Male Ramos Mejía, sanar en primera persona

0
344
Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

Cuando la vida te pone a prueba, te quedan dos caminos: O escuchás el mensaje y reaccionás para sanar todo lo que está desequilibrado en tu sistema, o te dejás vencer por lo que venga. Lejos de eso, Magdalena Ramos Mejía (su nombre virtual en Instagram es The Food Alchimist), decidió volverse protagonista de su historia y accionar en pos de curar su enfermedad, incluso yendo en contra de los pronósticos médicos y de lo que en la licenciatura en nutrición le habían enseñado.

Cambió su alimentación por completo y entendió que los alimentos curan, que ella tenía el poder de sanar conscientemente y que su propia vivencia, podía ayudar a miles de personas que están atravesando algo parecido. En esta entrevista, Male nos cuenta más de su camino y nos explica por qué una alimentación consciente, es la mejor manera de mantenernos saludables.

-Para aquellos que no te siguen todavía, contanos más de tú historia y cómo la pérdida de tu hija y el diagnóstico de dos autoinmunes, te llevaron a cambiar tu alimentación en busca de sanarte.

-El 18 de mayo del 2016 es cuando, en el día del parto, parte nuestra hija Viole. Tres meses después empecé a tener unos problemas en las manos, se pusieron moradas hasta los nudillos y grises, sin vida, hasta las yemas de los dedos. Así conocí el fenómeno de Raynaud. Fueron muchos médicos, estudios y análisis, incluida una biopsia hepática, hasta que en octubre me diagnosticaron esclerodermia sistémica difusa y polimiositis. Estando internada, en Noviembre de ese año, un día entra el médico a la habitación con cara de preocupado y yo le dije “no se preocupe doctor que yo me voy a curar”. Yo sabía, yo sentía dentro de mí que me iba a curar. Y él me responde “no, esto no se cura. Vos tenés que aceptar la enfermedad porque esto no se cura.” Ahí lejos de sentirme desesperanzada, o triste o asustada, dije “ah, o sea la medicina no me puede curar o no sabe la causa, o no la encuentra o no la tiene. Entonces yo voy a necesitar de ella para subsanar estos síntomas que no me están dejando avanzar.”

Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

-¿Fue una toma de consciencia que se dio de golpe o de manera paulatina?

-Yo no me podía ni mover, tenía las piernas duras, las manos duras, no podía ni peinarme sola, ni atarme los cordones, ni caminar tres cuadras. Entonces entendí que la cura tenía que buscarla yo en algún lado. Mi cuerpo se desequilibró yo necesito equilibrarlo de nuevo. Ahí aprendí que la medicina en realidad lo que hace, con una enfermedad como la que tenía yo, era darme tiempo, para que yo pueda ir sanando internamente qué es lo que entró en desequilibrio en mi cuerpo, y buscarlo, encontrarlo y hacerme cargo de ello. Mientras para que la enfermedad no avance y me lastimara órganos o hasta me matase, yo necesitaba de la medicina. Empecé un camino distinto, donde yo todos los días tenía una terapia alternativa, me dediqué a leer, a hacer todo necesario para sanar.

-Sos Licenciada en nutrición. ¿No se enseña en la carrera este lado holístico, esta manera de entender la alimentación como medicina?

-No, para nada. La carrera no me enseñó esto. Gracias a que estudié nutrición, yo tengo muchas herramientas. Cuando empecé a comer así, empecé a buscar productos sin lácteos, gluten ni azúcar refinada y no encontraba por ningún lado. Gracias a que estudié nutrición, podía leer etiquetas y entender por ejemplo, que un jarabe de maíz de alta fructosa, es azúcar enmascarado. Así con un montón de ingredientes. Eso realmente me ayudó muchísimo. Pero es verdad que no me dio esta mirada de que la alimentación puede ser nuestra medicina. Sí estudié eso en la Historia de la Nutrición, Hipócrates. Pero no te lo enseñan a internalizar. De hecho la enseñanza es, que para una persona que tiene sobrepeso, hay que darle mermelada bajas calorías y un pan diet. Con eso no te nutrís. Te enseñan por ahí a acompañar una enfermedad. Si tenés colesterol alto, no comas esto, esto y esto. Pero, ¿cómo lo curo de base? No, no te enseñan a utilizar la alimentación como medicina. Al menos no en la UBA, donde me recibí yo hace 12 años.

-¿Qué le pasó a tu cuerpo cuando empezaste a eliminar el gluten, los lácteos y el azúcar?

-A mí me daban remedios quimioterápicos muy fuertes, yo me tenía que internar por el día donde me iban pasando la medicación que era muy fuerte. Mientras lo hacían yo me ponía a rezar, a decretar. Para mi era como un trabajo. Me pasaba todo el día decretando salud, cocreando salud, rezando por mi salud mientras me pasaban el remedio. Eran muy fuertes, me quedaba dormida, me despertaba toda transpirada. Yo además tomaba otras cosas, imagínate que entre remedios homeopáticos y demás, yo llegué a tomar 22 medicamentos diarios. La primera vez que me pasaron esta infusión tan fuerte, al otro día yo no podía hablar del cansancio que tenía. Era una cosa tremenda. A la segunda vez, al mes siguiente, yo ya había empezado con esta alimentación y fue totalmente distinto. Tenía otra energía, me daba cuenta que de a poco iba recuperando mi cuerpo. El alimento me fue ayudando a tener mucha más energía, a sentirme mejor. Además me ayudó paliar un montón de efectos secundarios que tienen los remedios para las autoinmunes. Cada alimento que yo me llevaba a la boca, tenía que cumplir una función específica. Si no me ayudaba a sanarme, no lo comía porque sentía que mi hígado, con todos los remedios que estaban procesando, no podía además estar ocupándose de procesar un alimento cargado de grasa. Yo sabía que me iba a curar, pero también sabía que tenía mucho trabajo por delante. No lo dudé. Iba a hacer todo lo que estuviera a mi alcance para que mi cuerpo sane.

Fotos: Carlos Von Der Heyde (@carlosvdh)

-Un plus mega importante debe haber sido, tener los conocimientos de nutrición que tenías.

-Sí, totalmente. Durante ese tiempo yo pensaba “¿cómo hace la gente que no estudió nutrición, que no tienen ni idea o que no saben cocinar?”. Yo estaba agotada y aun así me tenía que preparar mi comida especial. Muchas veces yo probaba y tenía que tirar todo porque no son fáciles estas recetas. No es que vos decís “dejo la harina de trigo y la reemplazo por esta”. Cada receta tiene su secreto. Ahora ya estoy más acostumbrada y cuando veo una receta ya sé si me va a gustar o no, la textura, el sabor. Tiré un montón de comida, porque me salía horrible, dura, incomible. Y mientras pensaba en esto de que cuando me sintiera mejor, le quería avisar al mundo, que quien tuviera una enfermedad autoinmune que deje el gluten, que coma bien. Desde lo médico no tenemos cura, pero hay otras cosas. A mí me diagnostican en octubre de 2016 y en mayo de 2017 yo ya entré en remisión. Fue rapidísimo. Sé que la comida tuvo mucho que ver, además por supuesto de todas las terapias complementarias que hice.

-Llegó un momento en que decidiste plasmar tu experiencia en Instagram y así ayudar a otros. ¿Se te ocurrió a vos? ¿Te incentivaron? ¿Cuál fue y es el motor que te lleva a contar tu historia?

-Un día charlando con mi hermana que se llama Agus, que es influencer (su cuenta es @look_connected), me dice porque no me hacía un Instagram contándole y explicándole a la gente. Me incentivó a hacerlo y en marzo de este año yo ya me sentía un poco más fuerte. Dije “bueno voy a empezar de a poco, viendo cómo me siento”. Todo muy tranquila, porque yo todavía ahora estoy cada vez mejor. Este año hubo un gran cambio. Me cambió la expresión de la cara de vuelta. A mí me había cambiado hasta la cara, me miraba al espejo y no era yo. Ahora estoy de a poco a tener la misma expresión de antes, a tener la misma vitalidad, la misma energía. Entonces empecé de a poco, posteando cada tres días, explicándole a la gente alguna receta que había hecho. Siempre con la ayuda de mi hermana. Lo que descubrí es que la gente se copaba y que las personas que tienen enfermedades autoinmunes están muy necesitadas porque no hay cura desde la medicina. Y no es sólo eso. Los remedios son tan fuertes que traen un montón de otros problemas y empeoran muchísimo nuestra calidad de vida. No sólo en las enfermedades autoinmunes graves, como las mías que podés llegar a morirte, sino un montón de enfermedades autoinmunes que disminuyen mucho tu calidad de vida: un asma, una dermatitis, un vitíligo, un Hashimoto. Hay un montón. Alimentándote bien lo podés superar. Por supuesto que nunca es una cosa sola, es bueno también hacer terapias complementarias que ayudan mucho.


“La verdad es que estoy llena de testimonios que me mandan y tengo un montón para seguir posteando. Todos me llenan el alma. Es que lo que a uno le sucede es un cambio al 100%. “

-La explosión y buena repercusión de tus publicaciones, hablan de que cada vez más gente está buscando un estilo de vida saludable y sanar a través de la alimentación. De todas las historias (muchas las publicás) que te llegan, ¿Cuál es la que más te sorprendió o generó satisfacción?

-La verdad es que estoy llena de testimonios que me mandan y tengo un montón para seguir posteando. Todos me llenan el alma. Es que lo que a uno le sucede es un cambio al 100%. Con estas enfermedades uno de repente no puede hacer más lo que hacía. Yo tuve que dejar de trabajar, no podía llevar a mi hija a la plaza, ni jugar con ella, no podía correr. No sabía si algún día iba a poder volver a laburar, si iba a poder tener más hijos y tenía 33 años. Eso aún no lo sé, tengo que esperar por lo menos tres años más y evaluarlo. Entonces la verdad es que cada testimonio de esos me llena el alma. Desde uno que estuvo grave y ahora está mucho mejor, hasta el que simplemente se sentía muy cansada y ahora se siente llena de brillo y vitalidad. O un hijo que mejora. Es la vida de cada uno y cuando vos ves que tu vida está truncada, limitada y no la podés solucionar, y no tenés respuesta. Te dicen que algo anda mal, que es psicológico, vas de médico en médico. Por eso mismo es que todos los testimonios que me mandan me llenan de satisfacción.

-¿Podés explicarnos por qué el gluten deberíamos eliminarlo de nuestra alimentación, aunque no seamos celíacos? ¿Y los lácteos?

-Hoy en día hay tres alimentos, que además están en todos los alimentos, no sólo cuando comemos ese producto, que nos están generando mucha alergia, mucha intolerancia. Esto le pasa a muchísima gente, aún sin saberlo. Estos alimentos son: el gluten, los lácteos y el azúcar refinado. No sólo están como sí mismas en alimentos y en productos, sino que además vos por ahí comés un pan lactal que tiene azúcar y ni te estás enterando. Una salsa de soja que tiene gluten. Estamos consumiéndolos en demasiadas cantidades, además de que viene todo super químico y transgénico. El azúcar refinado, está super refinado y no nos brinda nada. Los lácteos están llenos de antibióticos, de químicos. Entonces lo que yo planteo es que prueben a ver qué les pasa si los dejan. Que los saquen de su alimentación durante tres semanas y que después los vuelvan a incorporar de la forma correcta para que vean cómo se sienten.

-¿Qué cambios físicos vamos a notar si comenzamos a alimentarnos conscientemente?

-Mucha gente que no tienen ninguna autoinmune, deja el gluten y siente un cambio de energía enorme, se siente mucho más vitales, piensan mejor, se concentran mejor. Se van los resfríos crónicos, sinusitis, dolores de cabeza, ansiedades, nervios, bajás de peso y lo mantenés estable y equilibrado. Y si llegás a tener una enfermedad autoinmune, dejá el gluten, porque lo que se comprobó es que el 70% de nuestras células están en nuestro intestino. Quienes tenemos una autoinmune, tenemos lo que se llama intestino permeable: dejamos pasar las partículas enteras a nuestros torrente sanguíneo. El gluten está en todos lados, por lo que te explicaba que lo meten en todos los productos porque genera mayor textura, sabor a los alimentos y porque es barato. El caso es que además de eso, el gluten que encontramos en harinas o panificados ahora, viene con gluten transgénico, porque dicen que mejora la calidad del trigo. Entonces cuando comemos un gramo de trigo, comemos mucho más gluten que el que se comía antes. Esto sumado al estrés, a los medicamentos que tomamos sin necesidad, a las vacunas. Todo esto hace que de por sí, la mayoría de las personas tengamos inflamado el intestino. Si además tenés una enfermedad autoinmune, al tener seguramente un intestino permeable, el gluten va directamente a nuestro torrente sanguíneo, por lo que el sistema inmune reacciona, atacándolo.


“El gluten está en todos lados, por lo que te explicaba que lo meten en todos los productos porque genera mayor textura, sabor a los alimentos y porque es barato. “

-La verdad es que no todos los médicos o nutricionistas, encaran la salud desde este lado. ¿A qué especialista podemos consultar? ¿Medicina funcional/orthomolecular?

-Sí, la medicina funcional es bárbara pero acá no hay muchos especialistas. La verdad es que yo medio que hice el camino sola, porque no encontré un único especialista que me guiara holísticamente en todo. Yo me ocupé de mis terapias aparte, hago biodecodificación, ozonoterapia. Fui conociendo mucha gente que me fue ayudando para que yo hoy esté acá.

-¿Se viene el libro? ¿Los tutoriales? Me imagino que tus seguidores, cada vez quieren más y más ideas, información y motivación.

-La verdad es que yo pensé que este iba a ser un año tranquilo y con todo esto, estoy muy contenta. No sé a dónde me va a llevar todo lo que está pasando, pero a algún lugar muy lindo seguro. Ya está pasando. De todas maneras, aprendí a vivir el hoy, el paso a paso. No sé a dónde me llevará pero todo se va a ir presentando de la manera que tenga que ocurrir y de la mejor forma. Sé que va a ser así.-

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here