Sophie Oliver: Amores perros

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La cantante y actriz argentina que reside en Inglaterra desde largo tiempo, lanza un pack de sencillos del futuro disco que llegará aproximadamente a fin de año. Con nombres alusivos a mascotas, las composiciones pegadizas de la ex integrante de High School sorprenden por la creatividad y versatilidad de las melodías. En una entrevista con RANDOM nos cuenta sobre su vuelta a la música y la importancia del emprendedurismo en su vida.

Sophie puso PLAY a la música a su corta edad y ya los 14 años debutaba en Cantaniño (TELEFE), donde fue parte de 4 Reinas y luego llegó la gran apuesta de Disney -en coproducción con Canal 13- con la versión argenta de High School Music (HSM) la Selección, donde ganó tres discos de oro. Toda esa etapa fue vertiginosa, combinaba grabaciones con horas escolares y poco descanso, porque también trabajó para Disney Junior en El Jardín de Clarilú durante 6 años e hizo coros en shows de Axel. Pero de un momento a otro puso en PAUSE todo eso, apostó al amor, luego recalculó y recaló en tierra británica donde volvió a construir desde cero. Su pasión por las mascotas le hizo mezclar ese placer con trabajo hasta que decidió volver a activar el PLAY de su pasión musical y fusionarla incluso con su devoción animal.

En estos tiempos, en los que todo el mundo le habla al amor con todos los eufemismos posibles, ella decide hablar del amor, pero de ese amor incondicional que solo aquellos que tienen mascotas pueden entender y van a saber apreciar. Se aleja del romanticismo clásico de las canciones y propone una nueva óptica. Hace poco lanzó JAIME –se suma a Peluchín, otro corte- que es un tema pop con toques de reggaetón inspirado en su primer perro. El tema hace alusión al amor que siente por sus mascotas y rinde culto a la inocencia que los diferencia de los seres humanos. “El amor por los animales es de siempre, tengo una escuelita para perros y cuando puedo ayudo a los refugios. Con el lanzamiento de canción hicimos un intercambio de interacción con cada refugio”, afirma.

Sophie cuenta que extraña a mares su país, pero hay algunas costumbres británicas como la puntualidad y cierto orden que incluso la ayudaron a organizarse más. “Me enseñaron a ser también paciente, a bajar varios cambios, a salir con tiempo”, dice.

Su escritorio está lleno de letras, a un costado tiene el teclado y cuando se cansa de un instrumento sigue con el otro. Todo el día trata de vincularse con la música. Ahora tuvo que sumarse a la obligación de postear de su vida en las redes. Dice que le gusta reírse de sí misma junto con la gente pero todo el trabajo y la responsabilidad de postear diariamente de algún modo la agobia, pero entiende que esas son las reglas virtuales.

¿Sentías como una vocecita que te decía tenés que volver a lo tuyo?

Es como que tenía todo para ser feliz pero no lo estaba completamente, entonces qué pasa, qué me estoy perdiendo. Y era eso, la música, basta de dar vueltas. Todo se puede, a veces uno cree que no pero si se te pone en la cabeza podés hacerlo. Cuando uno lo hace con amor vienen cosas lindas y la rueda sigue girando.

¿Cómo sos de carácter?

Siempre fui de hacer, me pongo algo en la cabeza y voy por ello. Lo que la vida me ha enseñado es no arrebatarse y que no todo sea impulsos. No me gusta la palabra NO, nunca digo que no y trato que sea así. Ser positiva y pensar que si uno quiere algo hay que hacerlo. No pasa nada si luego te dicen que no. Hay que trabajar para ello, si uno es laburador el sueño se da, a mí se me han cumplido, gracias universo. Pero no es tan fácil, he llorado, una se la da contra la pared muchas veces, hay que ser constante y se llega. Hay que tener hábitos, una rutina, una constancia, Siempre fui organizada pero no tanto como ahora.

“Siempre fui de hacer, me pongo algo en la cabeza y voy por ello. Lo que la vida me ha enseñado es […] a ser positiva y pensar que si uno quiere algo hay que hacerlo. “

¿La adolescencia fue una vorágine musical?

Cantaniño fue lo primero importante que hice, tenía 14 años y ya estaba trabajando, si bien estaba cantando y haciendo lo que me gusta era un trabajo. En el casting éramos 5000 chicas y quedamos sólo 4. Después viajar en los tours por el país fue increíble. Después me metí en High School y fue otra bisagra donde aprendí un montón, mucho en todo sentido como persona, porque el medio no es fácil. Siendo todos lo mismo pero hay mucha competencia. Sin embargo, estuvo buenísima la parte de Disney. Más adelante me fui por tres meses a cantar a Malasia y empezó muy bien pero terminó raro, más bien mal. Eso fue un momento bisagra porque estaba sola en Asia, con gente rara que nunca había visto en mi vida, esa fue una experiencia que me enseñó muchísimo. Volví a Buenos Aires, estaba separada y ahí nos divorciamos con mi ex marido. Empecé de cero, vendí todo lo que tenía y me vine a Europa, en una casa que me prestaron en un pueblito y así me fui quedando, me quedé a trabajar y este país me dio la oportunidad de comprar una casa.

Te imagino muy independiente y emprendedora, ¿Eso lo hiciste saber de muy chica?

En mi familia están lo que me aman y los que no (risas), están los que dicen “dale ayúdame con esto” a los que dicen “pará un poco, te podés quedar quieta”. Creo que a los 16, casi 17 pedí la emancipación y empecé a viajar sola. O cuando era más chiquita vivíamos en Mendoza, vivíamos en una finca y en una época de mucho calor empecé a hacer helados con vasos descartables que le pedía a mi papá que me trajera de su laburo. Y sola me ponía a hacerlos y salía a venderlos en mi bicicleta a la gente. Siempre me gustó ser emprendedora y tener mi propio dinero, tener esa libertad para después hacer lo que quiero.

¿Llegaste a tener una banda, verdad?

Cuando terminé High School tenía mi banda que se llamaba Olivia y ya tenía esas ganas de emprender con mis temas, tenía músicos muy buenos que me ayudaban a producirlos y ahí empezó el gustito para hacerlo como solista. Después dejé todo y me mudé a U.K, por un amor y el corazón roto me fui y dejé hasta mi carrera, como recién contaba. Tras cinco años y con la pandemia me ayudó a pensar: “¿Qué estoy haciendo?”. Si bien estoy y vivo bien, me encanta laburar desde que sale y entra el sol y cuando uno labura tiene sus frutos, me fue bastante bien pero yo nací para cantar, nací artista. Me estaba llamando la música, me mudé a Londres y dije “ya fue, hagamos lo que me hace feliz” y así fue todo.

Tus temas de amores animales vienen pegando pero algunos también lo toman para el lado romántico, no?

Estoy muy feliz porque escribir un tema tuyo que a la gente le gusta, lo canta, se taggea o muestra a sus perritos, está buenísimo. Originalmente está hecho por el amor hacia un perro y a la gente le encanta. Yo amo a los animales, vivo con ellos. Si no sabés que es para un perro también va para cualquier amor. Todos me decían para que amor humano lo había escrito pero la escribí en el parque cuando llamaba a mi perro y no venía. “…Ay, ay ay, venite para acá” (canturrea). Me salió ese estribillo, estaba con mi charango, me puse a componer y salió en el momento, igual como en todo siempre sale un esqueleto y después va mutando y cambiando y ahora es “Jaime”.

Grabaste el video de la canción Jaime en Buenos Aires en plena Pandemia, ¿Cómo fue eso?

Cuando vi el video en las redes me puse a llorar, me re emocioné, ir a Buenos Aires fue muy hermoso, estaba muy nerviosa porque lo hago todo yo. Antes o cuando uno no es productor te ponés el make up y lo hacés, y en este caso me tocaba organizar todo y estaba con ese nervio de que todo salga bien. Que los bailarines lleguen, que la productora audiovisual haga lo suyo, la verdad unos genios, porque empecé a delegar y lo trataron como su proyecto. Eso me ayudó y hasta el momento en que estuve en el set me mantuve nerviosa pero una vez que empezamos disfruté mucho hacer lo que me gusta y lo que hice por años para Disney o para otras compañías. Y hacerlo para mí fue un sueño hecho realidad, de a poquito están saliendo otros temas: ya salió Peluchín y vendrá otro que debo hacer acá en Londres con italianos.

Ahora no hay STOP, esto no para…

Ahora que prendí el botón y la máquina está funcionando y hay que darle de comer. Hay temas que están viniendo, el que viene se llama Topsie, ya está terminado y voy a grabar pronto el video. Hay otro en el horno y la cuestión es cómo los saco, todos serán parte del disco y quizás me guarde algunos para este lanzamiento que espero sea para fin de año. Me encantaría también retomar la actuación pero en noviembre me mudé a Londres y no conozco a nadie, no sé a dónde ir, no tengo idea acerca de los castings pero estoy en eso, me han pasado un par de castineras. Es difícil, es diferente, hay papeleríos y formularios que completar, es papel tras papel, en eso los británicos la hacen más difícil. Sólo me queda aprender.

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