Carlos Sorín: La vida es puro cuento

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El director estrena su primer largometraje por streaming, basado en una historia real. “El cuaderno de Tomy” nos trae esas sus sutilezas que ya nos tiene acostumbrados, con grandes actuaciones y las emociones a flor de piel. Con Random te mostramos el detrás de escena de uno de los grandes estrenos del año, por uno de los narradores argentinos más destacados.

Los que aman la literatura encuentra en Sorín un misterio del celuloide, como logra que uno esté leyendo cuando en realidad se encuentra mirando. Sus películas siempre han sido como cuentos largos que no llegan a novela porque utiliza los recursos y la economía propia de ese tipo de narraciones. Desde su ya célebre “La película del Rey”, pasando por “Historias Mínimas” o “El Camino de San Diego”; las inscribe en una manera literaria de filmar que lo emparentan con escritores como Soriano, Dal Masseto, Di Benedetto -o viniendo más acá en el tiempo- un Pedro Mairal, por citar a algunos. Los escenarios que elige, por lo general tienen también el pulso propio de nuestros grandes cuentistas, no son apenas decorados sino parte esencial de la historia o bien la historia misma, como en esta nueva película.

Sorín asume el riesgo con “El cuaderno de Tommy” –se estrena el 24 por Netflix, inspirada en la historia real de María ‘Marie’ Vázquez y el libro que le escribió a su hijo, El cuaderno de Nippur- de filmar gran parte de la trama en menos de treinta metros cuadrados, algo inusual en sus obras donde en general la naturaleza y la Patagonia –sobre todo- son auténticas protagonistas. Acá recoge el guante de un encargo y lo procesa con su pluma, en este caso con tintes de Carver, en un drama potente que consigue abstenerse de golpes bajos y acompaña al espectador en todo el duro proceso que viven la protagonista y sus afectos. Para poder contar historias como esta en el cine, hay que tener un trazo que solamente se consigue con el tiempo. Con la forma que Sorín impregna, con un tamiz tan particular.

Hace algunos años en una entrevista contó: “Creo que no se podría crear si no estuviera presente lo inevitable del final. El arte es el producto de la conciencia del final”. Una máxima que hecha a mano con maestría en este film, que ante el drama nos acerca tranquilidad: “creo que todo en la vida es una batalla perdida, pero que vale la pena darla”, declaró. La trama muestra cuando María ‘Marie’ Vázquez se entera que tiene una enfermedad terminal y decide enfrentarse al triste final a su manera: con emoción y un humor sarcástico que la caracteriza.

Emplea buena parte de su tiempo en escribir un cuaderno para Tomy, su único hijo de 4 años, con la idea que la imagen de su madre lo acompañe toda la vida.

Además, María relata su experiencia a través de las redes sociales, con su estilo único, y su historia de vida se vuelve muy popular. En su camino, repleto de sentimientos encontrados, la acompañan su entrañable marido, Federico, y su grupo de amigas íntimas que están con ella en lo que llaman “La fiesta del final”.

“…es la historia de María y te guías por el espíritu de ella, por su humor, por su ingenio; te va llevando por un terreno donde los golpes bajos no son posibles”.

Sé que dijiste varias veces que no sobre el proyecto y después algo te hizo recapacitar, menos mal porque te hubieras arrepentido…

Vos sabés que la vez que dije que no y digo no voy a retroceder, fue cuando nosotros tuvimos acceso a todo el material que filmaron de María y Sebastián sus amigas en los días finales, cuando estaba internada. Y hay una escena que tenía que suceder en la película, que es cuando Sebastián y María le cuentan a Nippur, al niño, que ella se va a morir, pero que va a seguir viviendo en el corazón. Cuando vi eso, dije hasta acá llegué, porque estos son los límites de la ficción. Yo jamás voy a poder llegar a la intensidad de esto, porque es verdad, porque esto, unos días después, María realmente se muere. Y esté filmado como esté filmado, esto es de verdad. Y yo con la ficción no puedo competir con esto. O sea, no puedo. Y ahí dije basta. Y después bueno, reflexionando, y digo bueno: está bien. El cine tiene formas no tan directas, pero más metafóricas de decir lo mismo y seguir. Pero ese video me hizo recapacitar mucho sobre la ficción. La ficción tiene sus límites y hay cosas que nunca vas a poder lograr, porque aquello fue en serio.

Es tan grande el caudal de emociones que propone el film que da la sensación que no podía ser otro quien la dirija. ¿Un especialista en trabajar con esos recursos en historias cotidianas debía conducirla?

(Sonríe). Supongo que hay muchos directores que la pueden hacer bien y cada uno a su estilo, a su manera. En mi caso, contaba con una ventaja, que como el tema es tan intenso, la emoción no la tengo que poner yo, la tiene que poner el espectador. Sin dudas, que la emoción la aportará él. A mí me basta con pequeñas cositas para disparar esa emoción. Pero el tema de no caer en sobrecargarla, no caer en golpes bajos lo tuvimos desde el principio, sabíamos que ese era uno de los riesgos de la historia. Pero si te guías por cómo era ella, en última instancia la historia es la historia de María y te guías por el espíritu de ella, por su humor, por su ingenio; te va llevando por un terreno donde los golpes bajos no son posibles. Y al mismo tiempo la película emociona permanentemente.

¿Fue esencial ese trabajo de un año que tuviste con los protagonistas para lograr eso?

Si trabajamos con las horas y horas de entrevistas con Sebastián –el esposo de María Vázquez- y con las amigas, con el médico y con todos porque primero para conocer la realidad y además porque la realidad siempre ofrece cosas que desde la computadora nunca se te pueden ocurrir y que son mejores. Entonces todo era un problema de ensamble: cómo lo dosificás, cómo va la continuidad de todo. Un trabajo de un año hasta llegar hasta la primera versión del libro y después hubo tres o cuatro versiones más.

A la largo de tu carrera nos hiciste viajar por grandes extensiones, ¿Cómo trabaste tu forma de contar esta vez en pocos metros cuadrados?

Fue a otra de las preocupaciones porque filmar una película cuyo 80 por ciento está en un cuarto de hospital era un desafío en el sentido de que podés caer en el inmovilismo de la película que se te viene abajo. Había que encontrarle formas de puesta de cámara, formas de luz y de cómo estaba dispuesto el set, con la dirección de arte como para encontrar posibilidades de variación a la puesta. Pero de cualquier manera, ese temor se me fue a la primera semana de rodaje porque veíamos que la película traccionaba por su tema, seguía y eso no tenía mucha importancia.

Trabajaste tanto tiempo con no actores que acá parece que recuperaste el tiempo perdido con el casting que elegiste a casi todos, no?

Sí, yo creo que hubo un compromiso muy fuerte con la historia. O sea, todos los actores vimos los materiales de María y esas cosas, y no es una historia que pase desapercibida, es una historia que perturba mucho y me parece que todos pudieron – obviamente Valeria (Bertucelli) que se luce- pero todos tuvieron un fuerte compromiso con la historia de la película, así que eso me ayudó mucho. Incluso actrices muy buenas, en papeles muy chiquitos.

Hasta colegas como Ana Katz en una escena, maravillosa

Esa despedida de Ana estaba con Valeria en la cama, ahí sentadas, las dos directoras además y yo dirigiendo a dos directoras (se ríe)…

En la película se luce tu nieto Julián Sorín, ¿Cómo lograron que se luzca en el papel generando una gran conexión con Valeria?

Tenía cuatro años, es un caradura y siempre vivió en escenarios. Fue fácil, estableció semanas antes una buena relación con Valeria y una buena relación con Esteban (Lamothe). Además es fácil establecer buena relación con él. Y después hay que dejarlo crear, es arrollador con la imaginación, con las cosas que se le ocurren. Yo no le dije nada, nada. Todo eso espontáneamente. Y hay cosas que salen, que la situación tiene un doble sentido, doble significado, que es terrible, tremendo. La escena final cuando está jugando y dice me mataron, me matan, como juega siempre. Y en el contexto de la película es una bomba, no?

¿Cómo fue el corte final con Netflix que entiendo que tendrá otras reglas?

Hubo un ida y vuelta permanente, nadie mejor que Netflix sabe qué necesitan. Es una experiencia totalmente distinta a lo que nosotros estrenamos en Argentina en 40 u 80 salas que es el cine que yo habitualmente hago; acá es otra cosa. Esto es otra escala y hay que hacer algo que funcione, pero a una escala infinitamente mayor.

“…hay una escena (…) cuando Sebastián y María le cuentan a Nippur, al niño, que ella se va a morir, pero que va a seguir viviendo en el corazón. Cuando vi eso dije: hasta acá llegué, porque estos son los límites de la ficción”.

Tu papá fue músico, hijo músico, vos has dicho que también te hubiera gustado haber sido y la música no es un recurso que uses mucho en tus películas, pero en esta es un elemento que se hace necesario, ¿verdad?

(Sonríe) En realidad es hacer un tipo de música no invasiva, o sea prescindente, que subraye pero como en toda película, en todo sentido, que subraye los momentos pero que no cargue más cosas de lo que viene cargada la película. Entonces la música es bastante neutra. A mí me gusta eso. Me parece que es la música que necesita, podés poner a un lado el otro, pero me parece que está bien, es una música prescindente. Salvo, por supuesto, el bolero final, “la historia de un amor”. Y surgió porque era realmente el tema de ellos. No fue una ocurrencia mía. El tema era de María y Sebastián que al igual que todo surgió de las charlas y base de datos o la materia prima con la cual construimos el guion, y por consiguiente la película que fueron esas largas entrevistas.

¿Cómo se logró trabajar con Esteban y Valeria para que sus roles contengan tanta verdad sin dar paso a la sobreactuación?

Con ellos estuvimos tres, cuatro reuniones previas para hablar en general de la historia del personaje. Ese tipo de cosas. Y después también se encontraron con las personas reales que interpretaban o vieron el material. Luego les dije más o menos cuál era el criterio de la película, todavía medio borroneado y después es el trabajo de ellos. Yo podía cortarles una cosa, pero había que dejarlos, estaba todo perfecto. Yo creo que influyó mucho, aparte del talento que tienen ellos, el compromiso con la historia. Creo que nos afectó a todos, absolutamente a todos, al equipo técnico también. Fue facilísimo, había que dejar ir todo, con alguna acotación, alguna variante, quizás para la edición, pero fluyó todo, sin ningún tipo de problema. Y con nadie, ningún actor.

Esteban me contó que sintió el desgaste en el cuerpo días después del rodaje, ¿Cómo fue tu caso?

Se produce una especie de vacío, claro. No me di cuenta porque en forma obsesiva no tengo otra cosa en la cabeza durante el rodaje, el guión, la posproducción de hacer la película, pero cuando desaparece eso es un vacío, es muy angustiante. Supongo que algún actor que también tiene un gran compromiso actuando todos los días como en esta película, ¿viste? Esteban estaba prácticamente todos los días en todas las escenas y debe pasar algo parecido. Una especie de angustia del vacío. Y supongo que si después algo pasa físicamente, que te vengas abajo. Pero fue notable el compromiso y el trabajo. Realmente salió todo así, sí buscábamos variantes y todo salía sin ningún tipo de problema.

Sé que le escapás por ahora a las series pero tenés proyectos como Perito Moreno, igual arriesgo que después del éxito de la peli Netflix te va a querer convencer…

Ante la posibilidad de hacer una serie, de solo pensarlo ya me agarra un cansancio, ya soportar siete semanas de filmación de una película. Me acuerdo de alguien que decía que hasta la cuarta semana, contás las semanas que hiciste y después de la cuarta empezás a contar las semanas que faltan. Son los metros finales. Si con siete semanas me agarro un cansancio y quiero terminar rápido, imaginate lo que puede ser una serie. Por eso, en general, las series se dividen si son muy largas especialmente y tienen muchos capítulos con distintos directores, digamos hay una especie de autoría más colectivas, si son largas.

¿Alguna vez nos vas a decir cuál es el secreto para lograr tanta realidad en la ficción?

Es muy simple, hay que buscar la mayor eficacia con la menor cantidad de recursos.

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