Ernestina Pais: Personalidad Desbordante

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De sonrisa amplia mirada profunda, su presencia llena cualquier espacio. Decir multifacética es una definición corta porque ella siente que todo lo hace como una apasionada de lo artístico.

Conductora, presentadora de televisión y radio, empresaria gastronómica -algo que ya lleva veinte años- y en el último tiempo incursiona como actriz. Algo que hace con gran respeto, humildad y talento natural para captar la atención del público y hacerlo estallar en risas.

Por estos días comparte cartel junto a Ana Acosta, Marta González, Reina Reech y Claribel Medina; con la dirección de Nicolás Scarpino en “El Show de los Cuernos”, una comedia en plena calle Corrientes (de jueves a domingos en el Teatro Picadilly). Hoy, además del teatro, tiene el oficio de ponerse seria y demostrar toda su preparación como panelista de Intratables en donde toma la palabra y debate con contundencia y conocimientos sobre los temas que propone el programa. A lo largo de esta entrevista, Ernestina nos permite conocer que nunca estuvo entre sus planes que su profesión fuera delante de cámaras, el plan era exactamente al revés. Y como una persona puede ser auténtica, fuerte y sensible a la vez.

Tu personaje en “Show de cuernos” requiere de gran histrionismo y espontaneidad, ¿Cómo lo lográs?

Lo que aprendí es mucho de mis compañeras, a mí me llamaron a hacer un par de obras de teatro Jorge Muscari y Menopausia con Manuel González Gil porque son monólogos y era romper la cuarta pared porque es algo que sé hacer. Siempre laburé en televisión, siempre supe cómo hablarle a la gente. Todo lo que yo pude sumarle a lo que hacía desde el principio es gracias a mis compañeras que se ocuparon de mostrarme el camino, de enseñarme como mejorar un remate: Marta González, María Carámbula , María del Carmen Valenzuela, Reyna Reech, Claribel Medina, Ana Acosta, Divina Gloria, Gladys Florimonte. Todas se ocuparon de mejorar lo que yo hacía y de ayudarme. Básicamente es un ejercicio que tiene que ver con algo que sé hacer que es hablarle, algo que hago hace 25 años. Me ayudaron a buscar matices todas mis compañeras y fueron como mis directoras.

¿Nunca te sentiste bullyneada por venir de otro palo?

Jamás, cuando entré en esta obra María Valenzuela vino, me abrazó y me dijo: “yo te admiro”. Las mujeres se sintieron muy identificadas cuando yo hice “Caiga…” por el hecho de entrar a un programa que se suponía machista, hay muchas mujeres que se sintieron identificadas. Ahí fue un gran momento también de apoyo de las mujeres, y en este caso yo siempre digo que no soy actriz y me dicen que no diga eso, fueron y son grandes compañeras. Y un poco supongo que el universo me las mandó.

Esta obra tiene muchos gags o fórmulas que tienen que pegar en el momento justo, ¿Vas mirando a la gente? ¿Te animas a eso o preferís no hacerlo para que no te condicione?

No, no, al revés prefiero mirar. Y para eso lo cito de a Jorge (Guinzburg) porque me acuerdo que cada vez que empezaba un programa en tele o radio él me decía pensá el horario y pensá que gente hay del otro lado, pensá que está haciendo la gente del otro lado a esa hora. Si es la noche, qué está haciendo, si es la mañana qué está haciendo, entonces vos obviamente analizás. En el caso de esta obra que tiene varias canciones cantadas por nosotras, en la primera canción me fijo de que se ríe la gente, eso me grafica qué publico tengo. Ahí veo donde hago más hincapié. A veces hay funciones que son mejor que otras, el público hace a la diferencia, tiene que ver con la respuesta del grupo

¿A la actuación a vos te buscaron o es algo que vos impulsaste?

Claramente me buscaron, no era algo que buscara desde chica. Imagínate que estudié cine, fotografía, fundé una revista “Los Inrockuptibles” con mi amigo Juan Di Natale, realmente lo mío iba por otro lado. Y ahí fue cuando apareció Guinzburg y me dijo: vos tenés que hacer esto porque tu hermana me cae bien y vos debés ser igual de graciosa. Y ahí empecé a hacer exteriores pero nunca lo busqué, jamás en la vida. De hecho me costaba ser el centro de atención después de hacer fotografía de cine, dirigir cortos y hacer fotografía de retrato, todo siempre detrás de la cámara. Nunca imaginé que iba a trabajar delante de cámara y no atrás. Jorge fue un padrino en lo artístico y todo lo demás. Lo extraño en la televisión.

¿Pensás que hace falta alguien como el en la tele actual?

100 mil por ciento le hace falta, Jorge era un tipo que podía hacer algo popular sin faltar el respeto al espectador. Mañanas informales era de hecho muy popular, pero jamás subestimaba al espectador. Me acuerdo una vez que habían tomado unas universidades, entonces Jorge me preguntó cómo tomamos este tema, le digo llamemos a todos y los sentemos a conversar. Llamamos al Secretario de Educación, al Ministerio de Educación y a los alumnos que tomaban las escuelas. Muchos pensaban que eso no le interesaba a nadie, el rating disparó mil por ciento porque la gente quería escuchar cuál era el problema y las tres voces. Jorge era un tipo popular pero culto al mismo tiempo y muy profundo, por eso si vos me preguntás lo extraño cada día de mi vida. Hoy en día, en cualquier horario que Jorge estuviera, lo haría recontra mierda porque era un gran productor, un tipo súper humano y un tipo que le importaba lo que decía. Él era muy profundo, por eso te afirmo que alguien como él hace falta en la televisión.

¿Un Martin fierro tal vez por tu actuación?

(Risas) Tengo un par pero por conducción pero claramente tengo ganas de seguir formándome, no lo hice porque estuvimos de gira con la obra como dos años y medio, y no estaba en mi casa. Pero si me gustaría, encontré un ambiente mucho más humano. Si vos me decís pero todos los días repetís la misma letra, eso a mí me encanta, porque cuando haces conducción todos los días tenés que reinventarte y tenés que estudiar. Y no estudiás un minuto, estudiás como 5 horas, tenés que leer mucho. La gente piensa que conducir es algo liviano por lo que se ve a ahora, pero la conducción es informarte e interesarte en cada tema .Antes mi rutina era levantarme a las cuatro y media de la mañana, leer, estudiaba cinco horas para informarme, leía todos los diarios. Eso en el teatro es mucho más liviano pero cada función es diferente, cada público es diferente. No podés decir “bueno ahora la tengo atada “porque no es así (risas). El público es así, se ríen de unas cosas y de otras no entonces vas re versionando cada situación. Eso me parece una profesión enorme, cuando hice gira tomé conciencia de muchas cosas de este oficio que son admirables. Uno como conductor piensa que le pone el cuerpo y piensa que el actor tiene otro metier. Ahora el cuerpo que le pone cada actor a su vida, a subirse a un bondi, hacer 450 km, llegar a un teatro que no conoce, vestirse en un camarín que no conoce, entrar en contacto con la gente de teatro del pueblo o ciudad que no conoce; a mí eso me genera un respeto enorme. Ahora respeto y amo la profesión del actor como nunca pensé.

Y en esta obra te estas estrenando en canto y baile…

(Se ríe) Bueno cantar y bailar, sos una hija de p…ponele que algo canto y algo bailo (risas). Si hago una coreografía, que es algo que me cuesta menos porque mi vieja era bailarina y nos hizo hacer danzas clásicas cuando éramos chiquitas. No se nota pero más o menos hay una base. Y, por otro lado, a mí me gusta mucho la música, escucho mucha música y eso hace que para cantar a veces le pegue al tono pero no canto.

Ahora es como que todos pueden hacer todo, hoy puede conducir un youtuber o una modelo, una actriz que por ahí no prepara un programa informándose cuatro horas como hacías vos…

Depende, no generalizaría porque hay actores que lo hacen muy bien y tienen el pulso de la gente que los escucha y lo hacen muy bien. Y hay conductores que no son de formación pero saben cómo hacerlo. En eso yo no subestimo a nadie, si vos encontrás el pulso lo hacés. No me molesta que haya gente que haga el trabajo que yo hago, porque sé cómo lo hago y sé que lo hago bien. . Yo no soy actriz y estoy haciendo teatro entonces no crítico.

¿Qué significó tu paso por CQC?

Un montón, significó entrar a un programa que se calificaba como machista y fue darle una vuelta de tuerca. Y significó divertirme un montón, estaba con mi mejor amigo que es Juan Di Natale que con el fundamos la revista en el año 97 y después hicimos radio juntos y tele juntos, somos como gemelos. Para mí fue hermoso, lo otro fue un reconocimiento a mi trabajo que era enorme porque todos se querían poner ese traje y a la vez nadie se animaba ponerlo. Y cuando me propusieron imagínate que yo no conocía a nadie de la productora, solo lo conocía a Juan (Di Natale) y a Mario (Pergolini) por trabajar en la radio juntos. Vino el productor y nos fuimos a mi restaurante que es por acá cerca (Million) y me sentó, me hizo un dibujo del escritorio y me dijo vos estarías acá e hizo la cruz en el medio. Ahí yo dije “ni en pedo, andá vos” y antes de empezar el primer programa venia el productor, el director de cámara venían todos, y les dije “se van todos”. Me acuerdo que me estaba cambiando y la vestuarista me quería ayudar con la camisa y le dije que no, me vestí sola. Y le hablé a Jorge (Guinzburg) y le dije si vos me vieras acá estarías orgulloso (se emociona, sus ojos se llenan de lágrimas)

¿Y sentiste en algún momento presión por ese rol, por la comparación?

Noo para nada, (risas), obvio que sí. Mirá, me pasaron dos cosas con mucha presión, la primera Jorge se murió el día de mi cumpleaños, el 8 de marzo del 2008, a cinco días de estrenar “Mañanas Informales” y me dijeron tenés que salir al aire igual. Y yo les dije que como podía ser, que se acababa de morir mi mejor amigo en el día de mi cumpleaños. Me acuerdo que les dije “bueno denme dos semanas”. Para mí fue la presión más grande de mi vida fue salir al aire ese día en ese programa, sin Jorge, con sus cuatro hijos mirándome detrás de cámaras. Me acuerdo que en ese momento había diario de papel, no era como ahora, y me dijeron: “Erne, mirá van a estar los directores de los cuatro suplementos de espectáculos mirando el programa”. Dije “buenísimo pero a mí me chupa un huevo”. Lo que realmente me importaba eran los cuatro hijos de Jorge, al otro día los cuatro suplementos bajaron las tapas que tenían planificadas para publicar la de ese programa. O sea al día siguiente fui tapa de los cuatro suplementos, y en todos decían que se había hecho honor a la memoria de Jorge. Para m esa fue una gran presión, hacerlo delante de los cuatro hijos de Jorge, de mi mejor amigo, y que me digan “hacé un buen programa de tele”. Todo lo demás me daba igual, si van a pensar si lo hago bien o si soy mina o si soy tipo, esa fue una presión para mí.

¿Y algún tiempo después tuviste un ataque de pánico?

(Risas) No uno, diez mil, ayer a la noche tuve uno después de la función. Le dije a mi productor acompañame y lo iba agarrando del brazo.

Pero de aquel primer ataque hubo un antes y un después, por ahí mirar la vida de otra manera…

Sí, claro, eso es porque uno se hace cargo de lo que le está pasando, decidí no esconderlo y decir lo que me pasaba. Por ese motivo durante tres años no trabajé, me quedé en mi casa diciendo qué mierda me está pasando. Y por eso trabajé mucho en mi persona, hice el cruce de los Andes a caballo, hice un trabajo físico para salir de lo que me estaba haciendo daño. Hice un trabajo espiritual, evangelista no pero si hice mucho para descubrir que me estaba pasando. Hoy está controlado, porque eso no se cura, ya es un portal que abriste. Nosotros estamos educados en un montón de cosas para controlar las emociones que nos hacen parecer diferentes, entonces esto vos lo trabajás. Entonces decís bueno sé que el techo no se va a caer, esa máquina no va a explotar (risas), anoche pensaba que esa máquina iba a explotar (señala la máquina de teatro).

Pero en tu caso creo que te ayuda mucho tomarte las cosas con humor…

El humor es fundamental, me ayudó mucho desde chiquita cuando desapareció mi papá en la dictadura, el humor te salva. Igual lo del ataque de pánico tiene que ver con una sociedad que te exige que tenés que estar bien.

Y supongo que pesa que somos una sociedad que califica, estereotipa, si sos fóbico sos loco…

Absolutamente, te califican, siempre uno tiene que estar bien, reaccionar perfecto, ordenado en la sociedad que vivís cuando tal vez no sos tan ordenado. A mí me toca exponerme cuando sé que soy bastante diferente al que es el normal.

¿Y en los medios el peso es mayor?

Sí, pero no le echo la culpa a los medios, lo tengo que manejar y tengo que aprender de cada situación que se me presenta. No me hago víctima, aprendo.

Ahora en Intratables, ¿Cómo estás ahí?

Muy bien, justamente aprendí que la tele no es tan importante, no lo digo despectivamente. Quiero decir que uno muestra lo que uno es y si a alguien no le gusta no le gusta y si le gusta le gusta .No es tan importante en ese aspecto. No me va a definir alguien que no me conoce.
Habiendo transitado varios roles, ¿Cuál es el que mejor te va?
Depende del momento, antes me tocó estar en el centro de la escena y estar en programas que cambiaron la tele en algún punto y la pasé bien y hay veces que me gusta estar en lugares menos expuestos y también la pasó bien.

¿Por dónde pasa el éxito?

En lo personal es estar contenta con lo que soy. Siempre pensé así. No traicionarme, ser la persona que fui siempre. Si digo algo en lo que me equivoqué, donde lastimé a alguien o hice un trabajo que no me gustó llego a mi casa y me castigo. Pero cuando yo llego a mi casa y duermo tranquila es porque está todo bien.

De afuera tres características que sobresalen en vos es la de ser fuerte, autentica e imparable, ¿Coincidís?

(Risas) Ni en pedo fuerte, autentica sí, imparable también pero fuerte es un “si” y un “no”. Fuerte porque tengo un montón de convicciones que me llevan a decir: “bueno ok si esto lo hice mal pido perdón”, pero no soy fuerte de que todo me resbale. Soy híper sensible a nivel piscis 10 mil por ciento. Los piscianos somos muy sensibles.

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