lunes, mayo 27, 2019

Lucciano’s | El helado premium

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La reconocida marca de helado premium abrió su tienda del barrio de Nordelta, con un festejo del que fueron parte varias celebridades, quienes disfrutaron de todo el color del nuevo local inspirado en la ciudad de Nueva York.

Con un gran festejo, lleno de sabor, glamour y celebrities, Lucciano’s inauguró su local N° 33, cuyos detalles se inspiran en el ambiente característico de la clásica ciudad norteamericana. De la fiesta participaron 280 personas, quienes pudieron disfrutar de lo mejor del helado artesanal. DJ Cintia Garrido fue la encargada de musicalizar la noche.

Famosos y referentes del ambiente artístico, junto con los influencers más conocidos, se dieron cita en la nueva tienda, ubicada en el emblemático barrio de Nordelta. Desde el desembarco en la ciudad de Buenos Aires en 2015, Lucciano’s no ha parado de expandirse. En este marco, el local N° 33 de la cadena es producto de un proyecto de seis meses y de una inversión de 15 millones de pesos.

Su imagen estuvo a cargo de la arquitecta Gretel Ferro y del equipo de diseño in-house que lleva un largo camino recorrido junto a la marca. Sin prescindir del sello estético propio de todos sus locales, este nuevo espacio de Lucciano´s cuenta con un estilo ecléctico,que fusiona aspectos modernos con guiños de distintas décadas convirtiéndolo en una pieza única y original.

“Nos llena de orgullo habe podido inaugurar este local, en un lugar tan icónico como es Nordelta y rodeado de gente tan importante para la marca. El 2019 comenzó muy bien para nosotros y solo tenemos buenas expectativas para seguir sumando espacios en los que los amantes de los helados solo podrán disfrutar de los mejores helados y de grandes momentos”señaló Christian Otero, Director de la marca.

Calidad e innovación son los dos pilares sobre los que Lucciano’s continúa afianzando su crecimiento en la Argentina, ofreciendo productos elaborados por los mejores maestros heladeros con la última tecnología.

Muffins de Banana y Pera

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Una mezcla de texturas y sabores que te va a encantar. Además, esta receta tiene un plus especial: es LIBRE DE GLUTEN. Yo los hago para el desayuno o la merienda, y son tan fáciles de hacer que en 20 minutos ya los tengo listos y calentitos para disfrutar con unos ricos mates.

A veces pensamos que dejar el gluten es dejar todas las harinas, y eso es caer en un error. Si bien no soy nutricionista, y siempre te recomiendo que te asesores por profesionales, sí puedo decirte que desde que yo eliminé sustancialmente de mi alimentación, las harinas que contienen gluten (trigo, cebada, centeno y avena), me siento mucho mejor en general (físicamente sobre todo).

Pero volvamos la receta de estos muffins corazón. Si tenés molde de papel está perfecto y también te recomiendo los moldes de silicona, que son súper prácticos y reutilizables por mil.

INGREDIENTES (PARA 6 MUFFINS)

  • 1 BANANA MADURA
  • 2 HUEVOS ENTEROS
  • 1 CUCHARADITA DE POLVO DE HORNEAR
  • 1 CUCHARADA DE CACAO AMARGO EN POLVO
  • 1 SOBRE DE STEVIA
  • 50 GR DE HARINA DE ARROZ (PUEDE SER DE GARBANZOS, O SERRACENO)
  • 1 PERA

PREPARACIÓN

En licuadora o procesadora (también puede ser en mixeadora de mano) poner todos los ingredientes y licuar bien. Si se espesa mucho,agregar un chorrito de agua y si queda muy líquida compensar con más harina de arroz. Esto lo vas a ir notando a ojo. La consistencia ideal es un poco más sólida que la mezcla para panqueques. Servir en los moldes, llenando hasta la mitad aproximadamente. Cortar la pera en cubitos y agregar varios de ellos en cada molde. Se puede espolvorear con más cacao amargo.

Llevar al horno a fuego moderado 15 minutos aproximadamente.El punto es que queden esponjosos y no secos. Podés clavar un palillo y si sale un poquito húmedo, ya están ok.

Espero que te animes y pruebes esta receta simple, que va a dejar boquiabiertos a más de uno (niños por supuesto, y ¡adultos también!) –

Soda Con Limón: Las Propiedades de la Estrella del Verano

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Ayuda a calmar la sed, es refrescante y genera saciedad. Te contamos cómo aprovechar al máximo los beneficios de una bebida saludable para el cuerpo y el bolsillo.

En verano el efecto del calor hace que aumente la sensación de sed, pero si bien esto a priori es positivo porque favorece la ingesta de líquido, esencial para evitar la deshidratación, también es cierto que muchas personas“necesitan” algo dulce y recurren a bebidas gaseosas o jugos industriales con gran contenido de glucosa que terminan generando consecuencias adversas sobre la salud.  La soda con hielo y limón es la alternativa más saludable, económica y efectiva para refrescarse y cuidar al organismo.


La soda con hielo y limón es la alternativa más saludable, económica y efectiva para refrescarse y cuidar al organismo.

Entre sus bondades, la soda se caracteriza por generar mayor saciedad de hambre y sed que el agua común, por lo cual es una elección muy eficaz para quienes están haciendo dieta o simplemente cuidado su alimentación. Como no contiene azúcar, no aporta calorías extra, y contribuye a incorporar hasta un 43% más de agua.

 ¿Y el limón? Los beneficios de este cítrico son múltiples. En primer lugar, aporta vitamina C, que no sólo fortalece las defensas, sino que tiene un efecto antioxidante. Gracias a sus ácidos ,ayuda a digerir mejor la comida y regular la función intestinal y, a su vez, los flavonoides cítricos presentes en el limón actúan como protectores del hígado contra las toxinas y reducen la grasa que ingresa a este órgano vital.

Por último, el hielo potencia el efecto refrescante de la soda y el limón y es un aliado para mantenerse hidratado, especialmente en los días de altas temperaturas.

En Argentina ya está disponible Soda Stream, la marca número 1 de agua con gas en el mundo, que constituye la mejor opción para elaborar esta bebida en el hogar, porque ofrece a los clientes un sistema altamente diferenciado que permite convertir el agua en agua con gas en el momento. Además, emplea envases reutilizables, por lo que es más económico y sustentable para el medio ambiente.-

La tendencia más práctica: Buddha Bowl

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La forma más fácil de resolver tus comidas, de manera saludable y organizada. 

Receta y fotos: Lau Giovanetti 

Es la última tendencia en redes sociales.
Los influencers gastronómicos nos muestran a diario distintas opciones. La nueva tendencia se llama buddha bowl, llamado así en referencia al vientre redondo e inspirador del budismo. Se trata de darle una vuelta al concepto del plato combinado de toda la vida, eso sí, mucho más estético y saludable. 

La estructura de esta particular receta se basa en cuatro grupos de ingredientes fundamentales:

Variedad en sabores, texturas y colores. 

Ingredientes: 

  • Granos (cuscús, arroz integral, quinoa…)
  • Proteína de origen vegetal (garbanzos, lentej,s, huevo, tofu…)
  • Vegetales (espinacas, boniato, rúcula, brócoli, coliflor…)
  • Condimento (aceite de oliva, olivas, semillas…)

Una manera súper fácil de combinar todos los nutrientes necesarios y hacer divertidas mega ensaladas. Además en un solo día de cocina, se puede preparar y dejar listos los distintos grupos de alimentos. Anímate vos también a jugar con los alimentos y hacer tu propio buddha bowl.

Untable de semillas de girasol

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Fotos: Laura Giovanetti

Sí, sí, sí. Una delicia que te va a sorprender. Además es super sana y nutritiva. Ideal para acompañar con bastoncitos de zanahorias, apio o untar sobre una rica rodaja de pan de campo.

El poder de las semillas de girasol es maravilloso. Además de ser un gran antioxidante, están llenas de fibra, vitamina E y son ricas en minerales. También aportan grasas saludables, por su contenido de ácido linoleico, aportando beneficios para nuestra salud cardiovascular.

Fotos: Laura Giovanetti

A veces puede resultar aburrido consumirlas por separado. Una buena opción entonces es agregarlas a las ensaladas o aprovecharlas en preparaciones como este untable cremoso.

El dato clave cuando usamos semillas es respetar el proceso de activación de los nutrientes. Para esto, a estas semillas hay que lavarlas colocándolas en agua fría y vinagre durante veinte minutos. Luego enjuagamos y las ponemos en remojo durante toda la noche. Retiramos el agua de remojo y las enjuagamos con agua nuevamente. Ahora sí, están listas para ser consumidas. Dejamos atrás los antinutrientes y dimos vida a su poder nutricional.

Fotos: Laura Giovanetti

Ingredientes

-1 taza de semillas de girasol
-Jugo de limón
-Sal rosa, pimienta, ají molido y cúrcuma.
-Aceite de oliva La Toscana (variedad ajoncello)

Procedimiento

El procedimiento para esta receta es super sencillo. Colocamos en licuadora o procesadora, 1 taza de semillas de girasol activadas. Agregamos un buen chorro de jugo de limón. Sumamos sal rosa (yo me traje una de las salineras de Maras, en Perú, que es riquísima), pimienta y ají molido. Para potenciar beneficios le puse una cucharadita de cúrcuma (otro gran antioxidante) y por último un chorro de aceite de oliva La Toscana, variedad ajo y limón, que le da un sabor único a esta preparación. Dale play a la licuadora durante un buen rato y andá moviendo si hace falta. Agregá un chorrito de agua para que no quede tan espeso. Cuando tenga la consistencia justa, ya está. ¡Listo para la picada! ¡A comer!

Fotos: Laura Giovanetti

Male Ramos Mejía, sanar en primera persona

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Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

Cuando la vida te pone a prueba, te quedan dos caminos: O escuchás el mensaje y reaccionás para sanar todo lo que está desequilibrado en tu sistema, o te dejás vencer por lo que venga. Lejos de eso, Magdalena Ramos Mejía (su nombre virtual en Instagram es The Food Alchimist), decidió volverse protagonista de su historia y accionar en pos de curar su enfermedad, incluso yendo en contra de los pronósticos médicos y de lo que en la licenciatura en nutrición le habían enseñado.

Cambió su alimentación por completo y entendió que los alimentos curan, que ella tenía el poder de sanar conscientemente y que su propia vivencia, podía ayudar a miles de personas que están atravesando algo parecido. En esta entrevista, Male nos cuenta más de su camino y nos explica por qué una alimentación consciente, es la mejor manera de mantenernos saludables.

-Para aquellos que no te siguen todavía, contanos más de tú historia y cómo la pérdida de tu hija y el diagnóstico de dos autoinmunes, te llevaron a cambiar tu alimentación en busca de sanarte.

-El 18 de mayo del 2016 es cuando, en el día del parto, parte nuestra hija Viole. Tres meses después empecé a tener unos problemas en las manos, se pusieron moradas hasta los nudillos y grises, sin vida, hasta las yemas de los dedos. Así conocí el fenómeno de Raynaud. Fueron muchos médicos, estudios y análisis, incluida una biopsia hepática, hasta que en octubre me diagnosticaron esclerodermia sistémica difusa y polimiositis. Estando internada, en Noviembre de ese año, un día entra el médico a la habitación con cara de preocupado y yo le dije “no se preocupe doctor que yo me voy a curar”. Yo sabía, yo sentía dentro de mí que me iba a curar. Y él me responde “no, esto no se cura. Vos tenés que aceptar la enfermedad porque esto no se cura.” Ahí lejos de sentirme desesperanzada, o triste o asustada, dije “ah, o sea la medicina no me puede curar o no sabe la causa, o no la encuentra o no la tiene. Entonces yo voy a necesitar de ella para subsanar estos síntomas que no me están dejando avanzar.”

Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

-¿Fue una toma de consciencia que se dio de golpe o de manera paulatina?

-Yo no me podía ni mover, tenía las piernas duras, las manos duras, no podía ni peinarme sola, ni atarme los cordones, ni caminar tres cuadras. Entonces entendí que la cura tenía que buscarla yo en algún lado. Mi cuerpo se desequilibró yo necesito equilibrarlo de nuevo. Ahí aprendí que la medicina en realidad lo que hace, con una enfermedad como la que tenía yo, era darme tiempo, para que yo pueda ir sanando internamente qué es lo que entró en desequilibrio en mi cuerpo, y buscarlo, encontrarlo y hacerme cargo de ello. Mientras para que la enfermedad no avance y me lastimara órganos o hasta me matase, yo necesitaba de la medicina. Empecé un camino distinto, donde yo todos los días tenía una terapia alternativa, me dediqué a leer, a hacer todo necesario para sanar.

-Sos Licenciada en nutrición. ¿No se enseña en la carrera este lado holístico, esta manera de entender la alimentación como medicina?

-No, para nada. La carrera no me enseñó esto. Gracias a que estudié nutrición, yo tengo muchas herramientas. Cuando empecé a comer así, empecé a buscar productos sin lácteos, gluten ni azúcar refinada y no encontraba por ningún lado. Gracias a que estudié nutrición, podía leer etiquetas y entender por ejemplo, que un jarabe de maíz de alta fructosa, es azúcar enmascarado. Así con un montón de ingredientes. Eso realmente me ayudó muchísimo. Pero es verdad que no me dio esta mirada de que la alimentación puede ser nuestra medicina. Sí estudié eso en la Historia de la Nutrición, Hipócrates. Pero no te lo enseñan a internalizar. De hecho la enseñanza es, que para una persona que tiene sobrepeso, hay que darle mermelada bajas calorías y un pan diet. Con eso no te nutrís. Te enseñan por ahí a acompañar una enfermedad. Si tenés colesterol alto, no comas esto, esto y esto. Pero, ¿cómo lo curo de base? No, no te enseñan a utilizar la alimentación como medicina. Al menos no en la UBA, donde me recibí yo hace 12 años.

-¿Qué le pasó a tu cuerpo cuando empezaste a eliminar el gluten, los lácteos y el azúcar?

-A mí me daban remedios quimioterápicos muy fuertes, yo me tenía que internar por el día donde me iban pasando la medicación que era muy fuerte. Mientras lo hacían yo me ponía a rezar, a decretar. Para mi era como un trabajo. Me pasaba todo el día decretando salud, cocreando salud, rezando por mi salud mientras me pasaban el remedio. Eran muy fuertes, me quedaba dormida, me despertaba toda transpirada. Yo además tomaba otras cosas, imagínate que entre remedios homeopáticos y demás, yo llegué a tomar 22 medicamentos diarios. La primera vez que me pasaron esta infusión tan fuerte, al otro día yo no podía hablar del cansancio que tenía. Era una cosa tremenda. A la segunda vez, al mes siguiente, yo ya había empezado con esta alimentación y fue totalmente distinto. Tenía otra energía, me daba cuenta que de a poco iba recuperando mi cuerpo. El alimento me fue ayudando a tener mucha más energía, a sentirme mejor. Además me ayudó paliar un montón de efectos secundarios que tienen los remedios para las autoinmunes. Cada alimento que yo me llevaba a la boca, tenía que cumplir una función específica. Si no me ayudaba a sanarme, no lo comía porque sentía que mi hígado, con todos los remedios que estaban procesando, no podía además estar ocupándose de procesar un alimento cargado de grasa. Yo sabía que me iba a curar, pero también sabía que tenía mucho trabajo por delante. No lo dudé. Iba a hacer todo lo que estuviera a mi alcance para que mi cuerpo sane.

Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

-Un plus mega importante debe haber sido, tener los conocimientos de nutrición que tenías.

-Sí, totalmente. Durante ese tiempo yo pensaba “¿cómo hace la gente que no estudió nutrición, que no tienen ni idea o que no saben cocinar?”. Yo estaba agotada y aun así me tenía que preparar mi comida especial. Muchas veces yo probaba y tenía que tirar todo porque no son fáciles estas recetas. No es que vos decís “dejo la harina de trigo y la reemplazo por esta”. Cada receta tiene su secreto. Ahora ya estoy más acostumbrada y cuando veo una receta ya sé si me va a gustar o no, la textura, el sabor. Tiré un montón de comida, porque me salía horrible, dura, incomible. Y mientras pensaba en esto de que cuando me sintiera mejor, le quería avisar al mundo, que quien tuviera una enfermedad autoinmune que deje el gluten, que coma bien. Desde lo médico no tenemos cura, pero hay otras cosas. A mí me diagnostican en octubre de 2016 y en mayo de 2017 yo ya entré en remisión. Fue rapidísimo. Sé que la comida tuvo mucho que ver, además por supuesto de todas las terapias complementarias que hice.

-Llegó un momento en que decidiste plasmar tu experiencia en Instagram y así ayudar a otros. ¿Se te ocurrió a vos? ¿Te incentivaron? ¿Cuál fue y es el motor que te lleva a contar tu historia?

-Un día charlando con mi hermana que se llama Agus, que es influencer (su cuenta es @look_connected), me dice porque no me hacía un Instagram contándole y explicándole a la gente. Me incentivó a hacerlo y en marzo de este año yo ya me sentía un poco más fuerte. Dije “bueno voy a empezar de a poco, viendo cómo me siento”. Todo muy tranquila, porque yo todavía ahora estoy cada vez mejor. Este año hubo un gran cambio. Me cambió la expresión de la cara de vuelta. A mí me había cambiado hasta la cara, me miraba al espejo y no era yo. Ahora estoy de a poco a tener la misma expresión de antes, a tener la misma vitalidad, la misma energía. Entonces empecé de a poco, posteando cada tres días, explicándole a la gente alguna receta que había hecho. Siempre con la ayuda de mi hermana. Lo que descubrí es que la gente se copaba y que las personas que tienen enfermedades autoinmunes están muy necesitadas porque no hay cura desde la medicina. Y no es sólo eso. Los remedios son tan fuertes que traen un montón de otros problemas y empeoran muchísimo nuestra calidad de vida. No sólo en las enfermedades autoinmunes graves, como las mías que podés llegar a morirte, sino un montón de enfermedades autoinmunes que disminuyen mucho tu calidad de vida: un asma, una dermatitis, un vitíligo, un Hashimoto. Hay un montón. Alimentándote bien lo podés superar. Por supuesto que nunca es una cosa sola, es bueno también hacer terapias complementarias que ayudan mucho.


“La verdad es que estoy llena de testimonios que me mandan y tengo un montón para seguir posteando. Todos me llenan el alma. Es que lo que a uno le sucede es un cambio al 100%. “

-La explosión y buena repercusión de tus publicaciones, hablan de que cada vez más gente está buscando un estilo de vida saludable y sanar a través de la alimentación. De todas las historias (muchas las publicás) que te llegan, ¿Cuál es la que más te sorprendió o generó satisfacción?

-La verdad es que estoy llena de testimonios que me mandan y tengo un montón para seguir posteando. Todos me llenan el alma. Es que lo que a uno le sucede es un cambio al 100%. Con estas enfermedades uno de repente no puede hacer más lo que hacía. Yo tuve que dejar de trabajar, no podía llevar a mi hija a la plaza, ni jugar con ella, no podía correr. No sabía si algún día iba a poder volver a laburar, si iba a poder tener más hijos y tenía 33 años. Eso aún no lo sé, tengo que esperar por lo menos tres años más y evaluarlo. Entonces la verdad es que cada testimonio de esos me llena el alma. Desde uno que estuvo grave y ahora está mucho mejor, hasta el que simplemente se sentía muy cansada y ahora se siente llena de brillo y vitalidad. O un hijo que mejora. Es la vida de cada uno y cuando vos ves que tu vida está truncada, limitada y no la podés solucionar, y no tenés respuesta. Te dicen que algo anda mal, que es psicológico, vas de médico en médico. Por eso mismo es que todos los testimonios que me mandan me llenan de satisfacción.

-¿Podés explicarnos por qué el gluten deberíamos eliminarlo de nuestra alimentación, aunque no seamos celíacos? ¿Y los lácteos?

-Hoy en día hay tres alimentos, que además están en todos los alimentos, no sólo cuando comemos ese producto, que nos están generando mucha alergia, mucha intolerancia. Esto le pasa a muchísima gente, aún sin saberlo. Estos alimentos son: el gluten, los lácteos y el azúcar refinado. No sólo están como sí mismas en alimentos y en productos, sino que además vos por ahí comés un pan lactal que tiene azúcar y ni te estás enterando. Una salsa de soja que tiene gluten. Estamos consumiéndolos en demasiadas cantidades, además de que viene todo super químico y transgénico. El azúcar refinado, está super refinado y no nos brinda nada. Los lácteos están llenos de antibióticos, de químicos. Entonces lo que yo planteo es que prueben a ver qué les pasa si los dejan. Que los saquen de su alimentación durante tres semanas y que después los vuelvan a incorporar de la forma correcta para que vean cómo se sienten.

-¿Qué cambios físicos vamos a notar si comenzamos a alimentarnos conscientemente?

-Mucha gente que no tienen ninguna autoinmune, deja el gluten y siente un cambio de energía enorme, se siente mucho más vitales, piensan mejor, se concentran mejor. Se van los resfríos crónicos, sinusitis, dolores de cabeza, ansiedades, nervios, bajás de peso y lo mantenés estable y equilibrado. Y si llegás a tener una enfermedad autoinmune, dejá el gluten, porque lo que se comprobó es que el 70% de nuestras células están en nuestro intestino. Quienes tenemos una autoinmune, tenemos lo que se llama intestino permeable: dejamos pasar las partículas enteras a nuestros torrente sanguíneo. El gluten está en todos lados, por lo que te explicaba que lo meten en todos los productos porque genera mayor textura, sabor a los alimentos y porque es barato. El caso es que además de eso, el gluten que encontramos en harinas o panificados ahora, viene con gluten transgénico, porque dicen que mejora la calidad del trigo. Entonces cuando comemos un gramo de trigo, comemos mucho más gluten que el que se comía antes. Esto sumado al estrés, a los medicamentos que tomamos sin necesidad, a las vacunas. Todo esto hace que de por sí, la mayoría de las personas tengamos inflamado el intestino. Si además tenés una enfermedad autoinmune, al tener seguramente un intestino permeable, el gluten va directamente a nuestro torrente sanguíneo, por lo que el sistema inmune reacciona, atacándolo.


“El gluten está en todos lados, por lo que te explicaba que lo meten en todos los productos porque genera mayor textura, sabor a los alimentos y porque es barato. “

-La verdad es que no todos los médicos o nutricionistas, encaran la salud desde este lado. ¿A qué especialista podemos consultar? ¿Medicina funcional/orthomolecular?

-Sí, la medicina funcional es bárbara pero acá no hay muchos especialistas. La verdad es que yo medio que hice el camino sola, porque no encontré un único especialista que me guiara holísticamente en todo. Yo me ocupé de mis terapias aparte, hago biodecodificación, ozonoterapia. Fui conociendo mucha gente que me fue ayudando para que yo hoy esté acá.

-¿Se viene el libro? ¿Los tutoriales? Me imagino que tus seguidores, cada vez quieren más y más ideas, información y motivación.

-La verdad es que yo pensé que este iba a ser un año tranquilo y con todo esto, estoy muy contenta. No sé a dónde me va a llevar todo lo que está pasando, pero a algún lugar muy lindo seguro. Ya está pasando. De todas maneras, aprendí a vivir el hoy, el paso a paso. No sé a dónde me llevará pero todo se va a ir presentando de la manera que tenga que ocurrir y de la mejor forma. Sé que va a ser así.-

El café del verano: Cold Brew

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Amantes del café tenemos la solución para combatir las altas temperaturas con su bebida preferida, les vamos a enseñar cómo preparar un delicioso Cold Brew en la comodidad de su hogar.

El Cold Brew es un proceso de preparación de café en frío, en el cual en ningún momento se aumenta la temperatura para hacer la infusión. No estamos en presencia de un café caliente tradicional para luego enfriarlo, estamos hablando de hacer el café en frío desde un principio. A continuación te explicamos cómo prepararlo:

El primer paso es moler el café, procura que la molienda sea gruesa, parecido al de prensa francesa para extraer todos sus aromas.

En el caso de usar una cafetera con filtro de papel, coloca el papel de filtro con el café dentro de la cafetera y añade lentamente 1 litro de agua a temperatura ambiente. Si deseás una infusión con sabores más vivos dejá reposar la mezcla en la heladera para atenuar el proceso de oxidación. Si lo que querés es un sabor con notas más a chocolatadas dejá la mezcla reposando a temperatura ambiente. La clave es dejar reposar la mezcla durante al menos 12 horas.

Coloca el cubo de infusionado sobre un decantador para extraer el café concentrado poco a poco al quitar el tapón de goma. Esto puede tardar hasta 45 minutos según la cantidad de agua utilizada.

El café resultante va a estar concentrado por lo que tendrás que diluirlo con agua o leche en una proporción de 1:1 o 1:2, es decir, una parte de café concentrado por uno o dos partes de agua o leche según el gusto de cada uno.

Lo recomendable es conservar el café concentrado en la heladera de dos a tres semanas como máximo. Si preferís guardarlo diluido te durará una semana.

Tamara Herraiz, al rojo vino

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Fotos: gentileza Tamara Herraiz

La presencia de la mujer en la industria vitivinícola se consolida, con pasión y perseverancia regentean bodegas, son grandes sommeliers o le cambian la cara en la percepción y producción de cada establecimiento.

Para repasar las historias de estas mujeres extraordinarias que revolucionaron la cultura del vino en nuestro país, conversamos con Tamara Herraiz, autora del libro que le da título a la nota y Directora Editorial (Project Manager) en Grupo VI-DA en el área de publicaciones digitales, Indielibros.com. Ex Editora de Infobae, entre otros medios, Herraiz desde hace un par de décadas se dedica al periodismo asociado a la tecnología y a trabajar en cautivar audiencias. Con la historia de un abuelo bodeguero a cuestas y amigas en la industria, se volcó –sin derramar una sola copa- a investigar la fuerte presencia femenina en la cultura del vino. Pasen y degusten.

Fotos: gentileza Tamara Herraiz

¿Cuándo empezaste a pensar en el libro?

Lo cierto es que siempre escribí como periodista y como suele pasar, los que te quieren te dicen: “deberías escribir un libro contando tu vida”, claro que para mí eso no es digamos natural porque la verdad es que me gusta más saber y contar la vida de los otros. Creo que siempre se aprende escuchando, entonces junté el impulso de escribir con las ganas de narrar historias que inspiren, que a mí me habían inspirado. Hoy las mujeres somos protagonistas en las voces colectivas de la narrativa transmedia, pero lo cierto es que en silencio y en soledad, grandes mujeres han hecho historia y forjaron el camino para que hoy suceda esto. Y las mujeres de la industria del vino y en Argentina creo que son un claro ejemplo. Así que eso me inspiró, la admiración y la revolución de género que hoy respiramos.

Hasta hace algunos años la presencia femenina en la cultura del vino era menor o –mejor dicho- no difundida, ¿Cuáles fueron las pioneras que más te impactaron?

Margareth Henriquez, Ana Amitrano, Susana Balbo y Laura Catena, Ana Viola (De Bodegas del Fin del Mundo también me fascinó).

¿Qué le aporta la mirada y el empuje femenino a una industria que ha crecido de manera también cualitativamente?

Margareth Henriquez_President at the House of Krug-Event Attitude //Fotos: gentileza Tamara Herraiz

Creo que muchísimo, dicen que la sensibilidad femenina, pero eso es como lo obvio, creo que lo que más se destaca es su perseverancia y dedicación. Y su intuición, que no es más que su experiencia bien leída, o sea, ven que algo es por ahí… y se la juegan. Cuando una mujer quiere algo con pasión, lo logra, no para hasta alcanzarlo y con hijos o sin ellos, busca la manera de hacerse el tiempo y el lugar para llegar a su meta. A veces los hijos y la familia son el motor, otras las detienen por un tiempo hasta que crecen pero con ayuda de otras mujeres, con hombres compañeros y con la convicción, no las para nadie. Así son al menos estas mujeres.

Presentaste tu libro en Europa, por ejemplo, en Roma. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué destacás de su cultura vitivinícola donde los tanos nos llevan algunos años?

Fue una experiencia muy enriquecedora porque en Europa el vino forma parte de sus vidas, de sus calles, de su cultura nacional, así en Italia, en España, en Francia. Mucha gente hace vinos en sus casas aun para consumo personal en las montañas de Galicia, por ejemplo. De Europa me llevé además, el cariño de Maggie Henriquez en París y los halagos a mi gusto exagerados de Edouard Cointreau, el fundador de los Gourmand World Cookbooks Awards quien se tomó el tiempo de leer mi libro y felicitarme, no quiero entrar en detalles por pudor. En conclusión, llevar a Europa el libro con las historias de estas grandes mujeres fue para mí hacer patria y devolverles algo de lo mucho que ellas hacen desde mi humilde lugar.

Fotos: gentileza Tamara Herraiz

Entiendo que de algún modo han tenido que rendir más de la cuenta porque la mirada machista habrá estado sobre sus espaldas. ¿Cómo era la industria en la época de tu abuelo, por ejemplo, y en qué aspectos se ha mejorado?

Eso cambió muchísimo, las mujeres antes ni siquiera podían tomar vino en público. Menos una mujer podía hacer el servicio de vinos en un restaurante. Pero hablamos de antes de 1950, hace ya mucho tiempo. Sin embargo, había mujeres disruptivas como las hay hoy que desafiaban a la sociedad y bebían, usaban pantalones, etc. En los viñedos poco se cuenta pero durante años la recolección de las vides era tarea exclusiva de las mujeres por tener manos más delicadas para el corte y la selección de uvas. Mirá si las mujeres estuvieron cerca del vino siempre o no… En el libro también hablo en un capítulo sobre las pioneras de nuestro país en el 1500, a través de los relatos del historiador Pablo Lacoste.

Hoy un hombre creo que confía más si es una mujer la sommelier, quizás por su amplitud degustativa, ¿Cómo fue la historia del desarrollo de la mujer en ese rubro?

Eso no sabría decirte, creo que es personal en quién se confía, pero lo cierto es que cada vez hay más mujeres sommeliers y enólogas. Ser sommelier no es solo saber de vinos sino tiene que ver con una vocación de servicio, de aprender para trasmitir y compartir conocimiento sobre una bebida que despierta los sentidos y, ya sea una u otra selección, genera un clima en ese momento. Se estudia mucho, se los evalúa muy precisamente, y en eso como te decía antes, como las mujeres cuando nos proponemos algo vamos hasta el final, las sommeliers se destacan por su dedicación y perfección, van a detalle.

Fotos: gentileza Tamara Herraiz

Hace algunos años hablar de vino era sinónimo de complejidad, sofisticación, en palabras argentas: había mucho chamuyo. ¿Notás que ahora es más descontracturado y simple el ambiente?

Y cambió… no digo que haya sido queriendo pero se llevó a tal punto la sofisticación que parecía que si no hacías un curso no podías tomar un vino, eso claramente no ayuda a la cultura que tiene más que ver con disfrutar y sentir, probás un vino, te gusta o no te gusta, no hay mucho más. Puede ser un vino de altísima calidad y no adaptarse a tu paladar, a tus sentidos, y viceversa. Lo que se ha logrado hoy es un estándar de calidad, entonces podemos ir tranquilos a la góndola y comprar un vino sabiendo que es algo bien hecho, el resto es el gusto. Claro que siempre están los alta gama, los de guarda, pero eso no significa que para el consumo de todos los días o social debamos ser expertos.

“No importa si nacieron con dinero o sin él, porque sus logros son gracias a su actitud frente a la vida”, dijiste en una nota. ¿Cuál fue una de las historias que más destacás de alguien que empezó abajo?

“Lo que se ha logrado hoy es un estándar de calidad, entonces podemos ir tranquilos a la góndola y comprar un vino sabiendo que es algo bien hecho, el resto es el gusto.”

No sé si de muy de abajo, pero que le pasó de todo es a Susana Balbo. Susana no viene de una familia humilde pero ella pasó momentos de mucha necesidad y perdió muchas veces. Es una gran emprendedora. Y no conté todo de su vida por resguardar su imagen, pero realmente sufrió mucho. Y la que fue tocada por la barita fue Marina Beltrame, que venga un señor que ni conocés y te pague tus estudios en París sin pedir nada a cambio, es te diría de una generosidad casi surrealista.

Volviendo a tu historia familiar, había contado que tu abuelo perdió todo con su bodega, ¿Cómo fue su historia? ¿Qué aprendiste de esta cultura en tu familia?

La historia fue que mi abuelo murió joven de cáncer en el hígado estando en Mendoza, en la bodega, donde vivía con mi abuela y mi papá. Mi abuela había perdido dos embarazos de hijas mujeres, en el último perdió una de sus piernas, eso la llevó a estar en cama y deprimida. Con ella así y mi papá siendo un chico de 16 años, no pudieron llevar adelante la bodega. La realidad dolorosa los superó, tuvieron que vender y mudarse a Buenos Aires, vivieron de rentas hasta que mi padre creció. Él nunca más se dedicó al negocio familiar, solo hablaba de eso una y otra vez. Mi abuela murió muchos años después, a los 86 años, vivió más en la cama que de pie. Nunca se recuperaron de esos golpes, se quedaron con el recuerdo, el dolor, inmóviles. Lo que aprendí es que en esa bodega y en eso años de Mendoza habían pasado quizás los mejores años de su vida y que sin dudas algo bueno había ahí, aprendí eso y desde muy chica entendí que la vida se vive para adelante. No mirando atrás, que era muy triste quedarse quieto. Así que avancé pero desde las raíces de donde alguna vez hubo felicidad.

En nuestro país hay que cada vez más bodegas boutique o de pequeñas partidas que hacen delicias, pero si en tu valija solo entran tres botellas ¿Cuáles llevás?

Perlita: Elefante, un vino sanjuanino de garaje que me dieron a probar que me encantó. Uno de guarda, un espumante Krug porque si lo guardo es para festejar, así que tenga burbujas. Y otro que llevaría es tinto con mucho cuerpo, de esos que solo con el vino está todo bien. Por respeto a mis entrevistadas bodegueras no doy nombres, creo que me costaría elegir.

“Creo que la única comparación que puedo hacer con la cerveza y el vino es que ambas tienen alcohol.”

Cada vez son más los /las millennials que se vuelcan a la cultura del vino, pero crece la moda de la cerveza artesanal, ¿Cómo observás la situación de ese segmento?

Creo que la única comparación que puedo hacer con la cerveza y el vino es que ambas tienen alcohol, el resto son dos bebidas totalmente diferentes desde su origen. Creo que el boom cervecero bajará como la espuma y quedarán las mejores. Tengo una opinión muy personal al respecto, para nada objetiva, para mí los clásicos no mueren. Y los vinos son un clásico, son parte de la cultura nacional.

Si uno observa tu carrera siempre has estado innovando, creando y atenta a las nuevas tecnologías, ¿Cuáles son tus objetivos para el próximo año? Eso sí, descuento que será Entre Copas, verdad?

Es verdad, muy observador, gracias. Puedo decirte que mi camino ahora me lleva cruzar mi profesión con la tecnología, con los vinos y con las mujeres claro. Mi objetivo para 2019 es escuchar mi intuición y avanzar. No sé qué pasará y eso me parece genial.

Fernando Trocca, la revolución de lo simple

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Fotos: Mariano Michkin

Serafina, su abuela materna, tenía una pensión en San Telmo. Tiempo antes que naciera Fernando, ella cocinaba para todos. Trocca iba al colegio a una cuadra de la pensión, cada mediodía almorzaba –junto a su hermano Marcelo- las preparaciones de su abuela que incluían entrada, principal y postre. Sus preferidos: lengua a la vinagreta y milanesa a la Maryland. De ahí sacó el risotto con osobuco que es un sello de su cocina. “El aprendizaje de verla cocinar, de comer con ella, de ver lo que hacía en la cocina, duró muchos años (…) Ella cocinaba y había algo en el aire que me ayudaba a aprender todo el tiempo. En su cocina me apasioné, desarrollé el amor y el placer por la comida…”, cuenta Trocca en su primer libro Cocinero, al recordar que en ocasiones acercaba un banquito a la mesada –tal como hace ahora su hija Joaquina- y su abuela le explicaba las preparaciones de, por ejemplo, una salsa de tomate.

A fuego lento comenzaba a encenderse la historia de uno de los principales referentes culinarios del país que, mientras presenta su segundo libro: Mostrador Santa Teresita (Editorial Planeta) repasa sus momentos bisagras en una charla a punto de ebullición.

-¿Cómo fue la preparación –en términos gastronómicos de Santa Teresita?

-De alguna manera fue un poco más sencillo, porque es un libro que está enfocado en la idea y el concepto de este restaurante, a diferencia del otro que abarcaba 30 años de mi carrera, visto desde ese lado fue bastante más sencillo pero con las complicaciones y el tiempo que tenés que dedicarle a un libro. Santa Teresita es un proyecto que yo le tengo un cariño enorme, diría que es el que más me gusta y es en el que he estado involucrado en los últimos 20 años. Y fue un placer hacer el libro. Hemos un libro donde hemos cuidado cada detalle y además es en equipo, no es que me senté a hacerlo solo. Trabajamos juntos todos, sobre todo el Jefe de Cocina y la Jefa de pastelería para armar este proyecto.

Fotos: Mariano Michkin

-Las colegas que te acompañan en la contratapa coinciden en destacar el atributo de la simpleza, ¿Cómo se hace para hacerse de un nombre con esta característica, en un trabajo donde abundan las excentricidades?

-Naturalmente para mí Santa Teresita es lo que es, el concepto tiene que ver con la simpleza, la buena ejecución de lo que hacemos con el buen producto, y de esa manera surge como restaurante y desde ahí sale el libro, pero de manera muy natural. Es lo que nos gusta, lo que me gusta a mí, el foco que tengo puesto y así sale lo que hacemos. En general cuando tenés un restaurante es como una parte de tu casa, ahora acabamos de abrir uno en Buenos Aires y yo hacía mucho que no habría uno acá y me di cuenta que un restaurante es eso, el lugar donde tus amigos de van a ver, es como un apéndice de tu casa donde te encontrás con todos. Él que te quiere ver va ahí, donde te sentás, compartís una charla, una comida o una crítica con un cocinero, todo pasa ahí.

“Naturalmente para mí Santa Teresita es lo que es, el concepto tiene que ver con la simpleza, la buena ejecución de lo que hacemos con el buen producto, y de esa manera surge como restaurante y desde ahí sale el libro, pero de manera muy natural.”

-Antes de irte a trabajar al sur por primera vez, un amigo de tu viejo te dio una charla culinaria, cruda tal vez. Tras la experiencia, ¿Ese cocinero tenía razón sobre la profesión?

-Por supuesto, tenía toda la razón (se ríe). Era un carrera dura y realmente si me gustaba la iba a llevar sin ningún problema, y lo iba a descubrir rápidamente porque no es una carrera para el que no está del todo decidido. Cada tanto me pregunto qué hubiera pasado si no tomaba la decisión de dedicarme a la cocina. Pienso que en la vida hay momentos en donde tenés que pisar a fondo el acelerador y darle para adelante y confiar en uno. Es muy importante confiar en uno, no significa ser arrogante y mostrarle a los demás, sino creérsela para adentro, no hace falta vendérselo a nadie. Es importante tener la autoestima alta, sentirte que podés y que el desafío lo vas a encarar, lo vas a hacer bien y lo vas a poder hacer. Y no arrugar, si sale mal sale mal y ya veremos. De arranque hay que meterle para adelante.

-El Parakultural, el cine Avenida, Bolivia, ¿Cuánto influyó en tu cocina haber crecido en ese entorno? ¿Es cierto que una vez cocinaste con Batato Berea? Eran algo así como la generación dorada pero de la cultura no?

-Primero tuve la suerte de ser parte de esa generación, de haber estado metido ahí, creo que se lo debo en parte a (Humberto) Tortonese, sobre todo, que es amigo mío de la infancia y a través de él llegamos al Parakultural para ver sus actuaciones. Fueron épocas únicas e irrepetibles de la Argentina. Momentos muy especiales que vivimos en los años 80, el final de la dictadura, el comienzo de la democracia y todo lo que eso tenía que ver, las expresiones culturales. Yo estaba metido en medio de todo eso y siendo amigo de un montón de gente que estaban explotando en ese mismo momento cada uno en sus diferentes áreas: la actuación, la música, la poesía, la escritura. Y yo estaba ahí como cocinero (sonríe).

Fotos: Mariano Michkin

-De las personas que te marcaron entiendo que hay una que coincide mucho con tu forma de cocinar: Miguel Brascó. Una persona brillante que desacartonaba cualquier complejidad, ¿Te identifica esa forma de ser y de hacer?

-Miguel para mí fue un maestro y uno no sólo tiene maestros en su profesión. Miguel estaba muy conectado con el mundo de la gastronomía, por supuesto, tuve la suerte de estar cerca de él, aprender mucho de él y escuchar sus consejos. Miguel era un artista, dibujante, poeta, escritor, hacía letras de música para Ariel Ramírez. Además, posiblemente el crítico número uno y el más importante que tuvo la Argentina a nivel gastronómico, fue de los primeros que empezó a hablar de los vinos. Tuve suerte de aprender de él, de hacer un programa juntos, para mí fue muy valioso. Tuve una relación con él hasta último momento, incluso iba a escribir el prólogo de mi libro y no llegó lamentablemente. Le tenía mucho cariño y afecto, lo quise mucho, quiero mucho a Luisa su mujer y a Milagros, su hija, que hace cuatro años trabaja conmigo. Mi relación con él por supuesto que está ligada a mi profesión pero sobre todo a mi vida.

-¿Tu primer impacto gastronómico fue el risotto con osobuco? ¿Te interesa el qué dirán?

-Diría que sí fue el osobuco y también los ravioles con calabaza. Por suerte trato de no pensar en el qué dirán, además es imposible saberlo. Mejor no pensar en eso y hacer lo que te lleva a eso, el impulso que tenés en ese momento para hacer lo querés hacer y dejarte llevar por eso, eso es lo más importante. Después ya vas a ver lo que dice la gente. En definitiva la clave es hacer la convicción que uno lleva adentro. Lo que te lleva a hacer eso.

Fotos: Mariano Michkin

Miguel (Brascó) para mí fue un maestro y uno no sólo tiene maestros en su profesión. Miguel estaba muy conectado con el mundo de la gastronomía, por supuesto, tuve la suerte de estar cerca de él, aprender mucho de él y escuchar sus consejos.

-¿Cómo testeas un nuevo plato?

-Generalmente las pruebas se hacen en el restaurant y vas probando ahí lo que está pasando. Cuando abrís un restaurante hacés lo que se llama “la marcha blanca” y vas probando a puertas cerrada, con gente amiga y de mucha confianza que te va a dar su feedbacky ahí vas ajustando y arreglando cosas, lo que tenías en la cabeza por ahí cuando lo ves en el plato lo cambiás porque era diferente a lo que vos imaginabas. Y así se va armando, así vas ajustando, el menú de un restaurant y un plato van mutando.

-Cuando volviste a Bs As y creaste Sucre lo hiciste sin marketing ni publicidad, ¿A qué se debió ese éxito que logró perdurar en el tiempo?

-Por muchas razones, primero porque escapábamos a las modas y teníamos muy claro que no queríamos ser un restaurante de moda, a pesar que a veces era difícil. No invertimos nunca en publicidad, no gastamos un peso en eso y seguimos pensando que la mejor publicidad es la no publicidad, en un restaurante, al menos. Sucre en su momento tuvo varios factores por los que tuvo éxito: una cocina a la vista (yo venía de eso de Nueva York), un bar muy importante en un momento donde recién empezaban en Buenos Aires, una bodega a la vista para guardar 8000 botellas de vino en una época donde el vino empezaba a tener mucha fuerza y una presencia muy fuerte. Como tres cosas que hacían el hígado del restaurante, una barra, una cava y una cocina a la vista con un grill y un espiedo a leña. Eran como tres cosas muy potentes que en ese momento no estaban muy vistas. Te diría que incluso hoy siguen vigentes a pesar que Sucre ya lleva 17 años.

-Gaucho se hizo un nombre en Inglaterra, ¿Cuáles son las mayores satisfacciones de cocinar en el exterior?

-Fue espectacular, aprendí mucho, trabajé ocho años para ellos, fue algo totalmente a lo que venía haciendo porque se trataba de trabajar en una cadena. Al principio eran diez restaurantes y cuando me fui eran 25, haber participado de eso, trabajado con el dueño de esa compañía, una persona de la cual aprendí un montón. Era como trabajar a una escala diferente a lo que yo venía haciendo y también fue muy interesante e importante para mi carrera, para mi aprendizaje, no solo como cocinero sino como empresario y todo lo que significa eso. Una de las cosas buenas que tiene esta profesión es que uno nunca deja de aprender y siempre hay algo nuevo que ver. Algo nuevo que aprender, una nueva receta, un nuevo producto o ingrediente, no se termina nunca la cocina.

-Con el gen de tu abuelo Pedro que hacía películas caseras también te destacás en lo audivisual, ¿Qué te atrae de hacer televisión donde anfitrión al igual que en la vida real?

-A mí me atrae hacer un programa de televisión donde yo no tenga que actuar, hago lo que sé hacer y eso es lo mejor que me va a salir. Si yo tengo que actuar un papel no soy actor, prefiero no hacerlo. Por eso todo lo que he hecho en televisión tiene que ver con mi profesión como cocinero y gira alrededor de eso. No me sentí cómodo cuando me llamaron para hacer Master Chef porque sentía que tenía que hacer un papel de algo que no soy y por ahí a otros les sale mejor. A Chistophe le sale espectacular.

-Para tu sueño del pequeño resturant y el hotel de 8 habitaciones habrá que esperar pero ¿Cuáles son tus próximos platos o pasos de un creativo y emprendedor por naturaleza?

-Espero que no haya mucho que esperar (se ríe). Los planes es lo que acabamos de hacer que es Orilla, un restaurant que abrió hace unas semanas. Es un lugar muy sencillo, muy simple, un poco resumiendo lo que veníamos hablando. Basado en la calidad del producto, en la ejecución cuidada y bien hecha, en la simpleza y que la gente la pase bien. Que disfruten de un buen momento y una buena comida, una buena charla en un lindo lugar con buena música. Darle importancia a las cosas más simples…Es lindo sorprender a la gente pero no necesariamente tenés que echar mano a la sofisticación, podés sorprenderla desde otro lugar.

Fotos: Mariano Michkin

-¿Colgás el delantal en algún momento? ¿Relajar con qué para crear?

-Y sí, la música y mis hijos (sonríe). Además dibujo y pinto mucho, me gusta y me divierte y es un canal de recreación y relajación que me hace muy bien, al igual que viajar o simplemente estar en mi casa.

Cuando de verdadero chivito uruguayo se trata…

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Buenas noticias para los amantes del chivito uruguayo y de las buenas hamburguesas. Rex, el icono de la gastronomía de Punta del Este, presente en La Barra desde 1996, sigue expandiéndose en Argentina y ya está presente en Palermo, ubicado en Honduras  4909 a una cuadra de Plaza Serrano.

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