Sofía Willemoës

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Se dedica a embellecer paredes y espacios con notable éxito. Es una de las argentinas que más exporta en el diseño y fue seleccionada entre las “30 Promesas” de la revista Forbes por un jurado de expertos.

Es fundadora y Directora creativa de su marca homónima que se dedica a hacer murales decorativos y empapelados. Y con una década en el diseño, ya es una referente de nuestro país en el muralismo. La mayoría de sus obras son inspiradas en la naturaleza y recientemente se mudó a New York porque planifica abrir un local en Estados Unidos.

Decidiste dejar la abogacía en tu mejor momento de esa carrera, ¿Cómo gestaste esa decisión bisagra?

Cuando quedé embarazada de mi primera hija tomé la decisión. Para la mujer, ser madre es una enorme revolución. La Abogacía es una gran carrera y agradezco tanto haberla estudiado en una Universidad como la UBA y trabajado 10 años en un Estudio Jurídico con increíbles abogados que me enseñaron a pensar -de manera estratégica y con mucho cariño- porque era muy joven cuando comencé, tenía apenas 18 años. Sobre todo, Denis Pité Fletcher, mi mentor, quien me enseñó a ser valiente, a que nada ni nadie intente detenerme. Pero llegó un momento donde sentí que no estaba al 100% y que necesitaba un cambio. Amo emprender, siempre me gustó, es algo que heredé de mujeres emprendedoras de mi familia; mi madre, mi abuela -emprendedora y amante de la política, de esas mujeres de armas llevar.

¿Cuáles fueron los consejos de tu marido? ¿Qué te aportó la disciplina artística?

Con mi marido nos conocimos haciendo una obra de teatro en el teatro San Martín. La experiencia teatral llegó a mi vida en un momento muy oportuno. Uno toma determinadas decisiones por muchas cosas que se van dando, no es una sola, por lo general. Y hacer teatro fue una más de ella. Me ayudó a soltarme y conectarme con la creatividad, algo que en cierto modo tenía bloqueado, quizás por la firmeza que a veces necesitamos demostrar los abogados, cierta desconexión con la sensibilidad para afrontar realidades que no siempre son felices. Lisandro me incentivó mucho a tomar la decisión de cambiar, conté con su apoyo siempre.


Fotos: gentileza SW y Magalí Saberian

Hoy se habla mucho de salir de las zonas de confort, ¿Cómo fueron los primeros pasos?

No fueron fáciles pero una vez que tomé la decisión no miré nunca más para atrás, sino siempre para adelante. También ayudó el entusiasmo que tenía y el apoyo.

¿Cómo fuiste armando tu equipo que incluye ilustradores internacionales? ¿Qué fuiste buscando de cada uno?

El equipo se compone de diferentes profesionales; diseñadores gráficos, visuales, de interiores, comerciales, finanzas y producción. En los ilustradores busco buena técnica de dibujo, la parte creativa la aporto yo al diseñar.

El temor por la mirada de los otros es siempre una constante en los creadores, ¿Cómo te llevás ahora con eso?

No fueron fáciles pero una vez que tomé la decisión no miré nunca más para atrás, sino siempre para adelante. También ayudó el entusiasmo que tenía y el apoyo. Nunca me detuve a mirar mucho si gustan o no los diseños, pero como decía antes, siempre miro para adelante, casi nada para el costado, con sus ventajas y desventajas, pero así me sale. Me hace muy bien el cariño de la gente, siempre me apoyaron mucho, quizás esto de haber vivido un gran cambio ayuda. ¿Quién no se plantea si está haciendo lo que quiere hacer, no? Suele haber una fantasía con los cambios de vida y soy de las que piensa que uno puede ser muchas cosas. Me angustia más el proceso creativo que la aceptación de lo que diseño, la mirada más fuerte es la de uno mismo, entonces puede ser difícil el momento en el que uno busca lograr lo que tiene entre ideas, concretarlo, que salga, que nazca.


Fotos: gentileza SW y Magalí Saberian

Cuesta imaginar tu etapa de oficina viendo tus obras pero ¿Qué impulsos activan tu creatividad? En alguna nota contabas que en tu infancia tu mamá te estimulaba, verdad?

Me cuesta pensar cómo aguanté 10 años en una oficina porque mi infancia fue en espacios muy abiertos, naturaleza pura. Además soy muy inquieta, no duro muchas horas en el mismo lugar. Mi mamá me preparó para ser súper chica, no lo logró pero estaba entre sus intenciones (se ríe). Siempre me enseñó que hay que dar todo y más y así un poco soy. En el Colegio, además de hacer la tarea, complementaba con cosas extras, lo hacía con entusiasmo. Mi madre nunca me incentivó para, o enseñó, las tareas de la casa (cocinar por ejemplo), pero sí alentó mucho en mí la parte profesional y la gran responsabilidad que implica ser madre. Tengo dos hijos.

Hoy vivís en una gran urbe pero la naturaleza es una constante en tus creaciones, ¿Vas en búsqueda de la contemplación de los grandes espacios naturales o te focalizás en todo tipo de detalles?

En los detalles está todo. Si bien, me gusta crear enormes paisajes, pongo mucha atención en los detalles. A veces llegamos a hacer 10 cambios sólo en el gesto de una persona o animal.


Fotos: gentileza SW y Magalí Saberian

¿Cuáles son las claves para que tu empresa funcione? ¿Estás cerca de exportar el 50% no?

Si. Ya superamos el 50% en exportaciones. La clave es la misma que en cualquier negocio; mucho trabajo, buen equipo y entender que tener felices a los clientes es la prioridad, que gracias a que ellos nos eligen existimos como empresa.

Ahora residís en Nueva York, ¿Cómo estás planeando la expansión?

La ciudad me trajo un enorme cambio de visión, un intensivo de profesionalización y de madurar en unos meses lo que me hubiese llevado algunos años en Argentina, a nivel profesional y familiar. Acompañar a mis hijos en un cambio tan grande, al equipo de Argentina al irme, entender acá el mercado, cosa que sigo aprendiendo. Son muchas cosas, a veces cuesta procesarlas.

Fotos: gentileza SW y Magalí Saberian

¿Cómo combinás el día a día? ¿Cuál es tu rutina como mamá y esposa?

Me gusta llevar a los chicos al cole o buscarlos, voy a la oficina algunos días, otros me quedo trabajando en casa, y tengo muchas reuniones. En esta etapa es clave juntarse con gente, es parte del proceso de entender la ciudad y el negocio. También viajo mucho. A Argentina vuelvo cada mes y medio aproximadamente.

¿Cuáles son tus próximos objetivos?

Lograr la expansión internacional que vine a desarrollar a New York, generando la mayor cantidad de exportaciones para nuestro país, que tanto las necesita.

Agradecimientos: Lucila Ivanoski

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