#Personajes | Luis Brandoni, un actor de raza

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Es de esos actores que te dejan sin palabras en el buen sentido, sus actuaciones de excelencia en diversas plataformas hicieron que nunca pase desapercibido en los roles que interpreta.

Si realizamos un breve repaso de su carrera en televisión no podemos dejar de recordarlo por “El buscavidas”,“Mi cuñado” o “El hombre de tu vida”;  y en cine en “Juan que reía”, “La tregua”, “Esperando la Carroza” o “Made in Argentina”. Es que desde muy chico se preparó para actuar, ya en 1962 debutó en teatro y al año siguiente en la televisión, una trayectoria de alguien que lleva a su esplendor  su oficio y lo hace evidente en “Parque Lezama”, la obra teatral adaptada y dirigida por Juan José Campanella. Sólo un actor de raza puede hacer propio un personaje, entretener y hacer fácilmente digerible textos extensos. Cuando un actor de este tipo visita “la Docta” en plena gira nacional, no se puede desaprovechar. Conversar de teatro y actuación con él se convierte en una clase magistral tanto de su profesión como de la vida.

-¿Qué expectativa te genera presentar una obra tan aplaudida en Buenos Aires frente al público cordobés? ¿Sentís alguna conexión particular, algo especial, recuerdos?

-¡Uh! (rememora) ― recuerdos tengo muchísimos pero me llevaría mucho tiempo contarte, con respecto al público yo no siento diferencia entre el público de Córdoba, Mendoza o La Plata. Te digo la verdad, soy absolutamente sincero pero tampoco es menos cierto que venir a una ciudad como Córdoba es todo un desafío para nosotros y lo sigue siendo para mí. Tengo la expectativa que hagamos un buen papel de cara al público y que el mismo se vaya satisfecho con lo que hacemos, desde luego. Para mí cada noche es un estreno y siempre espero que la gente nos siga acompañando.

-Me quedo con esto que decís sobre cada noche como un estreno, porque si bien has pisado tablas durante décadas, ¿En algún punto cuando subís aparece algún temor que despierte tu adrenalina?

-Y sí, se genera adrenalina claro que sí, no desde un temor concreto, se genera primero porque estamos en gira y cada escenario es distinto. Cada teatro tiene sus particularidades y por eso hay que ir adaptándose con rapidez y resolverlo de la mejor manera. Pero tampoco es un temor a que algo salga mal, ya uno tiene las herramientas como para manejar cosas, desde olvidarse la letra hasta algún imprevisto. Siempre lo importante es que las cosas salgan armoniosamente bien.

“Sólo un actor de raza puede hacer propio un personaje, entretener y hacer fácilmente digerible textos extensos.”

Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones
Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

-Con tantas obras de teatro en tu haber y considerando que iniciaste tu carrera en esta disciplina, ¿Qué te movilizó aceptar trabajar en esta obra?

-El género, esa mezcla de ternura con fantasía, de humor con momentos de gran ternura, eso es lo que me sedujo y lo que seduce al público también. Yo observo a la gente y veo que sale muy conmovida porque se ha divertido y se ha emocionado, algunos porque se han visto reflejados en el escenario y porque hemos tenido la dicha enorme de que nos ha venido a ver gente de distintas edades. Y la gente joven le produce fascinación ver la historia de estos dos viejos junto a los otros cinco personajes que aparecen en el parque y que forman parte del nudo argumental. Ese estilo de comedia es lo que más me sedujo. Me gusta saber que el público se va satisfecho, que hemos hechos las cosas bien. Para un actor, lo que recibe el público de nosotros es algo muy importante, porque vuelve a uno y ahí te sentís que tu trabajo fue bien hecho.

-Con Juan José Campanella ya hiciste televisión con “El hombre de tu vida”. ¿Creés que en este caso se logra eso que se percibe como un estilo “Campanella” que constituye su sello?

-Sí, claro, el primero tiene algo sin poder dividirlo, en su tarea como director la responsabilidad de autor y director, porque él generalmente ha escrito sus guiones y acá también ha tenido bastante participación en esto en la adaptación de la obra. Originalmente la obra transcurre en un parque de Nueva York y Juanjo lo adaptó a un parque emblemático de Buenos Aires como el Lezama. Entonces yo diría que es indivisible su tarea como autor y director, de eso él sabe mucho porque lo estudió y lo puso en práctica a través de muchas películas. También rescato como parte de su estilo, esa manera de contar con un tono tan argentino. Lo que tiene Campanella es que es un director esencialmente nuestro, cosa que no suele reconocerse. Todos sabemos que hay dos niveles de cinematografía y televisión y nosotros estamos en el nivel de abajo.

Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones
Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

-¿Cuáles son esos dos niveles?

-Me refiero al cine norteamericano y al nuestro, pero Campanella y sus productos son esencialmente argentinos, no hay manera de equivocarse. Para darte un ejemplo, es como cuando escuchás el tango en otros lados del mundo y alguien dice esto es argentino.

-¿Creés que la obra representa un momento argentino, que es una obra testimonial?

-No, documentalmente no, trata una actualidad cultural y política, es algo que ocurre en Buenos Aires pero no da un testimonio social y político. Lo bueno es que habla de los sentimientos y de una vejez activa e ilusionada.

Para mí cada noche es un estreno y siempre espero que la gente nos siga acompañando.

-Quizás mi asociación inconsciente tiene que ver con que has participado en numerosas películas testimoniales y no todos los actores tienen esa posibilidad…

-Sí, la verdad que me enorgullece y es como cumplir un sueño, lo que uno aspiraba cuando decidió dedicarse a esto. Me preparé para esto, para ser actor me educaron bien, quise vivir de esto y le dediqué mi vida a esto. Participar de esas películas que mencionás y de algunas otras es una grata recompensa.

-¿Pensás qué las temáticas de esas películas que son de las décadas del 70 y del 80 siguen vigentes?

-Sí, hay varias películas como en el caso de “Esperando la carroza” que hace 30 años que estrenó y está viva todavía, la gente la sigue viendo como si se hubiera estrenado antes de ayer. Hay películas que resisten el paso del tiempo como “Darse cuenta”, “Seré cualquier cosa pero te quiero” o “El verso” que se siguen dando por televisión y la gente las ve por su temática. Otra que por la problemática que trata está muy vigente es “Tute cabrero”, mirá que la filmamos en el 66 y, sin embargo, es muy actual.

Me preparé para esto, para ser actor me educaron bien, quise vivir de esto y le dediqué mi vida a esto.

Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones
Foto: Gentileza Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

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