#Entrevista | Rodrigo Grande un Rosarigasino

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Rodrigo Grande forma parte de una camada de jóvenes directores de cine que tienen la particularidad de contar de una manera especial una historia.

Como buen rosarino, Rodrigo es admirador de Fontanarrosa y en sus películas hay una cierta influencia del “Negro”. Intrigante y lúgubre presenta su última película “Al final del túnel”, un thriller que renueva el género. Considera al cine argentino de alta calidad y creativo.

-¿Cuál fue la chispa del elogiado guión de la película?

-El guión es una idea propia que vengo escribiendo desde hace cuatro o cinco años, que partió de la idea de un tipo que en su casa descubre que por debajo pasa un túnel con el fin de robar del banco de al lado. Lo que resulto más atractivo era no contar la historia de ladrones sino la historia del tipo que escucha esos ladrones, y a partir de ahí fue capa sobra capa sobre esa idea y con las actuaciones personales de los protagonistas, con las películas que uno vio, los libros que leyó, eso fue generando un caldo de cultivo que fue alimentando la película.

-La psicología de los personajes en una película tiene sus desafíos a la hora de escribir un guión, ¿Lo encaraste desde alguna perspectiva en especial?

-Escribí lo que quería hacer, sin pensar en arquetipos, ni creer que vaya a contar esto de una manera diferente o mejor. Mi manera de pensar es no aburrir nunca, más allá de que sea algo más oscuro o liviano, pero no quiero que el público se aburra, y a partir de ahí surge todo. El cine como medio para hacer reflexionar está bien mientras que no aburra, de esa premisa parto. De todas maneras, yo no suelo pensar demasiado en la psicología hasta en una última reescritura de los personajes, que sea como pequeños detalles que uno le agrega al guión pero no construir desde ahí.

Mi manera de pensar es no aburrir nunca, más allá de que sea algo más oscuro o liviano, pero no quiero que el público se aburra, y a partir de ahí surge todo.

Foto: Miguel Angel Rosales
Foto: Miguel Angel Rosales

-¿Qué diferencias encontraste al rodar (en este caso en estudio, construir un túnel)? ¿Te modificó el guión?

-Es genial porque podes controlar todo, si querés que haya sol lo hay, uno busca el mayor control sobre lo que hace, no me gusta la improvisación. Vas al set con objetivos y llegar preparados te favorece porque vas con un objetivo y aspiras a que no existan. No me gusta la improvisación y dudo que aquello que surge en el día pueda ser mejor que aquello que pensaste mucho. Hacer el storyboard y la maqueta del set me servía para saber qué iba a haber atrás de cada línea de diálogo y potenciar, por efectos, alguna oración u apoyar los sentimientos de la película desde todos los lados. A mí me ayudó mucho. Y sólo esto fue gracias al trabajo previo. De ninguna manera me modificó el guion, escribí lo que quería, como quería, preocuparme si estaba muy lejos de la realidad, si era posible o no. En realidad estaba muy cerca, investigué sobre los boqueteros, esto me resulto tranquilizador porque había ido por el camino más lógico.

-¿Y el trabajo de animación de diseñar, construir y filmar en un túnel?

-Hice un boceto al principio para que los productores lo vieran porque creía que era posible construir un túnel, y ese boceto lo agarró Mariela Ripodas que es directora de arte, lo perfeccionó y lo hizo posible de alguna manera, ya que le dio un toque de ingeniería. En España se encargaron de dale el soporte en los efectos especiales para que los mecanismos de movimientos de cámara se dieran de manera perfecta.

Lo que me pasa, por lo menos como funciono yo, es la de escribir una historia para contar. A lo mejor la película queda enmarcada en un género pero no lo pienso desde el principio.

-¿Cuánto aportó la presencia de Pablo Echarri a la película?

-A Pablo le entusiasmó el guión, es la primera película que produce su productora. Pablo es un productor genial, defendió mucho la película y si esta tiene una virtud es en gran parte es gracias a él. Se puso muy firme a la hora de conseguir el dinero, no quería empezar hasta el último detalle porque quería hacerla bien. Además la actuación de él termino de cerrar todo.

-“Cuestión de principios” fue una película que filmaste basado en un cuento de Fontanarrosa ¿Cómo llegaste a él?

-Cuando era chico leía los cuentos, me gustaba mucho como los contaba, además era buen dibujante. Cuando se estrenó mi primera película en Rosario, insistí mucho a un amigo que lo conocía para que fuera a la premiere de la opera prima (“Rosarigasinos”) que había hecho. Ahí nos hicimos amigos, siempre cuando podíamos nos juntábamos a tomar un café. Y un día le propuse construir un guion de una película basado en un cuento suyo pero con la condición que él lo eligiese. El primero que me sugirió fue “Cuestión de principios”.

-Hablando de género, ¿Cómo ves el crecimiento del cine de género en Argentina?

-Yo no hago la distinción de cine de género o no género, el cine para mí es contar una buena historia. Por ahí los elementos que tiene más esta película es de cine suspenso, pero tiene una mezcla de drama, unos toques de comedia. Lo que me pasa, por lo menos como funciono yo, es la de escribir una historia para contar. A lo mejor la película queda enmarcada en un género pero no lo pienso desde el principio. El cine que sale de Argentina es muy bueno pero también hay películas muy buenas que no salen afuera. Es verdad que tenemos una tasa alta de películas buenas y eso nos hace sentirnos orgullosos, eso genera que se vayan incorporando nuevas coproducciones con otros países, sobre todo con España. Tenemos la suerte de tener buenos recursos humanos y técnicos también, hay una suerte de explosión creativa que también abarca al terreno de la publicidad.

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