Mishel Prada y su Vida

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Unos jóvenes deciden pasar un día de playa. De camino, uno de ellos propone pasar por la agencia que lo representa a dejar unos chocolates que trajo de su país. En la oficina todos agradecen el gesto y alguien repara en una joven que acompañaba. Le preguntan si alguien la representa, ella dice que no y acepta dejar sus datos. En una planilla una secretaria escribe:

Mishel Prada, nacida en Estados Unidos, de padres latinos, 1,73 m de altura, ojos marrones, nacida en 1989, medidas, formación en la actuación y datos de contacto. Se trata de una de las agencias más grandes de Estados Unidos que inmediatamente se interesa por representarla. Desde ese día, hasta el mensaje de voz que le dejaron en pleno vuelo a Paris -donde le confirman que fue elegida para ser parte de Fear The Walking Dead- no pasó mucho tiempo. En el recuerdo quedarán numerosos castings, varios trabajos momentáneos, su debut en cine, estrenar y producir un cortometraje propio y, sobre todo, tener que escuchar -en ocasiones- que para algunos su physique du rol es “étnicamente ambiguo” y ya tenían alguien así en cada agencia.

Mishel tenía seis años cuando subió al escenario por primera vez, fue en su colegio para representar una obra de teatro que se llamaba “The Little Red”. Luego lo hizo en la Iglesia y ya en la adolescencia supo que su camino definitivo sería la actuación. Nunca más la dejó y sólo descansa de ella cuando escribe, su otra pasión que persigue el mismo fin de contar historias. Tiene cortometrajes y varios guiones escritos y será un nuevo matiz que anexará en paralelo a su carrera en ascenso.
A punto de estrenar la tercera temporada de VIDA, por STARZPLAY (estrenará el domingo 26 de abril), la actriz conversa con RANDOM y se muestra muy satisfecha con la serie que fue aclamada por la crítica y muy bien recibida en todo el territorio americano. La trama presenta a mujeres millennials del este de Los Ángeles, una zona histórica de la ciudad donde casi el 100% de los residentes son latinos.

Es una historia que pone a los inmigrantes y a las mujeres latinas como protagonistas, algo poco común en la industria. VIDA sigue los pasos de las hermanas mexicano-estadounidenses Lyn (Melissa Barrera) y Emma (Mishel Prada) Hernández, que vuelven a su barrio tras la inesperada muerte de su madre. Además de lidiar con la gerencia de un bar lleno de deudas que dejó su madre, las hermanas son rechazadas, entre otras cosas, por despreciar “el barrio”. En esta temporada final, sin spoilear nada, las hermanas descubren un secreto familiar oculto hace mucho tiempo que arruina la paz que tanto les ha costado ganar. Se encuentran cara a cara con viejos fantasmas y nuevos enemigos.

En VIDA Mishel toma mate y también usa la número 10 de la selección Argentina, apenas atiende el teléfono no me queda otra que agradecerle el guiño y mencionarle la anécdota del comienzo de la nota, fue un amigo argentino al que acompañó con chocolates a la agencia donde ficharon en ella. De algún modo significó estar en el momento y en el lugar justo. “Los argentinos traen suerte”, sonríe.

Al fin los latinos protagonizan una serie sin hacer de narcotraficantes o en roles del personal doméstico, ¿Verdad?

Sí, saliendo como somos. Además de los papeles protagónicos también en todo el equipo, incluida una argentina. Todos los detalles que se ven, como en la casa, es como realmente lo vivimos. Es algo que quizás uno no aprecia, pero cuando los vez realmente los conoces. Se siente bien, está hecho por nosotros para nosotros.

Al casting fueron casi todas las actrices latinas que residían en Estados Unidos, ¿Qué sentiste al quedarte con el papel de Ema?

Como todavía en un sueño, porque ahorita en Los Ángeles tenemos unas gigantografías y carteles publicitarios que están por todas partes. Es algo que jamás imaginé que iba a amanecer así, me siento muy afortunada porque es un orgullo tener la oportunidad de traer un papel así. Para mí es un poco chistoso, yo no lloré nada, en ningún momento y mis amigos sí, me llamaban y me decían. Y después estaba un día caminando por los Estudios Warner Brothers y miré al Warner Hall y algo de eso me hizo llorar tanto ahí solita en la calle, me encontré llorando. “Pensar en ahorita estoy yendo para trabajar”, y eso fue algo en ese momento, después me cayó la emoción.

Tu personaje es una mujer fuerte pero que también sufre en su interior, ¿Cómo lo compusiste?

Cuando vez a alguien tan fuerte a veces viene del dolor, y es ahí donde empecé, mirando cuáles son las conexiones con esta mujer dentro de mí misma, que son tan débiles, que tienen tanto dolor que a veces tenemos que protegerlo. Empecé con eso y después puse unas paredes bien gruesas, bien duras (sonríe). Ahora cuando veo a ciertas personas y pienso esa persona es bien fuerte y no necesita nada, tengo en la mente de preguntarme qué estará protegiendo. A veces necesitan alguien para estar con ellos, es difícil ser fuerte todo el tiempo. Eso quizás viene de sobrevivir, de necesidades.

¿Tu vida se parece un poco al personaje o al de Lynn (la otra hermana)?

Yo tenía un novio que a su vez tenía una banda y giré con ellos en un bus por todo Estados Unidos, el mundo y la verdad es que me divertí mucho. Pero creo que también había un tiempo que quería ver que tenía esta vida para mí, que quería hacer para mí. Lo cambié y tomé la responsabilidad de quedarme en Los Ángeles porque tenía el sueño de ser actriz y lo hice, decidí quedarme y construir una vida más intencional, no solamente eso de “voy por ahí…”, era algo que me divirtió pero cambié las cosas un día y me da mucho orgullo que las cosas pasaron bien. Es importante hacer una vida para nosotros mismos y no vivir por y para los otros.

Y el hecho de ser latina en Estado Unidos, ¿Constituye un esfuerzo doble para destacarse?

No es fácil para nadie, más siendo latina y a veces siendo mujer porque los papeles son bien específicos, pero ahorita están cambiando las cosas, nosotras estamos haciendo las cosas que hay que cambiar para las que vienen después de nosotras.

Como buena amante de la literatura, ¿Qué personaje de la literatura femenina te gustaría interpretar?

De verdad no sé (piensa) pero alguien de otra época, porque a mí me encantan esas cosas, también se me antojan las cosas como las de Henry Miller en Big Sur, creo que eso es algo tan diferente de Miami y de la juventud e infancia que yo tuve, mostrar algo que sea bien diferente. Ojalá que pueda hacer algo así, no sé cómo se dice en español pero “puritism”, porque no hay muchas películas de época para las personas latinas así que me encantaría hacer un papel así.

¿Cómo son los planes para después de la Pandemia?

Quiero producir y además estoy muy emocionada para regresar a Riverdale porque tuvieron que parar por lo que está pasando ahorita con el corona. Y tengo una emoción muy fuerte para ver la tercera temporada de Vida porque es una temporada muy linda y sentimos mucho orgullo de lo que hicimos, trabajamos bien fuerte y creo que a los fans les va a encantar.
El día de Prada aún no terminó, le quedan más entrevistas con distintos medios de la región y algunos le haremos preguntas casi calcadas. La originalidad en nueve minutos es sólo para artesanos. Sin embargo, algo mantendrá en esa larga jornada, la calidez. Arriesgo que es una persona muy “sweety” (siguiendo con el spanglish de la serie). Su mirada penetrante, esas cejas que amenazan son parte de una barrera engañosa. Pasando los primeros muros se encuentra alguien en quien confiar. Una amiga a quién tener a mano.

Mishel sonríe y la distancia se acorta. Recuerda esa desvío en ese día de playa que terminó siendo clave en su carrera, un punto de inflexión dirán algunos. “Siempre tengo que traer un argentino conmigo y todo va a ir bien, ya sé que para que las cosas anden bien hace falta un argentino”, ríe.

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