Delfina Chaves, La Gran Revelación

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Una adolescente sonreía tímidamente detrás de cámara mientras el reality sentimental que protagonizaba su hermana con un productor alcanzaba picos de rating.

Hasta su padre era devenido en galán, pero ella se mostraba ajena al entuerto. Con apenas veinte años, Delfina Chaves ahora desanda su propio camino con suficiencia, sin la necesidad de haber necesitado de aquel trampolín mediático. Esa escena de años anteriores es apenas un gesto sobre un perfil que se direcciona hacia otro lugar. En estos días estrenó -nada menos que como protagonista- la segunda temporada de “La Casa del Mar”, una producción original y exclusiva de DIRECTV en Latinoamérica donde se mete en la piel de Laura Ramos. “Cuando me llegó el guión para hacer el casting de ´La Casa del Mar´ ya era un honor audicionar para un proyecto como ese, hoy en día está todo muy difícil para los actores, hay pocas opciones y alternativas de trabajo. Que encima te llegue un guión para algo así es un privilegio. Todos los castings fueron una oportunidad de entrenamiento, cuando después me llamaron para el `callback’ no lo podía creer, me tocó hacerlo con Juan Gill Navarro y era muy fuerte, es un actor que sigo desde chiquita, fue todo increíble”, rememora.


-El torrente de adrenalina que correría por tu cuerpo…

-Totalmente, el proceso de casting fueron muchos nervios, amo mi profesión y estoy muy agradecida de poder ejercerla de esa forma, y que encima me llegue la posibilidad de hacer lo que yo quiero y de la manera que quiero. Es como que el universo confirma que todo es posible.

 

-¿Fluyó al instante? ¿Lo disfrutaste enseguida?

-Si te digo que lo disfruté desde el principio te estoy mintiendo, cuando arranqué con el período de ensayos estaba re nerviosa, me había puesto como una gran cuota de expectativas y de exigencias conmigo misma, es como que la pifiaba, con mucha carga sobre los hombros. Al principio la pasé mal conmigo mismo, decía “esto me tiene que salir”, “tengo que estar a la altura”, etc, con tantas exigencias al principio dudé, después lo acepté y permití que fluya naturalmente, no lo forzaba ni intelectualizaba tanto. El director también me relacionó con personas que tenían cosas de mi personaje, me nutrí un montón y logré conectarme más. A partir de ahí, surgió la energía.

-Se percibe que le has dedicado mucho a la preparación…

-Comencé a ensayar con una coach en cuanto a la dicción, cuestiones más técnicas como la forma de moverse y de hablar. Me nutrí simplemente observando personajes, leyendo algunos libros, cosas que me podrían ayudar para el imaginario. Fue un proceso muy largo de ensayos, como una introspección, es muy difícil abstraerse y crear una persona nueva, lo hace tal vez la gente muy grosa. Por mi parte, puse cosas mías, por ejemplo, la rebeldía que tiene Laura es potenciada de cosas mías, se trató de explotarla al máximo hasta darle impunidad.

Foto: Marcelo Cepeda
Foto: Marcelo Cepeda

-Si bien estás en el comienzo de una carrera, te tocó arrancar con una prueba más que compleja. Es como que tuviste que saltar para domar un gran toro…

-Tal cual, yo hacía cosas muy chiquitas y voy a seguir haciendo cosas chiquitas seguramente, me tocó esto que agradezco mucho pero no dejo de tener presente que estoy recién arrancando y que cualquier papel y rol me va a nutrir. Esto era lo primero que hacía en televisión y fue una prueba enorme. No tuve como la oportunidad de arrancar de a poquito para, en el futuro, prepararme para un rol grande. Era este y tenía que estar lista.

-¿Esa exigencia habrá sido una carga doble si sumamos el mote de “la hermana de”?

-Es así como decís, desde el lado inconsciente, porque uno sabe que uno no tiene que rendirle cuentas a nadie, que yo no tengo que demostrarle a nadie que diga que “estoy ahí por acomodada”. Tengo muy claro el proceso de casting que pasé y que me gané el personaje, me preparé y me rompí el lomo, si lo hubiera hecho y me habría salido de taquito no hubiera sido tan gratificante. Sin embargo, en un nivel inconsciente donde yo no tengo acceso, quizás esté eso de “la hermana de Paula” y que algunos digan que eso significa estar relacionado con algo vulgar. No considero que la carrera de ella hacia sido dirigida para ese lado o como que no es serio. Son caminos diferentes, si hubiera seguido el de ella no estaría mal, no creo que ella haya hecho algo que no está bueno, simplemente en mi caso no es mi perfil. Ahí uno como se empieza a sacar mochilas de la espalda, estoy acá porque me lo gané y no simplemente me tocó.

-¿Le das importancia a las opiniones anónimas en redes sociales que en nuestro país son tan descarnadas?

-Todos los que dicen “no me importa lo que piensen de mí” es un pensamiento sano pero es un poco imposible porque vivimos en sociedad. Es improbable substraerse de la opinión de los demás. La clave es hacerlo por uno mismo aunque suene trillado, me pongo las pilas para que luego el disfrute sea el doble, me salió bien porque lo merecía.

Foto: Marcelo Cepeda
Foto: Marcelo Cepeda

 

-¿A qué te aferrás para lograr el equilibrio ante mayores obligaciones y desafíos?

-Estoy tratando de estar en equilibrio (risas), creo que es un proceso, soy de hacer mucho trabajo de introspección, no quiero decir juzgarme porque es una palabra muy dura. Voy a terapia hace dos años, fue un gran cambio, a todos los que se dedican al arte se los recomiendo, hacés un laburo que está buenísimo y te ayuda a aliviarte y a preguntarte: “qué manera de pensar y de juzgar a los demás no son mías sino que son impuestas”. Empezás a mirar desde arriba y a decir esto sí y esto no es lo que quiero para mi vida.

-Además, está el trabajo de dominar el ego, mucho más frecuente en el ambiente, ¿no?

-Todo el tiempo, “el director me dijo que está bien”, “tal me dijo que soy mala”, “debe ser porque tal cosa”. Venimos con eso e inevitablemente lo tenemos, para mí es muy importante laburarlo y hacer ese trabajo de introspección, al igual que ir a clase de teatro, de expresión corporal y cualquier actividad formativa. El actor trabaja con su cabeza y con su cuerpo, si no tenés eso sano tu laburo va a ser raro…

-Te escucho con tantas cosas claras y hacés que me olvide de tu edad…

-(Suelta una carcajada) Pasa que vos apenas estás hablando unos minutos conmigo, si te venís a pasar un día entero vas a terminar diciendo: “esta pendeja…” (Risas).

-¿Cómo es básicamente ese día?

-Ahora estoy arrancando a grabar una tira para Telefé, pero es más interesante que hace la persona cuando no tiene nada que hacer y es así cuando se notan más todas las cosas. A la hora que me levante primero desayuno, vivo con mi papá y se ríe, porque si salgo un viernes de bailar, el sábado me levanto a las dos de la tarde y a esa hora desayuno. Me tomo muy a pecho eso que el desayuno es el alimento del día. Me levanto generalmente temprano, estoy entrenando todos los días porque me comprometí con un grupo de chicas que las llevan a correr maratones por toda América. A pesar que soy la persona más fiaca del mundo pero como asumí la responsabilidad, una vez que la asumo la cumplo como Sarmiento. Estoy corriendo mucho porque en dos semanas tenemos una carrera y tengo que llegar a los 10K. Por otro lado, voy a clases de inglés porque a fin de año me quiero ir a estudiar afuera un tiempo, estoy tomando clases de guitarra porque soy muy fanática, miro muchas películas porque soy muy adicta al cine, soy de leer bastante. También me gusta agarrar el auto e ir a cualquier lado a tomar un café, sentarme a leer o escribir, soy muy nómade.

“Los sueños siempre escalan, alcanzás algo y el sueño está puesto en  algo más arriba, es como  muy ambicioso.”

Foto: Marcelo Cepeda
Foto: Marcelo Cepeda

-O sea, en tu caso se trata de estar siempre en movimiento…

-Es siempre así, es híper importante tener algo o hacer una actividad que te desafíe, no hacer todo de taquito. Más en mi caso, cuando terminamos el colegio mis amigas empezaron la Facultad, a estudiar, y sino no me pongo actividades que me cuesten y me desafían, la cabeza empieza a hacer tipo flancito (risas). En lo laboral tengo períodos que estoy a mil u otros que capaz no tengo tantas obligaciones, pero cuando uno está a mil se hace lugar para las cosas que realmente son importantes. No se trata de hacer cosas porque sí.

-Entre lo que viene laboralmente, mencionaste a la serie por Telefé…

-Se va a llamar “Amar después de amar”, con gran elenco, desde Isabel Macedo y Federico Amador que hacen de mis padres hasta la otra familia que la encabezan Mariano Martínez y Eleonora Wexler. Me fascina porque nunca hice tira ni televisión abierta, es otro desafío aparte y son otros tiempos, en una serie si algo no sale nos tomamos dos horas hasta conectar con algo verdadero. En la tira es a los bifes si no te salió no te espera nadie, no importa. Es un desafío aparte.

-¿Con que fantaseás?

-Los sueños siempre escalan, alcanzás algo y el sueño está puesto en algo más arriba, es como muy ambicioso. Desde que soy muy chica tengo el sueño de irme afuera algunos meses, a probar suerte, a estudiar, a conocer otras culturas, viajar. Hoy mis sueños están puestos ahí.

Fotos: Marcelo Cepeda
Estilismo: Joaco Díaz, Maquillaje: Marisol Gutiérrez (Juicy make up), Guido Capucci para Mala Peluquería.
Agradecimientos: Vane Pellizeri y Multitalent Agency

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