Oscar Lajad: Tango Corrupto

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Hay músicos que hacen hablar a los instrumentos y hay intérpretes que hacen hablar a las canciones, que la resignifican de tal modo que uno acaba descubriendo matices donde los ignoraba. Desde hace años, el espectáculo que el músico y actor Oscar Lajad montó en escenarios, revolucionó la escena al reversionar clásicos al formato del 2×4. Tango Corrupto es una empresa por demás riesgosa que encontró en un sólido artista –y una extraordinaria compañía- el gran transporte para que esos hits que encabezaron los rankings de las radios volvieran a nacer con otra ropa. El show finalmente derribó con todos los prejuicios de la canción popular logrando consagrarse en todos los premios en los que fue ternado: 3 premios ACE, 5 premios HUGO y 4 CARLOS.

Lajad es un showman nato, con majestuosa calidad artística logra que éxitos de Gilda, Rafaela Carrá, Luis Miguel, La Mona Jiménez o Maluma despierten otro tipo de emociones. En pleno maratón de actividades tras el reciente estreno en una nueva temporada en Carlos Paz (los martes en el Teatro Holiday) admite que están “bastante agitados y contentos de estar difundiendo esta obra que queremos tanto”. “Ya es la tercer temporada con novedades, cosas nuevas y canciones nuevas, y felices de compartir con los nuevos integrantes de Tango Corrupto”, dice.

Decidieron incorporar a Lucila Juárez en la voz y Rosalía en el baile, por ejemplo. ¿Cómo fueron los ensayos y qué le aporta cada una a un grupo que tan bien viene funcionando?

Rosalía ya venía trabajando con nosotros desde el año pasado, al igual que Nicolás Tobares y Alejandro Andrean, que arranca haciendo la temporada porque Nico tenía compromisos fuera del país. Con respecto a Lucila se dio porque ella vino varias veces a ver el show y siempre nos contaba que iba a ser un placer formar parte alguna vez si la necesitábamos, y justo coincidió que María José Rojas, la cantante que me acompañaba, no podía hacer esta temporada por contratos que tiene en Japón actualmente. Ahí llamamos a Lucila que estaba feliz y nosotros también porque es un aporte importantísimo para nosotros y para el espectáculo, siendo hija de Rubén (Juárez), de familia de alcurnia tanguera y es una profesional de la hostia, como todos los que hacen Tango Corrupto. Y le pone su magia especial y su talento, también su buena onda porque es un divina compañera.

Arrancaste solo y luego se sumaron otras artistas, ¿Qué recordás de tus primeras presentaciones y cuándo tomaste la decisión de largar con algo tan particular?

Tango Corrupto parte de una idea que tuve en un show anterior que se llamaba “Dos de oro” que arrancaba cantando una canción de Raffaella Carrá que empezaba bien tanguero lloroso, lacrimoso y después se convertía, este tanguero viraba en un rumbero que bailaba y era muy gracioso.

Ese espectáculo estaba enfocado al humor y después se me ocurrió pensar si un espectáculo podía resistir todas las canciones versionadas que no fueron nunca nacidas para ser un tango, entonces empecé a probar con Gustavo Calabrese versiones de canciones para ver si resistían, si es que no se quedaban en un chiste fácil hacer la versión. 

Como se encaró de una manera tan profesional desde lo musical, desde la puesta, la gente valoró mucho ese divertimento en primera instancia. Y después se queda escuchando y reparan en las letras de las canciones. De las primeras presentaciones recuerdo la sorpresa al ver la respuesta de la gente, me acuerdo que cantaba y los aplausos eran tan efusivos –también las respuestas a los textos, al spech- que a mí me sorprendía, los miraba a los músicos como diciendo “que le pasa a esta gente, qué están viendo”. Uno a veces pierde un poco la perspectiva al estar inmerso en el proyecto de adentro y como nunca sabe que va a pasar con el espectáculo hasta que no aparece el público, era como una sorpresa muy grande. Tuve la suerte de haber contado con algunas de las mejores artistas del teatro musical y la música en general desde los comienzos. No puedo dar más que gracias a estas artistas increíbles.

Fue un éxito la elección del primer repertorio y contaste que era lo que escuchaban en el interior, ¿Cómo arman el nuevo repertorio, contaban que hacen encuesta con la gente?

Las canciones que componen Tango Corrupto fueron todos hits o número uno en su rubro, desde temas cuarteteros hasta pop o internacionales, se escucharon por todo el mundo y llegan al corazón de la gente de alguna u otra manera, eso es mérito de los autores y compositores de esas canciones y quienes las consagraron. Como Tango Corrupto invita a escucharlas de otra manera, con este tinte tanguero que revaloriza las letras, la gente se transporta a la época en que esas canciones sonaban a pleno en la radio o en los bailes, ahí se da el viaje al mundo de sus emociones y recuerdos. A mí me pasa eso cuando escucho una canción y me acuerdo de las personas de esa época, de mi abuela, de mi familia, amigos y vecinos, lo mismo que pasa cuando uno revive o evoca otras épocas, cuando sentís un aroma, por ejemplo. Si bien, nuestro compositor oficial es Gustavo Calabrese, ahora nuestro director cordobés nos propuso una versión de Bad Romance de Lady Gaga y ahora estrenamos una versión instrumental que está buenísima y de verdad la rompe. Así es como vamos tirando ideas y concretando porque no todas las letras se dejan hacer tango.

De tantas y gratas sorpresas que han grabado y tocado, ¿Cuál ha sido la más corrupta de todas las versiones? ¿Y cuál la que más les ha costado?

Es tan difícil esta respuesta, porque todas las versiones son como hijas, pero quizás una de las primeras, con los primeros arreglos que hacíamos, fue “Lo mejor del amor” de Rodrigo. Y como era tan contrastante con el tema original me emocionaba –hasta el día de hoy me pasa- cantarla. Y de la que más nos costó es de Abba, de hecho hasta el día de hoy no la hice porque no se dejaba, era muy difícil no caer en el modismo de Abba, nosotros fraseamos distinto y es muy fuerte lo que predomina del grupo sueco. Pero quién te dice más adelante y con el training que llevamos que la podamos volver a intentar.

Con sus versiones han logrado que nos diéramos cuenta de la profundidad de ciertas letras que en medio del baile uno como que las trivializaba, ¿Por qué creés que ocurre eso?

El tango te invita con su tempo, con su vibra, con la atmósfera que recrea el sonido de un bandoneón, de una orquesta; a escuchar de otra manera y desde otro lugar, muchas de las canciones fueron creadas para ser bailables, y tenían letras importantes que nunca se habían dicho de otra manera. Con el tango nosotros tratamos de valorizar las letras y la gente redescubre la canción desde otro punto de vista.

En el show hablás de tu familia, tus comienzos, tu abuela, ¿Todo es real? Como era eso que le decían a tu mamá, ¿Me lo presta al Oscarcito?

El show se basó en contar vivencias de mi vida desde la infancia hasta que uno va creciendo. Lo que cuento es todo real, anécdotas de mi abuela, de mi mamá, un poquito quizás ficcionadas o aggiornadas, con unas vueltas de humor, hay un homenaje a Luis Landriscina que es un ídolo para mí y cuento algo que él describe tan lindo de los salteños. Es verdad que desde chiquito imitaba a los artistas, a Carlitos Balá o Raffaella Carrá. Tenía una borla de una cortina que mi mamá la desprendió y ese era mi micrófono, la borla con el cordón. Y salía a hacer shows a los vecinos cada vez que le pedían a mi mamá que me lleve cuando tenían visitas.

Después estuviste en un grupo en Salta y estudiaste teatro en Tucumán, ¿Cómo fue esa etapa formativa? ¿El gen creativo y de autogestión ya estaba dando vueltas?

Sí, tuve mi grupo en Salta donde empezó toda esta locura de la carrera artística. Fue muy loco porque armé el grupo con amigos y vecinos, muchos de ellos lo son hasta el día de hoy, pero ninguno sabía cantar ni ninguno bailaba, era simplemente las ganas de hacerlo. Mi mamá nos contactó con una profesora de canto y baile y al poco tiempo estábamos haciendo shows con las cooperadoras de los colegios y, al cabo de un año, teníamos hasta un programa de televisión, íbamos a los pueblos y cantábamos. Siempre estuvo en mí el gen de la autogestión como vos decís desde chico. En Tucumán también estudié escribanía que obviamente quedó en el camino. Sí, hice la Licenciatura en Arte dramático y después me seguí formando en Buenos Aires sin parar. Fueron años de mucho esfuerzo de clases desde la mañana hasta la noche, tanto de teatro como de ballet, jazz o canto. Mucho sacrificio y es lo que uno intenta inculcar a los alumnos, ya que tenemos -con Darío Petruzio- la escuela Act & Art Musical Theatre desde hace 18 años.

Además de una auspiciosa temporada, ¿Cuáles son tus planes?

Estamos muy ilusionados con la nueva temporada, ya arrancó muy bien y tenemos Fe que va a terminar así. Después tenemos gira por distintas provincias y seguramente se confirmen giras por otros países, además de otros proyectos que estamos encarando con Darío Petruzio para estrenar en Buenos Aires una obra nueva que ya se van a enterar. Estamos tratando de terminar de grabar el segundo disco de Tango Corrupto y siempre hay muchas cosas ahí en el horno. Y espero que pronto las puedan conocer.

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