: 

  • Granos (cuscús, arroz integral, quinoa…)
  • Proteína de origen vegetal (garbanzos, lentej,s, huevo, tofu…)
  • Vegetales (espinacas, boniato, rúcula, brócoli, coliflor…)
  • Condimento (aceite de oliva, olivas, semillas…)

Una manera súper fácil de combinar todos los nutrientes necesarios y hacer divertidas mega ensaladas. Además en un solo día de cocina, se puede preparar y dejar listos los distintos grupos de alimentos. Anímate vos también a jugar con los alimentos y hacer tu propio buddha bowl.

#Gastronomía | Las galletas banana y tres chocolates que no invitaron a la azucar

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Las famosas trufas de avena, manteca y Nesquik se convirtieron en unas galletas de adultos: cero azúcar, tres chocolates amargos y libre de gluten. Más ricas, más sanas y más modernas.

Desde que tengo recuerdo, en algunos cumpleaños de los amigos de mis viejos, había las famosas trufas de Nesquik, manteca y avena por las que todos los chicos moríamos. Mi mamá nos dejaba comer un par, tenían demasiada manteca! Eran refrescantes, casi como tomarte un buen Nesquik después de la clase de gimnasia del colegio.

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Esta variante de nuestros recuerdo de infancia funciona mejor cuando esta tibia, lo cual la hace un snack sano y perfecto para esas tardes de otoño en las que aunque el verano parezca estar lejísimos, es bueno cuidar el cuerpo y el alma. También se las puede comer en los días más calurosos con una buena cucharada de helado de vainilla arriba!

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Estas galles son especiales ya que no contienen nada de azúcar y llevan casi todo chocolate amargo. Siéntanse libres de cambiar algunos ingredientes y sumar algún chocolate con un poco de azúcar o incluso el chocolate con leche ( aunque nunca resulta ser la mejor opción a la hora de hornear).

“Estas galles son especiales ya que no contienen nada de azúcar y llevan casi todo chocolate amargo. ”

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Fernando Trocca, la revolución de lo simple

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Fotos: Mariano Michkin

Serafina, su abuela materna, tenía una pensión en San Telmo. Tiempo antes que naciera Fernando, ella cocinaba para todos. Trocca iba al colegio a una cuadra de la pensión, cada mediodía almorzaba –junto a su hermano Marcelo- las preparaciones de su abuela que incluían entrada, principal y postre. Sus preferidos: lengua a la vinagreta y milanesa a la Maryland. De ahí sacó el risotto con osobuco que es un sello de su cocina. “El aprendizaje de verla cocinar, de comer con ella, de ver lo que hacía en la cocina, duró muchos años (…) Ella cocinaba y había algo en el aire que me ayudaba a aprender todo el tiempo. En su cocina me apasioné, desarrollé el amor y el placer por la comida…”, cuenta Trocca en su primer libro Cocinero, al recordar que en ocasiones acercaba un banquito a la mesada –tal como hace ahora su hija Joaquina- y su abuela le explicaba las preparaciones de, por ejemplo, una salsa de tomate.

A fuego lento comenzaba a encenderse la historia de uno de los principales referentes culinarios del país que, mientras presenta su segundo libro: Mostrador Santa Teresita (Editorial Planeta) repasa sus momentos bisagras en una charla a punto de ebullición.

-¿Cómo fue la preparación –en términos gastronómicos de Santa Teresita?

-De alguna manera fue un poco más sencillo, porque es un libro que está enfocado en la idea y el concepto de este restaurante, a diferencia del otro que abarcaba 30 años de mi carrera, visto desde ese lado fue bastante más sencillo pero con las complicaciones y el tiempo que tenés que dedicarle a un libro. Santa Teresita es un proyecto que yo le tengo un cariño enorme, diría que es el que más me gusta y es en el que he estado involucrado en los últimos 20 años. Y fue un placer hacer el libro. Hemos un libro donde hemos cuidado cada detalle y además es en equipo, no es que me senté a hacerlo solo. Trabajamos juntos todos, sobre todo el Jefe de Cocina y la Jefa de pastelería para armar este proyecto.

Fotos: Mariano Michkin

-Las colegas que te acompañan en la contratapa coinciden en destacar el atributo de la simpleza, ¿Cómo se hace para hacerse de un nombre con esta característica, en un trabajo donde abundan las excentricidades?

-Naturalmente para mí Santa Teresita es lo que es, el concepto tiene que ver con la simpleza, la buena ejecución de lo que hacemos con el buen producto, y de esa manera surge como restaurante y desde ahí sale el libro, pero de manera muy natural. Es lo que nos gusta, lo que me gusta a mí, el foco que tengo puesto y así sale lo que hacemos. En general cuando tenés un restaurante es como una parte de tu casa, ahora acabamos de abrir uno en Buenos Aires y yo hacía mucho que no habría uno acá y me di cuenta que un restaurante es eso, el lugar donde tus amigos de van a ver, es como un apéndice de tu casa donde te encontrás con todos. Él que te quiere ver va ahí, donde te sentás, compartís una charla, una comida o una crítica con un cocinero, todo pasa ahí.

“Naturalmente para mí Santa Teresita es lo que es, el concepto tiene que ver con la simpleza, la buena ejecución de lo que hacemos con el buen producto, y de esa manera surge como restaurante y desde ahí sale el libro, pero de manera muy natural.”

-Antes de irte a trabajar al sur por primera vez, un amigo de tu viejo te dio una charla culinaria, cruda tal vez. Tras la experiencia, ¿Ese cocinero tenía razón sobre la profesión?

-Por supuesto, tenía toda la razón (se ríe). Era un carrera dura y realmente si me gustaba la iba a llevar sin ningún problema, y lo iba a descubrir rápidamente porque no es una carrera para el que no está del todo decidido. Cada tanto me pregunto qué hubiera pasado si no tomaba la decisión de dedicarme a la cocina. Pienso que en la vida hay momentos en donde tenés que pisar a fondo el acelerador y darle para adelante y confiar en uno. Es muy importante confiar en uno, no significa ser arrogante y mostrarle a los demás, sino creérsela para adentro, no hace falta vendérselo a nadie. Es importante tener la autoestima alta, sentirte que podés y que el desafío lo vas a encarar, lo vas a hacer bien y lo vas a poder hacer. Y no arrugar, si sale mal sale mal y ya veremos. De arranque hay que meterle para adelante.

-El Parakultural, el cine Avenida, Bolivia, ¿Cuánto influyó en tu cocina haber crecido en ese entorno? ¿Es cierto que una vez cocinaste con Batato Berea? Eran algo así como la generación dorada pero de la cultura no?

-Primero tuve la suerte de ser parte de esa generación, de haber estado metido ahí, creo que se lo debo en parte a (Humberto) Tortonese, sobre todo, que es amigo mío de la infancia y a través de él llegamos al Parakultural para ver sus actuaciones. Fueron épocas únicas e irrepetibles de la Argentina. Momentos muy especiales que vivimos en los años 80, el final de la dictadura, el comienzo de la democracia y todo lo que eso tenía que ver, las expresiones culturales. Yo estaba metido en medio de todo eso y siendo amigo de un montón de gente que estaban explotando en ese mismo momento cada uno en sus diferentes áreas: la actuación, la música, la poesía, la escritura. Y yo estaba ahí como cocinero (sonríe).

Fotos: Mariano Michkin

-De las personas que te marcaron entiendo que hay una que coincide mucho con tu forma de cocinar: Miguel Brascó. Una persona brillante que desacartonaba cualquier complejidad, ¿Te identifica esa forma de ser y de hacer?

-Miguel para mí fue un maestro y uno no sólo tiene maestros en su profesión. Miguel estaba muy conectado con el mundo de la gastronomía, por supuesto, tuve la suerte de estar cerca de él, aprender mucho de él y escuchar sus consejos. Miguel era un artista, dibujante, poeta, escritor, hacía letras de música para Ariel Ramírez. Además, posiblemente el crítico número uno y el más importante que tuvo la Argentina a nivel gastronómico, fue de los primeros que empezó a hablar de los vinos. Tuve suerte de aprender de él, de hacer un programa juntos, para mí fue muy valioso. Tuve una relación con él hasta último momento, incluso iba a escribir el prólogo de mi libro y no llegó lamentablemente. Le tenía mucho cariño y afecto, lo quise mucho, quiero mucho a Luisa su mujer y a Milagros, su hija, que hace cuatro años trabaja conmigo. Mi relación con él por supuesto que está ligada a mi profesión pero sobre todo a mi vida.

-¿Tu primer impacto gastronómico fue el risotto con osobuco? ¿Te interesa el qué dirán?

-Diría que sí fue el osobuco y también los ravioles con calabaza. Por suerte trato de no pensar en el qué dirán, además es imposible saberlo. Mejor no pensar en eso y hacer lo que te lleva a eso, el impulso que tenés en ese momento para hacer lo querés hacer y dejarte llevar por eso, eso es lo más importante. Después ya vas a ver lo que dice la gente. En definitiva la clave es hacer la convicción que uno lleva adentro. Lo que te lleva a hacer eso.

Fotos: Mariano Michkin

Miguel (Brascó) para mí fue un maestro y uno no sólo tiene maestros en su profesión. Miguel estaba muy conectado con el mundo de la gastronomía, por supuesto, tuve la suerte de estar cerca de él, aprender mucho de él y escuchar sus consejos.

-¿Cómo testeas un nuevo plato?

-Generalmente las pruebas se hacen en el restaurant y vas probando ahí lo que está pasando. Cuando abrís un restaurante hacés lo que se llama “la marcha blanca” y vas probando a puertas cerrada, con gente amiga y de mucha confianza que te va a dar su feedbacky ahí vas ajustando y arreglando cosas, lo que tenías en la cabeza por ahí cuando lo ves en el plato lo cambiás porque era diferente a lo que vos imaginabas. Y así se va armando, así vas ajustando, el menú de un restaurant y un plato van mutando.

-Cuando volviste a Bs As y creaste Sucre lo hiciste sin marketing ni publicidad, ¿A qué se debió ese éxito que logró perdurar en el tiempo?

-Por muchas razones, primero porque escapábamos a las modas y teníamos muy claro que no queríamos ser un restaurante de moda, a pesar que a veces era difícil. No invertimos nunca en publicidad, no gastamos un peso en eso y seguimos pensando que la mejor publicidad es la no publicidad, en un restaurante, al menos. Sucre en su momento tuvo varios factores por los que tuvo éxito: una cocina a la vista (yo venía de eso de Nueva York), un bar muy importante en un momento donde recién empezaban en Buenos Aires, una bodega a la vista para guardar 8000 botellas de vino en una época donde el vino empezaba a tener mucha fuerza y una presencia muy fuerte. Como tres cosas que hacían el hígado del restaurante, una barra, una cava y una cocina a la vista con un grill y un espiedo a leña. Eran como tres cosas muy potentes que en ese momento no estaban muy vistas. Te diría que incluso hoy siguen vigentes a pesar que Sucre ya lleva 17 años.

-Gaucho se hizo un nombre en Inglaterra, ¿Cuáles son las mayores satisfacciones de cocinar en el exterior?

-Fue espectacular, aprendí mucho, trabajé ocho años para ellos, fue algo totalmente a lo que venía haciendo porque se trataba de trabajar en una cadena. Al principio eran diez restaurantes y cuando me fui eran 25, haber participado de eso, trabajado con el dueño de esa compañía, una persona de la cual aprendí un montón. Era como trabajar a una escala diferente a lo que yo venía haciendo y también fue muy interesante e importante para mi carrera, para mi aprendizaje, no solo como cocinero sino como empresario y todo lo que significa eso. Una de las cosas buenas que tiene esta profesión es que uno nunca deja de aprender y siempre hay algo nuevo que ver. Algo nuevo que aprender, una nueva receta, un nuevo producto o ingrediente, no se termina nunca la cocina.

-Con el gen de tu abuelo Pedro que hacía películas caseras también te destacás en lo audivisual, ¿Qué te atrae de hacer televisión donde anfitrión al igual que en la vida real?

-A mí me atrae hacer un programa de televisión donde yo no tenga que actuar, hago lo que sé hacer y eso es lo mejor que me va a salir. Si yo tengo que actuar un papel no soy actor, prefiero no hacerlo. Por eso todo lo que he hecho en televisión tiene que ver con mi profesión como cocinero y gira alrededor de eso. No me sentí cómodo cuando me llamaron para hacer Master Chef porque sentía que tenía que hacer un papel de algo que no soy y por ahí a otros les sale mejor. A Chistophe le sale espectacular.

-Para tu sueño del pequeño resturant y el hotel de 8 habitaciones habrá que esperar pero ¿Cuáles son tus próximos platos o pasos de un creativo y emprendedor por naturaleza?

-Espero que no haya mucho que esperar (se ríe). Los planes es lo que acabamos de hacer que es Orilla, un restaurant que abrió hace unas semanas. Es un lugar muy sencillo, muy simple, un poco resumiendo lo que veníamos hablando. Basado en la calidad del producto, en la ejecución cuidada y bien hecha, en la simpleza y que la gente la pase bien. Que disfruten de un buen momento y una buena comida, una buena charla en un lindo lugar con buena música. Darle importancia a las cosas más simples…Es lindo sorprender a la gente pero no necesariamente tenés que echar mano a la sofisticación, podés sorprenderla desde otro lugar.

Fotos: Mariano Michkin

-¿Colgás el delantal en algún momento? ¿Relajar con qué para crear?

-Y sí, la música y mis hijos (sonríe). Además dibujo y pinto mucho, me gusta y me divierte y es un canal de recreación y relajación que me hace muy bien, al igual que viajar o simplemente estar en mi casa.

Untable de semillas de girasol

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Fotos: Laura Giovanetti

Sí, sí, sí. Una delicia que te va a sorprender. Además es super sana y nutritiva. Ideal para acompañar con bastoncitos de zanahorias, apio o untar sobre una rica rodaja de pan de campo.

El poder de las semillas de girasol es maravilloso. Además de ser un gran antioxidante, están llenas de fibra, vitamina E y son ricas en minerales. También aportan grasas saludables, por su contenido de ácido linoleico, aportando beneficios para nuestra salud cardiovascular.

Fotos: Laura Giovanetti

A veces puede resultar aburrido consumirlas por separado. Una buena opción entonces es agregarlas a las ensaladas o aprovecharlas en preparaciones como este untable cremoso.

El dato clave cuando usamos semillas es respetar el proceso de activación de los nutrientes. Para esto, a estas semillas hay que lavarlas colocándolas en agua fría y vinagre durante veinte minutos. Luego enjuagamos y las ponemos en remojo durante toda la noche. Retiramos el agua de remojo y las enjuagamos con agua nuevamente. Ahora sí, están listas para ser consumidas. Dejamos atrás los antinutrientes y dimos vida a su poder nutricional.

Fotos: Laura Giovanetti

Ingredientes

-1 taza de semillas de girasol
-Jugo de limón
-Sal rosa, pimienta, ají molido y cúrcuma.
-Aceite de oliva La Toscana (variedad ajoncello)

Procedimiento

El procedimiento para esta receta es super sencillo. Colocamos en licuadora o procesadora, 1 taza de semillas de girasol activadas. Agregamos un buen chorro de jugo de limón. Sumamos sal rosa (yo me traje una de las salineras de Maras, en Perú, que es riquísima), pimienta y ají molido. Para potenciar beneficios le puse una cucharadita de cúrcuma (otro gran antioxidante) y por último un chorro de aceite de oliva La Toscana, variedad ajo y limón, que le da un sabor único a esta preparación. Dale play a la licuadora durante un buen rato y andá moviendo si hace falta. Agregá un chorrito de agua para que no quede tan espeso. Cuando tenga la consistencia justa, ya está. ¡Listo para la picada! ¡A comer!

Fotos: Laura Giovanetti

Felicitas Pizarro | Aire Fresco en La Cocina

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Fotos gentileza: El Gourmet

“Cocina para mis amigos” es una nueva producción de El Gourmet junto a la estrella del canal, Felicitas Pizarro. La joven chef demuestra en cada episodio que ser host en casa propia no tiene por qué ser un problema, o sinónimo de delivery. Desde el  El Gourmet comparte todas las herramientas y las mejores recetas para que los anfitriones puedan preparar deliciosos y variados platos para que disfruten todos los invitados y hacer del encuentro un momento de placer para todos.

Escribe: Manuel Saracho Villacorta/fotos gentileza: El Gourmet

Con Revista RANDOM fuimos protagonistas de una jornada con la anfitriona y te lo contamos en esta nota. Tras atravesar la puerta de entrada al lugar -donde se estaba grabando el programa- se podía percibir el grado de concentración de los integrantes de la producción. Iban de un lado a otro con los productos que se transformarían en los platos del envío. Si bien se los veía algo cansados, no dejaban de dar indicaciones y, de paso, hacer alguna broma.

Fotos gentileza: El Gourmet

El set de grabación estaba dispuesto al aire libre, bien armado y con una variedad de olores, particular de la buena cocina. Allí estaba Felicitas, inmersa en la preparación de los platos que luego serían compartidos a lo largo de los capítulos proyectados por el canal El Gourmet. En un alto en la grabación, conversó con RANDOM y nos contó como se prepara para esta nueva etapa, sus comienzos en la cocina, y su recorrido como chef.

Desde pequeña, Felicitas estuvo muy cerca de la cocina gracias a su abuela paterna, Valentina, quien le contagió e inculcó el amor por la gastronomía. “Siempre me interesó, desde muy chica, creo que tendría 5 años cuando empecé a ayudar en la cocina”. En ese momento su abuela Valen le explicó que se podía hacer cualquier tipo de comida y su mundo cambió.

Sus primeros pasos los dio mientras estudiaba la carrera de chef. Trabajó en varios restaurantes y armó su propia empresa de catering junto a una amiga. Ella lo explica así: “Al principio en casa fue mi abuela, después toda decisión mía cuando termine el colegio y me anote en gastronomía”. Si bien no se formó al lado de chef reconocido, en la actualidad Juliana López May la aconseja mucho y es una referente para ella.

En 2013 participó de un concurso mundial de videos de cocina, organizado por el reconocido chef Jamie Oliver, que le cambiaría su rumbo profesional. Se consagró ganadora y su carrera no paró de crecer. Un año después, publicó “You Cook”, su primer libro de recetas. Actualmente, es parte de Jamie Oliver’s Food Tube Network en YouTube donde también tiene su propio canal de cocina.

Fotos gentileza: El Gourmet

Felicitas es todo terreno, también le gusta enseñar; desde hace un tiempo dicta clases de cocina para todas las edades con su particular toque de frescura y alegría, siempre vigente. Los viajes le dieron la posibilidad de conocer nuevas culturas gastronómicas y así transmitir su experiencia en sus clases. “Colombia, España, Italia, Tailandia, México. Y puedo seguir; todos muy distintos, y todo tan rico”.

El restaurante propio es una cuenta pendiente para ella, pero confía que en algún momento va a pasar. Además debe conjugar su profesión con su familia, pero se siente cómoda en este momento y no le pesa para nada la tarea. “El poder combinar las dos cosas es maravilloso, es una tarea ardua, pero son dos componentes que llenan mi vida de felicidad”, dice mientras llega su hijo Ramón al set de filmación.
Este ciclo, Cocina para mis amigos, invita a recibir a los invitados en casa de la mejor manera: con tentadores platos caseros hechos con amor para disfrutar de los mejores momentos entre amigos y personas queridas, nos explica la chef y agrega: “habrá fuentes grandes y platos para nada complejos; todo hecho al aire libre, que es a mí lo que más me gusta y creo que se va a notar; además, lo mejor de este programa son los tips para ser un buen anfitrión y no morir en el intento”.

Fotos gentileza: El Gourmet

De hecho, Revista RANDOM participó de la experiencia del programa y probamos alguno de los platos que podrán ver su armado en los diferentes capítulos. Recreando un encuentro con amigos, de manera muy relajada degustamos un ceviche salmorejo; algo innovador como un pancho de pescado frito; un stromboli relleno con verduras (un pan relleno) y un exquisito cheesecake de zapallo.

“Tengo la suerte de haberme mudado a un país amable y con gente muy buena. Hablo con otras influencers que se fueron a otros países y la gente por ahí no es tan copada como lo es acá, en México.”

Se la ve muy contenta con su programa, pero por sobre todo se la ve auténtica sin posturas sobreactuadas. Personalmente es la misma persona que se puede ver en su canal de You Tube, es fresca y descontracturada. “Yo hago lo que hago, me muestro como soy y digo las cosas que suelo decir con mucha libertad”.

Made in Casa | Brusquetas by Laura Giovanetti

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¿Viste cuando querés hacer algo distinto para variar la típica picada? Bueno, acá te dejo una buena opción. Es fácil, es rica, es una bomba total y va a hacer que te aplaudan al unísono todos los comensales.

Ingredientes BRUSQUETAS DE LA GLORIA

-Pan de campo (puede ser de salvado, blanco, con o sin semillas)
-Jamón Cocido
-Queso Cremoso
-1 pote de Queso Crema
-100 gr de aceitunas verdes sin carozo
-200 gr de tomates cherrys
-Ramito de Albahaca
-Aceite de Oliva La Toscana
-Sal, Pimienta, Orégano, Ají Molido, Pimentón.

Preparación

Primero cortá el pan en rodajas grandes. En un bowl hacé un rico ungüento con el aceite de oliva y le agregás sal, pimienta, ají molido, orégano, pimentón. Mezclá bien y untá cada rodaja dejando que se impregne bien. Llevá al horno fuerte por 5 minutos, y cuando estén doraditas las das vuelta otros 5 minutos más.
Mientras tanto en la licuadora o con procesadora de mesada o de mano, ponés el queso crema y las aceitunas. Mixeás bien y reservás.
Retirá del horno el pan y armá las brusquetas poniendo primero la pasta de aceitunas y queso crema, después el jamón, el queso cremoso y llevás al horno hasta que se derrita el queso.

Terminás con rodajitas de tomate cherry y la albahaca fresca. Chorro generroso de aceite de oliva La Toscana y a disfrutar de esta gloria. ¿Te vas a quedar con las ganas?

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