lunes, agosto 10, 2020

Vuelve Massimino

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Mauro Massimino vuelve en mayo a la pantalla de El Gourmet con una gran variedad de recetas naturales para probar en casa y animarse a comer cada día más sano. La nueva temporada estrena este lunes 4 de mayo a las 18:00 por el único canal de cocina 100% en español de América Latina.

La serie cuya primera temporada fue un éxito logrando entrar en el Top 10 de las series más vistas del canal, regresa con más recetas saludables y deliciosas para variar el menú en los hogares.

El único canal de cocina 100% en español de América Latina trae una nueva temporada para aprender a reemplazar alimentos industrializados por otros más naturales. En cada episodio, Mauro compartirá su vasto conocimiento sobre los super alimentos y su aporte a nuestra salud integral. Porque cada vez es más importante que los platos sean sanos además de ser muy ricos, Mauro Massimino propone recetas donde los cereales son protagonistas, como así también las frutas y las verduras.

Risotto de arroz yamaní, brownie de algarroba, pastel de acelga y hasta el sorprendente tofu a la cerveza negra serán algunas de las nuevas recetas que se verán a lo largo de 22 capítulos estreno. Así, El Gourmet refuerza su producción original con una serie de propuestas saludables y ricas que le permitirá al público aprender nuevas variedades y tipos de comidas ideales para pasar la cuarentena.

Con el debut de Más Sano, más rico en El Gourmet, la audiencia confirmó su ávido interés en una propuesta sana y cada día más natural. La primera temporada de fue bien recibida por los fans y logró posicionarse entre el Top 10 de programas del canal en su mes de estreno 1, compartiendo un espacio codiciado entre algunos de los grandes chefs de América Latina. Además, contribuyó con importantes aumentos de ratings total día en México (+65%), Colombia (+43%) y Argentina (+17), entre el público objetivo (mujeres entre 25 y 49 años)

Mujeres y gastronomía online

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TheFork, la plataforma de reservas online, propone cuatro restaurantes con reconocidas chefs al mando de sus cocinas. Además, en un estudio realizado a través de su app, la plataforma recabó cuáles son los tipos de comida más elegidos por las mujeres, sus preferencias a la hora de comer afuera y sus costumbres a la hora de reservar.

La gastronomía argentina es una de las más ponderadas por el turismo y a nivel internacional, TheFork, la plataforma de reservas en restaurantes líder en Latinoamérica y el mundo, propone 4 opciones de restaurantes para no perder de vista con chefs ejecutivas de excelencia.

Casa Cavia es uno de ellos, de la mano de Julieta Caruso, oriunda de Bariloche. La chef supo aprender técnicas exquisitas en lugares como Asia, Japón, Corea, Filipinas, Singapur e India. También, formó parte del equipo de Mugaritz, ranqueado como uno de los “50 Best” y reconocido con estrellas Michelin. La carta en Cavia es una explosión de creatividad, inspirada en películas como Casablanca, El hijo de la Novia o Tiempos Violentos. Los platos combinan productos de estación con pétalos de flores de su propia florería.

Una canción coreana es la historia de An Ra Chung, quien junto con su suegra Seung Ja Joo, decidió abrir las puertas del restaurante en el barrio de Flores. Juntas determinan todas las recetas que se replicarán en la cocina y según palabras de sus propios dueños es “un restaurante en honor a las mujeres”. La cultura oriental es el máximo exponente para la degustación de platos como el NokDu BindeTok, una deliciosa tortilla frita con carne de cerdo y el Bulgogui, carne vacuna con sabor agridulce. El nombre del restaurante nació a partir de una homónima obra de teatro en la que Chung participaba, y luego, tradujo su historia al cine argentino.

La tornería de Camila, el restaurante de cocina de autor ubicado en Colegiales, aún conserva la magia de la victoria. La argentina Camila Pérez resultó ganadora en el reality -Dueños de la cocina- y decidió abrir su propio espacio, luego de haber trabajado en más de 55 restaurantes entre Argentina, España, Brasil y Uruguay. “Creo que las mujeres luchamos más por nuestros derechos hoy en día, eso también se ve reflejado en la cocina, hoy nos imponemos más. Como jefa de cocina, empresaria y dueña, no veo ninguna diferencia entre géneros, yo me planto de la misma manera en la que se puede plantar un varón. Lo único que nos diferencia es la fuerza, quizás solas no podemos levantar una bolsa de varios kilos de verduras por ejemplo, pero sí podemos hacerlo entre dos”, comenta Camila.

Catalino es otra propuesta llevada a cabo por mujeres: un restaurante a puertas cerradas cuyas dueñas son dos hermanas, Mariana y Raquel Tejerina. Su premisa son los ingredientes frescos y directos de los productores, con una cocina 100% agroecológica. Ubicado en Colegiales, al igual que La Tornería, tiene una novedad que convoca hasta a los más curiosos: su carta cambia cada 15 días. El concepto busca generar en los comensales preguntas acerca de lo que consumen, persigue una nueva forma de alimentarse, una más consciente.

Para Raquel Tejerina existe una falsa creencia sobre que una mujer no puede hacer ciertas cosas. “Por ejemplo, que no puede dirigir una cocina porque no tiene la fuerza de un hombre, y sin embargo, si vas al campo, ves a esas mujeres, cargar canastas de no sé cuántos kilos de verdura y cosechar al sol”, opina. La dueña de Catalino, agrega que debería haber una Ley de cupo en el sector: “Muchos restaurantes no aceptan mujeres en su equipo, y son de los más ‘famosos’, eso es una vergüenza.”



“La gastronomía argentina es aspiracional y cosmopolita, brinda año a año nuevas propuestas innovadoras para cada paladar.“

Según Dolores Ibarra, Directora Comercial para Latinoamérica en TheFork, las mujeres entre los 25 y 45 años son quienes más eligen hacer sus reservas a través de su app. “Son muchas veces las mujeres las que deciden aventurarse y probar cosas nuevas, desde platos de la gastronomía internacional hasta cocina regional. También, cada vez son más las que encaran nuevos proyectos y se convierten en dueñas de sus propios restaurantes”, cuenta la ejecutiva.

Los elegidos en gastronomía

Según una encuesta realizada por TheFork a las usuarias de la plataforma, las mujeres prefieren comidas tradicionales y frescas, también, aquellas que incluyen especialidades en carnes.

A la hora de reservar, las opiniones de otros usuarios se convierten en el factor más influyente en la elección del restaurante, seguido por la ubicación y el ambiente. Otro aspecto a considerar es lo “trendy” o cuán novedosa es la propuesta de la carta y del lugar en sí mismo.

Surgimiento de colectivos en gastronomía

Existe cada vez mayor cantidad de mujeres al mando en la gastronomía del país, M.I.G.A. (Mujeres Impulsoras de la Gastronomía Argentina) es un colectivo de mujeres cuyo fin es visibilizar el rol que tienen la mujeres en el rubro. Desde la creación de canales para tratar temas de igualdad y género, hasta una red para las relaciones laborales, en la que se pueda conversar sobre inquietudes y proyectos personales. Las mujeres vinculadas a la gastronomía (enólogas, camareras, periodistas, productoras, chefs, y muchas más) encontraron en ellas mismas el apoyo necesario para potenciarse.

Tejerina, que forma parte de esta organización, sostiene: “Todas tenemos que estar más juntas, tener un poco más de empatía, dejar los egos de lado, y pensar que juntas hacemos más fuerza. Aunque no hagamos lo mismo, aunque pensemos distinto, somos mujeres. Y tenemos el deber, de pensar por todas y para todas. Entonces en cada decisión que tomamos, cómo nos tratamos y cómo exigimos que nos traten, estamos haciendo algo no solo para nosotras sino para todas las que vienen atrás, que no somos solo dueñas o chefs, también son camareras, bacheras, productoras, en toda la línea hay mujeres.”

“La gastronomía argentina es aspiracional y cosmopolita, brinda año a año nuevas propuestas innovadoras para cada paladar. Muchos de estos restaurantes son liderados por mujeres, que apuestan a que el rubro se siga destacando a nivel mundial.”, concluye la Directora Comercial para Latinoamérica de TheFork.

La cocina de lo simple

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Julieta Oriolo abrió su primer restaurante a los seis años, el plato más común eran las hamburguesas pero la fusión –en términos culinarios- de su imaginación y las plastilinas de varios colores le permitieron infinitas posibilidades. Como las que crea a diario en su programa “Las ensaladas de Julieta” por canal El Gourmet donde sus recetas veraniegas resultan inspiradoras (en febrero va de lunes a viernes a las 18.30. Y sábados y domingos a las 21.30 hs).

Lleva casi veinte años con el delantal puesto y desde que descubrió su profesión jamás salió de la cocina. En su trabajo profesional, se desempeñó como chef de prestigiosos restaurantes de Buenos Aires y fue asesora para la apertura de varios de ellos. Hace poco más de un lustro que junto a su socia Nani Bauzá abrieron La Alacena en el barrio de Palermo. En esta entrevista que también se encuentra en formato podcast (en Spotify u Ivoox) conversamos sobre sus inicios en la escuela de El Gato Dumas, su pasión por la cocina italiana, sus viajes identitarios y de técnicas y su personalidad calabresa. Con la mandolina y un cuchillo afilado puede conquistar el mundo, y con una verdura de estación y un queso ya puede hacer múltiples combinaciones, como las que hacía con las plastilinas.
Julieta continuamente está creando, piensa en un lugar más espacioso, porque confiesa que le gusta asar: “cuando empecé en Uriarte sacaba la parrilla para 300 personas y por eso pienso en algo más grande”. Y al mencionar ese mítico restó, dice que fue de aprendizaje enorme, que todo el stress se lo agarró en esos siete años de Uriarte pero eso le permitió hoy tener su propio restaurante y estar en “cinco millones de cosas a la vez”.

Porque se lo enseñaron y hay que saber estar en los detalles. A pesar de tener un Jefe de Cocina le resulta inevitable no meterse, de hecho llega y se pone el delantal aunque no vaya a cocinar. “Es como mi uniforme”, dice. “A veces si hay cosas muy graves cada tanto se me salta la chaveta pero ya no pasa tanto y continuamos con la sonrisa que se ve en la tele”, se ríe. Y modestamente cuenta que “cuando alguien te agradece o te da una devolución sobre un plato es un mimo hermoso, porque es mucho esfuerzo y decís vale la pena”.

Venía haciendo algunas participaciones (como jurado en El gran premio de la cocina por El Trece) o en el programa de Los Petersen (El Gourmet) y cuando le propusieron un envío propio, el mayor atractivo que encontró fue cocinar sus recetas en un entorno tranquilo, “en el restaurante hago lo mismo pero con cincuenta cuestiones que pasan alrededor”, aclara. “Hace 20 años que me dedico a la cocina en restaurantes y después de varias reuniones llegó la propuesta de El Gourmet, la posibilidad que ellos me abran el abanico para que haga mis recetas. Me dieron total libertad y fue como un desafío el tema puntual de la tele y lo otro es lo que me encanta hacer que es pensar todos los días una receta distinta. Un poco me pusieron a trabajar en eso que es lo que más me gusta y casi todas las recetas tienen el sello italiano que es la simpleza. Usar el ingrediente de estación y no darle mucha vuelta para que se sienta ese sabor y lo que se incorpore realce y no se tape tanto. Me encantan los desafíos y cuando plantearon la idea de hacer ensaladas de verano sentí que podía jugar con un montón de cosas, mi desafío fue si logro hacer 53 ensaladas de las que esté orgullosa y entregarlas en 25 días de plazo lo hago, sino no. No quería hacer cualquier cosa y eso se transmitió en el programa, cuando me veo noto que estoy contenta con lo que estoy haciendo y lo estoy disfrutando, más allá de la vergüenza de verme” (risas).

Una colega escribió que sos una cocinera joven que no olvida ni actúa el recuerdo, que todo lo llevás puesto. ¿Cómo lograste simplificar en los sabores una vida compleja de influencias en los sabores?

Me pasó que a mí me gusta hacer ese tipo de comidas porque lo simple era lo que comíamos en mi casa, cuando abro el restaurant, y con la competencia que hay –sobre todo en Capital-uno siempre está en la búsqueda “como que más y más puedo comer”. Y lo querés rebuscar, innovar o ser más creativo. Y cuando viajé a Italia (visitó a su tía) me encontré con lo simple de nuevo. Mi tía de 85 años me decía: “vamos a la feria a ver que hay y traer ramos de flores de zucchini y vamos a hacerlas fritas, vamos a cortar unos tomates”. Volví y fue como que me aplacó toda esa información en la identidad de lo que hago hoy en el restaurante y en lo que es mi sello. El otro día subí una foto en Instagram que es un pedazo de ricota fresca, con unas uvas asadas y un poco de prosciutto, a mí eso me emociona. Es tan simple que me pone la piel de gallina, es un poco eso.

¿Encontrar todo lo que llevabas dentro?

Exacto, pasó que en un momento mi tía me dijo “vamos a hacer las salchichas caseras” y arrancó un frasco de hinojos, y yo uso un montón de hinojos y semillas, y cuando la vi, te lo cuento y me pasa lo mismo, encontré eso de “yo vengo de acá”, “esto es”, “por eso cocino así”. Y no me lo enseñó nadie, es como que está ahí, por ahí lo vi de mi abuela o me quedó un aroma. Y en las ensaladas que hice, en muchas de ellas, fue representar eso.

¿De chica te la pasabas en la cocina?

En mi casa siempre se cocinó y se habló de comida, todo en pos de la comida. Me acuerdo que de chiquita jugaba con las plastilinas y armaba comida, jugaba que tenía un restaurante y que hacía hamburguesitas con la plastilina. Después, de más grande, nunca pensé que mi profesión iba a ser la cocina. Empecé a estudiar Psicología porque entendía que debía estudiar algo que tuviera que ver con la gente, no sabía bien que era, si era un servicio o qué y esa rama me interesó. Por azar me puse a estudiar cocina como: “che quiero hacer algo”. Y apenas empecé –a los dos meses- pedí una pasantía para meterme en un restaurante y ahí nunca más lo dejé. En realidad dejé todo lo que estaba trabajando y estudiando y comencé a tener dos trabajos en dos restaurantes para agarrar experiencias rápido y ya está. Desde los 22 hasta ahora que no salí más de una cocina.

Coincidió tu ingreso a la Escuela del Gato Dumas que junto a Calabrese formaron a una cantera de cocineros. ¿Cómo fue esa etapa?

El Gato aparecía con sus tiradores y su magia, el colegio de El Gato Dumas en ese momento era todo, salió tanta gente talentosa de ahí, hay tantos amigos y tantos conocidos que estudiaban en ese momento, era una locura. Fue un semillero de un montón de gente y también una cosa innovadora de poner un colegio de cocina y que tanta gente se anote. Ahí hice a mi mejor amiga también (Mariana, mi socia hoy), fue increíble, la solemnidad de las aulas, con los gorros altos, no sé si lo siguen usando o no, la rigurosidad que tenían. Los profesores que eran unos genios, re exigentes y yo tenía terror cuando iba y eso me encantaba. Fue una experiencia inolvidable, hermosa.

¿Y la etapa de filtro de los primeros trabajos en restaurantes? ¿Fue dura?

El cuerpo te va dando señales del cansancio o te hacés un poco más grande y decís: “mirá esta postura”, viene de ahí. Esta espalda un poquito torcida y el cuello (risas)…eso viene de las horas de laburo, pero en ese momento lo veía feliz, cuando estaba estudiando y pasaba por los restaurantes mi sueño era trabajar en esos lugares que iba viendo. Tenía como una ansiedad que igual me caracteriza, de querer aprender que tenía de a dos trabajos juntos, iba feliz, el despacho para mí todos los días era algo distinto. Me dormía en los colectivos, vivía re-lejos pero no lo recuerdo como algo que me haya costado. Sí, una vez que empecé a ser Jefa de cocina, chef de restaurante, ahí se sumaron todas las responsabilidades que tienen que ver con la gente, las contrataciones, por ahí en enero se van todos a hacer temporada y te quedas sola. Por ejemplo, en Uriarte –en su momento de 400 cubiertos- y por esos temas te querés matar y no dormís. Pero cuando fue la etapa de aprendizaje y de pasantía yo era feliz. Todos los días aprendés algo nuevo.

Tenés pinta que podés decir cosas con buena cara para que no caigan mal, con tu carácter calabrés incluso, ¿Cómo fue el proceso de aprender a delegar?

Parece que me conocieras mucho, fueron los años porque de chica era tremenda…muy estricta y no me movía de mi línea. Era cien por ciento calabresa, pero era hermoso a su vez. Hay chicos que me escriben, por ejemplo que están trabajando en Suecia y recuerdan que no volaba una mosca en el servicio. Era tremendo pero estaba bueno, cuando lográbamos eso yo me iba feliz de los despachos. “Tiene que ser una sinfónica acá, la única que habla soy yo, punto”. Y mis caras es lo que decís vos, yo te puedo mirar de una manera que es tremenda, por ahí no me doy cuenta y la gente me dice: “pero vos me miraste de una manera”. “Te pido disculpas”, les digo (se ríe) y eso con los años fue cambiando, además tengo un restaurante, soy dueña y no me puedo hacer la loca. Me parece que está bien decir las cosas que no van y el otro entienda por qué y si uno ve que el otro lo capta y está aprendiendo, va evolucionando, está todo bien. Ahora si tenés que repetir cuatro veces cosas importantes que tienen que ver con el cuidado, la materia prima, etc y la persona no lo capta, ahí se hace complicado. Lo más importante es el cuidado del producto para después servirlo. Si lográs tener un equipo con la misma filosofía, después cosas van a pasar, desde pequeños descuidos a grandes cosas, es inevitable. Pero hay que discriminar que no se llega a ver por la vorágine del día, lograr un buen clima. Nosotros cada tanto hacemos reuniones para no perder el eje.

¿Y ahora como llevás que te reconozcan?

Es nuevo, me da vergüenza. Cuando me pasa me pongo toda roja, pero no sólo por mí, también por los chicos, mis cocineros. Es como que tengo que demostrar que estoy trabajando, yo estoy haciendo, no me puedo relajar nunca. Si me vienen a saludar me siento incómoda, es como tengo que estar cocinando. Y a la gente no le importa si estás cocinando o no, te quiere saludar. La gente es re amorosa, es acostumbrarse a darles ese espacio. Es lindo y me gusta charlar con la gente.

El delantal lo dejás colgado en el restaurante, ¿O cocinás en tu casa?

En casa no cocino mucho, mi marido es gastronómico también entonces es un tema: “cuándo nos desenchufamos”, porque él está con sus cosas, yo con las mías, con los libros de cocina y el mate y él planeando algo para su bar. No tengo chicos todavía que te sacan un poco del eje, así que por ahora todos los días igual. Con Nani dijimos que cada diez días nos juntamos con otras amigas que tenemos en común porque si salimos solas terminamos creando y deshaciendo cinco restaurantes y no hablás de otras cosas.

¿Abrir La Alacena fue poner la frutilla del postre a tu carrera?

Ahora que ya tiene cinco años hay que decir que fue recontra a pulmón, todo muy pensado entre las dos –con Nani- a pasos muy chiquitos, de a poco para que no se desborde, para que sigamos teniendo una vida, para poder disfrutar de lo que hacemos. La Panadería fue para buscar más espacios, en realidad porque queríamos hacer los panes pero quedó muy chico el lugar. Cuando arrancamos yo estaba en la cocina y mi socia en el salón, no había nadie más. Estuvimos así un tiempo y ahora son 22 empleados con la misma estructura, y yo que vengo de cocinas tan grandes y veía que en La Alacena era todo chico. Ahora que creció necesito darles más espacio a los chicos así que en el verano estamos en ese paso. Y a mí me pasa que yo quiero hacer más cosas todo el tiempo, a veces siento que tenemos que tener un lugar más grande. En los veranos siempre me viene como una revolución de ver qué pasa con todo.

El Gordo Cocina: El furor de Instagram

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Suena el teléfono, llama la suegra avisando que irá a comer y lanza la pregunta que será esencial en el desenlace: ¿Quién va a cocinar?” El gordo cocina”-responde alguien. A partir de ese momento, la vida de Víctor Manuel García, venezolano y especialista en marketing y comunicación, comenzó a torcer el rumbo.

La anécdota obligatoriamente la cuenta en cada entrevista, el por qué del genial y simple título que lo define y su origen simple y casual. Pero detrás de ese boom que se inició en Instagram, apenas publicó su primera receta, hay un apasionado por el arte culinario, deseos frustrados, sabores tropicales y, sobre todo, saber claramente qué comunicar. Y cómo. Porque Víctor cuida hasta el mínimo detalles eso que entra por los ojos en la red de redes. Las papilas gustativas se activan ante cada posteo y no es casualidad. Cada color, cada textura, cada plato está cuidadosamente al servicio del paladar.

El Gordo Cocina además es campechano, paciente y comprador. De esas personas que hacen agradable las charlas y posee una mirada piadosa de las situaciones. No llegó a ser furor de likes de casualidad y su primer libro: “Sabor” editado por Planeta lo confirma como una de las últimas grandes apariciones gastronómicas. Su estilo desprejuiciado connota eso que cualquiera puede cocinar, que es cuestión de animarse incluso con los restos que hay en la heladera. Si bien la cocina es para valientes también hay que tener y saber echar mano, incluso para que cuando alguien venga de visita no ponga en tela de juicio quién se hará cargo de las hornallas.

Víctor Manuel García podría haber sido el nombre de un buen portero de fútbol o incluso de un afamado escritor (o también periodista o incluso filósofo) pero Victor Manuel García eligió ser el Gordo Cocina y desde hace casi un lustro una legión inmensa de fanáticos le rinde pleitesía.

Uno mira tus posteos y le dan ganas de cocinar, ¿Cómo hiciste para lograr eso?

Creo que la sencillez de las recetas y cómo con lo que tenés en casa: abrís la heladera y encontrás dos o tres cositas y ya te podés armar un plato rico. A todos nos gusta comer rico, ¿O no? (asiento). El poder incentivar eso, el poder entender cómo comer rico, no te digo todas las comidas pero diariamente qué puedas hacerte unos buenos huevos revueltos y desayunar rico de verdad en dos minutos. O llegás del laburo y te hacés algo para cenar y que sea rico y fácil. A mí me pasaba eso y traté siempre de transformar recetas un poco más complicadas –o con muchos ingredientes- en opciones con lo que tenía en mi casa, en algo mucho más sencillo y que pudiera resolver. Así fui compartiendo las recetas, yo cocinaba hace mucho tiempo, desde chico me gustaba cocinar porque siempre me gustó comer, básicamente por eso aprendí a cocinar. Por gordo (se ríe).

Un gordo con un gran metabolismo…hasta que develaste el misterio después de varios posteos…

Tal cual, durante casi un año nadie sabía quién era yo ni me veía la cara porque imagínate quién iba a estar interesado en conocerme si no era nadie en ese momento. El Gordo nace en junio del 2015 y en ese momento la gente que era famosa en redes sociales era la que venía de la televisión, la que tenía pantalla, entonces nunca me mostré al principio y eso me jugó a favor porque generó un misterio: quién es el gordo, por qué no se muestra. Y era muy chistoso porque nunca fue buscado, no fue a propósito, no fue pensado, empecé a hacer eso hasta que llegó un momento que todo este crecimiento, esta movida fue tan abrupta que me llevó a mostrarme, porque antes que me muestre otra persona y coincidió en llegar a los 100.000 seguidores. Con Ale, mi socio, porque nosotros somos dos, yo soy la cara visible porque soy el que cocina, pero el Flaco me sugirió “hagamos un video y mostrate”, como una joda de celebración. Eso hicimos, quedó muy bueno y fue muy divertido. Fue tremendo porque posta nadie conocía mi cara a excepción de mis amigos, y fue muy loco por la reacción de la gente, fueron muy cariñosos, muy buena onda y es una de las cosas que más me motiva a cocinar todos los días, todo ese cariño con la gente escribiendo todos los días: “che que buena receta”, “me salió así, me salió asá”, “me resolviste la cena de los fines de semana”, como que siempre se recibió muy bien las recetas y la forma de comunicar que tenemos nosotros.

También gustó tu estilo y manera de ser, que no actuás lo que decís ¿Por qué creés que ocurrió?

Eso funcionó, hizo que esta cuenta de un hobby, de abrirla por abrirla se transformara en todo esto, nosotros desde el principio hemos sido bien transparentes y bien honestos en lo que hacemos, no me paro frente a la gente y digo: “yo te doy cátedra y te enseño a”. Simplemente cocino, me gusta, le pongo onda y me gusta motivar a la gente a que pruebe esos sabores o esas combinaciones, que coma rico siempre que se pueda.

Venir desde tu país para vivir en un departamento en Buenos Aires, ¿Esa economía de recursos e ingredientes hizo que te perfecciones en la cocina?

Sin dudarlo, todo el que emigra o el que se va a vivir solo, o el que tiene la oportunidad de libertad no le da mucha bola a la cocina nunca, si estás en la Facultad estás todo el día estudiando, si vivís con tus viejos te resolvés todo pero cuando te mudaste solo vas aprendiendo en el camino en que tenés que tener cosas en la heladera. Tanto Ale como yo laburamos mucho en oficinas (estuve bastante tiempo en marketing) y me pasaba de estar cocinando, sabiendo que me gusta, de llegar a la casa a la noche y no había nada en la heladera, imposible resolver cuando era tarde e ir a comprar a un súper y terminábamos comiendo cualquier cosa o salíamos a comer. En un momento corto esa relación de decir “no quiero centrarme en una oficina”, venía cansado del laburo corporativo que te consume mucho tiempo. Esto fue hace más de cinco años que no es el estado de hoy en día, hay gente que tiene “home office”, facilidades, internet es más rápido, los teléfonos son muy inteligentes. Antes de El Gordo y de renunciar a mi laburo, yo tenía que ir todos los días a la oficina, y por ahí eran días a responder mails, transportarme para quizás hacer cosas que las podía hacer en mi casa perfectamente, entonces sentía que podía estar haciendo otras cosas en vez de estar sentado en una oficina dejando que el tiempo pasara. Y renuncié para empezar a laburar free lance, a hacer lo mismo que hacía –marketing- pero por mi cuenta. Cuando uno hace eso a veces tenés más o menos trabajo, no es el mismo nivel de laburo y había momentos donde tenía mucho tiempo libre. Y retomé ese amor por la cocina que siempre había estado en mí y empecé a cocinar.

Sacaste los imanes de la heladera y arrancaste…

Tal cual, hasta fue terapéutico, poder hacer algo que realmente te gusta, suena súper cliché pero es real. Cuando empecé a meterme de lleno en la cocina, fue en un momento con 35 años que estaba buscando qué hacer y sabía más o menos qué no quería seguir haciendo, pero no tenía muy claro qué era eso que sí quería hacer. La cocina fue esa salida que tuve en ese momento que me permitió ser creativo, emocionarme, ponerme a investigar de vuelta, divertirme, revisar libros que tenía, comprarme más libros, meterme a internet a buscar cosas y empecé a cocinar, en eso unos amigos me dicen: “están buenas las recetas, no sé qué”. Pero yo decía quién me va a conocer a mí, no soy nadie. “Bueno pero abrilo, como una joda”…en fin.

Pero tenías ese bagaje de saber comunicar, incluso hiciste un máster…

Exacto, de Producción de Contenidos Audiovisuales. Había venido a Argentina hace más de diez años a hacer una especialización en contenido digital, viví en la ciudad, me encantó y fue parte de por qué volver e instalarme en Buenos Aires definitivamente. Y llegó ese momento y las redes sociales tenían todo el sentido, fue el momento que se alinearon los planetas, renunciar a mi último empleo formal y al trabajar por mi cuenta, empezar a cocinar. Ale aún seguía trabajando en oficina, pero yo hacía tanta comida que llegó al punto que no llegábamos a comerla nosotros. Mirá la vuelta que da la vida y lo chistoso que es todo. Él empezó a llevar esa comida a su oficina, porque yo hacía una torta entera por ejemplo. Cuando arranqué El gordo y me cebé con la red social hacía cuatro o cinco recetas por día, el empezó a llevarse esa comida. Y una Navidad –la del 2015- los chicos de su oficina como agradecimiento por la comida me regalaron un curso de food styling, cosa que nunca había pensado, ni sabía que existía. Los food stylers con esas personas que cuando vas a hacer un comercial de comida o video, cocinan y te arreglan la comida para fotografiarla. Fui a ese curso absolutamente entusiasmado pero con cero expectativa porque no entendía lo que iba a pasar, después que hice el curso y entendí como se hace la fotografía de alimentos, que no se trata de falsear la comida ni mucho menos, se trata de pensar esa foto, en qué plato va, si es con cubiertos, si es con bebida, si es un vaso más corto o más largo, y te empezás a dar cuenta de un montón de cosas que para mí eran ajenas y me tuve más consciencia de lo que eran mis fotos. Si llegas al fondo de mi cuenta vas a ver las fotos más horribles del universo y ahora digo: cómo pasó esto con esas fotos. Y es parte de lo que hablámos, quizás la transparencia. Después de ese curso hubo un cambio radical en mis fotos, siempre hicimos las fotos con el celular, tenemos una cámara para videos, porque era lo que teníamos en su momento. Jamás pensábamos que iba a ser nuestro modo de vida. Y a partir de ahí me empecé a meter más, y de 10000 seguidores que teníamos, gracias a este cambio en las fotos, pasamos a 30000. Porque la comida entra por los ojos, pasa mucho con el contenido en internet que tú cocinaste algo en tu casa y sabés que está rico porque lo probaste, por ejemplo un guiso o una sopa que es una de las cosas más difíciles de fotografiar, entonces le tenés que buscar una vuelta. Esas fotos empezaron a entrar por los ojos de la gente y empezó a pasar –que ocurre hoy- “uy mirá que buena esta torta, que rica se ve”. La torta es rica y se ve rica, eso llama mucho la atención. Uno me seguía otro recomendaba y así crecía la comunidad y por eso es importante cuidarlos.

El negro Fontanarrosa tiene un relato magnífico sobre la importancia de los nombres, ¿Vos pensás que hubieras pegado de la misma forma si en lugar de El Gordo cocina fueras otra cosa?

Que buena pregunta, nunca me la había puesto a pensar. Jamás me lo habían preguntado, así que muy bien. No te sabría decir pero creo que el nombre nos ayudó un montón, porque eso de gordo te da cercanía con la gente, y fue absolutamente fortuito con esa llamada de mi suegra que fue real y la gente queda fascinada con esa historia. Además, al principio nadie sabía que era venezolano y fue muy chistoso. A mí me gusta comer sabroso, en Venezuela se come así, no solamente al picante sino los condimentos, las especies, las hierbas, la mezcla de sabores, y esa es una clave que tengo en todo lo que preparo y trato de adaptar.

¿Cómo fue tu vínculo con la cocina?

Siempre estuve metido en la cocina, desde que me acuerdo, estuve bien presente en la cocina de las dos casas, mi vieja siempre laburó un montón y en ese momento en mi casa cocinaba mi abuela, mi familia son todos españoles y en mi casa siempre se cocinó muchísimo. Mi abuela cocinaba todos los días para todos, hacía el desayuno, el almuerzo, etc, estaba todo el día en la cocina, era su función. Soy el único nieto varón y el mayor, entonces comía lo que quería, estaba todo el día ahí, probaba todo, metía mano y sobre todo estaba ahí para comer. Mi abuela me hacía lo que me gustaba, mis favoritos, y de estar ahí todos los días fui aprendiendo porque veía como hacía las cosas, como lavaba los ingredientes, cómo cocinaba, cómo los guardaba, fue algo muy natural para mí. Fui metiéndome cada vez más, hasta que un día me vi adolescente, mis viejos se fueron de viaje y me quedé solo, y no iba a comer sánguches todos los días que mis viejos estuvieran de viaje, empecé como diciendo “yo puedo”. Y de a poco te vas animando un poquito, hasta que después, ya más grande, tenés que investigar un poco más. Hay cosas que te salen bien y otras te salen mal.

Y animarse a cocinar en una época que no era tan usual para los hombres…

Fue tanto así el tema con la cocina que cuando terminé el colegio y sale el tema: “¿Qué querés estudiar?” y le dije a mis viejos: “quiero estudiar cocina”. En ese momento me sacaron cagando, tipo “te vas a morir de hambre”, “quién estudia cocina”. Te estoy hablando del 96, hace mucho tiempo, y en ese momento fue “tenés que estudiar algo serio”. Y terminé estudiando Comunicación Social que para mí era lo que más se parecía a lo que yo quería ser, aunque no sabía bien que quería ser. Durante años trabajé en prensa, en radio, diarios, revistas, marketing, todo lo que podía hacer en comunicación lo hice en esos ventipico de años que tengo de experiencia en el laburo. Y ahora mis viejos se cagan de risa, hace poco estuvimos juntos en casa cocinando y se los recordé (risas). Las cosas pasan por algo, si en ese momento hubiera estudiado cocina y hoy estuviera frustrado, o no hubiera encontrado mi camino…

Estás en televisión, publicás recetas a diario, te deben llegar propuestas, ¿Cómo eligen seguir siendo sus propios jefes?

No es fácil, ahora estamos en esa etapa de elegir en qué invertir nuestra energía, dónde poner el foco, qué es lo que tenemos qué hacer. La verdad es que fue un año increíble para nosotros, yo siendo la cara invisible pero con Ale como miembro del equipo, porque sin él no podríamos hacer nada de lo que está sucediendo. El hecho de estar en Cocineros Argentinos, que me dieran la posibilidad de cocinar con los chicos, de ser parte del staff. Soy extranjero, cumplo 40 años, que me den esa chance, más allá de los números y de tantos seguidores que por ahí eso te abre la puerta, pero sólo eso, después tenés que quedarte vos ahí haciendo y construyendo. Que es lo que venimos haciendo desde el principio con El Gordo. No es de un día para otro, no hay fórmulas mágicas, hay que laburar mucho y tener constancia. Estar todos los días ahí atentos a todo lo que pasa.

Felicitas Pizarro en la parrilla

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Es una de las cocineras argentas más queridas del continente. A base de recetas que transmite con histrionismo y frescura natural, Felicitas construyó una carrera con fuerte presencia virtual y mediática. Desde su lanzamiento tras ser elegida por el reconocido chef Jamie Oliver en un concurso de videos hasta la nueva serie que estrenó en el canal El Gourmet: Felicitas Parrillera.

En esta entrevista damos cuenta de las claves de su pasión culinaria y también sobre los objetivos que se plantea. Pizarro es sincera, sonríe cada dos por tres y se muestra simple y honesta. Que los únicos humos que salen son los de su parrilla.

Le digo que así como el agua y el aceite, antagónicas e indispensables en su cocina, ella posee una racionalidad controlada por la fuerza de su ímpetu. “Soy muy precavida en las cosas que elijo aunque también soy lanzada como decís, pero también me fijo hacia donde voy porque no me quiero alejar mucho de mi objetivo. Y hay veces que te empezás a alejar, se construye una imagen y empezás a cocinar menos, como que se pierde el foco”, dice.

Fotos gentileza ElGourmet

En su nueva serie las mujeres toman control de la cocina a las brasas, va de lunes a viernes a las 20.30hs por el mencionado El Gourmet y consta de 22 episodios estreno. “Pensé mucho cada una de las 44 recetas y sus guarniciones, me quise diferenciar un poco de los maestros del asado que son Los Petersen. Buscamos con otra propuesta y no por ser mujer tenía que ir, por ejemplo, con una parrillada vegetariana, al contrario. Aprovechando el fuego hicimos un montón de cosas”, anticipa.

Ahora sos cocinera de tevé, pero ¿Imaginabas que en poco tiempo irías por la cuarta serie?

Primero que no me podía creer que podía ser cocinera de El Gourmet, obviamente que miré la señal toda mi vida. Hice dos series en estudio, con la primera gané un Martín Fierro y después hice “Cocina para mis amigos” (ahí vinieron ustedes con Random a hacer la nota) y fue mi primer serie en exteriores. Una va ganando experiencia, sintiéndose más cómoda, una se va dando cuenta que quiere contar y en exteriores me siento muy cómoda. Es un poco lo que hago en el canal de Youtube una vez por semana. Y este cuarto show que se estrenó (Felicitas Parrillera) es con el que más me identifico. Yo arranqué en las parrillas, ese primer video que hice para Jamie Oliver era en una parrilla con un chimi. Es como que vuelvo a eso y es lo que siempre quise. Sabía que por ser nueva en el canal primero tenía que estar en estudios, hacer otro tipo de show hasta encontrar mi lugar. Y estoy recontra feliz, cuando Verónica Rondinoni me invita y me da el lugar como parrillera, sentí una felicidad enorme. Soy la primera mujer parrillera en la señal, es un honor y debía demostrar lo que hago e invitar a las mujeres a hacer lo mismo.

Fotos gentileza ElGourmet

Hay una imagen muy masculina del domingo y el asado en parrilla, sin embargo son cada vez más las mujeres en las brasas, ¿Un poco también es un reflejo de eso?

Sí, pero tampoco lo que digo -y voy en esta serie nueva- es que “no es que la mujer le viene a demostrar nada al hombre ni sacar el lugar ni nada”, es para compartir un espacio que antes quizás fuera exclusivo del hombre, y que hoy deja un poco de ser así. Hay muchas mujeres que viven solas y hacen sus asados o que tienen el marido que no les interesa, o días donde el hombre no quiere hacer el asado y está muy bien también. Y empezando con este programa cada vez descubro más mujeres parrilleras, mi abuela era parrillera, mi hermana hace unos asados increíbles y en casa se dio así. Mi padre no tiene hijos varones y tampoco es el macho alfa parrillero que dice: “acá solamente lo hago yo” sino que siempre nos invitó a hacerlo. Se ve que yo crecí así y no le veo la complicación. Sé que no es el hábitat cultural de las mujeres, porque las mujeres hacen la ensalada y lavan los platos, pero hoy cambia todo por suerte y compartimos espacios, no es que uno le gana al otro sino simplemente al que le guste es un nuevo show para romper mitos, que se dé una nueva charla en las casas y a partir de ahí saldrán cosas mejores.


Empezando con este programa cada vez descubro más mujeres parrilleras, mi abuela era parrillera, mi hermana hace unos asados increíbles y en casa se dio así.

Grabar en parrilla tiene mayor complejidad, ¿Cómo fueron las grabaciones?

Trabajar con fuegos en la parrilla grabando una serie significa que hay tiempos que no se pueden apurar, es sincero por donde lo mires, el fuego es el fuego, el viento, el humo, todo interviene. Cuando llovió tuvimos que parar y después la carne la esperamos, no hay mucho misterio, es muy sincero y muy honesto todo lo que pasa, se trabaja mucho. Hicimos 44 recetas en tiempo récord, hacíamos dos programas por día, o sea 4 o 5 recetas. Había que esperar la carne, el pescado o lo que hacíamos a las brasas, alimentar el fuego. En el set éramos tres mujeres y el resto, todos los técnicos, productores eran hombres. Era gracioso ver a veinte hombres mirándome hacer el asado (risas). Me parece que estamos hablando un nuevo idioma y está bueno.

Fotos gentileza ElGourmet

En las primeras series estabas con menos equipaje, ¿Ahora cómo compatibilizás tu rol de mamá y la vida en pareja?

Supongo que como les pasará a las mamás que trabajan que 24 horas no te alcanzan. Yo vivo lejos y es llegar a casa y ocuparme de mi hijo y otras cosas, por suerte con mi marido las tareas se comparten y todas las responsabilidades. Hay días que no puedo estar para determinada cosa y está mi marido, yo no podría hacer todo lo que hago si no tengo un par que me acompañe y me apoye en todo lo que quiero emprender. Y me da ánimos, no es sólo apoyo sino que dice: “dale, hacelo”. Hace tres años que me decía: “vos tenés que volver a la parrilla, volver al fuego”. Y cuando me llaman de El Gourmet y le cuento me dice: “ves, si yo te decía”… (Se ríe) Es que no es tan fácil porque uno puede tener ganas y después cuesta realizarlo. Cambió un montón mi vida con un hijo y supongo que vendrán más, me gustaría tener una familia grande y obviamente no dejar de hacer lo que me gusta. Mi hijo es recontra sibarita, le encanta comer y le encanta cocinar, y eso es lo que va viendo en casa.

Decís que el programa es muy honesto, igual no te imagino simulando…se te percibe muy auténtica…

No podría intentarlo, es que no me saldría. Es lo que pasa en nuestra vida diaria, en nuestra casa además de parrilla tenemos horno, asador, una cocina enorme, nos gusta recibir amigos y cocinar y nos gusta ir probando cosas, por suerte a Santiago (su marido) le encanta sumarse y es muy buen cocinero, no se dedica a eso pero me suma un montón tenerlo al lado porque todo el tiempo me da ese empuje para seguir. Y van a estar como invitados, mi marido y mi hijo. Otro día viene Cris Petersen que es el maestro parrillero y también estará mi hermana.

Fotos gentileza ElGourmet

Que en uno de tus libros te ayudó bastante en la cocina…

Ella es música pero hace –como decía-muy buenos asados y la invité a uno de los capítulos de El Gourmet, así que son mis invitados y son un poco parte de mi vida, porque con Cris estoy todos los días en el programa del 13 y ya es parte de mi familia, así que ahora viene también a cocinar a El Gourmet.

¿Cuándo te largaste a la parrilla? ¿Te mandó a la cancha tu viejo?

Yo venía mirando, mi abuela hacía muy buenos asados, mi papá me daba la palita, me decía a esto agregale sal, todo eso yo lo venía observando, y hubo un día en que él iba a hacer un asado y yo iba a acompañarlo, no es que iba a hacerlo sola pero me dijo: “hacelo vos”. Y me fue guiando, salió perfecto pero porque estaba él al lado. Saber en qué momento darlo vuelta, salarlo, me enseñó su impronta porque cada parrillero tiene su guía, me mostró cómo hacía el fuego él, me mandó a juntar ramas y piñas. Uno aprende a cocinar como le enseñan sus padres o como probó de sus abuelos, como que son cosas que ya te quedan y no conocés otra forma de hacerlo. Así fue, después pasó el tiempo y me animé a hacer uno sola. Siempre hay cosas para corregir, incluso hoy saco una carne que podría estar un ratito menos o un ratito más, siempre hay cosas para mejorar, obviamente que con el tiempo me siento más canchera y después si no querés fallar hay ciertos cortes para eso, los de rápida cocción que se cocinan vuelta y vuelta. Si tenés una buena materia prima sabés que no falla, cuando no querés errores te vas a lo seguro y lo cómodo de varios asados que hiciste así, y cuando querés divertirte y jugar podés incorporar cortes nuevos o vegetales u otras cosas nuevas en la parrilla. En el programa también van a ver muchos juegos.

Fotos gentileza ElGourmet

¿Cocinando sos orden de la receta a rajatabla o sos el riesgo de la espontaneidad? ¿O ambas?

Soy más torbellino que ordenada, en mi casa empiezo a cocinar y agarro una cosa y nunca ordeno, soy más desordenada y espontánea -como vos decís- que la prolijidad que una tiene cuando lo hace personalmente, donde una debe tener una “mise en place” bien ordenada, hacer una lista de compras, no olvidar nada, es lo básico para trabajar. En casa soy más torbellino y a veces resultan cosas espectaculares y a veces no, que decís “cómo me olvidé de ponerle tal cosa”, si fue el apuro, el ímpetu o no esperar a alguien para que ayude. Me parece que la cocina tiene que tener una parte de inspiración, creatividad y locura y una parte de bajar a tierra. Esto que me salió así tengo que entenderlo primero para poder replicarlo porque tiene una parte de lógica, de matemática y de química. Esa parte es lo que más me cuesta.

¿De dónde viene tu espontaneidad que incluso cocinando por primera vez con Jamie Oliver te ayudó a fluir?

No sé, de mis padres no, de mi madre capaz, mi hermana es igual, un personaje, tiene salidas muy elocuentes. Puede ser que con los años me estoy volviendo cada vez más extrovertida. En este trabajo, si uno quiere imponerse como mujer, ahora volviendo a ese tema, tenés que salir al frente, ser extrovertida, plantarte y contar tus ideas y no tener miedo a que te digan que sos ridícula. Tal vez por ser mujer y ser cocinera me fui encontrando en esta posición, mi hermana lo mismo, es música, guitarrista. Será eso un poco que las vocaciones y profesiones de cada una que nos hicieron ponerle el peso a distintas situaciones en donde la complicidad y el humor suman un montón.

Fotos gentileza ElGourmet

¿Pensabas de chica que tu vida estaría ligada a la cocina o hubo un momento de debilidad?

Durante la carrera dudé un montón, porque las pasantías comprendían toda una parte social, trabajar en restaurantes, era chica, dudé un montón pero soy como orgullosa y me dije voy a terminar y aparte sino qué iba a estudiar, no se me ocurría otra cosa. Seguí y después le fui encontrando el gustito. Me fui enamorando de la cocina más de grande, esa es la verdad, no fue amor a primera vista. Sí de chica me gustaba, pero después está la parte técnica. Y laburar en cocina…Al principio no era mi pasión pelar papas ni la de nadie, después le encontré la vuelta y me fui enamorando. Tiene un feedback muy rápido cocinar, cocinás a alguien le gusta, enseguida tenés una respuesta si estás por el camino correcto o no, eso me empezó a pasar y cada vez me sentí más cómoda y enamorada de la profesión.


Me parece que la cocina tiene que tener una parte de inspiración, creatividad y locura y una parte de bajar a tierra.

Y después te animaste al concurso que te catapultó…

Me pasó que estaba en una etapa como medio aburrida, estaba cocinando, tenía lo mío, hacía caterings y daba clases y de golpe apareció esa posibilidad de hacer el video y dije: “lo hago total no pierdo nada”. Y lo produzco, y me divierto y fue la primera vez que me plantaba ante una cámara y me gustó, fue como un juego.

Fotos gentileza ElGourmet

Rápidamente ganaste un lugar en las redes, creaste tu canal de Youtube y no paraste de tener seguidores, ¿Por qué creés que ocurrió?

Una cosa que empieza a ser público que vos hacías puertas adentro y decís “ahora cómo voy a contar esto, cómo lo voy a comunicar”. Te empezás a volver comunicadora y empecé a pensar como quería que mi cocina cuente tal historia, si llegaba una propuesta pensaba si me representaba o no, empezaba a hacerme esas preguntas para que todo lo fresco y lo lindo que a la gente le gusta tuyo, no se pierda en un minuto porque también lo podés perder enseguida. Mantenerme fiel a lo que soy es la forma que tengo. Después también cuando cocino en ferias, festivales, etcétera estoy como avalando lo que hago en tele y en redes. Para que lo prueben y sea real la experiencia de comer, de probar si te gusta, porque a alguien puede no gustarle lo que cocino y está muy bien también. Se trata de llevar la parte virtual a la realidad.

¿La degustación en vivo es como el aplauso para la actriz?

Me encanta, la gente prueba, me cuentan desde dónde vienen, algunos de zona sur se cruzan a norte y viceversa, y eso es un halago. La gente viene con una ilusión y no hay que romperla, te tiene que gustar, no puede estar crudo ni muy cocido, tiene que estar bien. Hay gente que me dice “yo le pondría tal cosa”. Me encanta su crítica positiva, soy cocinera y es muy simple el tema. Se trata de que le guste o no. Hay veces que uno se la rebusca demasiado en estar acá, allá, pero si me preguntás cuál es mi objetivo de acá al final…y crecer profesionalmente pero como cocinera. Mejorarme, aprender nuevas técnicas, hacer cursos, cocinar en distintos lugares, aprender de otros cocineros, y voy hacia allá. Lógico que es muy bueno poder cocinar a las brasas en El Gourmet o qué bueno tener redes y que la gente vea lo que hago, pero son medios y mi objetivo es muy claro.

McCain y una nueva experiencia crocante

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Con el mismo sabor y la crocancia de las fritas, pero cocinadas de una forma mucho más práctica para el hogar. Un producto delicioso, práctico y compatible con los hábitos saludables.

Hoy los consumidores buscan comer alimentos ricos, sin dejar de pensar en que deben ser prácticos a la hora de cocinar y compatibles con sus hábitos saludables. Es así que McCain, líder mundial y experto en papas congeladas, lanza al mercado Horneables, sus nuevas papas que mantienen el sabor y la crocancia de las papas fritas tradicionales y se cocinan en el horno o Airfryer sin necesidad de agregar aceite.

Durante el proceso de elaboración, el bastón de papa pasa por una tempura a base de almidón natural que hace a las Horneables perfectas para ser cocinadas en el horno en tan solo 20 minutos y, a la vez, garantiza su crocancia por mucho más tiempo.

Como todas las líneas de productos McCain, Horneables posee las mismas ventajas frente a los alimentos perecederos: ahorro de aceite y energía, mejor rendimiento en los tiempos de elaboración y cocción, menores desperdicios y mayor orden y limpieza de la cocina. Elaborado con papa 100%natural, son nutritivas y de fácil preparación; no ensucian, no contienen ningún tipo de conservantes y están pre fritas en aceite de alto contenido oleicodesarrollado a partir de las variedades de semillas que no contiene grasas trans y baja proporción de saturados en relación a otros.

Una vez más, McCain está a la vanguardia del mercado y brinda a sus clientes una opción que garantiza sabor, practicidad a la hora de cocinar y compatibilidad con los hábitos saludables.

Para más información, visitar www.mccain.com.ar

Especificaciones del producto:

  • Vienen en paquetes de 600grs.
  • Cada paquete rinde 4 porciones.
  • Se cocinan en horno o Airfryer, sin necesidad de agregar aceite.
  • Son libres de gluten, aptas para celíacos.
  • No tienen conservantes.
  • Sin colesterol.
  • 0% Grasas Trans.

The Glenlivet 12 años en Argentina

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The Glenlivet, la marca de Single Malt Scotch Whisky que pertenece a Pernod Ricard, concretó la llegada oficial de The Glenlivet 12 años a la Argentina, su icónico Whisky Single Malts, que Constituye uno de los productos más ilustres de la categoría a nivel mundial.

Para conmemorar la ocasión, The Glenlivet organizó un evento de lujo en el Sofitel Recoleta y reconocidas figuras asistieron, tales como Lautaro Mauro, Hernán De Laurente y Antonella Macchi. Los invitados disfrutaron de un cocktail y una cena con cata en la que hicieron uso de sus sentidos para conectarse con los diferentes aromas y sabores del Whisky de la mejor calidad.

Producido a partir de la doble destilación de un mosto fermentado y elaborado 100% con cebada malteada, The Glenlivet amplía su portfolio en las tiendas y vinotecas más destacadas del país, ofreciendo alternativas para consumir en cualquier momento del día. Su portfolio y propuestas son muy diversas y todas sus variedades comparten el sello de la más alta calidad. Se puede optar desde The Glenlivet Founder´s Reserve, una de sus expresiones más ligeras y delicadas hasta una de expresión con más carácter como lo son The Glenlivet 15 o 18 años.

La destilería The Glenlivet se encuentra en Moray, dentro de la emblemática región de Speyside, que representa el corazón de la producción de Whiskies de malta en Escocia. Mediante un proceso lento y minucioso, el Whisky empieza a cobrar vida dentro de barricas de roble, donde el destilado absorbe el aroma, sabor y color de la madera. Además, al producirse una evaporación muy paulatina – a razón de un 3% por año –, se reduce progresivamente la graduación alcohólica a la vez que la bebida gana en concentración de aromas, sabores, cuerpo y textura.

El relanzamiento oficial de The Glenlivet 12 años se realizó en el marco del evento The Glenlivet Sensology, una experiencia innovadora y multisensorial en formato de cena de lujo que confluyó en un efecto impresionante y totalmente envolvente, en el que los invitados hicieron uso de todos sus sentidos para conectarse con los aromas y sabores del Whisky.

The Glenlivet Sensology buscó crear una experiencia única, en la que se requirió del uso de todos los sentidos para disfrutar de un momento inigualable y una inmersión absoluta en el mundo del Whisky. Para aquellos amantes del Whisky que ansíen vivir esta experiencia pueden encontrar más información en https://www.theglenlivet.com.

Dos días de dulzuras

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Los días 3 y 4 de agosto se realizará la 21° edición de Expo Cupcakes y Repostería, feria líder del rubro destinada a realizadores, reposteros, pasteleros y amantes de la cocina dulce, que se muda de espacio: en esta ocasión, tendrá lugar en el Palais Rouge.

Con el objetivo de dar a conocer todas las novedades del sector, Expo Cupcakes y Repostería se ha instalado como el evento más importante del rubro desde hace más de 10 años. Javier Abal Lamas, uno de los fundadores de esta exposición, nos cuenta acerca de esta propuesta.

Esta feria dulce va por la edición 21, ¿Cómo surgió esto en nuestro país?

La exposición nace hace 10 años atrás a través de Andrea Sánchez que es la creativa, en un momento le surgió la idea de hacer una exposición de acá. Ella previamente había tenido varios viajes a Estados Unidos de una empresa con 85 años de experiencia en el mercado. Los dos éramos emprendedores, yo tenía dos trabajos y dejé uno para poder desarrollar la idea. Había algo en el mercado argentino más relacionado a torta y decoración y no tanto a pastelería, cupcake y repostería. Es así que empezamos a desarrollar la primera edición con entrada gratuita, después nos íbamos cambiando a diferentes hoteles a nivel que íbamos creciendo y nos acompañaban más empresas hasta llegar ahora a Palais Rouge que es un predio muy importante, el segundo después de la Sociedad Rural.

¿El Cupcake es algo muy consumido en nuestro país?

El cupcake ingresó hace unos años en el mercado y se pensaba que podía ser una tendencia pasajera, vino lógicamente de Estados unidos, también es pionero Francia en estos temas y la verdad que se quedó. Hoy en día le compite de igual manera a la torta y hasta la supera en temas de fiestas. Se va innovando cada vez más, se va trabajando el modelado de algunas figuras, se rellena con frosties, con cremas “butter cream”, cada vez va evolucionando un poco más y hoy tiene una vigencia en cualquier tipo de torta y fiesta.

“…El cupcake ingresó hace unos años en el mercado y se pensaba que podía ser una tendencia pasajera y la verdad es que se quedó…”

Lo interesante de esta feria es que abarca a profesionales y a todo aquel que quiera aprender este oficio ¿Cómo es la propuesta?

La exposición es apta para todo público, desde la familia hasta profesionales que buscan novedades y productos, alumnos, emprendedores, comerciantes que vienen a hacer contactos con la empresa, es un público en general, no hay un sector específico. Lo bueno es que la gente tiene un 75 por ciento de fabricantes directos y puede obtener un mejor precio que lo que sería un comercio minorista en la calle.

También contará con la presencia de grandes profesionales y algunos más populares que conocemos de la tele…

En esta edición particularmente sí, va estar Chantal Abad, Santiago Georgini de “Morfi”, Isabel Bermat que estuvo en Cocineros Argentinos y El Gourmet, Mirta Carabajal de Utilisima y Valu Ramallo que es una influencer que tiene varios locales y trabajó en Cuccinare en canal 13, y Pamela Villar que está grabando la segunda temporada de Bake Off Argentina. Vamos rotando para que el público pueda ver diferentes demostraciones con diferentes técnicas según el profesional que sigan.

Considerás que en los últimos tiempos la gente se está volcando más a la repostería ¿A lo artesanal? Hacer cada uno sus propias cosas antes que comprar…

Pero por una cuestión de costos y por gusto también la gente tiende más a lo artesanal, también porque les gusta elegir que producto usar para elaborar, elige la materia prima ya sea en cupcakes, huevos de pascuas, tortas, es como que empezó a elaborar por sus propios medios.

La feria va creciendo cada vez más de año a año…

Sí, vemos un crecimiento además de lo que te comentaba de que nos mudamos a un predio más grande, también en que se sumaron empresas más grandes, más afluencia de público. Han venido todos los profesionales del país, algunos extranjeros, hemos ido rotando para poder captar ese público, a ellos le gustó la idea y también tuvimos el apoyo de la prensa de todo el país. Imagínate que empezamos con un Facebook de 2 personas y hoy tiene más de 240 mil seguidores de Argentina y todo el mundo. Nuestro instagram que se abrió hace un año y ya tiene 45 mil seguidores. Lo bueno es que siempre estuvimos en crecimiento, más allá de la pausa o meseta que se da por problemas políticos y económicos profundos del país. Argentina es muy importante en repostería y pastelería en Latinoamérica, está en primero o segundo lugar con Brasil. Aunque este rubro es un nicho en sí mismo y por ahí la gente piensa que es solo para profesionales. Y es abierto y con varias actividades, una de ellas es la degustación de macarrones de Mauricio Asta. Otra gente puede comprar sus elaborados además de comprar materias primas para poder elaborar. Esta edición es especial con instalaciones más cómodas. Por ello queremos ver si con esto aumenta la concurrencia por la comodidad, tanto para el público como para los expositores, año a año vienen creciendo.

Tambien pueden participar niños, es algo que integra a la familia.

Sí, es un buen plan familiar porque los chicos entran sin cargo, entonces se hace más accesible, algunos vienen con carritos con bebés y este año al ser más espacioso va a ser más disfrutable. Además, con la entrada se participa del sorteo de tres batidoras y se entra a una demostración sin cargo

“…empezamos con un Facebook de 2 personas y hoy tiene más de 240 mil seguidores de Argentina y todo el mundo…”

¿Cómo lograron captar el público extranjero?

Sí, la feria es visitada por gente de todo el país y de muchos países limítrofes. Hay convenios con descuentos, con institutos como el de ICE y IAC, Gato Dumas, Ariel Rodríguez Palacios. Vienen muchos uruguayos porque ellos tiene un mercado chico, no hay tantas empresas entonces aquí encuentran más novedades porque hay más empresas y también por la devaluación, también vienen de Bolivia, Paraguay y Chile que tiene muy poca industria y eventos de estas características. Nosotros estamos considerados como un evento de interés general para el turismo para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires .

¿Cuáles son los objetivos de este año?

Esperamos seguir como hasta ahora pero trabajar más en referencia a la cantidad de público concurrente. No nos consideramos un Caminos y Sabores o un Masticar que cuentan con 110 visitantes según lo que dicen, habrá que ver si esto es verídico o no. Nosotros recibimos entre 8 mil personas o un poco menos o más. Entonces hay que mejorar el ingreso del público presente y la cantidad de empresas para que la gente tenga más variedades y alternativas. Esa es la misión y visión para este año. La del año que viene es el 4 y 5 de abril, previo a las Pascuas, se enfoca un poco más para esas fiestas.

Santiago Blondel

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Desde Córdoba salió el ganador del “Prix de Baron B – Édition Cuisine”. El chef de Gapasai Restó de La Cumbre fue elegido por Mauro Colagreco, Mitsuharu Tsumura, Martín Molteni y Marina Beltrame -jurados de la segunda edición de este premio- que reconoce los proyectos gastronómicos que están generando un cambio en su entorno y haciendo un aporte a la gastronomía argentina.

En una final muy ajustada, Blondel se quedó con la segunda edición del “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, la iniciativa de Baron B que busca destacar los mejores proyectos gastronómicos integrales de la Argentina por su excelencia y su visión transformadora. En un gran evento final que se realizó en el Hotel Four Seasons de Buenos Aires, se distinguió el trabajo que viene realizando el chef en La Cumbre, Córdoba, a través de su proyecto “Gapasai Restó”, un restaurante sustentable de cocina creativa y de entorno ubicado a 2 km de La Cumbre, en las sierras cordobesas, destacando su trabajo con los productores y la sintonía con el entorno natural del Valle de Punilla.

A esta instancia llegaron Javier Rodríguez, dueño y chef del prestigioso “El Papagayo” de la ciudad de Córdoba; Gustavo Rapretti, quien desde Puerto Madryn y su restaurante “En mis Fuegos, cocina con identidad” busca generar un destino gastronómico basado en el territorio; y el mencionado ganador. Este año el pescado fue el protagonista principal de la receta que los cocineros debieron presentar acompañando sus proyectos. Los tres platos y las presentaciones de los chefs finalistas fueron evaluados por el jurado de excelencia conformado por el multipremiado Mauro Colagreco, dueño de Mirazur que recientemente fue elegido como el mejor restaurante en The World’s 50 Best Restaurants y tres Estrellas Michelin; el reconocido chef peruano Mitsuharu “Micha” Tsumura, embajador mundial de la cocina nikkei y a cargo de Maido –elegido dos años de manera consecutiva como el mejor restaurante de Latinoamérica y ubicado entre los 10 mejores restaurantes del mundo-; Martín Molteni, chef y propietario de Pura Tierra y pionero en la gastronomía autóctona de alta gama; y Marina Beltrame, primera Sommelier de Argentina, fundadora y directora de la Escuela Argentina de Sommeliers.

Nacido en Bariloche, Santiago Blondel (38 años) vivió en Bs As durante 14 años. Al terminar su secundario viajó al exterior y adquirió experiencia culinaria durante 10 años. Luego volvió a Córdoba, el lugar de vacaciones de cuatro generaciones de su familia, y decidió afiancarse en La Cumbre y crear Gapasai, un proyecto familiar que abrió en diciembre de 2008. En él trabajan tres de cuatro hermanos: Santiago Blondel (Chef/Propietario), Inés Blondel (Jefa del Mundo Dulce) y Gastón Blondel (Asesor Sommelier).

Trabajan pura y exclusivamente con productos locales y de temporada, manteniendo una estrecha relación con pequeños productores, pescadores y recolectores del Valle de Punilla. Es un pequeño restaurant de 20 cubiertos con una vista inmejorable al valle donde proponen un menú de 9 pasos que describe los distintos estadios de la naturaleza.

El plato que eligió para presentar su gastronomía y que lo llevó al triunfo es crudo de tararira y camarones de río acompañado por Baron B Brut Rosé. La tararira es un pez que abunda en el río Quilpo, y que por el medio rocoso en el que vive tiene un sabor suave y delicado, está ligeramente marinado con suico (conocido como huacatai en Perú), una hierba serrana que aporta matices de fruta tropical, acompañado con una guarnición ligeramente ácida y picante (quitucho), la melosidad de la palta y el sabor marítimo de los camarones crocantes de río.

Más de 70 cocineros de todo el país se postularon para la 2da edición del “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, un premio que comenzó el año pasado y que tuvo como primera ganadora a Patricia Courtois con el “Proyecto Iberá”. A comienzos de junio fueron anunciados los 3 proyectos finalistas que provienen de dos zonas diferentes de Córdoba y la costa patagónica, mostrando la diversidad de la gastronomía nacional.

La jornada de la final comenzó al mediodía cuando los tres chefs presentaron sus proyectos y prepararon para el jurado los platos que habían propuesto al momento de enviar su carta de intención para participar de este premio. Luego de una tarde de deliberación, alrededor de las 22 hs en un evento en el que se reunieron más de 100 invitados, el jurado dio a conocer el nombre del ganador.

Al ser consultado Blondel por sus sensaciones por haber sido distinguido con el primer lugar en el Prix de Baron B – Édition Cuisine” dijo “Es una gran alegría este reconocimiento por el nivel de los finalistas y el jurado que evaluó los proyectos. Este premio es un reconocimiento a un trabajo que hacemos hace muchos años y que recién ha empezado a tener mayor visibilidad los últimos tres años. Tenemos un binomio que respetamos siempre: calidad y calidez. Trabajamos en familia, nuestros padres en la hostería, y nosotros en el restaurante. Estamos apoyando a productores y recolectores potenciando el crecimiento de sus proyectos. Hoy me tocó a mí, pero nos podía haber tocado a cualquiera de los tres finalistas. Esto es como punta de flecha, es una invitación para que cada cocinero que está en distintas partes del país se sume y sepa que no está solo”.

Blondel fue el organizador de La Cumbre Gastronómica, el primer congreso nacional de cocineros que se realizó recientemente en La Cumbre, convocando a prestigiosos cocineros, bartenders, enólogos, productores, permacultores, biólogos y diversos referentes de proyectos gastronómicos de distintas regiones del país, con la intención de generar un aporte al debate dinámico sobre la construcción de la identidad de la cocina argentina y visibilizar productores locales en el mercado del congreso.

LAS VOCES DEL JURADO

Martín Molteni: 
“Seguimos descubriendo la cantidad de proyectos innovadores que conviven en Argentina, cada vez más comprometidos y más transformadores. Entendemos que estos proyectos y muchos más serán el futuro de la gastronomía argentina. Sentimos que el proyecto que elegimos tiene mucho para darle a la comunicación de una nueva forma de mirar nuestra cocina y nuestra realidad. Vamos por más y esperamos que año a año sigamos sorprendiéndonos por el nivel de los proyectos que se realizan en distintas partes del país. Me siento muy comprometido con este premio y siento que representa a cada uno de los trabajos que recibimos este año. Particularmente, sobre Javier y Gustavo, siento admiración por tan profundo trabajo que vienen realizando.”

Mauro Colagreco:
“Una alegría estar de nuevo en la Argentina, aunque sea por pocas horas, pero este proyecto de Baron B vale la pena el esfuerzo. Poner en valor proyectos, que pueden ser pequeños, pero con grandes visiones y perspectivas, es una iniciativa a apoyar, es por eso que acepté sin dudar participar como jurado cuando me convocaron para la primera edición. Creo que apostar en los jóvenes talentos y a los proyectos gastronómicos que abren las puertas a productores, a familias, es un camino que tenemos que transitar, no es un camino corto, pero lo lindo de esta edición fue recibir esta más de 70 candidaturas que nos mostraron que hay en todos lados del país jóvenes con muchas ganas de mostrar lo que hacen, con mucho talento y con una visión de una gastronomía muy actual. Me enorgullece como argentino poder ver eso, estar apoyando esos proyectos. Hubo varios proyectos muy interesantes. Da ganas seguir buscando. Ha sido muy difícil elegir entre los tres candidatos. Lo que vimos y pudimos degustar hoy de estos tres finalistas es de una calidad increíble, cualquiera de los tres podría haber ganado. Hoy lo que ha ganado ha sido la gastronomía argentina.”

Marina Beltrame:
“La elección fue muy ajustada, todos se destacaron en algo, si los premios hubiesen sido por categoría los tres hubiesen recibido uno. Estuvimos de acuerdo en que hubo que decidir por la propuesta global más cercana al concepto del Prix, pero fue sumamente difícil elegir al ganador. Me parece muy acertado por parte de Baron B haber apostado a este proyecto porque integra comida y bebida logrando armonización y dándole jerarquía al concepto de espumante y gastronomía. La propuesta 2019 se basa en la pesca, de algún modo esto facilita a lograr un buen maridaje, cada uno de los finalistas supo argumentar y sostener la elección del estilo que eligió con cada una de las variedades de Baron B seleccionadas para el maridaje.”
Mitsuharu “Micha” Tsumura
“Fue muy interesante conocer tanta diversidad de proyectos a través de las postulaciones que recibimos para esta edición. El trabajo que hacen los tres finalistas con los productos que tienen disponibles en sus ciudades, la búsqueda para cuidar las materias primas y el contacto con productores locales me parece muy destacable. Hablar entre cocineros y referentes de la gastronomía sobre la pesca indiscriminada y el cuidado de nuestros mares y ríos para hacer una pesca consciente es algo que tenemos que seguir trabajando”.

EL PREMIO

Santiago fue premiado con el “Prix de Baron B – Édition Cuisine”, un corcho bañado en oro tallado por el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols. Además, viajará a Francia en octubre para participar en un curso de alta gastronomía en la escuela Lenôtre, tendrá un encuentro con Mauro Colagreco en su restaurante Mirazur (Menton), culminará su experiencia recorriendo la región de la Champagne. Asimismo, recibió una distinción económica de $200.000. Los otros dos finalistas recibieron un corcho bañado en plata, también diseñado por Pallarols, y una distinción económica de $120.000.

LOS OTROS FINALISTAS:

Gustavo Rapretti – En mis Fuegos, cocinda de indentidad – Puerto Madryn, Chubut. Tiene 46 años y nació en General Pico, La Pampa, eligió vivir en Puerto Madryn, Chubut, dándole territorialidad a su proyecto. Esa geografía articuló su amor por el mar y su profesión. Vive en la Patagonia pegado al Atlántico desde hace 25 años, cuando llegó para hacer su carrera de químico y pasó de estudiar a los peces en un laboratorio a ser un cocinero defensor de los productos que dan identidad a esta región. En ese recorrido, empezó a conocer desde cerca la producción del mar Chubutense y su meseta. Es un apasionado del mar y fomenta el consume de pescado en su zona. Hace 11 años creó Madryn al Plato, festival gastronómico del que es curador y que tendrá una nueva edición el 2, 3 y 4 de agosto próximo. En su restaurante “En mis Fuegos, cocina con identidad”, los pescados, mariscos y pulpo colorado, junto a otros alimentos derivados del mar como las algas, sales y salicornias, son sus productos más destacados. Su gastronomía es fundamentalmente cocina de producto, donde el 90% de la materia prima es de pequeños productores de la zona, una carta que cambia según la estación y hace fuerte hincapié en la sostenibilidad. Fomentar una cocina con identidad Chubutense y que pequeños productores puedan llevar su materia prima a las cocinas locales y del país con el objetivo de mostrar sus riquezas y singularidades es parte de la filosofía de su proyecto. El plato que presentó es lomo de salmón blanco de península de Valdés, en mis fuegos, maridado con Baron B Brut Nature. Se trata de un lomo de salmón de mar (blanco) del Golfo con polvo de wakame, pasta de hinojos, gremolata de salicornias, algas y limón, salicornias salteadas, pasas al cognac, carbón de salicornias y cristales de sal de mar del Chubut.

Javier Rodríguez – El Papagayo – Córdoba Capital. El chef oriundo de Santiago del Estero de 36 años presentó el trabajo que viene realizando en El Papagayo, un pequeño restaurant ubicado en el centro de la ciudad de Córdoba que, desde su apertura hace cuatro años, ha roto con todos los paradigmas de la gastronomía en Córdoba a través de su particular propuesta gastronómica, arquitectónica y artística; teniendo como protagonistas a talentos Cordobeses de gran renombre. Ha sido elegido el mejor restaurant de Córdoba durante 4 años de manera consecutiva. Es un restó de características únicas con menú degustación y foco en sustentabilidad y trabajo con productos locales. Fue construido en un pasillo de sólo 2.30m de ancho por 36 metros de largo, que data del año 1870. Ofrece un menú de 11 platos que cambia diariamente y no es publicado en ningún medio, por lo que el cliente no sabe qué se ofrece hasta el momento que llega al restaurant. Su cocina simple y sin estridencias está basada en una estrecha relación con los productores cordobeses, concentrándose en destacar las cualidades de los productos manipulándolos lo menos posible y explorando combinaciones creativas. El plato que present para concursar es trucha cordobesa, con sambayón de café, gírgolas asadas y condimento de naranjas y sésamo, maridado con Baron B Brut Rosé.

La Argentina de los Caminos y Sabores

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La 15ª edición de Caminos y Sabores recibió a más de 450 expositores de todo el país y a una gran cantidad de visitantes que durante cuatro días asistieron al “gran mercado argentino”, para degustar y disfrutar de lo mejor de la gastronomía y el turismo del país.

Instituida como uno de los espacios de mayor representatividad cultural, desde 2005, Caminos y Sabores es un gran mercado federal de productos regionales elaborados con valor agregado por productores de alimentos, artesanos, cocineros y emprendedores quienes comercializan, exponen, presentan, toman contacto, difunden sus especialidades, realizan clases y demostraciones de cocina ante el gran público del centro del país.

Así, la feria acerca a los productores de distintos puntos del territorio argentino a más de 90.000 personas promedio, que cada año visitan la feria con un paladar cada vez más exigente. Caminos y Sabores los reúne a todos durante cuatro días en el predio de La Rural de Palermo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, creando un ámbito de encuentro y relacionamiento que contagia la revalorización por lo nacional y realza el sentido de pertenencia. De esta manera se establece como una experiencia única para sus visitantes que ofrece la posibilidad de comprar, degustar y conocer en profundidad alimentos, bebidas, artesanías y destinos turísticos.
En esta edición, la cerveza fue gran protagonista y el público pudo encontrar una amplia variedad de emprendimientos cerveceros como Ratsel, que hace 8 años produce 5 tipos de cervezas artesanales como la clásica honey hecha de miel hasta la porter negra. También participó Mesta Nostra, elegida como la mejor cervecería en la Copa Argentina de Cervezas entre otros tantos premios internacionales. “Somos todos jóvenes emprendedores, empezamos hace 6 años y el reconocimiento como la mejor cerveza artesanal del país nos motiva mucho para seguir. A futuro queremos salir también con latas a nivel local y regional”, comentó Gastón Chauchard dueño de Mesta Nostra.

El Municipio de Esteban Echeverría participó por segundo año de la feria con su emprendimiento “Paseo Dorrego”, surgido ante la dificultad que tenían muchos gastronómicos de la zona. Este polo gastronómico que denominan lo trasladaron hoy a Caminos y Sabores para que la región completa llegue a otras personas que tal vez no conocen que en su distrito tienen un paseo gastronómico durante todo el año.

“Lo que el público se encuentra en este stand, es comida caliente hecha en el momento por 6 chefs que vienen en representación de este polo gastronómico bajo el ala del municipio y distintos emprendimientos cerveceros que ofrecen sus variedades de producto”, comentó Diego, representante del polo gastronómico de Esteban Echeverría.

Empresas familiares como “La Barraca”, ofrecen 70 tipos de fiambres y 60 de quesos. A lo largo de 30 años, la familia emprendedora logró contar con un amplio catálogo de productos gourmet, desde queso brie y camembert hasta longanizas y salamines, que son elaborados por productores que cuentan con ganado propio en localidades como Saladillo.

Llegado de Entre Ríos, Chano “maestro del fuego”, deleitó al público de la feria con el asado con cuero envasado al vacío que además de ser delicioso facilita la conservación por mayor tiempo. “Parada obligada en Caminos y Sabores para degustar nuestros sándwiches”, declaró Darío, el maestro asador.

Para Giuseppe Di Gennaro, de la Finca Cave Canem, elaboradora de vinos, mermeladas y licores desde la tierra del sol y el buen vino, siguió siendo una cita ineludible en su agenda. “Hace más de una década que participamos de Caminos y Sabores. Siendo una pequeña pyme, vamos desde la materia prima hasta el consumidor final, un proceso que muy pocos hacen. Es un trabajo por pasión que nace de hacer lo que nos gusta y volver contentos a casa”, explicó.

La gente recorrió los clásicos nueve caminos que invitan a sumergirse en un recorrido por: Aceites y Aderezos; Bebidas; Dulces; Frutos de la Tierra; Picada; Federal; Infusiones; Tu Cocina y Turismo y Tradición.

Para Waldemar Procopio, director de la empresa familiar Kalena, nacida en Apóstoles, Misiones, y ganadora del Concurso Experiencias del Sabor 2015 en la categoría Yerba Mate, “estar en Caminos y Sabores era un objetivo codiciado por la repercusión y el alcance que tiene. Significa tomar contacto con un público exquisito que va a conocer lo que uno expone, charlar cara a cara con el consumidor y estar en una gran vidriera”.

En el gran mercado argentino los más pequeños también tuvieron su espacio: “Caminitos”, que incluyo nuevas experiencias pensadas para que toda la familia conozca y aprenda sobre los sabores típicos que identifican a los argentinos y sobre cuál es la mejor manera de alimentarse. Además, se realizó la tradicional Ronda de Negocios, una plataforma de vinculación comercial para que los expositores den un salto cualitativo en sus ventas y establezcan contacto con distribuidores y supermercadistas.

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