Laura Fernández: Aprender es volar

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Una de las palabras que más utiliza Laurita es “aprendizaje”, de las experiencias buenas y de las malas, aprender es volar hacia los sueños y permanecer en ellos. Años atrás era popularmente conocida por destacarse como bailarina, hoy es actriz y también cuenta con el talento de cantar, además de animarse a nuevas disciplinas como es el piano desde hace algún tiempo. Su comienzo fue con Pepé Cibrian en un musical y en paralelo con su paso por “Bailando por un sueño” actuó en la serie de polka “Quiero Vivir a tu lado”, y luego el exitazo de calle corrientes Sugar. Además de conducir por tres años “Combate” y “Dale que vale” en la radio Vale 97.5

Su carrera es ascendente pero no por el azar, si no por su inteligencia, talento, tenacidad, reflexión y el acierto en la elección de sus proyectos. Además de una basta preparación en academias tales como la de Julio Bocca y Pepito Cibrián, Laurita recibe cálidamente y con una gran sonrisa a Random en el teatro Lola Membrives donde protagoniza la nueva obra de teatro: “Departamento de Soltero” junto a su pareja Nicolás Cabré y Martín Sefeeld a la cabeza. Una comedia con una puesta en escena de primer nivel, que toma algo del cine y de teatros en la forma de narrar y en su impecable escenografía que cuenta con la dirección de Daniel Veronese y es producida por Adrián Suar y Gustavo Yankelevich, entre otros.

Con humildad reconoce que -como dice el dicho- el camino se hace al andar y todos los días se afianza la carrera, el camino es largo y hay muchos conocimientos que incorporar para nutrir la profesión. Cuando habla de Nico (Cabré) se le ilumina la mirada, siente gran apoyo de él en cada función y su admiración por el actor es palpable. Como materia pendiente está el séptimo arte donde tuvo una pequeña participación en la película “Igualita a mí”. En esta entrevista nos permitió no solo conocer a la artista, si no al hermoso ser humano que hay en ella.

Desde siempre soñaste con la actuación, ¿Fantaseabas con eso?

Sí, toda la vida, desde los actos de Jardín, de la escuela, en casa me disfrazaba. Recuerdo que veía la tele y deseaba estar en la tele, iba al teatro y quería estar en el teatro. Y empecé a formarme de chica en el teatro para eso, desde muy chica lo tuve claro a eso.

¿Entonces la bailarina no era el objetivo si no la actriz?

Era todo, lo musical en general lo que tuviera que ver con el canto baile y actuación todo me encantaba. En la tele era fanática de Chiquititas, mi mamá me empezó a llevar al teatro a ver musicales y era una fascinación, ahí empecé a estudiar danzas desde muy chica y después fui incorporando las otras disciplinas.

¿Hubo un momento en que quisiste dejar todo porque se presentaron trabas?

Hubo un momento sí, fue a los 17 años que me plantee si estaba bueno seguir así o no. Yo ya estaba trabajando con Cibrián hacia un par de años, pero pensaba si era mejor dejar todo y seguir el mandato social que te inculcan de chico que es estudiar una carrera, tener un título universitario, que se supone te asegura estabilidad. Porque esto lo que tiene es mucha incertidumbre, mucho altibajo, momentos de mucho laburo, momentos más tranquilos, es una profesión difícil en ese sentido. Entonces dije mejor ir a algo seguro, conseguir un trabajo estable, me quedo tranquila de por vida, pero la verdad eso me duró una semana (risas). Me di cuenta que no era el camino y que tenía que apostar a intentarlo a ver si salía si resultaba, siempre con una meta. Me había puesto un plazo de tiempo, dije si en un año no consigo un trabajo firme o medianamente fuerte me pongo a estudiar otra cosa. No quería andar toda mi vida boyando y buscando alguna oportunidad, sabía que si no se daba iba a buscar abrirme el camino por otro lado. A mí me gustaban mucho las matemáticas y estaba entre las opciones, ser arquitecta o diseñadora gráfica.

¿Cómo fue el camino de empezar sin tener a nadie en el medio, nadie de tu familia se dedicaba a esto?

Y bueno al principio creés que es imposible, por no tener contactos de nadie, no te enterás de los casting, es muy difícil, hasta que empecé a estudiar y a conocer gente en las clases y meterme en páginas específicas para enterarme de los castings. Y también en agencias donde tirar curriculums y empezar a ir a pruebas. Pero siempre en el camino ves que a otros le costó menos, que tuvieron el camino más allanado y hasta muchas injusticias de decir he visto a muchos estar trabajando cuando no estaban preparados para estar en ese lugar. Y estaban porque eran novios conocidos o hermanos de alguien influyente. Después, con el tiempo entendí que hay aceptarlo que eso existe y va a existir, y no hay que renegar de eso. Hay hijos “de” que son geniales e increíbles en lo que hacen y otros que no, pero yo me ocupé de hacer mi camino: yendo a pruebas, a veces me rebotaban y a veces me aceptaban.

¿Tu paso por el Bailando por un sueño fue un paso necesario para llegar acá?

Y creo que todo lo que hice sumó. Y de todo lo que hice no me arrepiento de nada, y de lo que trabajé para hoy poder disfrutar de esta obra. Sin duda, todo tuvo que ver.

Ahora estás en una súper producción, esta obra Departamento de soltero con increíble escenografía, muy exigente para el tempo de entrada y salida de los actores…

Estoy muy contenta, esta obra tiene la estructura de un musical desde lo escenográfico y toda la puesta en general es maravillosa y me honra ser parte de este mega monstruo porque se trabaja hermoso, divino. Y sí, la obra es un reloj y tiene que calzar la música, el tiempo, las luces, la escenografía, el mapping, la pantalla la proyección y nosotros pararnos donde nos tenemos que ubicar y decirlo en el tiempo que lo tenemos que decir. A mí me encantan esas cosas.

Es tu segunda temporada en este teatro, primero fue Sugar y ahora esta obra, ¿Todavía tenés nervios antes de salir a escena?

Sí, claro, más que todo en los estrenos y también cuando sé que hay alguien importante en la sala viéndote me agarra un cosquilleo en la panza. Pero en general en las funciones me agarra una adrenalina antes de empezar pero no esos nervios típicos de los días de estreno. En las funciones sucesivas a un estreno entro ya más relajada y disfrutándolo a pleno.

¿Qué pesa más, la mirada de tu familia a la hora de un estreno o la de algún invitado famoso?

En otro momento me ponía nerviosa si sabía que venía algún crítico importante o la que sea, actualmente no me gusta saber quién viene, no pregunto quién está en la sala. El día que vino Mirtha Legrand, como la invité yo y habló conmigo para venir, sabía que estaba en la sala y era como un día especial. Pero por lo general nunca me entero quien está en la sala (risas) no me gusta saberlo porque no me quiero condicionar.

¿Te pasó olvidarte la letra o algún furcio?

(Risas) Por el momento no, toco madera pero igual siempre alguna que otra cosita sucede y yo, por lo menos, aprendí a pilotearla. Los chicos tienen muchísima experiencia y nadie se da cuenta. Tampoco me pasó de tentarme de risa, es algo que por lo general como espectadora de obra no me gusta ver que se tienten, me molesta un poco, no me causa risa. Entonces trato de no hacerlo. alguna que otra vez me ha pasado porque Nicolás es muy gracioso y hacás cosas y tiene salidas que no te esperás y me tienta el guacho (risas), pero por lo general trato de contenerme porque no me gusta cuando usan el recurso de tentarse para que sea algo gracioso.

¿Y cómo te llevás con que ahora tus padres sean famosos? El año pasado tu mamá en el Bailando y este año tu papá en Quien quiere ser millonario…

Te juro que Increíble (risas), aprendí a relajarme, pero me pone más nerviosa que estando yo, me pone nerviosa por ellos. El año pasado con mi mamá me pasaba mucho y es por cuidarla de que le salga todo bien, que disfrute. Es difícil estar acompañando, una cosa es cuando uno está haciendo y estás seguro de lo que hacés y sabés que las cosas van a salir bien. Y otra cosa es acompañar esperando que al otro le salga todo bien es más duro, porque no tenés el control de nada, sos simplemente una espectadora. Y aprendí con eso también a acompañar.

Hace unos días hubo un acontecimiento en que unas mujeres le gritaron a Nicolás algunos piropos subidos de tono y vos hablaste, en referencia de que esto, se minimiza cuando es de una mujer hacia un hombre pero al revés si se le da importancia…

Y es que es así, gracias a Dios si hoy vas por la calle y tres tipos te gritan alguna barbaridad o si tres hombres del público me hubieran gritado algo a mí, se hubiera armado un escándalo y está bien que pase eso. Pero pienso que lo mismo tiene que pasar si es al revés, si tanto luchamos por la igualdad y que la cosas sean equitativas para ambos géneros me parece que no solo tiene que ser de palabra sino también de acción.

Es como que las reglas de respeto son aplicables solo cuando los hombres se comportan así…

Y sí, cuando salió la noticia quedó expuesto esto, no fue tan grave porque fueron unas mujeres a un hombre y se pone en tela de juicio sí estuvo bien o estuvo mal, si fue para tanto o no fue para tanto. Yo estuve presente, escuché las barbaridades que decían y te puedo asegurar que si hubiera sido al revés nadie hubiera dudado que estuviera mal lo que estaba pasando. Gracias a Dios uno tiene acceso a los medios y cuando yo dije esto, muchos coincidieron conmigo y se lo empezó a ver de otra manera al tema. Además, fue una falta de respeto al trabajo de los actores, hablaban más alto que Nico y se hacía insostenible, y por eso Nico tuvo que parar la obra. La idea no es armar un mundo de todo eso, simplemente se les pidió que se callen y se continuó con la obra. Pero que estuvo mal estuvo mal y fue una vergüenza lo que hicieron y deberían sentirse avergonzadas por lo que hicieron. Incomodaron a la otra persona, lo hicieron sentir como un objeto y no está bueno que pase de la mujer al hombre ni del hombre a la mujer y punto.

Y estuviste en la conducción remplazando a Vero Lozano, algo que ya habías hecho en Combate, pero esta vez implico abordar temas de actualidad y casos fuertes…

La verdad estoy muy agradecida con Vero de que me haya elegido, y a Telefé también por confiar en mí, la verdad que conducir me encanta. Es una de las cosas que más me gusta hacer en tele, hacia un año que no lo hacía desde Combate y volví a sentir el gustito ese de la conducción. Y hacer un magazine implica tocar temas más pesados como los que me decís y es otro aprendizaje más para mí. La realidad de hoy abarca violencia de género, femicidios, robos, malas noticias y tuve todo un equipo que me contuvo y me acompañó. Me hizo sentir muy cómoda con las herramientas para poder llevarlo adelante con el mayor del respeto y las responsabilidades.

Tenés un gran perfil para la comedia, me acuerdo tu personaje en “Quiero vivir a tu lado”, me hacía reír…

Qué bueno, gracias. Es algo que me siento cómoda, tampoco quiero hacer algo donde no encaje, pero aquí en Departamento de soltero tocamos varios colores , desde el drama a la comedia y fue todo un desafío y un aprendizaje y le puse mucho laburo . Estoy rodeada de grandes profesionales como Nico y Martin y estoy muy contenta, y todo el elenco, la dirección. Y descubro cositas nuevas en todas las funciones, eso está bueno.

¿Se puede decir que estás en el momento más pleno de tu vida a nivel laboral, familiar y sentimental?

Sí, la verdad que puedo disfrutar de un presente laboral fabuloso, para mí lo laboral ocupa un lugar muy importante en mi vida, es lo que me gusta hacer y es la primera vez que siento estabilidad en muchos planos: en el sentimental, profesional, la verdad que estoy muy contenta.

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